Han pasado 84 años... ya se no tengo perdón de deos, pero en serio, en serio, en serio que me a sido difícil hallar la inspiración, luego pasaron cosas desagradables y hasta hace poco logre juntar los pedazos que se fueron cayendo, aunque alguno permanecen sueltos y mal surcidos, el año pasado y este no han sido muy gratos en realidad. En fin. Katanagatari no me pertenece (las negociaciones no han sido fructíferas de momento), mi única posesión es esta humilde narración sin fines de lucro, espero que la disfruten, pues veo que igual Katanagatari es un tema más bien impopular entre los fancics de aquí.
Por su parte el castaño no se enteraba de nada y Togame prefería no meter más cosas en el saco, pues al parecer su compañero llevaba el tema de los vestidores sin ningún problema. El entrenador hizo sonar su silbato llamando a todos a reunirse, tras lo cual comenzó a dar instrucciones de los ejercicios que se debían realizar. Lo primero fue un calentamiento que al Yasuri ni siquiera hizo sudar, tras esto, practicaron salto de longitud, logrando el castaño superar la marca antes establecida en la escuela de 6.40 metros, superándola fácilmente con un total de 8.34 metros sin tomar impulso pues no entendió que debía salir desde una marca en el suelo a 4 metros de la carca de salto. Luego de esto, realizaron una carrera de 100 metros, dejando Shichika a sus compañeros atrás con facilidad sin parecer agitado por ello.
-Yasuri *uff* Únete al equipo de atletismo… - Dijo sin aliento uno de los mejores corredores de su salón.
- No gracias, suena a que es una molestia. – Dijo el chico mientras se rascaba la nuca.
- Piénsalo *uff* de verdad serias un gran elemento. – Dijo sin desistir su compañero mientras recuperaba el aliento.
- Ya veremos. – Dijo el chico castaño para librarse rápido de aquella petición. Sin que el alto chico se percatara, algunas voces femeninas cuchicheaban luego de ver sus proezas físicas, algunas comenzaban a cambiar su opinión acerca del castaño, dándole el beneficio de la duda, mientras que otras alegaban que su habilidad física no justificaba de ninguna manera sus actos pervertidos.
En ese mismo momento, desde varios pisos arriba, Nanami miraba los movimientos de su amigo desde un pasillo, sonriendo de forma natural, para luego retomar su camino hacia su salón.
La clase de educación física continuó sin eventualidades para alivio de Togame, pues temía que en alguna actividad, el inadaptado castaño causara algún accidente grave. La peliblanca hablo con los chicos para que estos se llevaran a Shichika a los vestidores y que no se volviera a repetir la escena de la mañana. El alto joven se separó un poco del grupo pues llevó unos balones al almacén que le indicaron antes de que iniciaran su camino a los vestidores, momento en que una chica de cabellos grises aprovechó para acercarse a él.
-Yasuri-san… e-esto es para ti… - Dijo mientras le extendía una botella de agua. – Pensé que quizás tendrías sed luego de hacer tanto ejercicio.
El castaño olisqueo el aire cercano a la chica y la reconoció.
-Gracias Kousha-san, aun en el calentamiento se debe estar hidratado. – Dijo el chico y antes de poder decir algo más, sus compañeros lo llamaron.
- Te están llamando, hasta luego. – Dijo la chica y huyó del lugar.
El grupo de chicos se llevaron a Shichika a los vestidores mientras comentaban cosas de deportes y otras cosas que el alto no entendió. Una vez que todos se pusieron su uniforme se dirigieron al salón para continuar las clases, al llegar allí, una nota estaba en el pupitre del castaño. El chico abrió el papel y leyó "Nos vemos al concluir las clases detrás de la escuela, tengo un asunto pendiente contigo", todo en una perfecta caligrafía. Las clases continuaron y la hora de la salida llegó, por lo que el chico se dirigió al lugar acordado y esperó. Al poco rato se encontró con alguien allí.
-¿Así que tú dejaste la nota en mi mesa? – Preguntó el chico.
- Así es Yasuri Shichika, yo Kikiguchi Zen te someteré aquí y ahora a juicio por tus actos pervertidos. – Dijo la chica mientras sacaba de su funda un par de espadas de kendo, una de las cuales le arrojó al castaño. – Ahora ponte en guardia.
El castaño tomo torpemente la espada de madera y esta resbalo de sus manos a los pocos segundos.
-¿Estas intentando burlarte Yasuri-san? – Preguntó la chica mientras arqueaba las cejas enfadada.
- Lo siento, no puedo usar espadas. – Se disculpó el joven mientras intentaba agarrar nuevamente el shinai del suelo. La jefa de grupo suspiró mientras consideraba sus opciones. Luego de pensarlo un momento miró a Shichika de forma grave.
- Esta vez solo te hare una advertencia Yasuri, pero un solo acto pervertido más y me veré obligada a corregirte aunque no seas capaz de defenderte en igualdad de condiciones. – Dicho esto, Zen guardo en su funda el shinai que ella empuñaba y le quitó el suyo a Shichika, para luego simplemente darle la espalda y dirigirse a la salida. Shichika se quedó allí un momento intentando entender qué había pasado exactamente y al no lograr llegar a una respuesta en menos de un segundo, prefirió regresar a su casa.
Nanami esperaba a Shichika en la puerta de salida cuando vio pasar una chica de mirada seria. Apenas la vio se dio una clara idea de lo ocurrido y suspiró mientras decía para sí "¿por qué te metes siempre en estos problemas?". A los pocos minutos, el castaño apareció y saludó a su amiga, mientras ambos iniciaban el camino a su casa. Por otra parte, Togame se apresuraba a llegar a la salida, pues entregar reportes de sus acciones al comité disciplinario le llevó más de lo esperado. Mientras bajaba las escaleras se imaginaba como sería cuando se disculpara con Shichika y Nanami. "Seguramente me miraran y Nanami preguntará el por qué tarde tanto, yo les explicare y Shichika dirá que no me preocupe, que lo entiende y a todos les pasa, yo lo mirare y nos sonreiremos mientras…" su fantasiosos tren de pensamientos se detuvo al ver la salida desierta. La chica respiró hondo y llamó al celular de Nanami, pero esta no respondió aun después de insistir varias veces. Togame tomo una decisión y luego de ponerse en posición comenzó a correr con todas sus fuerzas.
Yasuri andaba tranquilamente al lado de su amiga sin percatarse de que alguien les faltaba. Repentinamente pareció recordar algo y se detuvo en seco.
-Olvide comprar curry para la cena. – Dijo en voz alta.
- Yo compré y aún queda suficiente. – Respondió Nanami tranquilamente.
- Ya veo, entonces está bien. – Dicho esto retomaron su camino.
La peliblanca hacía tiempo que había dejado de ver por dónde iba, de pura suerte no había golpeado a nadie en su alocada carrera y hasta ese momento ni siquiera había pensado en ello. Mientras corría sin saber a dónde, sus pies dejaron de tocar el suelo mientras ella continuaba pataleando como si corriera y luego de algunos segundos pareció darse cuenta. Aun sin mirar se detuvo y tanteo el suelo, no encontrando nada. Su corazón latió aceleradamente y lentamente abrió los ojos, encontrándose con el desconcertado castaño, quien la había levantado sosteniéndola de la cabeza. La chica suspiró aliviada de que su vida no corriera peligro y luego regaño a los dos amigos por dejarla atrás. Nanami ignoró sus quejas mientras que el castaño se limitaba a suspirar con cansancio. Luego de varios minutos de caminar, finalmente llegaron ante la casa del castaño, el cual quitó el seguro y entró al lugar seguido de la peliverde y enseguida de ella, la peliblanca.
-Togame-san, puedo preguntar el por qué viene con nosotros. – Dijo Nanami tranquilamente.
- Puedes hacerlo y la respuesta es simple. – Dijo la joven sin notar el sarcasmo en la voz de la peliverde. – Para que este animal me empiece a reconocer, necesitare pasar más tiempo con él, así que decidí quedarme a dormir hoy en su casa.
Nanami suspiró resignada, pues sabía que su amigo diría algo que no ayudaría a la situación.
-Por mí no hay problema, siempre que nee-chan no se oponga.
- Pero deberás ayudarnos en las labores de la casa durante toda la semana. – Dijo Nanami en tono plano.
- Seguro, no tengo problemas con ello. – Dijo la peliblanca mientras sacaba el pecho.
- Prepararé algo para comer, mientras tanto, Shichika, limpia la habitación al final del pasillo sur. – Dijo Nanami con un dejo de molestia en su voz.
- Te ayudare. – Ofreció la Togame al castaño.
- Señorita Togame, a usted le toca limpiar el jardín. – Dijo mientras señalaba un amplio espacio con césped y árboles por todos lados, en el cual por cierto, había una gran cantidad de hojas y pétalos caídos. – Los rastrillos y escobas se encuentran en aquella bodega, no desordene mucho y trabaje en silencio… por favor. – Agregó como si lo último lo hubiese olvidado por un momento.
Asignadas las tareas, cada uno fue a hacer su labor y luego un par de horas, el castaño y la peliverde se encontraban en el comedor, esperando a Togame.
-Ya se tardó, ¿no crees? – Comentó el castaño. – A mí no suele tomarme tanto.
- No creo que debas preocuparte, creo que es mejor si comemos, se podría enfriar. – Dijo la joven mientras colocaba algo de arroz en un bol. Apenas terminó de servir dos porciones de comida, cuando la peliblanca hizo acto de presencia.
- Huele delicioso. Ya tengo ganas de probarlo. – Dijo y se sentó a la mesa, la cual era circular y apenas suficiente para los tres. Comieron mientras Togame comentaba en todo momento algún tema general apenas pasaba sus alimentos. Entre lo que dijo también surgieron algunos temas del interés tanto de Nanami como de Shichika, pues les informó acerca de los avances en la investigación de los incendios y altercados en la ciudad. El causante permanecía en las sombras aún, pero había razones para creer que Maniwani estaba de algún modo involucrada. Nanami miró a Togame poniéndola nerviosa, pues parecía poder leer su mente mientras la analizaba.
- Si deseas que el trabajo de Shichika sea eficiente, te convendría no ocultarnos nada. Como sabes la mente de este chico no es muy brillante, así que, cualquier información que dejes fuera, puede causar problemas futuros.
- Yo siempre digo todo lo que se a mi subordinado. – Dijo la chica poniéndose seria.
- Ya veo, bien entonces. – Dijo y tomó un poco de té. – Shichika, ¿serías tan amable de llevar los platos al fregadero?
El castaño así lo hizo, dejando a las dos mujeres a solas. Un incómodo silencio se apoderó del lugar y lo único que se podía escuchar, era el sonido del té ingresando a la boca de Nanami. La peliblanca pudo sentir claramente una gran presión encima de ella y con cada segundo que pasaba cerca de Nanami, podía sentir más y más presión.
-Señorita, le sugiero que sea cuidadosa con la espada que se le permite usar. Cualquier daño que pueda sufrir por causa de mal uso u omisión, será penalizada severamente, ¿Me eh hecho clara?
El tono de aquella usualmente tranquila chica le helo la sangre a Togame, quien optó por hacerse la desentendida y a la primera oportunidad, se llevó a Shichika al jardín para explicarle su programa de entrenamiento para que pudiera reconocerla. Nanami se quedó sentada con su taza de té mientras miraba a los dos que se acababan de ir desde su posición. Soltó un suspiro resignado y comentó para sí "cuando se trata de ti, no puedo controlarme". Dicho eso, tomo otro sorbo de té.
En el jardín, la peliblanca le dio al castaño grandes mechones de su cabello para que se los enrollara en las muñecas y el cuello, con la finalidad de que adquiriera experiencia en el tacto y el olor de ella. Luego le preguntó si sabía trenzar el cabello y ante la afirmación del chico, le ordeno que lo hiciera, como un plus. También le permitió que tocara sus hombros y su cintura con la finalidad de que aprendiera su contorno. El sol se empezó a poner y luego de que Shichica probara el cabello de Togame, ella dio por terminada la sesión. Nanami ya los esperaba con la mesa recogida y varios libros al lado.
-Recuerda hacer tu tarea y estudiar Shichika, llevare a la señorita Togame a la habitación y le explicaré dónde está todo, espero regresar y que ya hayas comenzado.
El castaño solo le sonrió, lo cual fue respuesta suficiente para la peliverde, que le ordenó a la peliblanca que la acompañara. Por su parte, el castaño tomó uno de los libros y comenzó a leer, pues además de sus clases normales, Nanami lo estaba poniendo al corriente en varias cosas que aún no entendía bien, por lo que usualmente, estudiaban juntos temas de otros niveles, sobre todo de grados inferiores.
Un ligero viento frio se hizo sentir meciendo el cabello del castaño mientras copiaba un texto en su cuaderno. Al igual que su cabello, las hojas de papel se veían movidas ligeramente por el viento, lo cual no molestaba en absoluto al chico. Luego de unos minutos Nanami regresó al lugar, pero no se atrevió a entrar, pues el perfil de su amigo mientras escribía concentradamente con una pequeña sonrisa la paralizó en su lugar. No podía quitarle la vista mientras ella misma se encontró sonriendo. Se recargó en el marco de la puerta mientras lo observaba trabajar intentando no pensar nada y solo disfrutar del momento. La peliverde gustaba de que Shichika fuera tan trabajador y dedicado, aunque en ocasiones eso le molestara, pues no era capaz de hacer nada más que en lo que estuviera concentrado.
-Oye, Shichika. – Se escuchó una fuerte voz al lado de Nanami, lo cual la hizo dar un saltito. – Te ayudare con tu tarea.
Togame pasó al lado de la peliverde sin prestarle mucha atención y dejó sus libretas y libros al lado de los del castaño. Este volteó a verla y una leve sonrisa apareció en su cara, causándole a Nanami un extraño malestar en su pecho. La peliblanca comenzó a explicarle al castaño, sin embargo, cuando o sabia la respuesta, brincaba a la siguiente pregunta o ejercicio, lo cual ocurrió más de una vez, por lo que la peliverde suspiró y se acercó a ellos.
-Señorita Togame, no está ayudando. – Comentó mientras se acomodaba en la mesa y miraba el libro de Shichika. Apenas dio una ojeada notó que su amigo estaba respondiendo bastante bien e incluso, tenía algunos ejercicios más que los de Togame, por lo que al final, resolvió más dudas de la peliblanca que del castaño. Cuando terminaron ya estaba oscuro y la peliblanca comparaba sus respuestas con las de Shichika
- Y yo que pensaba que eras solo músculo. – Dijo Togame luego de terminar su revisión. – Pero al parecer también tienes un buen cerebro en esa cabeza.
- Subestima mucho a este chico señorita. – Dijo Nanami levemente molesta.
- Es todo gracias a Nee-chan, ella me enseño muchas cosas antes de entrar a la escuela y sigue enseñándome aun ahora, a pesar de que tiene su propia tarea y actividades, además de las labores en la casa. – Elogió el castaño a su amiga, lo cual la hizo muy feliz, aunque mantuvo su expresión seria.
- Ya veo, ya veo, ¿no te gustaría entrar al comité disciplinario? – Preguntó Togame, causando una inesperada reacción por parte del castaño.
- No puede… ella, tiene un cuerpo débil, así que… es imposible. – El dejó desesperado del tono del castaño extraño a ambas chicas, pero ambas prefirieron no decir nada.
- Bueno, dejemos el tema. – Propuso Togame cuando el ambiente se tornó incomodo, pues el silencio reinó por un largo rato. – Yo tengo hambre, vamos a comer, yo invito. – Propuso y se levantó. El tono confiado de la chica apaciguo el ambiente y los otros dos pudieron recuperar la compostura.
- Primero guardemos lo que hay en la mesa. – Dijo Nanami con seriedad mientras separaba los libros y libretas. Seguidamente Shichika los tomó y los llevó a su habitación. Cuando regresó, las dos chicas ya estaban cerca de la puerta de salida esperando por él.
- Muy bien, ya estamos todos, así que, en marcha. – La peliblanca comenzó a caminar calle abajo siendo seguida por sus compañeros.
- No tenía idea de que conociera los alrededores. – Comentó Nanami al notar que Togame estaba en silencio.
- Cl-claro, he venido por aquí… a veces. – Dijo sin su habitual confianza.
- No tiene idea de a dónde va, ¿cierto?
- Po-por supuesto que sí, vamos a… ese puesto de allí. – Dijo al divisar un puesto ambulante de ramen. Nanami arque una ceja con incredulidad, pero no dijo nada, pues la peliblanca ya estaba más que encaminada al lugar.
Los tres se sentaron y pidieron cada uno un ramen grande. La peliverde tuvo que admitir que la comida estaba deliciosa, sin embargo, estaba segura que Togame solo había tenido mucha suerte de que ese puesto estuviera ahí. Un chico rubio de cabello encrespado con extrañas marcas en las mejillas pidió su 5º plato de ramen en el tiempo que ellos llevaban ahí, lo cual sorprendió a las dos chicas. El mencionado chico sorbió el caldo del plato, agradeció al cocinero, pagó y se fue. Shichiika solo lo vio irse y luego se concentró en su propio ramen. Los tres terminaron y al momento de pagar, Togamen entró en pánico, pues ese día no traía dinero. Nanami se encargó de la cuenta con un suspiro de resignación. Los tres agradecieron y volvieron a la casa Yasuri.
Mientras estaba en su futon, la peliverde se preguntaba el por qué de la actitud del castaño cuando Togame le propuso a ella ser parte del comité diciplinario. Esa duda la mantuvo despierta por un rato, trato de alejar esos pensamientos y se dispuso a dormir. Por su parte Togame también albergaba esa duda, pero a diferencia de la peliverde, ella no pensaba quedarse así, por lo cual salió de puntitas de la habitación que le habían prestado y se dirigió a la del castaño.
-Shichika ¿Estas despierto? – Preguntó en la oscuridad.
- ¿Togame?
- Si, soy yo. – Confirmó solo por si acaso el chico planeaba hacer algún ataque preventivo.
- ¿Qué ocurre? ¿Quieres hacer pipí? – Preguntó inocentemente el castaño. Su compañera de clases no supo que responder y se quedó pasmada y con la boca abierta sin poder creer lo que su compañero le acababa de decir.
- No, claro que no. – Dijo intentando no alzar la voz, mientras sus mejillas se tornaban de un ligero carmín. El castaño deslizó la puerta de su habitación.
- ¿Entonces?
- Bueno, ¿Qué es lo que te preocupa de que tu hermana entre al comité disciplinario? Me gustaría saberlo… para futuras referencias. – El castaño guardo silencio por un momento, como si evaluara si debía o no decirle a Togame sus verdaderos motivos. La peliblanca comenzó a impacientarse y justo cuando estaba por insistir, el castaño habló.
- Yo… nunca he ganado en un combate contra Nee-chan y en cuanto a cerebro, ella me supera por mucho. – Dijo el joven bajando la cabeza. – La única cosa en la que soy mejor que ella, es en mi buena salud. Me preocupa que pueda sufrir un ataque o algo parecido si se une, pero no es la única razón. Sé que ella podría concluir los conflictos antes de alcanzar su límite, pero aun así, no quiero exponerla.
- Eso no contesta mi pregunta. – Dijo Togame para evitar que el chico divagara. – Si tu hermana es tan buena como dices y podría resistir lo suficiente, no veo por qué no podría entrar al comité.
- No quiero ser remplazado. – Dijo Shichika al fin. – Pelear me gusta, el comité me permite salir de la escuela y conocer un poco más la ciudad, así como gente fuerte. Nunca me he sentido útil y por primera vez, siento que puedo hacer algo útil, algo que pueda hacer a Nee-chan sentirse orgullosa.
Togame guardó silencio mientras procesaba esa nueva información. Luego de meditarlo un momento, miró al castaño.
-No te preocupes Shichika, lo entiendo. No volveré a pedirle a tu hermana que se una a nosotros, gracias por confiar y decirme esa preocupación que tenías, significa mucho para mí. Bien, ya resolví ese asunto pendiente, así que volveré a dormir, buenas noches Shichika, descansa, no queremos que tu hermana se enfade por la mañana. – Dijo y comenzó a irse. El castaño cerró la puerta.
- ¿No te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas? – Preguntó la peliblanca mientras pasaba a un lado de Nanami.
- No era esa mi intención ser maleducada, pero como ambas veníamos a lo mismo, considere que no perdía nada con quedarme a resolver mi duda. – Togame sonrió para sí sintiendo que de algún modo Nanami le debía una. – Y señorita Togame, Shichika no es mi hermano. Buenas noches, descanse bien. – Pronunció la peliverde con ligero sarcasmo, pues luego de esa revelación, Togame se quedó en shock.
Un nuevo día llegó y Togame se encontraba con el cabello revuelto, la pijama desacomodada y unas claras ojeras bajo sus ojos, pues la revelación de la peliverde la noche anterior, la dejó en vela, por no sabía que razón. Por su parte, Nanami y Shichika ya estaban levantados al parecer desde hacía mucho, pues el ir y venir de sus pisadas delataban su intensa actividad matutina.
Gracias por sus reviews, que si bien son pocos, me animan a escribir en mis horas mas negras y secas, donde la inspiracion (ingrata, hija de...) se va y me deja, en soledad y en desesperacion, al sentir que les he fallado. Gracias por su interes.
