Distancia.
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- He visto las habilidades de ambos, la escuela Saotome se caracteriza por su fuerza y vigor, la escuela Tendo por su astucia y adaptación. - Habló solemne Happosai. - Después de mucho meditarlo, he decidido que para que el Musabetsu se nutra y no obtenga un solo matiz, Ranma y Akane deberán entrenar por separado hasta el día de la ceremonia formal para heredarles el legado.
Ambos muchachos que habían estado entrenando en conjunto desde hace un tiempo, se sorprendieron, así que solo asistieron en silencio sopesando la noticia.
- Otra decisión que he tomado con todo el dolor de mi corazón, es que… - Hizo una pausa larga, estaba seguro que tanto patriarcas como herederos estarían en desacuerdo con su decisión. - Por mi estilo de pelea creo que mis conocimientos especializados los recibirá de mejor manera Ranma…
- ¿Y qué pasa con mi hija? – Dijo exaltado Soun.
- A partir de ahora ella tendrá otro maestro que terminará por desarrollar su potencial al máximo nivel.
- ¿Pero de qué está hablando? ¡Si alguien más la enseña dejaría de ser su heredera! - Peleó Tendo.
- ¡No, eso no pasará! - Repuso Happosai. – Akane está formada en el Musabetsu estilo Tendo, solo terminará de pulirse con alguien más. Me duele decirlo, pero… he notado que Akane tiene habilidades que salen de mi área de especialidad de enseñanza, es decir, que manejo pero no enseño; sería muy egoísta de mi parte privarla de desarrollarlos. - Akane frunció el ceño, ¿a qué se refería con eso?
- Y la persona que la entrenaría… ¿Quién es? ¿No querrá luego el reconocimiento de Akane con otro nuevo nombre de arte? - Preguntó Genma
- No. De hecho… él también pertenece a una rama del Musabetsu, en su momento, él y yo éramos como ustedes. - Señaló a Soun y Genma. - También teníamos las mismas ilusiones que ustedes por unir nuestras ramas, pero ninguno de los dos tuvo hijos, la diferencia es que él se resignó a vivir una vida sedentaria y un poco ermitaña al estar en un poblado alejado donde ya casi no hay gente, yo en cambio busqué otra manera de heredar mis conocimientos.
- ¿De quién habla maestro? - Habló por primera vez Akane.
- Mi amigo, el maestro Chingensai.
- ¡¿Ese viejo?! - Ranma se levantó exaltado, lo único que recordaba en ese momento de él, era que el viejo era un pervertido igual que Happosai.
- Mas respeto Ranma. Él es experto en técnicas no corporales y energéticas. - Akane lo tomó del brazo, presentía que eso no era el final de la conversación y que necesitarían guardar el carácter para después.
El muchacho de trenza con una sola mirada entendió lo que ella pensaba y se sentó de nuevo.
- Tengo pensado retirarme pronto de las artes marciales, soy viejo y necesito que para ese entonces Ranma y Akane estén completamente preparados para asumir el cargo. Así que… - Tomó una honda respiración y dijo. - Los dos tendrán que entrenar durante el siguiente año sin descanso. - Todos asistieron. – Lo cual significa que Ranma deberá seguirme en un viaje de entrenamiento que tengo planeado, y Akane deberá seguir a Chingensai en lo que sea que él decida.
- Espere… - Ranma entrecerró los ojos. - Si yo voy con usted y Akane con el otro viejo, eso significa que…
- Exacto, deberán estar separados durante todo ese tiempo.
- No. - Sentenciaron ambos como si se hubieran puesto de acuerdo.
- Si, lo harán, ese es el designio. Deberán concentrarse en totalidad en su entrenamiento para lograr el objetivo, y eso significa que no podrán verse durante todo ese tiempo.
- ¡Está loco! - Declinó de inmediato Ranma. Se levantó del suelo y enojado terminó diciendo. - ¡A la mierda todo! - Y salió del dojo.
- No, esto va demasiado lejos. - Akane no gritó pero su rostro reflejaba que no iba a aceptar nada, sin más salió también del lugar.
Happosai ya se esperaba algo así. Suspiró y miró a los dos hombres frente a sí. Ambos tenían caras preocupadas, sabían que cuando esos dos tomaban una decisión, en especial cuando compartían esa resolución, era imposible que lograran algo.
- Intentaré hablar con Akane. - Dijo Soun solo por no parecer inútil, aunque en el fondo se alegraba de que no se llevaran a su hija a ningún lado.
- Y yo con Ranma. - Agregó Genma.
- No. Yo hablaré con Ranma.
El viejo maestro se levantó, Si lograba convencer al joven sería mucho más fácil el proceso.
Fue directamente a su habitación, incluso antes de entrar, escuchaba sus peroratas donde lo describía insultantemente.
- Ranma… - Abrió la puerta.
- Si está aquí para intentar convencerme de que haga lo que quiere, ¡olvídelo! ¡eso no sucederá!
- Se nota que no has madurado Ranma. - Dijo observándolo seriamente.
- Esto no se trata de madurar, se trata de que…
- Se trata de que cada vez que le dijiste a Akane que confiabas en ella y que en verdad estabas de acuerdo en que creciera como artista marcial, era una completa mentira, solo eres un cobarde que no la dejará crecer a menos de que sea a tus espaldas.
- No, no intente voltear esto, eso no es lo que..
- ¿Recuerdas cuánto te costó aceptar que ella entrenara? Luego, cuando comenzó, fue difícil, pero lo logró. Día a día te demostró que era capaz de progresar. - Ranma se quedó callado, eso era cierto. - Y te voy a ser sincero, por el tipo de entrenamiento que has llevado toda tu vida, puedes hacer uso de cualidades físicas de las que Akane no, Soun nunca se esmeró lo suficiente como para preparar la resistencia física de ella, pero en su lugar se aseguró de dotarla con otras cualidades; si ella sigue entrenando con nosotros se va a estancar porque no va a poder ir al mismo ritmo que tú. Por otro lado, Ranma, tú mejor que yo lo sabes, Akane tiene una carga de energía especial que puede ser desarrollada, ¿porque crees que los hombres se enamoran perdidamente de ella?, o ¿porque es capaz de hacer que las personas la sigan sin rechistar con solo abanicar los ojos? No es porque sea linda, es el tipo de energía que posee. Chingensai puede exponenciar ese tipo de habilidad y si tú fueras con ella, pasaría lo mismo que si ella nos siguiera a nosotros.
Ranma le dio la espalda, bufando, ¡Maldita sea! Pensó sabiendo que era cierto. Lo había notado casi desde que la conocía, en aquel entonces no podía explicar o ponerle nombre a ciertos fenómenos que la rodeaban, pero conforme fue pasando el tiempo, terminó por aceptar que, por ejemplo, el aura de Akane era más grande que la de él y dominaba a quien cayera en ella, sobre todo cuando estaba enojada, y eso que la chica nunca había tomado lecciones para controlarla. Estar con ella siempre lo hacía sentir mejor, no importaba que tan cansado, maltrecho o golpeado estuviera, su presencia siempre lo llenaba de energía, y aunque primero lo había atribuido al amor que le tenía, terminó por comprender que era algo más, por eso el cerdo a pesar de su forma maldita le causaba tantos problemas, recibir las atenciones de la chica, era equivalente a recibir un cierto tipo de energía que ella desprendía sin darse cuenta. Además, si sus deducciones no se equivocaban, estaba casi seguro que después de Jusenkyo, a parte del lazo sentimental que los unía, habían desarrollado un vínculo que iba más allá del simple amor, literalmente podían sentir cuando el otro estaba mal, sentir su presencia física, el récord que Ranma tenía comprobado era de una ciudad, y estaba casi seguro que aquello era a causa de su prometida; y también, estaba el detalle de que con solo verse a los ojos, no era solo que comprendieran lo que él otro quería, casi era como si se leyeran las mentes.
- Tengo planeado que, para mí retiro, tú tengas habilidades potenciales para alcanzar las mías y superarlas. - Ranma volteó a verlo sorprendido, ¿eso era posible? - Y Akane deberá tener las habilidades tan desarrolladas para equiparar en el futuro a Chingensai; si no siguen el plan, ninguno de los dos lo logrará.
- Es qué… - dudó
- Has trabajado toda tu vida para este momento al igual que Akane, ¿vas a tirar todo por la borda ahora? - Ranma no dijo nada. - Necesito que seas una mente fría que toma las decisiones adecuadas cuando yo me vaya, si empiezas a flaquear a ahora, ¿qué clase de futuro le vas a dar a Akane? ¿Un marido blendengue?
- No es… ¡Demonios! ¡Usted sabe que es más que eso! - Le insinuó. Ranma a estas alturas nunca había hablado claro de sus sentimientos con Akane, sin embargo, en ese punto de su vida, a sus 25 años, ambos tenían asumido su compromiso y sabían que en cualquier momento, sus sentimientos pesarían lo suficiente para avanzar como pareja, Nodoka solía decir que solo eran dos chiquillos orgullosos que se estaban haciendo tontos.
- Solo será un año, luego tendrás una vida por delante con ella.
- Maldición maestro… - Masculló tomándose la cabeza con las manos.
- Tiene que ser ahora Ranma, no hay más, porque estoy seguro que después será más difícil separarlos; dime, ¿qué oportunidades habría de hacer esto cuando formalicen su compromiso?, peor aún ¿cuándo estén casados?
- No me da confianza ese viejo. - Intentó excusar.
- Hablaré con él, tendrá que darme su palabra. - Enseguida refutó
- Ella no querrá hacerlo… no va a lograr convencerla. - Dijo como último recurso.
- Esa será tu tarea.
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- Hablé con el maestro de nuestras posibilidades. - Dijo Ranma tres días después de que el maestro les diera la noticia. Ambos estaban sentados en el tejado recibiendo el aire frío de invierno en los rostros.
- No te habrá convencido, ¿verdad?
- Creo… - titubeó. - Creo que deberíamos hacerlo. – Akane lo miró como si tuviera siete brazos y un ojo extra en la frente.
- ¿Perdiste la razón? - Dijo con una sonrisa nerviosa, aun pensando que era una especie de broma.
- Es una situación complicada pero… es nuestra oportunidad de superarnos. Solo será un año y…
- No.
- Akane…
- ¡No! ¡¿Cómo rayos te convenció?! – Preguntó enojada. - ¿Sabes qué? No quiero saberlo. – Intentó levantarse.
- Es por tu bien. – Declaró sosteniéndole de la muñeca.
- No.
- Piensa en que…
- ¡No Ranma! ¡No! - Su mirada se veía dolida y por Dios que Ranma menos que nadie quería aquello, pero era cierto, ambos debían llegar lo más lejos que pudieran antes de que Happosai se retirara, después, cuando heredaran el legado, podrían mandar todo al demonio y vivir su vida como les placiera.
- Mejoraras más de lo que crees. -
- ¡No me importa! – Desesperada se dejó caer de rodillas frente a él que seguía sentado. Abrió la boca varias veces como si las palabras no salieran de ella al no saber explicarse. Decidiendo ser sincera de una vez, dijo. – Desde que nos conocimos… nunca nos hemos separado tanto tiempo, menos aún después de lo de Jusenkyo. - Bajó la cabeza apenada, pero su valor residía en que confiaba en que él se sentía igual. - A lo mucho un mes. Ranma… no. – Declaró viéndolo a los ojos.
El joven Saotome comprendía el sentimiento, estar lejos de ella a estas alturas era como sentirse incompleto, angustiado y vulnerable, que le cortaran la cabeza si una sola noche no pasaba a verla a su habitación antes de dormir solo por saber que estaba bien y dormir en paz, y viceversa, porque sabía que ella siempre estaba despierta. Pero si no hacían esto, ambos se relegarían a quedar estancados, ya eran fuertes, bastante, pero si querían algún día ser inigualables, este era el momento decisivo.
Hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para no dejarse convencer por ella y le tomó las manos esperando transmitirle el sentimiento.
- Akane, debemos hacerlo, en tu interior lo sabes.
Ella se quedó callada por unos segundos que parecieron eternos, y por un pequeño momento, Ranma pensó que las cosas irían bien, sin embargo, Akane le soltó las manos con una fuerte sacudida, tenía el ceño fuertemente marcado y levantándose, habló.
- ¿Eso es lo único que te importa? ¿ser el mejor sin importarte lo demás? - Era obvio que "lo demás" era un "yo".
- ¡Claro que no! - Ranma perdió la calma. - ¡No solo es por mí tonta! ¡Es por que pienso en ti y en tu desarrollo que hago esto!
- ¡Al demonio el desarrollo! ¡Ambos lo sabemos! ¡Ni siquiera dormimos cuando estamos lejos el uno del otro! ¡Tú mismo lo has reconocido, más de una semana separados y comenzamos a sentirnos mal! ¡¿Y sabes qué?! ¡No quiero hacerlo! ¡No quiero estar un maldito año lejos de ti!
- ¡¿Y crees que yo si?! ¡¿Crees que no me duele esto y que no tengo ganas de mandarlo todo a la mierda?! ¡Por supuesto que si!
- ¡Pues no se nota!
- ¡No hay más Akane! ¡Esto se tiene que hacer! ¡Por el bien de los dos! - La tomó de los hombros para hacerla entender. – Tienes grandes habilidades de las que ni siquiera te das cuenta, y si no aprendes a usarlas ahora será un desperdició. - Tomó una inspiración profunda, preparándose para declararse por fin, si debían separarse de esta forma tan difícil, al menos quería que ella supiera sus sentimientos. - Así que… cumpliremos con lo que viene, haremos este sacrificio, y cuando termine el año estaremos ju…
- De acuerdo. - Se zafó de él interrumpiéndolo, como si su contacto le quemara. - ¿Esa es tu decisión? Perfecto. Hagámoslo. - Ella se alejó aún más. - Pero cuando termine el año ni esperes algo de mí. - A Ranma se le descompuso la cara. - Este año me va a costar sangre y sudor, pero te juro, te juro. - Remarcó. - Que cuando todo acabe, ya no te voy a necesitar en mi vida.
- Akane… - Intentó decir algo pero ella saltó del tejado y entró en la casa.
Saotome se llevó la mano a la cabeza intentando resolver que hacer, concluyendo que ella estaba muy alterada y que cualquier cosa que dijera en ese momento Akane se lo echaría en cara, decidió esperar a que se calmara, luego intentaría hablar con ella más tranquilamente.
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Toda la familia estaba parada en la puerta de la casa, todos despidiendo a Ranma mientras Happosai lo esperaba un poco más allá.
- Cuídate mucho hijo. Trata de no exponerte demasiado, ¿sí? - Le acarició la cara lagrimeando Nodoka.
- Lo intentaré mamá. - Le limpió las lágrimas con sus dedos y le dio un beso en la frente. Genma le palmeó la espalda y le habló por primera vez de lo orgulloso que estaba de él y hasta lo abrazó sinceramente. Las hermanas Tendo también se despidieron de Ranma como quien despide a un hermano, si, incluso Nabiki.
Soun salió por fin de la casa y negó con la cabeza, habían pasado cinco días desde la última plática que habían tenido los prometidos y Akane no había cambiado su postura. Ahora mismo, ella seguía encerrada en su habitación, no había bajado a despedirse.
- Solo... puede por favor entregarle esto. - El joven le dio una carta a Soun y el hombre asistió antes de también despedirse de él. Los ojos de Ranma se notaban enrojecidos, pero nadie dijo nada.
Sin más, Ranma y Happosai dieron una última mirada a la familia y al dojo, alejándose por fin a un duro año de entrenamiento.
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- Akane. - Se asomó Kasumi a la habitación de su hermana. - ¿Ya estás lista? - Preguntó viendo el desánimo en ella. Desde la partida de Ranma hace una semana, se notaba que no estaba para nada bien y estaba muy preocupada que se fuera de viaje en esas condiciones.
Kasumi había hablado con su padre para convencerlo de que retrasara el entrenamiento de su hermana, al menos hasta que se encontrara mejor, pero Tendo no había accedido, a él más que nadie le dolía ver a Akane así, pero ella tenía que seguir adelante.
- Ya. - Habló en un suspiro. - ¿El maestro Chingensai ya está esperando?
- Ya, desde temprano recogió sus cosas y se preparó para salir. - Akane asistió.
- Pues entonces... vamos...
Minutos después la familia despedía con el mismo procedimiento a la joven heredera como lo habían hecho con Ranma y antes de las diez de la mañana de los últimos días de diciembre, Akane se había marchado.
- Este año nuevo va estar muy tranquilo. - Dijo Nabiki sin ánimo, viendo como su padre lloraba sin control.
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- ¿Lo encontraste? - Preguntó Chingensai rodeando en pasos lentos a Akane quien estaba sentada en posición de loto con los ojos cerrados.
- Creo... creo que si... - Habían pasado tres meses desde que había comenzado a entrenar con Chingensai y había descubierto habilidades que no sabía que tenía. Sin embargo, el maestro, desde el principio le advirtió que en lo primero que debían trabajar era en el vínculo energético que tenía con Ranma. Le había explicado que desde que los conoció había notado ese lazo, pero que ahora era demasiado fuerte y eso era lo que hacía que ambos se sintieran físicamente afectados tras la separación.
- Rómpelo. - Ordenó, habían estado trabajando mucho para que ella encontrara el canal energético y pudiera deshacerlo.
- No quiero. - Contestó abriendo los ojos.
- Akane, romper el vínculo no significa que dejes de tener sentimientos por él, significa que...
- Lo sé... pero si lo hago... ya no voy a poder sentir si le llega a pasar algo malo... - Se levantó del suelo y se abrazó a sí misma. - Si durante el viaje algo pasa yo podría darme cuenta, y ayudarlo si...
- No pasará nada malo. Eres muy dependiente a ese sentido que desarrollaron entre ustedes, y no es malo, pero justo ahora necesitas romperlo para estar en tu cien por ciento y concentrarte en ti.
- Ni... - Akane comenzó a llorar y Chingensai agradeció internamente que así fuera, todos los días se preguntaba cuando iba a dejar salir la carga emocional que llevaba arrastrando. - Ni siquiera me despedí de él. - Se recargó contra el tronco de un árbol. - Estaba tan enojada que no quise verlo, aún me siento enojada... - Dejó al aire y el viejo sabio ya se intuía todo eso.
- ¿Qué más? Dímelo, yo no te voy a juzgar.
- ¡No quiero estar aquí! ¡Quiero estar con él! ¡Y a él no le importó irse y dejarme sola! - Le reclamó al aire.
- Sabes que lo hace por el bien de ambos.
- Si, lo sé... - Respiró para controlarse. - Pero eso no me quita el sentimiento de rechazo, de soledad y ansiedad que siento porque no está. - Chingensai deseaba decirle que al romper el lazo dejaría de sentir aquello, pero sería mentira, eso ya pertenecía al tema amoroso. Ella por más que se pasaba las manos por las mejillas limpiando furiosamente sus lágrimas, no lograba dominarse.
- Esta será la única vez que me oigas decir esto. - Le extendió un pañuelo. - Tómate el día Akane, intenta dormir y mañana en la mañana seguiremos, no hay opción para echarse atrás. - Ella asistió. - Mientras tanto, yo voy a ir al pueblo cercano a comprar algunas cosas que nos hacen falta antes de seguir el viaje, ¿de acuerdo? - Excusó, luego se retiró.
Akane sabía que el maestro Chingensai era otro libidinoso parecido a Happosai, que seguro lo primero que haría llegando al pueblo sería buscar chicas guapas, y aunque siempre se la pasaba regañándolo, esta vez agradecía que la dejara sola, necesitaba ese tiempo.
Se metió en su tienda de campaña, buscó en su mochila de viaje y encontró la carta que Ranma le había dejado, no había tenido valor para leerla, pero supuso que ya sería tiempo.
Le quitó una cinta adhesiva que casi rompe el papel, la desdobló con cuidado, inmediatamente reconoció la fea letra de él y se le escapó una sonrisa, dando un suspiro, comenzó a leer.
" Akane.
Se que debes de estar malditamente enojada conmigo, pero de verdad, hacer esto es de lo más difícil que he tenido que hacer, quiero que ambos seamos grandes artistas marciales.
Nunca te lo dije, pero... sé de primera mano lo fuerte que puedes llegar a ser con tu fuerza "no corporal" como lo llama el viejo verde, y estaría feliz de que cuando por fin lo domines puedas enseñarme con calma todo lo que aprenderás, no te preocupes, yo también te voy a enseñar todo lo que Happosai me enseñe.
Espero que solo hayas estado enojada cuando dijiste que me sacarías de tu vida, porque yo no quiero sacarte de la mía, de hecho, la última vez que hablamos iba a decirte mis sentimientos, porque ambos lo sabemos, ¿cierto?, que tenemos sentimientos él uno por el otro, ¿verdad?
Pero sabes que... al pensarlo un poco me di cuenta que así es mejor, tal vez si te lo hubiera dicho no habría podido irme sin ti, incluso fue bueno que no salieras a despedirme, porque me hubiera echado atrás. ¿Lo ves? No sé de dónde sacas que no me importas, si eres mi más grande debilidad tonta.
Hasta el día que nos volvamos a encontrar.
Ranma."
Akane abrazó la carta a su pecho, ¡por supuesto que no era en serio! ¡ella no quería sacarlo de su vida! Si pudiera cambiar las cosas y estar junto a él lo haría, pero debía comportarse a la altura, por él, por la pasión a las artes marciales que compartían, y por el futuro que les esperaba juntos.
Aun llorando, se puso en posición de loto, cerró los ojos y… cortó el vínculo.
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- ¡Ranma! - Happosai tuvo que saltar para salvar al muchacho quien estaba sobre la copa de un árbol entrenando su resistencia parado de manos, más específicamente, solo sobre sus dedos índices. El árbol estaba al borde de un profundo risco y cualquier distracción podía ser fatal.
A Ranma de pronto se le habían doblado los brazos y por poco el maestro no logra agarrarlo de la camisa, ambos quedando colgando a un pelo del desastre. El anciano, les dio impulso y los llevó arriba. Antes de comenzar a regañar al joven por su descuido notó que Ranma se veía las manos tembloroso antes de decir con un tono de completo pánico.
- No... no... no la siento...
- ¿Qué? ¿de qué hablas Ranma? ¡casi caes al vacío! ¡ni siquiera metiste las manos!
- No... ¡no la siento! ¡¿qué no lo entiende?! - Se levantó del suelo respirando como energúmeno frotándose las manos en la cabeza con desesperación. - Tengo que regresar, tengo que irme.
- ¡Ranma contrólate! - Demandó sin éxito tomándolo del brazo. - ¡¿De qué estás hablando?!
- ¡De Akane! ¡Algo sucedió! ¡No la siento! ¡No siento nada! ¡Necesito saber si está bien! ¡Necesito ha... - Happosai le dio un golpe que lo mandó al suelo, enseguida se le acercó y lo tomó de la camisa.
- Ella está bien. No le sucedió nada. Cálmate.
- ¡Usted no entiende... - Intentó liberarse.
- Si lo entiendo, pero Chingensai está cuidando de ella, primero se cortaría el brazo antes de dejar que a ella le pasara algo, se lo advertí claramente y él me juró que así lo haría. Nada malo pasa.
- Ella y yo nos sentimos, algo debió suceder... - Las pupilas de Ranma iban y venían sin control tratando de procesar que pasaba, tratando de encontrar en su interior alguna sensación proveniente de ella. Tan asustado estaba por no sentirla que ni siquiera se daba cuenta que físicamente se sentía mejor.
- Ranma, no sucede nada.
- ¡Déjeme en paz! - Utilizó tanta fuerza para zafarse de él que el maestro fue a dar contra una muralla de rocas que terminó derruida.
- ¡Ranma! - Corrió tras él, el de trenza se movilizaba desesperado con dirección al pueblo más cercano. - ¡Lo siento muchacho! - Se tiró sobre él, sobre sus hombros más específicamente y presionó un punto en su espalda que hizo que Ranma cayera de bruces al suelo. - Ella está bien, ¿entiendes? ella está bien.
- Usted no lo entiende, ¡maldición! - Peleó hasta con su último pensamiento consiente, hasta que el desmayo fue inevitable.
Aquel día, luego de que Ranma despertara, tuvieron que regresar a la comunidad más cercana y buscar un teléfono, Ranma declaró tajantemente que no seguiría con su entrenamiento hasta saber que ella estaba bien, se hubiera ido a buscarla de saber dónde estaba, pero no tenía ni la mínima idea.
Cerca de las 20:00hrs. consiguieron comunicarse.
- Casa Tendo. - Respondió Nodoka
- ¡Mamá! ¡Soy Ranma!
- ¡Cielos! ¡Es Ranma! ¡Es Ranma! - Era la primera vez que se comunicaba con la familia y en un instante todos estaban intentando hablar con él.
- ¡Oigan! ¡Ya basta! ¡Necesito saber si Akane se ha comunicado! ¡Si ella está bien! - Exigió gritándole a la bocina. Del otro lado Kasumi se acercó al altavoz y contestó.
- No, ella no se ha comunicado, pero esta tarde, recibimos una llamada del señor Chingensai, dijo que ella estaba bien, que se está esforzando mucho en su entrenamiento y que si llamabas te dijera que sigas con lo que estés haciendo. - Ranma suspiró un poco más tranquilo, no sabía que era lo que estaba pasando con ella, pero no le quedó de otra que resignarse, solo aferrándose a que no sentía nada en realidad, no era que sintiera algo malo. Estuvo unos momentos más hablando con la familia antes de colgar.
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- Me ha enseñado muchas cosas, la verdad nunca pensé que fuera capaz de controlar mi aura de esa manera, ¿y recuerdan la técnica del hombre invisible ?, estoy a punto de dominarla, también estoy trabajando para hacer tangible mi energía.
- ¿Algo así como las técnicas del Rugido del León o el huracán del Tigre? - Preguntó Genma en al altavoz, interpretando los sonidos que hacía Soun en forma de pregunta, pero a causa del llanto no se distinguían, toda la familia estaba escuchando.
- Jeje, también le pregunté lo mismo, pero dijo que él no conocía esas técnicas y que de todas formas no importaba, que si dominaba la tangibilidad podría lograr cualquier técnica de ataque.
- ¡Es increíble hija! - Le salió a Soun la primera frase completa en el día. - ¿Como te trata el maestro Chingensai? - El señor Tendo se recompuso poniéndose serio solo para hacer esa pregunta.
- Bien, tenemos un trato de convivencia porque tiene unos hábitos dudosos. - Remarcó.
- ¡No tengo hábitos dudosos! - Se oyó a la distancia. - ¡Solo soy un pobre relegado necesitado de amor!
- Si claro. - Dijo irónica. - Como sea... tenemos un trato de convivencia respecto a eso, en lo demás nos llevamos bastante bien, puedo decir sinceramente que le he tomado cariño.
- Estoy tan contenta de escucharte de buen ánimo Akane. - Nodoka se adelantó al grupo.
- Te hemos echado mucho de menos estos seis meses Akane. - Fue la voz de Kasumi.
- Yo también los extraño mucho.
- ¡Akane, es hora de irnos! - Se oyó una voz al fondo.
- Ya voy... Ehh... por cierto, antes de colgar... ¿han sabido algo de Ranma?
- Se comunicó hace casi tres meses, estaba preocupado por ti al parecer. - Explicó Nabiki en su usual tono burlón.
- Pero, ¿él está bien? ¿cómo le está yendo?
- Bastante bien. - Dijo Genma. - Es un muchacho fuerte, no te preocupes por él.
- ¡Akane! ¡La embarcación está a punto de salir! - La voz de Chingensai la apuró.
- ¡Espero que esta vez haya pagado el pasaje! ¡No pienso viajar de nuevo como polizón! - Le reclamó al señor.
- ¡Si, si, ya apúrate!
- Debo irme, espero poder volver a llamar pronto. Y... por favor... si se comunican con Ranma... pueden decirle que...- Dudó un poco . - La respuesta es sí, sobre lo que me preguntó en su carta, sí. Debo irme. Los quiero.
- ¡Adiós! ¡Cuídate Mucho! ¡Llama pronto! ¡Akane! - Fueron los gritos de todos. La comunicación se cortó y la familia comenzó a moverse para retirarse.
- Me tranquiliza que ya haya leído la carta. - Nodoka pareció pensarlo. - ¿Mi muy varonil hijo se habrá declarado?
- Pues me parece muy mal que Akane no nos diga el chisme completo. - Dijo Nabiki suspirando. - ¿Qué le habrá preguntado el cuñado?
El teléfono volvió a sonar y todo se congelaron, al segundo timbre Soun se tiró sobre el aparato contestando.
- ¡¿Hija?! - Su efusividad mandó a volar el aparato y Nabiki le dio un coscorrón con los nudillos.
- ¿Quieres controlarte? - Recogió el aparato, luego pulsó el altavoz.
- ¿Hola? - Preguntó la voz del otro lado - Soy yo, Ranma.
- ¡Ranma! - Esta vez fue Genma quien casi salta al encuentro de no ser porque Nodoka se adelantó sentándose junto al teléfono.
- ¡Hijo mío! ¡Qué felicidad escucharte! - Los saludos se alargaron por parte de todos hasta que su padre le preguntó.
- ¿Cómo te está yendo?
- Bien, todo bien, un poco pesado, pero bien. Actualmente hemos estado trabajando en algunas técnicas complicadas... - Dejó al aire. - La mayoría son de resistencia y fuerza. También el maestro me está ayudando a desarrollar un método para utilizar mi maldición a voluntad, pero es muy largo de explicar, si funciona, se los contaré a mi regreso.
- ¡Eso es genial Ranma! - Dijo Genma.
- Oye Ranma. - Habló Nabiki. - Por mil quinientos yenes te doy un recado que alguien te envió.
- ¿Recado? - Pareció pensarlo. - ¡¿Te refieres a Akane?! ¡¿Qué fue lo que dijo?! - Exaltado preguntó. - ¿Ella está bien? ¿Le pasó algo?
- No seas mala Nabiki. - Kasumi amonestó. - Ella está bien Ranma, no te preocupes.
- Dijo que tú le preguntaste algo en tu carta y la respuesta es "si" - Agregó Soun invalidando el negocio de su hija que solo sonrió como si todo fuese broma.
- ¡¿En verdad?! - Gritó del otro lado emocionado
- ¿Qué le preguntaste querido hermano? - Preguntó Nabiki llamándolo con ese honorifico para ver si se ablandaba y todos esperaron impacientes.
- Le pregunté... ¡algo que no les incumbe! - Un "ahh..." de desilusión se dejó oír en la línea que hizo sonreír a Ranma, su familia nunca cambiaría.
- Te dije que la abriéramos cuando podíamos. - Genma reclamó a Soun.
- Estaba sellada Saotome, Akane se daría cuenta.
- ¡Ranma, vámonos! - La voz de Happosai de fondo sonó. - Por cierto, diles a los zánganos de Genma y Soun que más vale que en mi ausencia no estén descansando como vagos.
- ¡No maestro! ¡¿cómo cree?! - contestaron al mismo tiempo.
- Me tengo que ir, por favor, si vuelven a hablar con Akane, díganle que... - Dudó, lo que quería decirle era muy personal. - Que... nos vemos en seis meses. - Sin más colgó.
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- ¿Estás listo para saber el secreto más grande de la dinastía Musabetsu, Ranma? - Preguntó seriamente Happosai, ambos estaban completamente golpeados; raspones por todo el cuerpo; marcas diversas en brazos piernas y cara; probablemente ambos tenían un par de huesos quebrados, pero a ninguno de los dos les importaba; además de estar en completo estado de suciedad.
- Estoy listo. - Dijo con seguridad Ranma, estaba seguro que aún le faltaba un largo tramo para superar las habilidades de Happosai, pero haberle sostenido una batalla por tres días consecutivos sin descanso, solo reflejaban que los diez meses de entrenamientos habían resultado eficaces.
- Debes de jurar que nunca le revelarás esto a nadie.
- Pero... ¿y Akane?
- Bueno... - pareció pensarlo. - Supongo que puedes decírselo a ella, pero en su caso, no creo que sea necesario, Chingensai le dará una técnica equivalente que irá mejor con sus capacidades. - La curiosidad aumentó en Ranma, ¿qué clase de técnica sería? No podía imaginarlo, había aprendido trucos alucinantes de fuerza y destreza, métodos increíbles de resistencia y velocidad, incluso había aprendido como crear técnicas a partir de una necesidad de combate, no imaginaba que más necesitaba. - Solo podrás revelar esta técnica a tus herederos cuando ya sea tiempo de que te retires de las artes marciales, ¿comprendes Ranma? Probablemente, si las cosas salen bien para ti, ni siquiera podrás decírsela a tus hijos, a lo mejor ni a tus nietos, ya que aún estarás activo, ¿comprendes esto? Yo me tardé mucho tiempo en encontrar a Soun y a Genma, pero, aun así, como sigo en las artes, a ellos no les tocará saber está técnica, solo a ti.
- De... de acuerdo.
- Júralo Ranma, con la mano derecha sobre tu pecho, dame tu palabra de guerrero.
- Lo juro maestro. - Contuvo la respiración ansioso por saber de qué se trataba.
- El secreto para la longevidad, fuerza y generación de energía espontanea del líder de los Musabetsu es...
Fuera de la cueva donde se encontraban recluidos Ranma y Happosai en una zona boscosa de algún punto perdido en el mapa de Japón, las aves volaron asustadas cuando el joven Saotome lanzó un grito al aire de impresión.
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- Akane, no estás concentrada. - Declaró, Akane llevaba más de una hora tratando de bloquear el paso de agua de un riachuelo con su energía, anteriormente había hecho cosas mucho más difíciles y en menor tiempo.
- Es que... - Se rindió definitivamente, el agua terminó de empaparla hasta la mitad de la cintura, con desgane salió de la brecha. - ¿Hay alguna forma de restablecer el vínculo energético con Ranma?
- Akane...
- Por favor, prometo volver a deshacerlo, pero en verdad hay algo que no me deja tranquila, necesito saber que está bien. ¿La hay?
- Si, pero no ahora.
- Pero...
- No es tan fácil Akane, aún si supieras donde está el chico, necesitarías al menos estar a una distancia donde las energías se encuentren físicamente, esto no es magia. - Akane se sentó sobre la tierra sin importarle hacer un lodazal bajo ella.
- ¿Es porque lo extrañas?
- No, si... bueno, obviamente lo extraño y tengo esta ansiedad porque sé que en menos de un mes volveremos a encontrarnos, pero... - Suspiró sin saber cómo explicarlo. - Se que usted dijo que al romper el vínculo dejaría de sentirlo, pero tengo una angustia instalada aquí. - Se golpeó el pecho y se estrujó la blusa ligera que llevaba a pesar del frio de la época, ya casi invierno.
- Hablando energéticamente sí, y es un cambio muy drástico cuando estabas tan acostumbrada a él, hasta cierto punto incluso sus energías se mezclaban, por eso de sus malestares ya físicos tras la separación, además, tu no eras la única que alimentaba ese lazo, Ranma también hacía una parte, en menor medida, pero lo hacía; sin embargo, hasta yo soy consciente que la energía no es lo único que los une. Si te soy sincero Akane, yo nunca me enamoré, no puedo decirte si el amor llega a trascender las barreras físicas por experiencia propia, pero de ser así, tú y Ranma serían un ejemplo de ello.
- ¿Qué hago maestro? No sé qué hacer. ¿Cree que podamos volver al pueblo cercano a buscar un teléfono?
- El pueblo más cercano está a más de dos días de distancia, además no tenían siquiera electricidad, menos aún teléfono. - Akane enterró la cabeza en sus rodillas, no quería perder la compostura. - Pero... tal vez haya alguna manera.
- ¿Cuál? - Exaltada lo miró esperando una respuesta.
- La verdad no sé si funcione. Porque en contra de todas mis enseñanzas basadas en energía "real", tendríamos que confiar en que tus sentimientos sean un lazo.
- Estoy dispuesta a intentar lo que sea.
- Te advierto que solo hay punto de emisión, no creo que haya respuesta alguna porque dudo que Ranma domine la energía no tangible por ahora. - Akane lo pensó un momento, ¿enviar un "mensaje" sin respuesta serviría de algo?
- Lo intentaré. - Decidió, tal vez si emitía algo y Ranma lo recibía, hubiese la posibilidad que se comunicara a casa, aunque fuera solo por curiosidad, y cuando ella encontrara un teléfono disponible recibiría su respuesta.
- De acuerdo. Concéntrate. - Akane eligió una posición cómoda y cerró los ojos. - Así como puedes sentir mi energía y saber dónde estoy físicamente, intenta hacer lo mismo, pero en base a tus sentimientos, aquí no hay energía que rastrear. - Chingensai resopló, confiarse de algo como "el amor" lo hacía sentir un poco ridículo, pero si funcionaba, tal vez lo hicieran cambiar de opinión respecto a la existencia de energía a base de sentimientos.
Akane suspiró, no pensó en ninguna limitante, en realidad sus pensamientos se empaparon de recuerdos con él y sobre todo en rememorar cada sensación que Ranma causaba en ella cada que la tocaba aunque solo durara un instante, en ese calorcillo y cosquilleo que sentía en su estómago cada que lo veía y se reflejaba en los mismos ojos de Ranma, como si él sintiera lo mismo con solo mirarse.
- ¿Encontraste algo?
- Es como si... estuviera muy lejos. - Por su tono de voz, el hombre supo que estaba desesperada.
- Relájate y trata de acercarte lo más que puedas a ese punto. Cuando lo hayas hecho, forma una chispa de energía para dispararla.
- ¿Qué clase de energía?
- Una no tangible incluso, si te hace sentir mejor, puede ser una chispa de energía de restablecimiento. - Akane asistió conteniendo las ganas de llorar, no quería pensar que Ranma necesitara ese tipo de energía.
- Ya.
- De acuerdo, la clave está en el lanzamiento de la energía, tienes que usar aún más energía como si fuese una catapulta, mientras más lejos, más potencia necesitarás.
- ¿Y qué pasa si no logro hacer que llegue a él? - Comenzó a agitarse, si no le alcanzaba la fuerza propia y la energía lanzada se quedaba a mitad de camino, ¿qué haría?
- Esperemos que si llegue. - Akane asistió, comprendiendo que era como enviar una carta con destinatario, pero sin dirección especifica, sin saber si los sellos postales serían suficientes para que llegara el papel a su destino. - ¿Estás lista?
- Creo que sí.
- Inhala con fuerza, retén el aire y lanza. - La vio dudar. - ¡Ahora!
- ¡Ranma! - Gritó lo más fuerte que le daban los pulmones y el maestro supuso que eso de alguna forma le ayudaba a descargar su frustración e incertidumbre. En el instante, la joven Tendo cayó desmayada, en su afán por lograrlo, había usado toda su energía.
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- Casa de la familia Tendo. - Respondió Kasumi, aún estaba apurada con algunos asuntos de su gran evento y esperaba que esa llamada no tardara demasiado.
- Hola linda Kasumi, ¿cómo estás?
- ¡Maestro Happosai! - Lo reconoció enseguida. - Ya estaba temiendo que no se comunicaran y que no estuvieran presentes.
- ¿A qué te refieres Kasumi?
- ¡Me voy a casar! - Dijo con felicidad.
- ¡Oh vaya! que gran noticia Kasumi, felicidades.
- Gracias maestro, queríamos que los cuatro estuvieran presentes, así que planeamos todo para la víspera de año nuevo, espero no habernos equivocado, para ese día ya habrán regresado, ¿verdad? Hace menos de un mes hablamos con el maestro Chingensai y Akane, dijeron que ellos estarán de regreso justo una semana antes de la boda, ¿ustedes cuando? - Habló de corrido casi quedándose sin aire.
- Bueno... - Dudó. - Kasumi, ¿está tu padre o Genma en casa?, necesito hablar con ellos.
- No están, papá fue a revisar la reserva para la comida de la boda y tío Genma salió con tía Nodoka a comprar ropa para la ocasión. ¿Pasa algo malo? - Lo oyó dar un suspiro antes de contestar.
- Te lo diré porque debo intentar encontrar una solución y no sé cuándo tenga disponible un teléfono. Ranma está perdido.
- Pero, ¿por qué?
- Hace casi dos meses nos internamos en un sistema de cuevas duramos entrenando ahí un buen tiempo y cuando estábamos por salir a la superficie, descubrimos otras conexiones subterráneas y nos internamos ahí, estando abajo todo era muy inestable y... bien... tuvimos un pequeño altercado, Ranma decidió tomar su camino y dijo que saldría por su cuenta. Yo salí a la superficie hace casi una semana, Ranma no ha aparecido.
- Cielos...
- Yo... pensé que tal vez, si estaba muy enojado, podría haber regresado a casa, Ranma siempre dijo que cuando acabara el año, pretendía regresar lo más pronto posible, así que tenía un ahorro justo para el regreso hacerlo en algún medio de transporte rápido. Pero por lo que me dices, él no ha aparecido por allá.
- No, no ha aparecido, de hecho... Akane estaba un poco preocupada por él. Dios, ojalá aparezca pronto.
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Akane se calzó los getas, no eran muy altos, pero la hacían sentir insegura después de todo el tiempo que Chingensai la había hecho pasar descalza. La verdad estaba feliz por su hermana y por el doctor Tofu, pero ganas de asistir a la boda no tenía.
El viaje de regreso se había alargado más de lo planeado. Casi un mes antes del regreso, su maestro había tenido la "excelente" idea de viajar a la india, había conseguido boletos de avión e incluso hospedaje, a saber, si se había robado algo o sobornado a alguien, a estas alturas no le importaba. El asunto era que había llegado a penas el día anterior.
Sobre el kimono verde oscuro con negro de gala, se puso un arropador abrigo que no le gustaba en absoluto, negro y de tela polar con algunas plumas colgando por aquí y por allá, pero era lo que Nodoka había comprado para ella. Se quedó parada en el genkan esperando a su padre, y mientras lo hacía la tentación de llorar se comenzó a cumular, Ranma no había regresado.
La única razón para quedarse era la boda de Kasumi, ya estas alturas, la mayor Tendo no podía cancelar nada, sobre todo porque los parientes de Tofu aparecerían, sin embargo, a penas terminara la celebración, los artemarcialistas irían a buscar a Ranma, ya no podían esperar más a que apareciera por su cuenta.
- ¿Lista? - Habló Soun, Akane asistió tomando el brazo que le ofrecía, ambos salieron y subieron al vehículo donde sus hermanas, los Saotome y Chingensai, que había sido invitado, ya los estaban esperando.
- Sé que esto es difícil para ti Akane, y quiero que sepas que aprecio que hagas el esfuerzo de quedarte un par de horas más para estar aquí. - Dijo la mayor en el asiento trasero junto a Akane, iba ataviada con un kimono blanco inmaculado de novia. - Y no creas que soy insensible... - Habló tristemente. - También estoy preocupada por Ranma. – Habló volteando a ver a los padres de Ranma, quienes asistieron comprendiendo su postura.
- Lo sé Kasumi, lo sé. - Dijo con una sonrisa triste.
Llegaron al templo donde se realizaría la ceremonia y todos los invitados los estaban esperando y todos aplaudieron cuando Kasumi bajó del vehículo ayudada por su padre. Tofu se acercó a ellos y con fervor le tomó las manos a su pronto esposa para besárselas.
Todos los invitados entraron a la propiedad del templo mientras los novios y sus padres se preparaban para el recorrido inicial.
La ceremonia comenzó sin dilación, la purificación y bendición de los novios, el rito con el sake y los votos.
- Mi promesa es darte una vida llena de amor. - Comenzó Tofu. - No importan las altas y bajas, yo voy a estar para tomar tu mano, para seguir juntos hasta que los dioses decidan lo contrario. - El doctor lagrimeó un poco y Kasumi hacía lo mismo. - Tu bienestar será mi prioridad de ahora en adelante y tu sonrisa será la luz que guie mi camino para hacer de nuestro matrimonio prospero.
Mientras su cuñado seguía hablando sintió ganas de llorar por todas las emociones que llevaba dentro, estaba simplemente a punto de dejar salir todo en un lamentable llanto cuando una ráfaga de electricidad le recorrió la columna vertebral. Trató de contener el impulso de solo salir corriendo, así que en su lugar trató de ser disimulada al levantarse de la duela y caminar en silencio a la salida mientras su familia la observaba con curiosidad.
Al salir del templo, su abrigo que solo estaba recargado en sus hombros, salió volando a causa de casi correr los más de cien metros hasta la entrada principal, y en conjunto con el apretado kimono y los getas, además de la desesperación, se cayó dos veces. Al salir del lugar volteó a los dos lados buscando minuciosamente algo, pero la gente iba y venía sin más.
- ¡Le dije que llegaríamos tarde, viejo libidinoso! - Rápidamente ella volteó la mirada.
- ¡Es tu culpa Ranma! ¡¿Quién demonios te manda a perderte dentro de las cuevas?!
- ¡FUE SU CULPA MALDITO VIEJO! ¡Si no hubiera insistido en que usara la técnica final yo...
- ¡Ranma! - Le gritó, el joven se quedó congelado ante su voz, luego, corrió como poseso al encuentro de esa mujer ataviada en kimono de gala.
El joven Saotome de un salto ya estaba junto a ella y la había tomado entre sus brazos rodeando su cintura, ella correspondió el gesto de inmediato colgándose de su cuello sin importarle que los getas se le salieran de los pies.
- Ranma... - Lo llamó llorando. - ¿Estás bien? ¿No te pasó nada?
- ¿Fuiste tú Akane? - Separó su cabeza de ella. - ¿Fuiste tú? - Repitió.
- ¿De qué hablas?
- De esa luz, esa luz extraña que me hizo sentir mejor.
- Si... si la... recibiste. - Abrió los ojos con sorpresa luego volvió a hundir su cara en el cuello de él. Dándole gracias a Dios por que él estuviera a salvo.
- Gracias. - Le susurró. - Llevaba más de una semana sin comer o beber agua, estaba completamente desorientado y estaba a punto de perder el conocimiento. Cuando tocó mi cuerpo me sentí mejor y en lo único que podía pensar era en ti. - Le explicó. Estuvieron un buen rato solo abrazados sintiendo que por fin volvían a estar completos. - ¿Sabes qué? No hay que volver a separarnos. - La miró a los ojos, ¡Moría por besarla!
- Estoy de acuerdo, muy, muy de acuerdo.
- Pues me da mucho gusto que el cuñado haya regresado. - La ceremonia había acabado y los invitados salían, Nabiki interrumpió el momento.
- ¡Hijo! - Ranma tuvo que bajar a Akane cuando vio a su madre venir apresurada hacia él, sin embargo, no le soltó la mano en ningún momento, ni siquiera cuando fue su turno de felicitar a los recién casados.
Para el festejo, todos acudieron a un lujoso restaurante en el centro de Tokyo donde habían reservado un privado para a penas 32 personas, pues todo había sido en un ambiente muy íntimo. Los novios se notaban felices conviviendo con sus invitados, había música suave y la comida estaba deliciosa.
Por su lado los prometidos solo tenían ojos para ellos, su atmosfera se mantenía intacta.
- Le agradecemos encarecidamente su presencia, mi esposa y yo hemos pasado una velada inolvidable gracias a su compañía en este día tan especial.
Antes de la puesta de sol, los invitados se despidieron como era debido y comenzaron a retirarse dejándoles buenos deseos a los novios, los únicos que quedaron al final eran los Tendo, los Saotome, los dos maestros y la madre de Tofu, pretendían continuar el festejo en la casa Tendo, y claro, recibir el año nuevo como la familia que eran.
- Creo que no vamos a caber. - Dijo Soun al notar que eran demasiados pasajeros para el transporte de apenas ocho plazas.
- Podemos acomodarnos. - Aseguró Genma. - Los maestros ocupan poco espacio.
- ¡Eres un irrespetuoso Genma! - Gritaron al mismo tiempo.
- Está bien. - La voz de Ranma hizo que todos lo voltearan a ver. - Yo me encargo de llevar a Akane.
- No la querrás llevar a otro lado, ¿verdad picarón? - La hermana mediana habló.
- Mi hijo es tan varonil. - Dijo Nodoka.
- Y la chica tiene excelentes caderas, la felicito señora Saotome, seguro tendrá muchos nietos. - Dijo la madre de Tofu.
- ¡Ranma no puedes tocar a mi hija sin haberse casado!
- Solo recuerda lo que hablamos de los vínculos energéticos moderados Akane. - Le recordó Chingensai.
- Antes de que te la lleves, linda Akane, ¿podrías darle a este pobre anciano un abrazo inocente de abuelito?
- ¡Qué divertido es todo esto! - Alentó Kasumi
- Ciertamente lo es, el año fue muy aburrido sin Ranma y Akane. - Apoyó su esposo.
- ¡Ya cállense todos! ¡Solo estaba tratando de ayudar! ¡Pero si alguien quiere ceder su lugar y pagar un taxi de aquí hasta Nerima adelante! - Inmediatamente todos subieron al auto, efectivamente los dos maestros compartiendo asiento, sin más les desearon que encontraran pronto un taxi y se marcharon.
- Me parece que cerca de aquí, hay una base de servicio de taxis, ¿vamos? - Ranma asistió y caminaron sin soltarse las manos, al menos hasta que Akane hizo un comentario sobre el clima e inmediatamente Ranma la abrazó.
Sentados en los asientos de espera, luego de que Ranma solicitara el taxi a la operadora tras el vidrio, Saotome aún la sostenía por los hombros y de improviso bajó la cabeza besándole lento los labios.
- Ra... Ranma... - La sorpresa invadió su rostro, luego la vergüenza, pero no hizo ademán de alejarse.
- Te extrañé mucho. - Le dijo en un suspiro recargando su frente en la de ella.
- Yo... yo también. Y... - Le tomó la cara con ambas manos. - No era en serio... lo que te dije la última vez que nos vimos, solo estaba muy enojada.
- Lo sé. - Volvió a besarla rápido antes de que la telefonista los viera. - Me lo dijo la familia. - Akane sonrió quitándose un peso de encima.
- Señor Saotome. - Carraspeó la mujer, al parecer si los había visto. - Su taxi llegó.
- Gracias. - Contestó sonrojado sacando a su prometida de ahí.
Subieron en silencio al taxi.
- Buenas noches. - Saludó el chofer antes de ponerse a andar, ya tenía el destino dado por la telefonista.
- Creo que tenemos muchas cosas que contarnos, espero que mañana, cuando Kasumi y Tofu se hayan ido a su luna de miel tengamos tiempo, quiero mostrarte tantas cosas de las que aprendí. - Dijo emocionada. - Ojalá la familia nos dé espacio y... - Su frase quedó a la mitad, el chofer en lugar de tomar la autopista, había tomado una calle contraria del camino de regreso a Nerima. - Creo que se equivocó de ruta. - Le susurró a Ranma para que lo comentara.
- No, no te preocupes vamos bien. - Akane se quedó callada, tremendamente sonrojada.
- A menos que... que no...
- Yo... bueno... como... como tú quieras... está... bien. - No lo miró, pero recargó su cabeza en el hombro masculino mientras tomaba su mano, dándole a entender que ella lo seguiría hasta la Patagonia si fuese necesario.
Algunos minutos después, cuando bajaron del taxi, Akane supo que, después de todo ese año donde habían crecido como artistas marciales, heredado conocimientos invaluables y aprendido a ser personas más maduras, hoy se acababa la distancia que tanto los había hecho sufrir, así que solo se dejó guiar; solo por ahora, olvidaría hasta su nombre de ser necesario, con tal de cumplir con las expectativas que hace tantos años un maestro loco y dos discípulos ingenuos habían planeado, no solo unir dos ramas de disciplinas marciales, sino unir energía, poder y habilidad, continuando el legado del estilo de combate libre.
Akane sacudió la cabeza, ¿a quién quería engañar? lo único que le importaba ahora era Ranma, lo demás carecía de valor, sobre todo cuando la recepcionista del hotel le entregó las llaves a su prometido, quien sin importarle que alguien mirara esta vez, se inclinó y la besó con ansias antes de subir al elevador.
FIN
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ACLARACIONES
- Chingensai es uno de los pocos amigos que tiene Happosai, ya lo he mencionado antes en otras historias y es un pervertido igual al maestro.
- La técnica del Hombre Invisible es precisamente eso, poder desaparecer mimetizándose con el ambiente.
- Por cierto, y para que no crean que me lo saqué de la manga, la técnica final del legado, bien podría ser cierta, pues Happosai cae en debilidad justo por eso. Por su lado la habilidad de Akane de curar, tampoco me la inventé ya que, en un videojuego lanzado, ella puede realizar esa actividad.
N/A
Pues nada, aquí reportándome, de todas maneras, digan conmigo ¡01!
Historia larga xD, es lo único que diré. Gracias todos, en especial a:
1. BereNeST, y gracias por pasearte por mis otras historias :D.
2. Juany Nodoka
3. Akai27
4. Lelek An3li
5. Sailordancer7
6. Crisel Grajeda, gracias por seguir visitando todas las historias anteriores.
7. JHO
8. nita-chan84
9. Psicggg
10. Benani0125
11. Alexandraaa417
12. YokoLyn
13. arianne luna
14. Sandy
15. Shiviss2087
16. Pao Vedder
17. Grace
18. gatopicaro
19. Carol FVargas
20. Adriana Flores.
Muchas gracias, de este lado del ciber mundo les envió un abrazo grande de año nuevo y mis mejores deseos, no me despido, aún me queda pendiente una historia. AkaneMiiya.
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EXTRA
- Oye Akane, ¿cómo haces eso? - La miraba sorprendido mientras ella curaba con energía algunas heridas de su cuerpo, tal vez con igual sorpresa que la que ella tenía al enterarse que había aprendido a manipular la temperatura de su cuerpo mediante la elevación del aura y por ende, controlaba su maldición al no sentir el frio del agua. - ¿Crees que yo pueda aprender eso?
- Yo creo que sí. - Terminó con lo que hacía. - Chingensai dice que te tomará más tiempo pero que si puedes lograrlo.
- Happosai dice lo mismo sobre que aprendas lo que él me enseñó. - Se sentó sobre sus rodillas para verla de frente. - Por cierto, ¿el viejo Chingensai te enseñó alguna técnica secreta de su longevidad, fuerza y generación de energía?
- Si, se trata de aprender a extraer la energía de los objetos que me rodean, incluso de los inanimados, aún me cuesta hacerlo, en especial con seres no vivos, pero seguramente con el tiempo terminaré por dominarlo. - Akane recargó su cabeza en el borde de la bañera donde Ranma permanecía. - ¿Y a ti? ¿Happosai te reveló el secreto?
- Si... - Bajó la cabeza. - Yo tampoco la he dominado del todo. Pero en eso estoy.
- ¿Y en qué consiste la tuya? - Lo miró con curiosidad.
- ¿Sabes porque me peleé con el viejo el día que me perdí?
- No
- Quería que practicara esa técnica.
- ¿Y no lo hiciste?
- No podía hacerlo.
- ¿Porqué? - Le peinó los cabellos húmedos.
- Porque necesito ayuda. Tú ayuda si no quieres que tengamos problemas. - Ella ladeó la cabeza sin comprender. - Su longevidad, fuerza y energía se genera a partir de... - Se irguió y la tomó por la cintura. - La lujuria... - Le susurró al oído mientras la metía a la tina con él, después de algunos segundos, la bata de algodón cayó empapada en el piso de cerámica mientras los fuegos artificiales de año nuevo resonaban a la distancia, marcando el inicio de una vida sin más distancias.
FIN.
