¡Wola! ¿Qué tal? Espero que bien, pues ha pasado algún tiempo desde que subí el prólogo... jeje. En fin, como ya tengo lista la trama y la secuencia de hechos, es decir, tengo todo el fic planificado, solo me falta escribirlo.

Disclaimer: Naruto no me pertenece.


Capítulo uno:

Sueño tormentoso


—¡Naruto! ¿Ya te enteraste? Para el festival del Matsuri habrá una demostración de fuegos artificiales —Sakura llegó hasta él con un panfleto en manos mientras él tragaba el ramen.

¡Sakuta! —saludó con la boca llena, causando que la de pelo rosa arrugara el ceño.

—¡No seas asqueroso y traga antes de hablar! —retó, dejando caer el papel, el cual juntó casi en seguida—. Sobre eso… ¿Irás?

Naruto se quedó por unos minutos en silencio, y esto no era a causa de los fideos. El Matsuri era una festividad típicamente de parejas y familias, aunque sea una regla no dicha, pero también podía resultar como una salida de amigos. El problema es que sus amigos más cercanos eran Sakura, Sasuke y Sai: los primeros dos habían comenzado a salir hacía poco tiempo, y aunque seguían siendo amigos, Naruto era lo suficientemente inteligente como para saber que hacía, a veces, mal tercio. Y Sai… Sai estaba en su mundo, además de que últimamente estaba demasiado ocupado con las misiones ANBU.

—Invita a Hinata si no quieres ir solo —sugirió asertivamente Sakura, guiñándole un ojo y causando la perplejidad en su amigo—. Vamos… Sé que quieres —siguió, codeándolo.

Un leve sonrojo más una sonrisa de nerviosismo se formó lentamente en la cara del rubio.

—Lo pensaré… ¡Gracias por la idea, Sakura! —contestó sonriente.

Después de todo aún faltaban tres semanas para el festival.


Trastabilló con sus propios pies y casi se cae. Corrección: se cayó.

—¡Naruto! ¿Estás bien? —la voz lejana de Sakura retumbaba en su cabeza, pero no lograba reconocer qué estaba pasando. El dolor se extendió por todo su cuerpo a la vez que la sensación de frío. ¿Qué mierda había pasado?

Lo último que recordaba era…

—Idiota, ya levántate de una vez —la voz fría de Sasuke resonó fuerte y luego sintió un tirón del cuello que lo obligó a despegarse del suelo, y gracias a su amigo que fue así, pues de otro modo no habría podido mover un dedo. Se sentía mareado, confundido y de cierto modo asustado. Se sentía extraño, como si fuera un ente extraño habitando un cuerpo ajeno.

—¿Naruto? ¡Dios mío, estás palidísimo! —el grito horrorizado de Sakura lo llegó a alertar, como para que chillara de ese modo siendo una excelentísima ninja médico la situación debía ser grave. Intentó fijar la vista pero se le resultaba imposible—. ¿Estás bien?

—No… —Y de pronto su mundo se oscureció.


—Lo más probable es que haya comido algo en mal estado. Le he dicho una y mil veces que se controle en lo que come, pero él ni caso —se quejaba Tsunade al momento en que Naruto recobró la consciencia.

—Vieja Tsunade… —susurró con apenas un hilo de voz—. Qué… ¿Qué ha pasado?

—Estabas yendo hacia el gimnasio cuando de la nada te caíste y te desmayaste —contestó sin darle mayor importancia—. Dime, ¿has estado comiendo bien?

—Lo normal —contestó casi por instinto, la verdad es que no lo recordaba. No tenía ni puta idea de qué estaba pasando y tenía la sensación de que no podría hablar aunque quisiera, principalmente porque ni él entendía que había pasado.

—Eso es un no. —Tsunade suspiró de cansancio—. A ver: lo siguiente que haré es hacerte algunas preguntas de rutina, ¿está bien?

Naruto asintió, pensando en que nunca había visto a la abuela usar bata de médico.

—¿Sentiste el pecho pesado o con falta de aliento?

Se lo pensó un rato. Si por "último tiempo" se refería a tan solo unas horas antes, entonces sí. Asintió.

—Te desmayaste. ¿Primero te sentiste mareado, confundido, aturdido o fue rápido?

—Mareado… Creo —contestó a duras penas. Incluso intentar recordarlo hacía que su cabeza le doliera horrores.

Entonces Tsunade se acercó a su escritorio y revolvió los cajones por un rato mientras seguía su interrogatorio:

—Tanto Sasuke como Sakura coincidieron en que te veías pálido al momento de desvanecerte. ¿Acaso te sentiste cansado o débil? —Al término de la pregunta, Tsunade al fin encontró la linterna.

—Eh… Sí…

—Está bien —dijo, parándose en frente de él—. Ahora mírame. —Apuntó la linterna primero al ojo derecho de Naruto, revisándole el párpado y la conjuntiva y luego al izquierdo, haciendo lo mismo—. Lo suponía, conjuntiva pálida. Naruto, lo que tienes es anemia.

—Hurra. —Sin ganas miró fijo a la adulta, quien se la regresó preocupada. De algún modo, Naruto consideró, incluso él comenzó a pensar que estaba actuando demasiado extraño, aun si estaba "enfermo". Suponía entonces a que se debía a ese extraño suceso.

—Escucha, Naruto, descansa un rato más. Te escribiré una lista de alimentos que te ayudarán a mejorarte, después de todo no es tan grave, y se la daré a Sakura y Sasuke, ¿está bien? —informó con voz suave, a lo cual el rubio solo se limitó a asentir.

Tan pronto como Tsunade se fue, cerrando la puerta tras de sí, Naruto volvió a sentirse mal —más que eso, extraño—, e incluso esperó a desmayarse de nuevo, pero no pasó. Sintió la poderosa necesidad de pegar un salto de la cama y huir de ese lugar… Rumbo a ninguno.

Y así lo hizo, se levantó lo más rápido que pudo e ignorando completamente el desequilibrio salió por la misma puerta que la abuela había usado antes. Estando afuera se sintió desconcertado: según recordaba, los pasillos del Hospital General de Konoha no eran tan anchos ni tampoco estaban tan vacíos, pero, una vez más, no importó.

Sus pies lo llevaron en dirección recta, sin miedo ni tropiezos, mientras miraba su entorno con extrañeza.

Algo no estaba bien.

Llegó hasta la escalera y pensó en que si subía y llegaba a la azotea tendría una vista panorámica de la Aldea y quizás con eso lograría calmarse y poner en lugar sus ideas.

Le costó bastante el llegar al primer piso: estaba jadeando, con el corazón acelerado y sus piernas parecían haber perdido toda su fuerza y sin embargo todavía estaba dispuesto a llegar a la azotea; al mirar hacia arriba, determinado a subir el primer escalón, un repiqueteo constante zumbó en sus oídos y luego una sombra lo cubrió por un segundo para que después alguien aterrizara justo a su lado; alguien que, evidentemente, había bajado corriendo el primer tramo de la escalera y al llegar al descanso pegó un salto.

Sintió un empujón, no muy fuerte pero aun así tan molesto que casi lo tira al suelo.

Aún confuso con por lo que acababa de ocurrir lo único que oyó de la otra persona fue una suave disculpa y luego pasos alejándose.

Cuando giró hacia su dirección solo pudo ver una larga y oscura cabellera, de una chica, desaparecer por el pasillo, y luego, al ver hacia abajo, notó que se le había caído un pañuelo, entonces Naruto decidió devolvérselo a su dueña.

Fue, debía admitir, una corazonada lo que lo llevó a hacerlo. Y, oh, cómo cambiarían las cosas luego…


Empezamos suavecito, ¿eh? Bien, considero pertinente aclarar el siguiente punto: esto no es un What if, no es un "qué hubiera pasado si...", porque nada de esto pasó en el cannon, es un AU, tanto en el universo ninja como en el escolar, ya que cambié algunas cosas del original para que coincidan con la trama que planteo. Aclarado esto prosigo: seguro pensarán que me fumé alguna sustancia ilegal (y quizá sea cierto(?), pero tengo una razón que lo explica todo (obviamente, también creada por mí) y si se las digo ahora, arruino todo el fic, así que me callo xD.

¡Espero que les haya gustado!

Atte:

Jeffy Iha