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A los veinte minutos del estreno, todo lo que pudo salir mal... Salió mal.

Se cayó un reflector de luz al empezar la obra.

Un extra que interpretaba a una estrella cayó y se abrió el traje en la espalda frente a todos. Para colmo de males, fue una niña de siete años, la tierna Reina, cuya madre dio el grito al cielo.

La música de fondo se distorsiono; Gon tuvo que silbar para mantener el estilo instrumental.

Los colores de las pinturas y decorados todavía no se habían secado, dando el efecto que las imágenes lloraban.

Más de uno se olvidó de sus líneas o improvisaban mal y sus gestos faciales no iban acorde a sus palabras.

Ponzu estaba tan nerviosa que tropezó con el liso suelo, torciéndose el tobillo.

Pokkle daba un acto impecable, pero los problemas hacían mella en él y su actuación dejo de sentirse fiel.

Mientras todo esto pasaba ante sus ojos, Kurapika estrujaba el libreto, a punto de estallar.

Una odisea de mala suerte, accidentes tontos y mal profesionalismo.

- No hay problema- Killua intento consolarlo, aunque por dentro estaba muy entretenido con lo que pasaba- Siempre podemos decir que era una comedia.

A toda respuesta, Kurapika carraspeo para sus adentros.

Comedia, sí, claro... ¡Era una parodia de buen arte, eso era!

En el quinto receso, Leorio y los demás abordaron a una lesionada Ponzu, en los brazos de su pareja.

- No puede actuar- Sentencio Leorio, comprobando que el tobillo no estuviera roto en la tibia. Se veía mal, como un pequeño moretón, pero estaría bien.

- ¡Lo que faltaba!- Se quejó todo el reparto, desesperanzados.

- Ya, buscaremos otra chica...- Divago Kurapika, pero ninguna de las que antes ansiaban el papel quería intentarlo, pues ellas creían en la magia del teatro y según su fe, lo que estaba sucediendo era un acto maldito- Déjense de historias de terror. ¡Tenemos trabajo que hacer!

- Hágalo, usted, director, si no nos cree.

- ¿Cómo voy a vestirme de mujer y salir ante el público así? Piensen en otra cosa.

- Eso no estaría mal- Comento Killua, mirando de pies a cabeza al delegado- Una peluca, un poco maquillaje y un vestido. Sé nuestra protagonista, la triste Orihime.

- ¿Tú también? Han enloquecido- Se rehusó terminantemente, acalorado. Para empeorar su pesimismo, todos le quedaron mirando, sopesando la posibilidad- ¡No me voy a travestir!

Con un humor intratable, Kurapika se alejó de todos para pensar. Una idea, solo una... ¿Quién sería lo bastante intrépida para hacer frente al fiasco que se volvió la representación teatral?

- Kurapika, el recreo se acaba- Anuncio Killua, encontrándolo en los vestidores- Mira, podemos darles otro tipo de entretenimiento… En el cine, antes de pasar una película se ven propagandas publicitarias, trivias de cine y esas cosas.

- ¿Quieres que hagamos tiempo? Me parece cobarde.

- ¿Tienes otra idea? Se nos acaba el tiempo y te conozco, conozco tu perseverancia, no abandonaras este teatro de locos hasta que lo termines. Tú eres así, hasta el final.

Kurapika se lo pensó, profundamente conmovido por sus palabras. No pensó que en tan poco tiempo Killua fuera capaz de ver a través de él y saber tan acertadamente lo que pensaba. No se trataba de su reputación o de lo que quisiera el director Netero; Kurapika tenía un sentido del compromiso muy grande como para renunciar tan pronto todo se le salía de las manos.

-...De acuerdo- Acepto, un poco indeciso. ¿Qué otra cosa podía hacer?

- Decidido, hablare con Leorio.

- ¿Leorio?- Oh, no, ya no le gustaba la idea.

- Su casa está cerca y puede traer reproductores de DVD con películas o serias buenas. Sus documentales de medicina tampoco estarían mal.

- Trae solo el reproductor. Veré que hacer.

Más que intranquilo, estaba preocupado.

Killua lo noto y lo agarro de la corbata, tirando de ella para tocar sus labios y besarlo hasta la garganta.

Se separaron, jadeantes.

- Confía en mi- Killua susurro contra su boca, dándole otro beso fugaz para luego salir corriendo, en busca de Leorio.

Kurapika lo vio irse, agitado.

- Este...salvaje.

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Otro problema con el plan.

Leorio tardo más de veinte minutos en aparecerse con el bendito reproductor.

- ¡Lento, ¿Porque te tardaste?!

- Los cables me dieron problemas- Leorio miro mal a Killua, pero no solo él estaba enojado. Todos tenían la esperanza de ganar tiempo con esa estrategia- Y traje algunas cosas.

En su espalda llevaba una bolsa por donde resalían portadiscos y otras tantas cosas, que de portada no tenían nada inocente.

Al ver eso, todos sintieron la vergüenza al rojo vivo.

Solo el Zoldyck, indiferente ante las ilustraciones, le dio un codazo en el estómago al adulto.

- ¡Imbécil!- Acuso, tirando la bolsa a una esquina- Con que por eso te tardaste.

- ¡Leorio, insensato!- Kurapika no tardó en aparecer, echando humo por las orejas- Es un público familiar. ¿Qué rayos pasa por tu cabeza?

- ¡Dijeron que trajera entretenimiento!

- No "tu" entretenimiento- Puntualizo Kurapika, a punto de golpearlo.

- Ya, ya- Pokkle intervino- Solo debemos buscar vídeos de la biblioteca y poner algo corto. Es todo.

- ¿Cuánto tiempo tenemos?

- Leorio, debemos presentar una película no más larga de diez minutos, mientras nos preparamos.

- Ya voy…Kurapika, ¿Tienes al reemplazo de Ponzu?

- Ninguna chica quiere acabar el acto- Se sobo la cara, frustrado.

- Siempre puedes ponerte una peluca y...- No pudo terminar; Kurapika le dio un puñetazo que lo mando a volar a la biblioteca.

- ¡Kurapika!- Gon Freecs apareció, corriendo a toda velocidad- Tengo una buena idea sobre quien será la reemplazante.

- Por favor, no tú también.

- ¡Tengo a alguien! Mientras esperábamos a Leorio le conté nuestro problema a una amiga y está dispuesta a ayudarnos.

- Genial, atráela. Tiene que leer el libreto y memorizárselo, quizás no todo este perdido.

- No hace falta- Gon sonrió como la viva esperanza de la humanidad- Ella me dijo que se conoce la historia de principio a fin.

- Gracias al cielo- Kurapika sintió un enorme peso fuera de su sistema- Ve por ella y métela a los vestidores. ¡Gente, tenemos que continuar! A sus posiciones- Grito al reparto y los encargados.

Leorio y compañía regresaron, con las manos llenas de discos compactos.

- Yo elegiré la película- Declaro el presidente estudiantil.

Tanto Leorio como Killua suspiraron, decepcionados.

A decir verdad, Leorio no era el único desilusionado con perder la oportunidad de ver mujeres voluptuosas en una gran pantalla, sino que Killua, que se conocía las preferencias cinematografías de su pareja, ya se veía venir otro dilema.

Y paso exactamente eso.

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Como era su deber dar la cara, Kurapika tomó el micrófono y se enfrentó a un público malhumorado. Si antes el salón estaba a rebosar, ahora se veía más espacioso por la gente que abandono y se asustó por la multiplicidad de accidentes que ocurrieron en escena. Tuvo tanta pena de sí mismo que no pudo ver al director, pero este le hacía más caso a su té, de juego portátil y servido por su secretario, mientras Pariston, con su sonrisa sicótica en primera fila, era más irritante que nunca.

- Buen día. Soy Kurapika Kuruta, el director de escena. Lamentamos los inconvenientes y los contratiempos, sepan disculpar- Como innato orador, estaba en absoluto control y no se atraganto ni una sola vez- Los invitamos a ver un segmento en formato multimedia mientras esperan que nos acomodemos para el próximo acto.

Se sentía la tensión.

Kurapika se preguntó si estaban molestos porque Leorio les hizo pagar por ver un teatro y ahora pasaban una película o si en realidad estaban impacientes porque todo terminara.

Fingiendo una voz enérgica, Kurapika hizo un gesto al estudiante de medicina para que dejara rodar la película contra la lámina blanca (otra cortina, cortesía de Mito) que dispusieron para la ocasión.

- Con ustedes, les presentamos…- Anuncio, en tanto las imágenes comenzaban a mostrarse a sus espaldas- Un maravilloso documental sobre la vida de las ballenas de cinco horas.

Si antes no hubo quejas, ahora todos dieron gritos de pura indignación y fastidio.

El y Leorio fueron prácticamente abucheados.

- Bueno...- Killua los vio regresar, luego de tremendo mal trago- No nos tiran tomates todavía.

- Espero que no me pidan reembolso…- murmuro Leorio, entrecerrando los ojos.

- Ya, esto no puede ir peor- Kurapika trato de mantener el ánimo, brindarle fe a la causa- ¿La chica de la que Gon hablo está aquí?

- Sí, está aquí- Killua agacho la mirada, aguantándose la risa- Creo que Gon olvido decirte algo...

- Por favor, no. ¿Qué pasa ahora?

- No es una "chica", es una vieja.

- ¡¿Que dijiste?!

A tiempo, Killua se hizo a un lado, evitando una sombra que iba a golpearlo en la espalda y se escondió detrás del director.

Kurapika reconoció al atacante del albino. No, no.

- ¡Maestra Biscuit!

- Hazte un lado, muchacho. Voy a matar a ese boca suelta, ¡Vuelve a decir que soy vieja!- Acuso la ex educadora especializada en educación física, convocada por Morel.

Biscuit Krueger era una mujer intimidante y de mal genio, debajo de la apariencia de una niña de doce años, vestida como muñeca.

- Viej...

Kurapika le tapó la boca al Zoldyck antes que dijera la palabra prohibida.

- Maestra Biscu…

- Bisky.

- …Bisky. ¿Gon la llamo?

- Así es. Me dijo que estaban en un aprieto. Vine a ayudar.

El rubio se lo pensó muy seriamente. Con esa altura de niña, todavía podía entrarle el kimono de Orihime y todos se conocían la actitud engañosa de la mujer, de inocente jovencita a guerrera violenta. Bisky era la mejor actriz de todas.

- Se lo agradezco. Por favor, vaya al vestidor y póngase el traje de Ponzo.

- ¡Muy bien, director! No lo decepcionare.

Una vez se retiró la rubia, Killua suspiro con alivio.

- ¿En que estaría pensando Gon cuando la invito para acá?- Kurapika hablo al aire, superado por tanto absurdo.

Killua chasqueo la lengua, irónico.

- Yo me pregunto en que estás pensando tú, ¿Un documental de cinco horas?

- Es una estrategia, si tanta gente abandono la sala por este desastre, podremos espantar a más y la presión no será tan pesada para los actores.

- Pero los profesores, el director y los tutores de todos están aquí. No se irán hasta que acabe.

- Sea como sea, aceptare las consecuencias. Es mi responsabilidad.

- Kurapika, eres un suicida.

El delegado lo tomo de la mano sorpresivamente, causando que se sonrojara.

- ¿Me acompañaras...en esta vergüenza?

Killua lo miro largamente y luego, dio una carcajada limpia.

- ¡Claro!- Estrecho su mano, con confianza.

- Gracias, lo necesitaba. Todo está volteado de página.

- No hay de que- Sonrió gatuno- Puedes usar mi cuerpo para olvidarte de todo después.

El menor se puso de puntillas, buscando sus labios para darle un beso que no fue.

- ¡Mi padre se quiere ir!

El grito angustiado de Gon se escuchó por todo el escenario.

Cuando se dignaron a buscarlo, lo encontraron sentado en una esquina, siendo consolado por Pokkle.

- ...Dice que prefiere tirarse de un puente que seguir aquí...- balbuceo, el golpe verbal de su padre debía ser desalentador para su moral.

- Tranquilízate, todo mejorara.

Kurapika se agacho para darle ánimos. Gon había hecho tanto por él y ni siquiera podía retribuirle con una maldita obra teatral medianamente aceptable, dudaba muchísimo llegar a la última escena con tantos problemas.

- Hagámoslo ya- Killua lo hizo a su manera- Prepara a los chicos.

Acepto la orden y se puso de pie, decidido a lanzarse al precipicio de los desesperados.

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De súbito, todos estaban en orden y nerviosamente preparados.

- No se asusten- Kurapika los miro con piedad, tratando de darles confianza- Hagamos lo que practicamos. Maestra Bisky, tomara su lugar en dos minutos.

- ¡Anotado!

- Den lo mejor de sí.

Para horror de Kurapika, nada mejoro.

El público se contentó con el corte del largometraje de las ballenas pero tampoco les gusto que continuara la obra, tan desastrosa como al principio.

A pesar de todo, Kurapika quería confiar en la maestra Bisky, su única salvación. Ya venía el próximo acto y rogaba a Kami porque resultara bien.

Hasta que Killua le dijo algo que no había considerado antes.

- Oye... ¿La vieja conoce las líneas de Orihime, cierto?

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- Mi amada, podremos estar separados por muchas lunas y días fríos pero mi tristeza está al lado de mi felicidad, porque tu recuerdo es mi pilar- recito Pokkle, tan poético que pocos lo entendieron.

"Si quieren quejarse de alguien, Kurapika escribió todo esto", pensó hacia sus espectadores confundidos.

- El único alivio de mi alma impaciente será volverte a ver. ¡Orihime, yo, Hikoboshi, tu amante, te esperare!

El público femenino suspiraba por la entrega y la pasión con la que decía sus diálogos. El único que se salvaba de la peor obra que jamás se hubiera visto era Pokkle.

- Por favor, te suplico, ¡Déjame verte una última vez!

Las luces enfocaron a un sector del escenario y allí apareció la maestra Bisky, vestida en kimono y con una expresión dura, muy diferente a lo que se esperaría de una enamorada a punto de perder a su amado.

- ¿Quién te has creído, don José?

Pero...

...Que...

Diablos…

Nadie entendió nada, releyendo el programa una vez más.

Kurapika quería gritar de la indignación, mientras el albino le daba palmaditas en la espalda y Gon, como descubriendo su error, ya no sabía cómo mirar a su padre.

- … ¿José?

- En la obra no hay ningún José.

- ¿Que está haciendo la maestra Bisky? ¿Ella personifica a Orihime?

- ¿Porque está molesta?

- ¿Que pasara con Hikoboshi, se quedara soltero?

Pokkle no tenía idea de que como salvarse de esa fatalidad. Con suplica, le pidió a Bisky que se detuviera, pero ella lo malinterpreto como apuro por continuar.

- ¡Soldado desterrado, hombre miserable!- Altiva y firme, Bisky lo encaro con arrogancia- Para ti, soy mucha mujer.

- ...Ori...Orihime- Balbuceo Pokkle, completamente perdido. ¿Y esta de que hablaba?

La maestra lo empujo y no midió su fuerza, puesto que Pokkle salió de escena y cayó sobre un árbol de cartón, provocando que todos los espectadores aguantaran el aire, preguntándose qué carajos pasaba.

Bisky se sintió en su mejor momento.

Con una mano contra el pecho, declaro con el mayor orgullo.

- ¡Yo siempre seré...una mujer libre!

Insalvable.

La obra era insalvable.

Killua no entendió porque el público, o al menos una gran parte del público, aplaudió con énfasis.

- Esa mujer...- murmuro Kurapika, desamparado- Cree que es "Carmen"*.

- Da igual que historia piensa que sea, ¿No es este el mejor final?

- No inventes, Killua. Todavía queda el último acto.

- ¡¿En serio vamos a seguir?!- Él lo confronto, sin podérselo creer- Entiendo que quieras ponerle un buen fin a esto, lo sé, pero Bisky ya acabo por arruinarlo todo. Este el mejor final al que podemos aspirar a estas alturas.

- No me importa. Aún tenemos espacio para otro acto.

- ¿Y con que lo vamos a llenar? Nuestros protagonistas se acaban de separar. ¿Qué más podemos hacer?

Kurapika reflexiono, analítico. Si había alguien que pudiera resolver esto, era él.

- Dile a Leorio que traiga la casetera otra vez. Diez minutos, es todo.

- No podemos seguir con esto- Killua vio que recogían a Pokkle del suelo, aparentemente adolorido- Ahora nuestro actor principal también está herido...

- ¡Diez minutos!

Killua frunció el ceño, ya lo había visto así y no era buena señal.

Gon se asustó y también se preocupó muchísimo por como trataba el tema, con tanta seriedad que acabaría por consumirlo.

- Como quieras- Espeto el amante de los ChocoRobot.

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Leorio tomo temporalmente el mando del DVD y, con micrófono en mano, dio el anuncio.

- Sentimos los inconvenientes, estamos solucionándonos.

El auditorio ya no sabía si reírse de su mala suerte, asfixiarse con el programa, echarse a dormir o simplemente rezar porque bajara el telón para siempre.

- Ahora, lo que todos querían ver...- Leorio cerró los ojos para volverlos a abrir en una sonrisa feliz- ¡Escenas de desnudos!

El público volvió en sí y presto atención, regresando a sus asientos, expectantes de la cortina que hacía de pantalla.

Antes de irse, Kurapika pudo escuchar eso y acabo por arruinar el libreto en su mano, con los labios fruncidos de rabia y un tic nervioso en el ojo derecho.

Gon regreso a su lado, intentando soplarlo con un pañuelo para mermar el fuego espeluznante que rodeo al rubio.

Killua se reía con ganas.

- Recuérdenme matar a ese imbécil...- Kurapika pedía sangre por los ojos.

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* "Carmen": Es una ópera dramática francesa que narra la vida de un hombre caído en desgracia por una gitana llamada Carmen. El desdichado, Don José, siempre está detrás de Carmen para conseguir su amor, pero ella lo rechaza hasta la muerte.

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