En la Frialdad de la Noche.
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Pchan se sacudió con frío la nieve que le caía en el lomo, tenía lágrimas de felicidad en los ojos, por fin había podido regresar a la casa de su amada Akane, ¡y en tiempo récord!, solo le había tomado seis horas.
El pequeño cerdo quería estar pegado a la chica todo el tiempo, ahora que Ranma había roto el compromiso, largándose hace más de tres semanas, él debía estar con ella. Akane, a pesar de que le confesaba muchos de sus secretos, no había mencionado mucho sobre qué había pasado para que Saotome se fuera, pero ella lucía extremadamente triste y era su deber como mascota animarla, luego, cuando encontrara valor, aparecería como Ryoga y podría por fin declararse.
EL chico puerco utilizó sus trucos casi patentados para esquivar puertas cerradas, los escalones y poder entrar al cuarto de la chica sin problemas. Tan solo entrar oyó un largo suspiro por parte de ella y con tristeza asumió que estaría llorando, no alcanzaba a ver sobre la cama por que le quedaba muy alta, y más tarde agradecería a Dios ese detalle, ya que lo siguiente que escuchó fue un.
- ¿Así... te... gusta? - La ronca voz masculina entrecortada no era de otro que de Ranma y seguido a eso... Akane siguió suspirando.
Ryoga se quedó congelado sin procesar realmente lo que oía. Lo único que podía sentir era como si su corazón fuese arrancado de su pecho y estuviera desangrándose ahí mismo. Quería salir corriendo de ahí, pero sus pequeñas patas no le respondían y con cada sonido nuevo hecho por la pareja sobre la cama deseaba que un rayo lo atravesara y matara.
Luego de un tiempo, después de que incluso los sonidos se habían apagado, la escuchó a ella soltar el llanto.
- Si tú te vuelves a ir después de esto... no voy a poder seguir... ya no sabría que hacer... - Pechan comenzó a llorar también, sus oídos debían estarlo engañando, no había manera posible en este universo que Akane dijera aquello. - He estado enamorada de ti tanto tiempo que después de esto en verdad me destrozaría el que tú me volvieras a dejar. - ¿Tanto así lo amaba para rebajarse a rogarle al idiota de Ranma?
- No, no me voy a volver a ir, tú eres lo... - Fue cuando el cerdo reaccionó, no podía con eso, no podía quedarse a escuchar como Ranma, siendo el guerrero orgulloso, soberbio y egocéntrico le declarara palabras de amor, porque eso solo significaba, que al final había sido mucho más valiente que él y más astuto al no dejar ir a una mujer como Akane, arrebatándole así, al amor de su vida.
El buen Pchan llegó a la calle llena de nieve y con apenas visibilidad continuó su camino errante, su alma estaba devastada y al igual que la frialdad llenando la noche, la desesperanza llenaba su corazón, sin posibilidad alguno de volver a sentir calor.
FIN
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N/A
Gritemos juntos ¡02! Para el 29 de diciembre un corto muy corto, des amor y amor, todo en el mismo lugar.
La verdad es que me encantan los cortos, pero por alguna razón que no logro entender, me he estado explayando más de lo debido en otras historias y terminan siendo más largas de lo pensado, pues bueno, aquí cumplí mi propio cometido.
Sin más por el momento, AkaneMiiya.
