Shaman King no me pertenece.

Aviso: Horo x Ren.

Dedicación especial a Mel.


2. SALIR DEL CLOSET.

'Parece que va a llover, el cielo se está nublando

Parece que va a llover, ¡ay mamá me estoy mojando!'

Indignado por tan estúpida canción cambié la emisora. Era obvio que llovía y no necesitaba de la 'alegre' música nocturna para confirmarlo. Era de esas noches eternas y jodidamente agotadoras en las que había gastado gasolina en vano.

Las personas preferían llamar a las empresas de taxis para tener un servicio puerta a puerta 'seguro y confiable'

Seguro y confiable mis bolas.

Puse rumbo hacia mi asqueroso hogar completamente desanimado y con unas ganas absurdamente gigantescas de querer dormir.

Doblé la esquina y pude divisar a un hombre bajo un enorme paraguas; llevado por mi inmensa curiosidad, desaceleré el taxi hasta quedar frente a ese extraño sujeto y mi boca se abrió monumentalmente al notar que era un famoso, pero no cualquier famoso.

—¡Por el amor a mi madre! ¡Eres Ren Tao!

El aludido volteó hacia mi taxi y quise que me tragara la tierra: el condenado había escuchado mi grito de 'fan enamorada' y me quedé quieto en mi lugar haciendo que al auto se apagara.

Uno, dos, tres, cuarenta, mil. Cuando volví a ser yo vi que el Tao estaba en los puestos traseros de mi taxi.

—Supongo que está libre ¿no?

Me limité a asentir, ¿qué más daba? ¡Tenía un famoso en mi maldito taxi!

—¿Por qué no arranca?

Genial Manta, se te olvidó encender el taxi.

Al cuarto intento las cuatro llantas se pusieron en movimiento. Estaba sudando y con los nervios a tope ¿qué hacía el actor/modelo/cantante/presentador/millonario Ren Tao por esta zona?

—Se-señor Tao —suspiré— ¿a dónde lo llevo?

—Dé vueltas a la redonda, yo le diré cuando tiene que detenerse.

Lo único que me faltaba para rematar mi día de mierda era esto, ¿qué tal si el chino me iba a mantener dando vueltas por horas? Igual tenía que resignarme y seguir órdenes, quizá, solo quizá, sacaría provecho de la situación y podría recuperar el dinero de la gasolina gastada o al menos una parte.

Avanzaba cuatro cuadras, cruzaba, recorría dos cuadras más, y volvía a cruzar. Ya casi sentía que podía hacer la ruta con los ojos cerrados, sin embargo, la lluvia seguía siendo la protagonista de la noche.

Vi por mi espejo retrovisor al Tao con la mandíbula tensa y con una expresión de preocupación, era obvio que esperaba por alguien, pero ¿a quién?

Diez vueltas más y casi caía dormido sobre el volante, mi reloj marcaba las 3 de la mañana.

—¡Estúpidos famosos! Se creen los dueños del mundo.

—¿Dijo algo? —Escuché la voz del chino a mis espaldas.

—Nada —me maldije interiormente— dije que la lluvia está más fuerte que hace un rato.

Era obvio que el chino quería matarme.

Quince minutos más y las facciones de preocupación pasaron a ser facciones de sorpresa.

—¡Deténgase! —Me ordenó— acérquese a esa persona.

¿Al fin qué, animal? ¿Me detenía o avanzaba?, esos famosos y sus mentes coherentes. Esta vez fue una absoluta bendición que mi boca se quedara cerrada.

Desaceleré mi carro frente a una persona con gabardina y bufanda. La puerta trasera se abrió y la voz del chino ocupó mi atención.

—Móntate al auto, tenemos que hablar.

La persona seguía de pie sin moverse.

—Horo, por favor, hablemos.

La persona misteriosa se hacía llamar 'Horo' y algo en la historia me empezaba a incomodar.

No pasaron ni tres segundos cuando 'Horo' había entrado a mi vehículo totalmente empapado, ¡Genial! Ahora tenía que lavar los asientos.

Se liberó de la bufanda y por mi espejo pude ver el rostro de la persona extraña y mis ojos se abrieron como platos al distinguir la figura.

—¡Usui!

Mis pasajeros voltearon su vista al frente y empecé a sudar nervioso.

—Escucha, enano —por supuesto, era el chino— ni una palabra de esto a nadie.

Tragué seco y asentí.

Horo-Horo Usui era modelo y fotógrafo. El amor platónico de mi hermana y por eso lo había reconocido. ¿Qué estarían tramando estos dos?

—¿Podemos confiar en este sujeto, Ren?

Se le escuchaba agitado, y era entendible, afuera debía estar haciendo un frío de los mil demonios y entonces vi que el Tao se sacaba su abrigo y se lo pasaba por los hombros. Okeeeey, algo extraño estaba pasando.

—Todo fue una trampa de mi representante, no voy a casarme.

Y yo me sentía como en el cine en asientos preferenciales; solo me faltaban las palomitas y mi vaso rebosante de gaseosa.

—Pues que mal, ya todo Asia sabe que el galán Ren Tao se casará con una modelo.

El Usui hablaba ¿celoso?

—Horo, créeme, no tengo nada con ella —el chino le acarició la mejilla— ¡mírame!

¡Aaaaay! Por amor a Odín, Ra, Jesús, Zeus, Tucancamón, ¿estos tipos son gays?

El fotógrafo había rechazado la caricia.

—No puedo creerte Ren, yo mismo tomé las fotos, mañana serás primera plana en todos los diarios.

Era una broma ¿verdad? Estos dos tenían algo y no era simplemente amistad, se les notaba en los gestos.

El chino bufó agotado.

—¿Qué tengo que hacer para que me creas?

—Hacer público lo nuestro

Mi respiración se agitó y mis latidos iban más rápido 'lo nuestro' 'lo nuestro' 'lo nuestro'

—No puedo hacer eso, no botaré a la mierda mi carrera por uno de tus caprichos.

—Ey, enano —me llamó el Usui— detenga el auto, me bajo aquí.

Enano, enano, enano ¿¡alguien puede tratarme con respeto!? En verdad quería obedecer al tipo, pero sabía que si lo hacía, el chino me mandaba a matar.

Entre la espada y la pared.

—¡Ey! ¿No me escuchó? ¡Deténgase!

—No te hará caso, Horokeu.

Yo quería que un terremoto abriera la tierra y me tragara con todo y taxi.

—¿Qué pretendes? ¿Secuestrarme? —El japonés contra el chino— Maldición ¡Responde, Tao!

—Pretendo estar contigo —admitió sonrojado y estoy seguro que ese 'estar' había sonado demasiado sugerente— HoroHoro, dame tiempo.

Y ahí estaba yo manejando el taxi, bajo la lluvia y con el tanque de gasolina pitando reserva: presenciando un beso.

Un beso…

Se estaban besando…

¡Momento! Frené bruscamente

—¿Qué te pasa? —Esta vez el Usui tomaba la palabra.

Yo estaba estático con las manos fijas al volante y aún con el pie con el freno a fondo.

—¿Nunca has visto a dos hombres besándose?

Recordé mi encuentro con Tamao y el sudor empezó a hacerse presente.

—¡Responde enano cabezón! —Nunca odié tanto a los chinos como ahora.

—¡Claro que sí! Pe-pero, ¡ustedes son famosos! —Que excusa tan barata me había salido de la manga. El chino resopló y HoroHoro rodó los ojos— aunque si quieren mi opinión… deberían aceptarlo frente al mundo.

Seguí conduciendo sin rumbo, el trayecto estaba silencioso y eso incomodaba. Unos minutos después se bajaron en alguna calle.

Tiempo después yo estaba buscando un teléfono público porque me había quedado sin gasolina.

.

.

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Me levanté de la cama para prepararme un café cuando tocaron a la puerta, abrí y lo único que había era una dotación de leche, en la nota 'tienes que crecer, enano. Gracias'

Entré la caja con mucha desconfianza y encendí el televisor

'El exitoso empresario y galán de televisión, Ren Tao, hizo pública su homosexualidad. Se cree que su pareja sería el fotógrafo y modelo Horokeu Usui'

Mi reacción fue obvia: escupí el café, tropecé con la mesa y casi me da un paro cardíaco. Tomé la nota y supe de inmediato quién me había dejado el recado. Estúpido chino.

Jelou amiguiz :3 ¿cómo les va la vida? ¿cómo va esa navidad? Aquí les traigo una tontería más xD, este fic en sí es para eso, para explotarme escribiendo incoherencias jajaja. Espero que me dejen su opinión que sin duda será muy valorada. Muchas gracias a los que me dejaron review en el cap anterior. Chauchis.

Si alguien de aquí sigue 'El heredero' esta semana se viene actualización, así que atentos n_n.