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La próxima vez que Gon llamo fue durante el recreo de la escuela.

- ¿Cómo están?

- Mi familia me busca por todos lados, Kurapika está nervioso, Illumi es un idiota y yo estoy aburrido.

- Lo suponía...- Se apeno, él tampoco quería abordar el tema pero era muy obvio- Habrá sido un gran impacto.

- A estas alturas, me creo lo que sea de mi familia.

- Aunque no lo creas, aquí se está tranquilo. Bueno, hablan de ti y de cuando volverás con Kurapika, porque él tiene mucho trabajo que hacer. Creo que solo quieren hacerle preguntas, hasta los profesores siguen sin entender lo que paso. Solo Bisky está encantada. Dijo que se lo tenían muy bien escondido y te felicita.

- ¿Alguien opina igual?

- No, solo ella.

- ¿Y el resto?

- El Director Netero actúa como siempre.

- De él, nadie se espera algo distinto.

- Debo contarte un rumor que acabo de escuchar. Mucha gente de afuera descubrió lo que paso ayer, ¡Te juro que quemamos el vídeo, en serio!- Se apresuró en decir al oír un gruñido odioso de su parte- Nadie entiende como se enteraron. Lo lamento, no pude mantener tu secreto a salvo como prometí.

- Esta bien, no es tu culpa.

- Deberías escuchar lo que dicen. Hay gente enojada, hay gente contenta. No entiendo su comportamiento.

- Eso es porque solo sabes de animales, Gon.

- Según Leorio, ya lo sabe toda la ciudad.

- No entiendo porque se meten.

- Ponzu y los demás dicen que es porque eres un Zoldyck, y que de Kurapika nadie se espera algo así.

- Supongo que tienen su punto- Acabo por decir, resignado- En el hotel, aparecieron un par de tontos que no dejaban de hablar de eso.

- ¿Tuvieron problemas tan pronto? Si quieres, puedo ayudar.

- No hace falta. Kurapika ya se hizo cargo. Esos dos intentaron propasarse conmigo y el los mando al diablo.

- ¿Que dices?- Gon sonaba auténticamente sorprendido- Kurapika no es violento.

- Cuando su discurso de buenos modales no funciona tiene sus métodos. Veras, estamos en un vecindario de mala reputación y es normal que estas cosas pasen. El chiste es que piensen en mí como un chico prepago.

- ¿"Prepago", que es eso?

- Nada importante- Por poco y se olvida que Gon tiene la mente en las nubes santas- No me gusta la idea que me proteja como si fuera un debilucho, pero su lado posesivo es una faceta muy atractiva de él.

- No me lo creo...- Jamás oyó hablar de Kurapika en esos términos.

- A todo esto, ¿Te llamo mi familia para saber de mí?

- Sí. Alluka- Killua sintió una puñalada en su corazón- Está preocupada por ti. No te imaginas como se puso cuando le dije que te habías ido con Kurapika, se enojó muchísimo gritando "soy la novia de Killua" y me acuso de traidor por escondérselo.

- Eso...- Se froto tras el cuello, se lo había temido- Hablare con ella cuando las aguas se calmen.

- Me parece increíble. ¿Me confiaste tu secreto a mí y no a ella? ¿Es porque es celosa de ti?

- No, es porque...- Se atraganto- No me parecía importante en ese momento.

- ¿A qué te refieres? ¿Kurapika no es importante?

- No es eso. Yo...Mira, me comunicare con Alluka pronto. Yo la calmare, no te preocupes.

- Si le dices lo que sientes, entenderá.

- Lo sé.

- Dile que te gusta Kurapika y ya.

- Uhh.

- Porque tú lo quieres, ¿verdad?

- ¿Que...Querer? Algo como eso,...

Querer, gustar, estar enamorado. ¡Todo era horripilantemente cursi!

- ¿Killua, estas ahí?

- Gracias por llamar, Gon.

Cortó la llamada y se echó a la cama, contemplando el techo.

- No es...- Musito, ahogando en sus palabras- ¿"Amor", cierto?- Vacilo, deslizando lentamente su mano diestra por el colchón para tocar su vientre, subiendo a su pecho, la zona del corazón- ¿Tal vez, yo-? ¿Yo sienta...?

El recuerdo de Kurapika tomándolo de la mano, agradecido porque prefirió estar con el que volver con su familia, le provoco otro latido involuntario, como música de tambores desenfocados.

En su vida sintió un ataque interno como ese, pero eso no fue nada comparado al estruendo que hizo la puerta al abrirse a la fuerza, dejando entrar a cinco personas vestidas en un uniforme que él supo reconocer al instante.

- ¡No sean brutos!- Grito, viendo cómo se repartían por la habitación, espiando el cuarto de baño para comprobar que no hubiera nadie, a parte de Killua.

"Que suerte y Kurapika de compras", pensó con sarcasmo.

- ¡El lugar está seguro!- Dijo un hombre alto y firme como soldado, de patillas y ojos austeros.

- ¡Gotoh!- Killua lo reprendió por su nombre, queriendo marcar con su voz todo lo inesperado y desafortunado de esa situación.

- Amo Killua, hemos venido por usted.

- No me quiero ir.

- Su familia insiste.

- ¡Al diablo! Illumi me llevo a esto, ¿Ya lo sabes, no?

Killua no supo cómo sentirse cuando Gotoh, el más permisivo de todos sus mayordomos, lo miro de una manera que le decía que lo sabía todo. Seguro vio el vídeo.

- Es un hecho escandaloso. No se preocupe, ya nos ocupamos.

- No mientas, apuesto que Illumi me quiere de regreso para burlarse de mí.

- Su madre nos mandó a buscarlo.

- ¡Otra desquiciada!

Al lado de Gotoh, se acercó Canary. Era una chica bonita, morena y de cabello atado en varias tiras que se elevaban sobre su cabeza. Cuando se encontró con Killua, sus ojos mostraron ternura, pero como sirvienta de los Zoldyck, guardo las apariencias y se mantuvo imparcial.

- ¿Cómo me encontraron?

- Hemos recorrido la ciudad- Contesto ella, pidiéndole disculpas con un movimiento del ojo derecho- Todos están preocupados por usted.

- Es por su bien. Volvamos- Insistió Gotoh, más paciente de lo que hubiera sido en otras circunstancias.

- No quiero volver a ese manicomio. Yo...- Apretó las sabanas, decidido- Debo esperarlo.

El jefe de mayordomos abrió un poco los ojos, sorprendido por su obstinación, para inmediatamente volver a su papel de guardia.

- No nos obligue a actuar contra usted.

- Pues, háganlo.

- Amo Killua- Intervino Canary, antes que su jefe y compañeros hicieran algún movimiento- La señorita Alluka está preocupada, pide por usted.

Se produjo un tenso silencio cuando Killua abandono las sabanas, bajando la cabeza. El nombre de su hermana lo desarmaba por completo, solo por hablar de ella ya lo tenían convencido.

- Venga con nosotros, que la señorita no se entristezca más.

Gotoh aprobó la táctica de su pupila y ordeno a sus camaradas salir para esperarlos afuera. Canary quiso quedarse, ya que no lograba conmover a Killua por completo, pero debió retirarse con los suyos, dejando que Gotoh acabara el trabajo.

- Usted es mejor que esto, venga.

El mayordomo se quitó su chaqueta y se la puso al niño por los hombros, ocultando su parcial desnudez.

- Quiero dejarle un mensaje, no puedo irme así- pronuncio Killua, con voz queda.

El hombre se lo pensó. Al final, le dio un bolígrafo y un minuto de libertad, sin dejar de observarlo con la máxima de las atenciones.

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Si Kurapika hubiera sabido lo extremadamente excesivos que eran los Zoldyck y sus sirvientes, habría sospechado del montón de chismosos reunidos en la avenida, apreciando a distancia un lujoso convertible que se acababa de ir.

Cuando llego al alquiler y no encontró a Killua, unió piezas. Lo único que quedo de él, además de las cientos de envoltorios de dulces con sabor a sus labios y la almohada con olor a su cabellera, fue un mensaje escrito al revés de una tarjeta del hotel.

"Lo siento"

Que resumen más encantador.

De vuelta en la soledad de sus propios problemas, se guardó el mensaje y miro a la ventana, pensativo. Pero no había caso. Todo lo que hubiera querido se fue con Killua y solo quedaba una cosa por hacer.

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