Guardián

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- Identificación. - Pidió el hombre en la entrada del sitio nocturno. El joven Saotome ya la llevaba en mano para pasar rápidamente.

Al entrar al lugar la multitud de gente parecía ajena al crudo invierno que azotaba la ciudad, el recato era olvidado en algún rincón de aquel pub y todos bebían, se carcajeaban, cantaban y hasta bailaban con la música en vivo.

Se acercó a barra, necesitaba una perspectiva más amplia del sitio, pidió al hombre una simple cerveza solo para despistar, pues él no solía beber a menos que fuera una situación muy específica y de preferencia en la comodidad de su casa.

Mientras esperaba, llegó una chica que llamó su atención por el color de cabello rojizo que en otros tiempos el tuviera, la joven lo miró de arriba a abajo y le guiñó el ojo, Saotome hizo como si no se diera cuenta y siguió esperando su pedido, ella se desanimó y siguió viendo los alrededores como si esperara a alguien.

- Hola guapa. - La saludó un hombre. - ¿Qué vas a pedir? Yo invito. Soy Ken, ¿tú eres? -

- Mariya. - Le siguió el juego olvidándose de Ranma.

- Aquí tiene. - El barman le dio su cerveza y se dispuso a atender a los otros dos que conversaban amenos.

- Yo quiero una piña colada. - Dijo ella.

- Entonces una piña colada para mi nueva amiga- El hombre se dirigió al barman como si lo conociera de toda la vida. - Pero que sea una piña colada de especialidad. Ella es una dama muy especial. - La joven rio coqueta. Mientras, el hombre tras la barra asistía con una sonrisa curiosa.

- ¡Ranma! - Lo llamaron a la distancia desde una mesa, el muchacho le hizo señas para que los acompañara y Saotome no tuvo problemas en unirse a ellos. - ¡Amigo, pensé que no vendrías! - Hiroshi le palmeó la espalda cuando se sentó a su lado, en la mesa donde al menos habían otras siete personas.

- Que bueno que viniste Ranma. - Dijo Daisuke saludando. - Pero, ¿no dijiste que mañana temprano tienes que salir de viaje?

- Dormiré unas pocas horas, supongo que no podía perderme esto. - Dijo meneando la cerveza que ni siquiera había probado.

- ¡Exacto Ranma! - Lo felicitó uno. - Hace tanto tiempo que no estábamos todos juntos, ¿como perderte esta fiesta? - Ranma solo sonrió, si era sincero, no le interesaba lo más mínimo el rencuentro con sus viejos compañeros, vaya... si le caían bien, pero... no guardaba cariño más allá de unos pocos, y es qué él siempre había sido así, difícil para relacionarse de forma personal con otros, solo algunos eran la excepción, como por ejemplo Hiroshi y Daisuke, pero a esos los veía cada fin de semana, fuera de eso, tal vez le interesaba un poco la vida de las amigas de Akane y eso porque ella siempre hablaba de ellas, ya que las frecuentaba al menos una vez al mes. Otra amiga cercana de la preparatoria había sido Ukyo, pero ella ya era su amiga desde antes, además solo había estudiado el primer año en Furinkan y el resto, por sus obligaciones en el restaurante, lo había hecho a distancia.

Ranma definitivamente le daba pereza ir a esa reunión, sobre todo porque a la mañana siguiente planeaban salir temprano hacia Saitama donde estarían una semana por negocios relacionados al dojo; pero Akane... ella era todo lo contrario a él, le guardaba cariño hasta a la señora que vendía flores, y eso que el local cambiaba de dependienta cada semana... En fin, habían tenido una gran discusión por la dichosa reunión de ex compañeros, que ni siquiera estaba bien organizada, ya que para ahorrarse problemas solo había convocado a todos a un bar de la localidad, así que no solo había antiguos compañeros de instituto, había un mar de gente que simplemente había decidido ir a emborracharse ese domingo por la noche.

Akane había salido enojada de la casa, diciéndole que se quedara a rascarse el ombligo y que no le importaba que él estuviera presente o no.

- ¿Y que nos cuentas de ti Saotome? - Preguntó un chico alto y fornido, que, si mal no recordaba, solo había tocado en su grupo en primer año, ni siquiera recordaba su nombre.

- Pues... sigo en las artes marciales. - Dijo con simpleza, ya se esperaba ese tipo de preguntas y no le resultaban muy cómodas.

Mientras la conversación siguió girando en torno a él por varios minutos, mayormente con preguntas como "¿Sigues siendo el prometido de Akane?" o "¿Y ya son novios de verdad?", Ranma se excusó diciendo que iba al baño.

El muchacho de trenza se desplazó entre la gente, lo que más le interesaba ahora era localizar visualmente a su prometida, luego de un rato, la vio en una mesa alejada con sus amigas y otras tantas chicas que suponía, también eran ex compañeras. Las vio levantarse de la mesa e ir a la pista de baile, la banda tocaba temas de pop-rock y todas parecían alegres. Estaba a punto de regresar a su mesa cuando notó que un grupo de muchachos se les acercaban, y uno en específico, intentaba bailar con Akane. Sin mucha demora, esta lo mandó a volar y continuó divirtiéndose. Más tranquilo, estaba regresando a su mesa, cuando alguien lo chocó de frente.

- Dis... dis... culpe... - Dijo riendo, se notaba que estaba ebria.

- ¿Se encuentra bien? - Le preguntó sosteniéndola por los brazos pues ella se tambaleaba. Las luces en ese punto del lugar eran tan coloridas y con ritmos cadenciosos que distorsionaban el ambiente.

- ¡Cla... claro que si! Oye... ¡Pero que guapo eres! - Subió la mano y le acarició el rostro.

- Tengo que irme. - Declaró intentando que se mantuviera erguida.

- ¡No! - Dijo en un berrinche. - ¡Quédate conmigo! - Le pidió a punto de lloriquear.

- Oye, deberías irte a tu casa. - Le recomendó. - ¿Vienes con alguien?

- Podría irme contigo. - Pidió riendo de nuevo.

- Mira yo no...

- ¡Aquí estás Mariya! - El hombre se acercó tras de ella y la tomó por el brazo, que posteriormente pasó sobre sus propios hombros. - Discúlpala, mi novia no se lleva bien con la bebida.

- ¿Tú novia? - Ranma no soltó el brazo de la chica, ahora reconocía el nombre y con dificultad por las luces cegadoras, el cabello rojo tan llamativo, además ese chico... ¿no era el de la barra? ¿El que se había presentado?

- Si... - dijo y el joven de trenza notó cierto nerviosismo.

- ¡Cielos! ¡Aquí estás Mariya! - La llamó una mujer que apareció en ese momento. - ¿Pero cómo te pusiste tan ebria en poco tiempo? - Preguntó mientras la aludida se volvía a reír.

- Ririka... eres mi mejor amiga en toooooodo el mundo. - Dijo sentimental. La mencionada la tomó del brazo que sostenía Ranma y se lo echó a los hombros.

- Qué bueno que llegaste. - Dijo el hombre que la sostenía por el otro brazo de la nada y soltando a la chica sonrió incómodo. La recién llegada lo miró como si no lo conociera.

- ¿Tú puedes hacerte cargo de ella? - Preguntó Saotome a la muchacha recién llegada.

- Si, por supuesto, yo la llevo a su casa, ¡cuando tus padres te vean te matarán! - Amonestó mientras la arrastraba en dirección a la salida, y cuando Ranma miró alrededor el otro chico no se veía por ningún lado. Suspirando regresó a su mesa.

- ¡Ey Ranma! Pediremos una ronda de shots para todos, ¿te unes? - invitaron cuando tomó asiento nuevamente.

- No gracias, mañana tengo que conducir. - Les recordó y no le insistieron.

En algún momento los chicos se pararon a bailar, los vio colarse entre la multitud buscando a alguna chica disponible y tras darle varias vueltas al asunto decidió acompañarlos solo para volver a verificar a Akane, ella tampoco era de consumir alcohol, lo hacía aún menos que él, solo en brindis y nada más, así que eso no le preocupaba realmente, pero bueno... nunca estaba de más tenerla cuidada.

Mientras se mezclaba con la gente que bailaba, vio a lo lejos a las amigas de Akane y ella no estaba con ellas. Tratando de no perder los nervios por esa tontería, escrutó lo que estaba a su alcance, pero no había rastros de ella. Al cabo de cinco minutos, mandó todo al diablo y se acercó directamente a Yuka.

- ¡Oye! - Le tocó el hombro.

- ¡Ranma! ¡Pensé que no vendrías! - Saludó.

- ¿Dónde está Akane? - No estaba para formalidades, además una bola había comenzado a formarse en la base de su estómago y eso le daba mala espina.

- Fue por agua a la barra. - Sin más explicaciones fue a buscarla.

Nada, por más que le dio vueltas a toda la extensión de la barra no la encontró y su corazón comenzó a latir desbocadamente. Comenzó a entrar en un estado de desesperación que solo le sucedía cuando Akane no estaba bien y salió del local con rapidez, tal vez ella hubiera querido irse a casa y estuviera buscando un taxi.

Al salir, aun había fila de personas para entrar, más allá había personas dispersas hablando tranquilamente lejos del bullicio, otros fumaban y en algún rincón oscuro, alcanzó a ver a lo que parecía una pareja "involucrándose", pero nada, no había rastros de Akane.

Sin saber que hacer se sentó en una banca de concreto, decidiendo si debería irse a casa a ver si por casualidad ella llegaba allá, cuando, muy tenuemente, le pareció oír la voz de Akane. La buscó con la mirada y al principio no vio nada, hasta que, a lo lejos, pero yendo justo en su dirección, ella venía "caminando" mientras la "ayudaba" un hombre que Ranma no conocía.

Mientras se levantaba de la banca, aunque fue lo más rápido que le dieron sus piernas, la escena frente a sus ojos transcurrió en cámara lenta.

- No... no quierroo... - Sus palabras se atoraban en su propia lengua. - No qui...eeroo ir... sueltaaameee... - De manera descoordinada le lanzó un puñetazo que alcanzó a conectar en uno de los hombros del sujeto, este, la soltó momentáneamente al perder el equilibrio.

- ¿Se encuentra bien? - preguntó alguien por amabilidad que pasaba justo a su lado.

- Si, mi novia tomó de más esta noche, pero no es nada, ¿cierto linda? - La volvió a tomar del brazo. - La llevaré inmediatamente a casa. - Declaró seguro, ahora tomándola de la cintura.

Justo en el instante que Ranma atestaba un colosal golpe en el abdomen de aquel desconocido, las piezas del rompecabezas se alinearon en su mente, sobre todo, cuando notó que, a la distancia, el individuo que sostenía a la chica de nombre Mariya, los observaba, como si conociera al hombre que había sacado a Akane del bar.

- ¡Ranmma! -Lloró colgándose de él. - Ayu... ayudamee... - Arrastró la palabra. Ella parecía una chica cualquiera en un estado avanzado de ebriedad, su prometido la cargó inmediatamente en brazos y la sentó en una jardinera cercana.

- Quédate aquí...

- No... no por favor... - Le rogó tratando de aferrarse a él. Estaba muy asustada como para dimensionar que Ranma no la iba a abandonar.

- Mírame... ¡Mírame Akane! - Le tomó el rostro con ambas manos y pegó sus frentes. - ¿Te hizo algo? Dime, ¿Te hizo algo? - Insistió al borde de la locura, si le había hecho algo, cualquier cosa, estaba seguro que lo desmembraría al imbécil. Akane, afortunadamente, logró negar con la cabeza. Ligeramente más tranquilo, agregó. - Voy a darle una paliza a ese sujeto. - Trató de contener la furia, pero esta, era más que evidente con su solo tono de voz. - Dame diez segundos y estaremos camino a casa. - Ella pareció medio tranquilizarse, aunque su respiración seguía siendo errática y sus pupilas estaban notablemente dilatadas.

- ¡¿Pero... - jadeó el hombre en el suelo sin poder respirar correctamente. - Qué... demonios... ha... - Ranma ya lo tenía sujeto del cuello.

- ¡¿Qué le hiciste?! - Lo levantó del suelo furico. EL hombre, recién pudo captar que quien lo agredía conocía a la muchacha que pretendía llevarse a casa.

- Na... nada... yo... solo la ayudaba... - tartamudeo al ver como sus pies volaban sobre el suelo. Ranma no estaba conforme con esa respuesta.

- ¡¿QUÉ DEMONIOS LE HICISTE?! - Lo azotó contra una pared tan fuerte que los espectadores no supieron si él crujido había sido del concreto o de los huesos del sujeto.

- Yo... yo solo la ayudaba... mí... mírala... e...ella está muy borracha amig...

- ¡Eres un imbécil! - Lo arrojó contra un poste y el hombre comenzó a gimotear del dolor.

- Te juro... yo no...

- ¿Cres que soy estúpido? - Se le acercó de forma letal, hasta ese momento de su vida, Ranma nunca había comprendido el concepto ligado a la furia de "ver rojo" y ahora mismo, estaba seguro de lo que significaba, Dios, ¡como deseaba matarlo! Lo tomó directamente del cuello y volvió a levantarlo en vilo. - Ella ni siquiera bebe, y yo estoy seguro que le hiciste lo mismo que ese. - señaló con la cabeza al otro sujeto. - Le hizo a la chica de la barra, a la pelirroja. - Su mano hacía tanta presión sobre el cuello, que los ojos comenzaron a desorbitársele, Ranma, por el rabillo del ojo, notó como el que había señalado con la cabeza huía sin más.

- Ranma... - Oyó el gemido de la peli azul. Volteó inmediatamente a verla y ella miraba desorientada y desesperada a todos lados buscándolo, y es que se había juntado tanta gente a ver el escándalo que lo había perdido de vista. Solo por ella, solo por el exclusivo bien de ella, soltó al individuo.

- Vas a oír hablar de mi en el futuro. - Le sentenció antes de alejarse, tomar a Akane en brazos y llevársela del lugar.

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- Ranma... - Lo llamó, ella iba recostada en el asiento del copiloto del auto, el chico trataba de mantener la concentración mientras conducía, la furia aun le recorría las venas. - ¿Estás... enojado conmigo?

- Claro que no. - Dio la vuelta para entrar en la calle del dojo suspirando, ¿cómo podía pensar en que estaba enojado con ella?

- Pe.… perdón... perdóname... - Pidió ahora llorando.

- ¿Por qué te estás disculpando? - Preguntó consternado, estacionó el carro fuera de la propiedad, no tenía ganas de hacer más que eso. Lo único que quería era llevar a Akane dentro de la casa y olvidarse de lo que había pasado, al menos hasta mañana en la mañana, hablaría con Akane para escuchar la versión completa, luego involucraría a Nabiki para que destazara a ese idiota legalmente, no por nada era una de las abogadas más prometedoras de un importante bufete jurídico.

- De... debí quedarme en casa, debí hacerte caso, no... no salir... - Ranma rodeó el auto, abrió la puerta y la cargó, la chica inmediatamente se abrazó a su cuello, donde hundió su cara.

- No, yo debí ir contigo, tú no tienes la culpa de nada, no te estés disculpando, ¿de acuerdo? - Esto último por fin pudo hacer que sonara en tono dulce, no quería que ella resintiera ni un poco de su molestia, porque no era en ningún sentido con ella.

- Me salvaste... - Dijo besándole el cuello con suavidad. Ranma casi se cae de bruces ante el inesperado roce.

- A... Akane...

- Siempre lo haces... ¿verdad? - Lo beso de nuevo, y esta vez no se detuvo, como si con sus labios acariciara la piel del joven.

- O... oye... - intentó apartarla, pero aun cuando la depositó en la cama, ya en la habitación, Akane seguía sin soltarlo.

- Ranma... - Le susurró con tono mimado. - Te amo tan... tantooo... - aún sonaba borracha y el joven supo que cualquier cosa que dijera o hiciera debía tomarlo como desvaríos.

- Intenta descansar, mañana tendremos un día pesado. - Dijo tapándola cuando por fin lo soltó.

- Tengo calor. - Se quejó, no solo quitándose las cobijas de encima, también la ropa que le estorbaba, lo cual la dejó únicamente en ropa interior.

Ranma le dio la espalda, esto estaba mal, ella no estaba en sus cinco sentidos, hacer cualquier clase de cosa, era aprovecharse de ella.

- ¡Ranma! - Se tiró sobre su espalda, colgándosele como si fuera un mono salvaje.

- Akane... por... por favor...

- ¿No te gusto ni un poqui...to? - Le besó repetidamente la nuca.

- A... Akane... ya... ya basta... - Se las arregló para zafarse, tomar alguna cobija y envolverla como un gusano.

- Ranma... - Lloró y esta vez sonaba dolida. - Yo quiero... estar contigo... ¿Por qué tu no quieres?

- Porque no me voy a aprovechar de ti. - La acostó de nuevo en la cama, él junto a ella, y esta vez, para asegurar que no volviera a hacer una locura que lo hiciera perder la cabeza, la abrazó a su pecho sin desenvolverla. - Duerme, y si mañana tienes algo que... decirme... estaré de acuerdo. - Le dio un beso en la cabeza, y no supo si fueron las palabras o su gesto, pero ella comenzó a relajarse mientras le murmuraba palabras de agradecimiento y amor.

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A la mañana siguiente, cuando Ranma abrió los ojos, notó que estaba solo, asustado, se sentó en la cama, tenía la intención de salir disparado a buscar a la chica, cuando la puerta del dormitorio se abrió, ella llevaba el cabello húmedo y se había vestido con ropa deportiva.

- Lo siento. - Fue lo primero que dijo cuando lo vio despierto, quedándose en el marco de la puerta.

- Ya te dije que no tienes que pedir perdón. - Contestó inmediatamente. Ella asistió no muy convencida.

- Pero... aun así, por mi descuido, te causé muchos problemas.

- Claro que no, los problemas los va a tener ese mal nacido. - Sentenció.

- Gra... - Las palabras se le atoraron en la garganta. - Gracias por salvarme, Ranma. - Corrió hacia él y se abrazó con sus manos y pernas a Saotome. - Gracias por siempre cuidarme. Si tu no hubieras llegado... - comenzó a llorar, Ranma solo pudo acariciarle la cabeza.

- Pero no pasó nada, es lo importante. - La apretó contra sí, todavía tenía mucho coraje contra el desgraciado que casi logra lastimarla, pero tenerla ahí, envuelta en sus brazos, sana y salva, eso era, por ahora suficiente. - ¿Recuerdas algo de anoche?

- Todo, o la mayor parte. - Le aclaró ella.

- ¿Quieres contarme que pasó?

- Tenía sed, fui a la barra y pedí agua, solo bebí agua, te lo juro.

- Te creo Akane. - Le acarició los cabellos tratando de calmarla.

- Un hombre se me acercó e intentó coquetear conmigo, yo lo rechacé, pero aún con eso, él dijo que le parecía una chica muy interesante y le dijo al barman "Yo invito, dele a la señorita lo que pidió, pero que sea de especialidad." Se me hizo curioso, pero lo tomé por loco, lo ignoré y pagué el precio completo. Cuando el hombre de la barra me dio mi botella de agua noté que... - Pareció pensarlo. - Al menos tengo esa sensación... de que no estaba bien sellado el tapón de la botella, pero tampoco le presté atención y me la tomé mientras esperaba que terminara la canción porque había mucha gente bailando; en esos pocos minutos comencé a sentirme mal, muy mareada, la vista borrosa, no coordinaba bien mis movimientos y sentía que ni la lengua podía mover bien, además, sentía el cuerpo caliente, como si tuviera fiebre... yo solo podía pensar en ti y en que quería verte. Me retiré al baño intentando recuperarme, pero solo empeoré y cuando salí, el mismo tipo de la barra estaba esperándome. Recuerdo que alguien le preguntó si yo estaba bien y él inmediatamente dijo que...

- Eras su novia, ¿verdad?

- Si, y me jalaba hacia la salida. En el camino intentó besarme, pero no me dejé y mencionó que...

- ¿Qué? - Respiró profundo tratando de contenerse.

- Que no importaba, que cuando estuviéramos solos, me... haría... rogar por más. Me sacó del bar y pensé que por más que me esforzara no iba a lograr nada, fue cuando apareciste tú.

- Vamos a llamar a Nabiki y a levantar una denuncia. - Ella asistió.

- ¿Vas a estar conmigo?

- Todo el tiempo. La verdad es que no creo que seas la única víctima de esos idiotas. Los vamos a hundir Akane, te juro por Dios que los vamos a hundir, y si no, te prometo que tomaré justicia con mis propias manos. - Akane esperaba que él no tuviera que hacer eso último, confiaría en que las habilidades de su hermana y su declaración fueran suficientes para lograr esa justicia.

- Te amo Ranma.

- ¿Recuerdas lo que pasó después de la golpiza que le di al imbécil?

- Si, ¿te puse en aprietos? - Se separó de él para verlo al rostro.

- Un poco, no quería aprovecharme de tu estado.

- Pero Ranma... si llevamos casados más de un año.

- No Akane, no era lo correcto. - Enrojeció al revelar con sus palabras lo mucho que atesoraba la integridad de su mujer.

- Y por eso te amo más. - Lo besó en los labios con mimo.

- Y yo a ti tonta. - La volvió a abrazar, si le hubiera pasado algo... si no hubiera llegado a tiempo... no quería ni pensarlo.

- Ranma... - dijo después de un tiempo en silencio. - De verdad quería estar... contigo. Si quieres... ahora... - Su rostro estaba enrojecido.

El muchacho le hubiera tomado la palabra de no ser porque tocaron la puerta de su pequeño apartado. Sin ganas se separaron y Ranma fue quien bajó a abrir la puerta.

Mientras la chica oía a su esposo medio explicar a su padre porque no habían salido de viaje a Saitama, Akane se tocó el pecho sintiéndose más enamorada que nunca, ni siquiera en las novelas o los dramas de la televisión, había visto a un hombre con las características de Ranma, no solo físicas, sino su forma de amarla, tanta devoción la conmovía a tal punto de querer llorar de felicidad, de solo saber que él siempre estaría para cuidarla y velar por su bienestar, para ser su guardián.

FIN

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ACLARACIONES

- En las preparatorias japonesas es casi de regla general que los grupos se conforman a principio de año, ya sea por sorteo o por calificaciones, por lo que es normal no volver a estar en la misma clase con tus compañeros de primer año si se considera la alta demanda de los institutos de nivel superior, llegando a ser hasta cinco o seis grupos de cada grado. Por cierto, esto se me olvido mencionarlo en la historia de "Realismo" que procede con el mismo caso.

- Por si no se llegó a entender, básicamente a Akane la drogaron con intenciones que dejaré a su criterio. Hoy en día es penosamente común la cantidad de sustancias psicoactivas que no solo alteran al individuo que las ingiere, sino que también producen estimulaciones a sensaciones de lívido.

- También por si no me expliqué bien, el contexto general es que ciertas personas estaban coludidas con el barman para drogar a chicas que notaban solas y vulnerables de su elección, para llevárselas a otro lado.

N/A

Para el 27. Todos juntos ¡04! ¡Oh por Dios cada vez falta menos!

Sobre la temática, la verdad es que ese tipo de situaciones le pueden pasar a cualquiera, actualmente los ataques de ese tipo están a la orden del día, por lo que de verdad los invito a que se cuiden mucho, sean chicas o chicos, siempre cuídense las espaldas y tomen sus precauciones ante cualquier situación de riesgo.

Por cierto, esta historia está ubicada en el mismo universo que "Intercambio de Regalos Equivalentes", por si el concepto de apartado al referirse a donde viven, en la historia mencionada, se aclara ese punto, aunque claro, ya sabes que no hay problema leyendo los fic por separado.

Gracias a todos, en especial a:

· Benani0125

· Akai27

· BereNeST

· Psicggg

· gatopicaro831

· Crisel Grajeda. Por cierto, gracias por ir a darte el mega tour por mis historias y dejar tu comentario

· Nita-chan84

· Juany Nodoka

· hcoronadogandara

· Pao Vedder

· Lelek An3li

· Arianne Luna

· Akanita de Sotome

· ElisaLJ

· Rowenstar,art

· Vero Guti

· Kris de Andromeda

· Grace

Nos vemos en el siguiente, un abrazo a todos, de este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.