Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son de la gran mangaka Rumiko Takahashi. Hago este fic sin fines de lucro, sólo para el entretenimiento del fandom.

Historia creada para la #DinámicaNavideña #12_Eventos_Decembrinos de las páginas de Facebook Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma e Inuyasha Fanfics.

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12 ESFERAS, 12 DESEOS.

La familia Tendo se preparaba para la navidad, desde inicios del mes de diciembre ya estaban planeando todo para la celebración.

Los más emocionados eran los más pequeños de la familia, incluyendo a Akane pues era su fecha favorita.

Se repartieron las actividades que harían, el veintitrés por la mañana los patriarcas limpiarían el Dojo, para después ser decorado por Ranma y Akane. A la joven Tendo le encantaba hacerlo, ya que le traía recuerdos de su madre pues siempre lo hacían juntas con sus hermanas. Cuando terminaban su mamá horneaba unas galletas para más tarde ver películas navideñas mientras tomaban chocolate con malvaviscos.

Ranma y Akane salieron muy temprano al centro comercial para comprar los adornos que hacían falta, desde que la familia empezó a crecer tomaron como tradición hacer esferas personalizadas y en nochebuena cada quien colocaba la suya y pedían un deseo, todo idea de la joven peli azul.

Al llegar al centro comercial fueron recibidos por una pequeña villa navideña en el estacionamiento, Akane miraba todo cual niña llena de emoción, Ranma la tomó de la mano y se adentraron para dar un paseo. Se tomaron muchas fotos y en diferentes poses y lugares, incluso tenían una con Santa Claus. Pero su fotografía favorita fue en un arco de pinos lleno de luces, en el centro colgaba muérdago y Ranma le pidió a un señor que pasaba que se las tomara; abrazó a Akane pasando su mano por la pequeña cintura de su amada y ambos sonrieron a la cámara, el sonido del clic les informó que la fotografía fue tomada, la joven volteó hacia su esposo y se besaron fugazmente, momento que aprovechó el 'fotógrafo' para tomarles una más. Cuando el señor entregó la cámara ambos le agradecieron.

Si bien a Ranma no le gustaba tanto navidad, todo cambió desde que se habían casado y aún más con la llegada de sus sobrinos. Los hijos de Kasumi y Tofú eran un encanto y ver sus caritas llenas de emoción al abrir los regalos le daba paz y alegría.

Terminaron su paseo por la villa y entraron al centro comercial. Compraron escarcha navideña, luces, moños y listones. Sólo faltaban las esferas, Akane decidió entrar sola al local e hizo su pedido; unas esferas rojas con los nombres de toda la familia, incluyendo a su mamá, en color blanco y copos de nieve alrededor, rectificó lo anotado por la encargada y pagó. Le informaron que por la tarde estaría recibiendo las esferas en su casa.

Saliendo del centro comercial se dirigieron a una granja de pinos navideños.

Caminaron entre los pasillos buscando el árbol ideal, hasta que encontraron uno grande, de follaje espeso en color verde brillante, su tronco era grueso y se veía saludable. La joven no lo pensó más y pidió el árbol, había leído un artículo de 'Como seleccionar tu árbol perfecto en esta navidad' y aquel pino contaba con todas las características, lo llevarían en un par de horas al dojo, así que aprovecharon ese tiempo para ir a comer algo.

Cuando llegaron a casa el árbol ya estaba instalado, así que se dispusieron empezar con su labor; la decoración.

Colocaron el árbol en una de las esquinas del recinto, colocaron las luces alrededor de él, después acomodaron esferas guardando el espacio para las 'de los deseos', rellenaron el árbol con moños de listón de organza y en la punta una estrella dorada. Para las paredes decidieron colgar escarcha con luces, en la parte alta moños y en la baja colgaban esferas. Para las columnas enredaron en ellas más luces, una vez que terminaron su trabajo sonrieron satisfechos con el resultado.

Entraron a casa para cenar, habían tenido un día largo y pesado y lo único que querían era descansar después de una buena comida.

—El Dojo está listo para mañana —anunció Akane emocionada.

—Apuesto a que les ha quedado hermoso querida —contestó Nodoka.

—De eso puedes estar segura mamá, Akane y yo somos el mejor equipo —dijo Ranma tomando la mano de su esposa dándole un beso en los nudillos, logrando que ella se sonrojara.

A pesar de llevar tres años casados, la joven todavía se apenaba ante cualquier muestra de afecto de su ahora esposo, y más en la presencia de su familia quienes sólo los miraban con una gran sonrisa.

—Por cierto hermanita, llegó una caja a tu nombre —le comentó Kasumi mientras le daba de comer a su pequeño Kenji

—Gracias hermana, deben ser las esferas, iré a ver que todo esté en orden con ellas.

—Te acompaño —le dijo Ranma mientras se levantaba de la mesa.

—No hace falta mejor sigue cenando, yo ya terminé enseguida regreso —agradeció la cena y se acercó a la mesita que había en la entrada donde Kasumi había colocado el paquete.

Lo abrió y vio las doce esferas que había encargado con el nombre de toda su familia en ellas, incluyendo el de su madre. Sonrió y volvió a dejar la pequeña cajita donde estaba.

—Me parece perfecto —escuchó decir a Ranma mientras entraba al comedor.

—¿De qué hablaban? —preguntó curiosa mientras se volvía a sentar al lado de su esposo.

—De los planes para mañana hija —fue Soun el que contestó —Nabiki llegará hasta la noche y Tofú por la mañana, hoy le tocó guardia ¿cierto Kasumi? —la mayor afirmó lo dicho por su padre.

—Por cierto Kasumi ¿dónde está Aiko?

—Ya está dormida Akane, todo el día se la pasó corriendo en el jardín —Akane sólo asintió con una sonrisa, esa pequeña era un torbellino mientras que su hermano Kenji, era un niño de lo más tranquilo.

La familia se quedó un rato más platicando sobre los preparativos, querían que todo saliera perfecto. Una vez acordaron todo, se fueron a sus respectivas recámaras a descansar.

Al día siguiente todos se levantaron muy temprano, las tres mujeres de la casa salieron a hacer las compras para la cena, mientras los hombres se quedaron cuidando de los pequeños.

El azabache estaba encantado con esos niños, y ellos amaban al tío Ranma. Los tres se dirigieron al Dojo mientras los patriarcas se quedaron jugando shogi. A pesar de la corta edad de Aiko y Kenji eran amantes de las artes marciales, el joven les enseñaba algunas katas y ellos las imitaba a la perfección. Se imaginó cómo sería tener un hijo con Akane, enseñarle todas sus técnicas como lo hacía con sus sobrinos, nada le haría más feliz que la llegada de un bebé suyo y de su esposa. Salió de su ensoñación cuando una pequeña mano lo jalaba para llamar su atención.

—Tío, tenemos hambre —dijo Aiko.

—Bien, es suficiente entrenamiento por hoy, vayamos a comer algo —dijo Ranma y se dirigió a la casa con los niños tomados de la mano, uno a cada lado.

Después de su pequeño refrigerio, los pequeños se quedaron dormidos. Ranma aprovechó para tomar un baño, sabía que si no lo hacía ahora por la tarde todos se pelearían para poder estar listos a tiempo.

Al salir del baño se encontró con su esposa, quien ya había regresado con Kasumi y Nodoka de hacer las compras.

—¿Cómo les fue? —le preguntó Ranma mientras le daba un rápido beso en los labios.

—Todo es un caos allá afuera —se quejó la joven.

—Era de esperarse, hoy es Noche Buena ¿Necesitan ayuda con algo?

—Gracias Ranma, todo está bajo control. Entre Kasumi y tu mamá harán la cena, yo sólo les ayudaré con algunas cosas —Ranma asintió y le dio un beso en la frente antes de que la joven bajara a ayudar en la cocina.

La tarde pasó rápidamente, faltaba menos para Navidad, en casa de los Tendo los habitantes ya estaban más que dispuestos a la celebración, con la cena lista todos platicaban muy alegremente en la sala, sólo faltaba que llegara Nabiki, pero avisó que su vuelo se había retrasado un poco por las fechas. Los pequeños corrían de un lado a otro, jugando con sus tíos y su abuelo.

—¡Llegué familia! —se anunció Nabiki entrando a la casa.

Kenji y Aiko corrieron a su encuentro abrazando sus piernas, la castaña se agachó a su altura y abrazó a ambos pequeños.

—Tía Nabiki, ¿nos trajiste regalos? —preguntó inocentemente Aiko.

—Aiko, no seas grosera —la reprendió Kasumi.

—No la regañes Kasumi. Sí, les traje unos regalos pero tendrán que esperar a mañana para verlos.

Reunidos todos a la mesa comenzaron a cenar, el ambiente era de lo más cálido y agradable, Soun miraba feliz a toda su familia reunida, sin duda su esposa estaría muy orgullosa de cada una de sus hijas y más que feliz por sus pequeños nietos. Genma le palmeó la espalda al ver como los ojos de su amigo comenzaban a llenarse de lágrimas.

—Falta poco para media noche —habló Akane.

—Vamos todos al Dojo —dijo Soun llevando de la mano a sus nietos, quienes felices iban brincando.

Al entrar, Ranma sólo prendió algunas luces para apreciar mejor los adornos y las series luminosas que adornaban el árbol y el lugar. Todos se colocaron alrededor del árbol.

—Qué lindo se ve todo —dijo Kasumi.

—Este año se lucieron Akane, y eso que al cuñado no le gusta la navidad —rió Nabiki y los demás la secundaron.

Akane se acercó a su papá con la caja que le había llegado el día anterior y que contenían las esferas. Soun tomó primero la de su esposa, se acercó al árbol y cerró los ojos.

Deseo que mi Naoko esté rodeada de paz y vea en las grandes mujeres que se han convertido nuestras hijas —colgó la esfera y volteó donde Akane para ahora tomar la suya —Deseo que mi familia siempre se mantenga junta y a salvo —colocó su esfera en una de las ramas y volvió a su lugar.

Los siguientes fueron Nodoka y Genma.

Deseo que la familia vaya creciendo —pidió Nodoka.

Que nunca falte el alimento en esta casa —fue el goloso deseo de Genma.

Kenji y Aiko se emocionaron al ver que era su turno, cada uno tomó su esfera junto con sus padres. Cerraron sus ojitos y pegaron la esfera en su pecho.

Que este año Santa me traiga muchos regalos.

Que Santa no olvide la muñeca que no me trajo la Navidad pasada.

Kasumi y Tofu cargaron a sus hijos para que pudieran colgar sus esferas.

Que la familia se encuentre bien este año —pidió Kasumi

Deseo que Kasumi y mis hijos sean muy felices, al igual que toda la familia —los esposos colocaron juntos sus esferas y volvieron a su lugar tomados de la mano.

Nabiki tomó su esfera y se quedó pensativa por un rato.

Que siempre haya prosperidad en esta casa y nunca le falte nada a mi familia.

Akane fue la siguiente en colgar su esfera, se veía lo emocionada que estaba.

Deseo que mi familia siempre se mantenga junta, con mucho amor y felicidad para todos.

Se acercó a Ranma y le estiró la caja para que tomara su esfera.

—Akane, ¿por qué hay una esfera de más en la caja? —preguntó confundido.

—Tal vez en la tienda se equivocaron. Deberíamos también colocarla después de la tuya. —el joven sólo asintió y se fue acercando al árbol.

Deseo estar siempre con mi Akane, cuidarla y hacerla muy feliz por el resto de mis días.

Después de colgar su esfera volvió con Akane y sacó la esfera que quedaba para buscarle un lugar en el árbol. Ranma se quedó en shock al leer la pequeña frase que tenía aquella esfera "Bebé en camino". Los ojos de Ranma comenzaron a llenarse de lágrimas, no podía creer lo que leía.

—Akane, esto… ¿esto es real? ¿Voy a ser papá? —preguntó al borde del llanto, mostrando la esfera a su esposa y a la demás familia.

La joven sólo asintió con una hermosa sonrisa en el rostro. Ranma se acercó a su esposa, le dio un fugaz y tierno beso en los labios y la abrazó fuertemente.

Toda la familia comenzó a aplaudir y a felicitarlos, al fin el heredero tan deseado por los patriarcas estaba en camino.

Los esposos colocaron juntos la esfera, agradeciendo y pidiendo por que su hijo naciera y creciera bien, el azabache prometió en silencio protegerlo siempre y amarlo más que a nada.

El reloj comenzó a sonar anunciando la media noche, todos comenzaron a abrazarse y desearse una feliz navidad, regresaron a la casa para seguir festejando navidad y el anuncio del nuevo bebé.

Akane se quedó un momento en el patio, mirando el cielo y tocando su vientre, los brazos de su esposo la rodearon y ella se recargó en su pecho.

—Gracias por el mejor regalo de navidad Akane, yo sólo tengo esto —le entregó una pequeña caja rectangular. Al abrirlo la joven encontró un lindo portarretratos plateado con la foto que se habían tomado el día anterior en la villa navideña.

—Es hermoso Ranma, gracias.

—Gracias a ti por hacerme el hombre más feliz —la tomó de los hombros para voltearla y la besó, poniendo en aquel beso todo el amor que sentía por ella y por su futuro bebé.

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Si han llegado hasta aquí gracias por leer.

Hola a todos, ¿cómo les ha ido en lo que va de este 2023?

Esta historia tenía que haber salido antes de Navidad, pero ya saben que yo siempre llego tarde a cualquier dinámica y no quería que ésta quedara guardada (al igual que muchas otras) por no terminarla a tiempo.

Como siempre agradezco infinitamente a Sweetsimphony.

Este relato está dedicado especialmente a Juany Nodoka, espero que te guste y haya sido lo suficientemente tierno y cursi.

Espero tengan un gran año. Nos leemos pronto.