Katanagatari no me pertenece, los personajes son de un bue hombre cuyo nombre no recuerdo, igualmente le agradezco y espero disfruten esto
Apenas dieron vuelta cuando todo a su alrededor figuraba en un color naranja-rojizo. Un cúmulo de personas veía la escena, mientras otras ayudaban a quienes podían, pues el complejo departamental donde vivía Nanami, en ese momento era consumido desde sus cimientos por lenguas de fuego que no dejaban espacio sin abrazar. Algunos muros ya estaban ennegreciéndose, la temperatura a lo lejos era alta, no pudiendo imaginar los curiosos, que clase de infierno estarían viviendo los bomberos y paramédicos. Por primera vez en mucho tiempo, Nanami perdió completamente la compostura y su expresión serena fue sustituida por un franco temor. Ignorando su delicada condición física, la chica corrió hacia el lugar del siniestro mientras gritaba sin cesar "Madre". El fuerte brazo de su amigo la detuvo mientras esta luchaba por soltarse y continuar su alocada carrera.
- Mi madre esta ahí, déjame ir por favor. – Pidió mientras su tono se tornaba más desesperado a cada palabra.
- ¡No!, tu espérame aquí, volveré en un momento. – Dijo mirándola a los ojos decidido. La chica se dejo caer, pues sus piernas ya no la pudieron sostener.
- ¿No dirás que es molesto? – Preguntó mientras algunas lágrimas surcaban su rostro por la sensación de impotencia.
- Lo es, pero si es por ti no me importa.
- Regresa a salvo. – Alcanzó a decir mientras su amigo corría en dirección al edificio en llamas. Algunos policías intentaron detenerlo, pero Shichika los evadió y penetró en el edificio. En su interior, el castaño podía sentir como su piel ardía y su vista se nublaba por las lágrimas que el contacto con el humo le producía, se introdujo dentro de un baño y para su fortuna, la bañera de ese lugar tenía agua, en la cual se sumergió y salió escurriendo a los pocos segundos. Sin perder más tiempo puso una de sus mangas a nivel de su boca y nariz mientras salía del baño buscando a la madre de Nanami por los pasillos. La encontró tumbada en las escaleras, inconsciente y con algunas quemaduras, sin vacilar fue hacia ella, pero una tabla en llamas cayó frente a él haciéndolo retroceder un poco. Tomando una decisión se hizo hacia atrás y luego, tomando impulso, salto por encima de la tabla y en cuanto se puso de pie, corrió hacia la madre de Nanami. Como pudo la subió en su espalda y busco con la vista las escaleras de emergencia. Estaban a su izquierda. Bajó por ellas tan rápido como sus piernas, su cuerpo dolorido y las condiciones del desastre se lo permitieron y finalmente salió del edificio cargando a la mujer. Una vez llegó a una distancia prudente, los paramédicos se dedicaron a revisar a la mujer, mientras el joven se dejaba caer de rodillas. Luego de descansar un momento, se levantó y corrió hasta su amiga, la ayudó a levantarse y la llevó junto a su madre. En el trayecto, ella notó que la ropa de Shichika estaba quemada y en algunos lugares, también su piel.
- Shichi…. – Comenzó a decir la chica, pero la voz de un paramédico la interrumpió.
- ¿Es usted familiar de ella? – Preguntó al chico.
- Yo soy su hija. – Dijo la joven llamando la atención del hombre.
- Necesita tratamiento en un hospital, acompáñeme. – Le indicó y acto seguido señalo hacia una ambulancia.
- Pero Shichika esta…
- Ve, yo estaré bien Nanami. – Le aseguró el chico mientras le sonreía. La peli-verde obedeció no sin ciertas reservas y entro junto a su madre en la ambulancia. Una vez la vio irse, el joven Yasuri emprendió el camino a su casa, mientras los bomberos combatían las llamas. En su habitación el joven se quedó despierto mirando el techo, recordando la expresión asustada de Nanami y sin saber por qué, prometiéndose que no dejaría que su amiga mostrara esa expresión otra vez.
A la mañana siguiente en la escuela no se hablaba de nada más que aquel incendio, pero al parecer, no sabían que había sido en casa de Nanami. Por su parte, la chica se encontraba en la escuela con expresión neutra, como si nada hubiera pasado. Ese día las horas de clase pasaron lentamente al parecer del castaño. Apenas cayó la tarde y las clases concluyeron, el chico corrió por el campus buscando a su amiga. La encontró sentada en el jardín, bajo un frondoso árbol mirando al vacío.
-¿Estas bien? – Preguntó el chico saliendo de tras del árbol un rato después de que la vio.
- ¿Por qué no lo estaría? – Contestó con otra pregunta la joven de cabellos verdes.
- Volvamos a casa entonces. – Dijo el chico tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse. Ella tomo la mano de su amigo y juntos emprendieron el camino. Durante gran parte del trayecto no hablaron, sin embargo, Shichika rompió finalmente el incomodo silencio.
- Realmente eres fuerte. _ Le dijo con admiración. – Poder soportar todo esto y aceptarlo, realmente eres admirable.
- ¿Crees eso de verdad…? – Preguntó la chica insegura, mirando a su amigo. La expresión de él corroboraba sus palabras. – No es así… yo… yo… yo no soy fuerte para nada. Al decir esto se arrojó a abrazar a su amigo mientras las lágrimas corrían libremente. – Simplemente intento que no me afecte, pero, ya no puedo Shichika… mi madre esta en el hospital y yo perdí mi casa… ahora mismo no tengo a donde ir y me cuesta pensar en lo que voy a hacer desde ahora… *cof**cof**cof*…
- No tomaste tu medicamento, ¿Verdad? – Cuestionó el joven preocupado.
- Con todo lo que ha pasado… *cof**cof*… apenas tuve tiempo de… *cof**cof* alistarme para la… *cof**cof* escuela… solo… déjame descansar un momento.
El chico cargo de improviso a su amiga en brazos y la llevo ha su casa aun a pesar de las protestas de ella. Al poco rato ambos estaban en una a habitación para invitados de la casa Yasuri.
-Aquí podrás descansar tranquilamente. – Dijo el chico cuando su amiga estuvo recostada en un futón.
- Shichi…
- He pensado que… este lugar es algo solitario conmigo nada más, por lo que creo que no habría problema en que te quedaras aquí mientras decides que hacer.
- No se si deba… después de todo, no soy familiar tuyo. – Dijo la joven intentando no molestar.
- Si es por vivir gratis, no lo harías. Puedes quedarte siempre y cuando me ayudes a hacer los quehaceres de la casa y las comidas diarias.
Nanami guardo silencio por un momento, analizando la cara de su amigo, mientras consideraba sus palabras. Pasados unos segundos, la risa le ganó y ella la dejó fluir.
-Esta bien Shichika, aceptaré tu propuesta, pero si intentas hacerme algo te castigare. – Dijo en tono de broma.
- ¿Que podría intentar hacerte? – Preguntó Shichika desconcertado mirando a su amiga. Nanami lo miro tiernamente.
- Muchas gracias, Shichika… por todo. – Dicho esto, el sueño la venció y su amigo la dejó dormir. A la mañana siguiente los dos amigos caminaban a la escuela como todos los días, como si el asunto del incendio y la estancia de la chica en casa de su amigo no hubiesen sucedido nunca. Mientras marchaban hablaban de cosas triviales y otros temas.
- Entonces te uniste al comité disciplinario. – Afirmó la peli-verde. – Tal vez me una uno de estos días.
- Si eso quieres es tu decisión, solo no te sobre esfuerces, has las cosas a tu paso. – Respondió el castaño sonriendo.
- Usando mis palabras contra mí ¿eh? Shichika. – Expresó la joven con falsa molestia. El chico acompañó a su amiga hasta su salón y luego se dirigió al suyo. Al poco tiempo de caminar se detuvo, pues para el todos los pasillos se veían iguales y no sabía donde estaba exactamente. Mientras pensaba que hacer para ubicarse, una persona chocó contra él y este evitó que quien contra él se estrelló cayera al suelo. Resultó ser una chica menuda de cabellos grisáceos hasta sus hombros, ojos del mismo tono y mirada triste, misma que al encontrarse con la del joven heredero Yasuri pareció asustarse.
-Disculpa por el golpe, es solo que estoy perdido y en mi confusión me moví sin cuidado. – Se disculpó el chico. - ¿No sabrás de casualidad donde encuentro el salón 2-D? – Preguntó llevándose una mano a la nuca. La jovencita señalo en dirección a un pasillo frente a ellos. – Gracias, quien quiera que seas. – Dijo emprendiendo la marcha y mirándola una última vez. Mientras tanto, Togame se impacientaba por el retraso del castaño. Cuando lo vio llegar se dispuso a reprenderlo.
- Ya era hora de que llegaras. Tengo un asunto que tratar contigo y… - Comenzó a decir la chica más que dispuesta a regañar a su compañero.
- Es suficiente, la clase esta por empezar. – Dijo la voz de Ginkaku tras el chico y todos los estudiantes fuero a sus posiciones respectivas. El profesor pasó lista e inició con la clase. Los minutos pasaron lentamente mientras se daba la clase y los alumnos apuntaban concentrados los puntos que les parecían importantes. Así pasaron las horas y cuando el timbre del receso sonó, los alumnos dieron gracias a su dios o lo que sea en que creyeran y salieron a buscar sus sagrados alimentos. Shichika se levantó de su lugar y se dispuso a partir.
-Párate ahí. – Ordenó Togame cuando lo vio levantarse. – Tengo un asunto que tratar contigo.
- ¿Qué pasa? – Preguntó el chico sin interés en el tema.
- Ejem… – Dijo pues el tono del castaño la descuadro un poco. – Seguramente ya has oído de un incendio en la zona oeste. – Shichika bufo con molestia la oír esas palabras. – Bien, pues los delincuentes que hicieron esto nos declararon la guerra, pues esos edificios estaban en la zona dominada por la escuela Shogunato. Por la mañana llego el reto formal dando una dirección y una hora. Vamos a ir.
- Simplemente podrían esperar a que vinieran aquí. – Dijo el chico ya con fastidio, pues Nanami lo esperaba.
- ¡Cheriooooooo! Eso es imposible. Esos desvergonzados se llevaron a una de nuestras estudiantes como seguro de que no nos negaríamos. – Explicó la peliblanca intentando recuperar la atención de su compañero.
- Nee-chan espera por mí en el comedor. – Expresó Shichika sin intenciones de seguir escuchando.
- Esto es más importante. Escúchame bien, iremos a ver a tu amiga y la pondremos al tanto de los planes, luego nos iremos, ¿estarás bien con eso? – Preguntó la chica esperando que el castaño pusiera menos resistencia.
- Es una molestia, pero que remedio, lo haré. – Dijo finalmente Shichika. En tanto caminaban, el joven se fue tranquilizando y pudo pensar un poco las cosas. – El incendio, ¿exactamente donde fue?
- Hmm, en la zona residencial 3, frente a la calle Kumono… si no mal recuerdo era un complejo habitacional donde vivía una estudiante de aquí, aunque no se quien sería. – El castaño guardo silencio y no volvió a hablar en todo el trayecto. Al poco rato llegaron al comedor y se sentaron a comer con Nanami. Togame entonces comenzó a relatarle lo mismo que a su compañero y explicó el plan a la peli-verde.
- Entiendo. Está bien, puedes usarlo en esta batalla. Este chico es una espada afilada, pero no usada, seguro te será de ayuda en tu propósito. – Aprobó la chica con suave voz mientras miraba a su amigo. – Eso sí, no llegues tarde a casa Shichika.
- No lo haré. – Aseguró el joven mirando a su amiga de vuelta. Los tres continuaron con su almuerzo y la campana sonó luego de un tiempo de que ellos terminaran de comer. La joven de cabellos verdes volvió a su salón, mientras Togame y el chico Yasuri se encaminaban a la salida, lugar donde un auto los esperaba.
