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Después de que Hisoka le explicara las primeras cosas que quería que hiciera, que intentara con él, por la cara de Gon pasaron los mil colores. Ese hombre extravagante y rarísimo era exactamente como Killua le advirtió varias veces, "un pervertido con la mente podrida", y vaya que tuvo razón.
Luego de ese momento tan vergonzoso, incomodo...y sucio, Gon creyó ser inmune a las sorpresas hasta que el mismísimo Kurapika Kuruta apareció en la escuela, justo en el tercer periodo.
Nada más entrando al salón de clases, todos quedaron callados y estáticos.
El actuó con una indiferencia digna de un premio a pesar de ser la causa del cuchicheo del salón. Al finalizar la clase, auspiciada por un incomodísimo asistente del profesor de matemáticas, el maestro Knuckle, Gon intento acercarse al r cuandoubio vio al acecho a otros estudiantes curiosos.
- Miren quien volvió.
- Sabia que no podías ser tan perfecto; eres un doble cara.
Gon se molestó por ese trato hacia quien fue el presidente de clase más justo de todos.
Kurapika apenas parpadeo.
- ¿Eso es todo?- Su voz sonó al filo de una navaja y el alumnado retrocedió- Si me disculpan, tengo prisa.
Del susto, varios se echaron atrás y hasta Gon dudo si podía seguirle, pero igualmente fue tras sus talones.
- Yo, Kurapika. ¿Estás bien?
- Buenos días, Gon- Contesto, amable y seco- He estado mejor.
- ¿Vino Killua contigo? No me aviso que volverían.
- Su familia se lo llevo- Revelo, sin ceremonias.
Gon se aterro, eso no podía ser bueno.
- ¿Cómo dejaste que pasara? ¿No estaban juntos?
- No estaba a su lado en ese momento y estoy seguro que se fue por su propia voluntad. Investigando por el vecindario, escuche decir se fue con una banda de personas con traje negro, lo que me lleva a pensar que eran sus mayordomos. Ellos no lo habrían forzado a irse- Razono, y Gon se impresiono todavía más por su manera de abordar el tema- El eligió.
- ¡Pero...!
- Killua pudo darles una excusa de las suyas, escapar o gritar una orden, porque es un Zoldyck. Tú lo conoces mejor que yo, si hubiera querido se habría librado de ellos.
Gon ya no pudo contradecirle. En eso, tenía mucha razón. ¿Acaso Kurapika siempre hacia análisis tan lógicos como esos? Deseo preguntarle más cosas cuando el timbre sonó y los estudiantes salieron de sus aulas para gozar el recreo. En medio del pasillo, Kurapika fue el objetivo de cientos de ojos de buitre.
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El salón de arte, ese lugar que se convirtió en la tumba de su reputación, ahora era el único sitio en la escuela donde la gente no lo miraba feo, con censura o tachándolo de depravado.
Allí, se reunieron sus amigos más cercanos, inclusive miembros del reparto que el mismo eligió. Gon estaba allí, tomando el trabajo de guardaespaldas, y hasta algunos profesores entraban para hablar con él.
- Pariston quiere hablarte.
- Que esa rata se busque otro queso- espetó Kurapika, tan natural que todos quedaron con la mandíbula por el suelo.
- Has vuelto cambiado- murmuro Ponzu, impresionada- ¿Este es el verdadero Kurapika, el que Killua ve y nosotros no?
Gon temió que el nombre de Killua volviera aún más osado al rubio.
- No, soy yo- Respondió, con aplomo.
- Estamos impactados- Hablaron los amigos, al unísono.
- ¿Que parte les sorprende?
- Bueno...Tú eres Kurapika.
- ¡Y él es un Zoldyck! Killua Zoldyck, ¿no ves la rara combinación de sus nombres juntos en una frase?
- No estamos molestos porque tuvieras que esconderlo, solo sorprendidos.
- No te ofendas, pero comenzábamos a pensar que te quedarías solo por siempre.
- ¡Hermano, cállate! A mí, lo que en verdad me sorprende es lo de Killua.
Kurapika suspiro, era un debate interminable.
- ¿No lo deje claro?
- Quien diría que ambos chocarían cuando todos decían que hacia una encantadora pareja con Gon,… upp, perdón.
- ¡¿Que decían que de mí?!- Vocifero Gon, acalorado.
Kurapika volvió su atención al almuerzo, obligándose comer. No quería volver a repetir ese episodio. Estuvo a punto de desmayarse, de sucumbir ante todo, porque decidió no comer el día del estreno para dar un buen espectáculo a la gente, todo eso...y lo humillaban en cámara escondida para que Killua lo invitara a cenar, más preocupado por su salud que por su dignidad destrozada.
- ¿Tu sabias eso, Kurapika?- Quiero saber el hijo de Ging, indignado.
- Había quien hacia apuestas por su relación.
- ¡Dios! ¿Cómo pueden decir esas cosas a lo alto?
- Es porque nadie le pregunto a ninguno de los dos- Kurapika fulmino a la gente que se quedó callada, mirándose unos a otros. Sí, claro, después ellos son gente decente- De casualidad, se lo pregunte a Killua y me dijo que no. No entiendo porque es tan difícil creerlo.
- Si a mí me preguntan algo así, respondo inmediatamente- Coincidió Gon, ofendido.
La competencia de miradas hubiera continuado de no ser por la aparición de la maestra Bisky, que entro como dueña del teatro.
- Así que es verdad. Volviste, asaltacunas.
- Profesora, ojala sea una broma porque no quiero discutir con usted.
- Igual, perderías contra mi lógica- Puntualizo, sabionda- En serio, de todos los errores que puede cometer una persona en su vida, tú has apostado muy alto.
Eso no le gusto, para nada.
- ¿Piensa que Killua no merece la pena?
- Nada de eso- Sonrió ante su mirada furiosa, a la defensiva- Él es un zafiro en bruto. Soy experta en diamantes y te digo que joyas así necesitan gran cuidado y cariño para que sigan brillando hermosos.
- ¿A qué se refiere?
- ¿No eres su pareja? Averígualo tú- Ataco, sin responder a propósito.
Ella y sus indirectas.
- ¿Lo ves? Hay gente que reacciona muy distinto- Animo Gon, viéndolo comer pausadamente el curry- Hay quienes son otro cantar...- Recordó lo sucedido en el aula antes y se enrojeció de enojo.
- Estoy bien- Kurapika miro a Gon y a sus compañeros- Gracias a todos.
- Yo me pregunto, ¿Seguirás siguiendo presidente estudiantil después de esto? Al Director Netero puede no importarle, pero el prestigio de la escuela...
- Nadie sabe lo que piensa Pariston, cuídate de el por las dudas.
- ¿Ya descubrieron quien puso ese video?- Pregunto Pokkle, hablando por todos.
El silencio cayó como un camión de ladrillos y Kurapika se limpió la boca, dando gracias por la comida.
- Fue Illumi Zoldyck, el hermano de Killua.
Los gritos de asombro retumbaron por la sala entera.
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Con el paso de los días, Kurapika se interesó por dos cosas inquietantes.
Primero, Killua no daba señales de vida. Suponiendo que estaría castigado, lo dejo pasar, pero el tiempo se estaba volviendo muy pesado sin él, insípido y aburrido, más ahora que decidió abandonar varios proyectos para dedicarse a los trabajos que realmente le interesaban, ya no por ayudar a las autoridades escolares o por ser el muchacho serio que siempre dice que sí a los trabajos pesados. Killua ya no estaba para decirle que dejo de ser el tesorero y se entregó a la presidencia, que finalmente logro terminar de leer los libros que llevaba aplazando por meses o que sus notas seguían igual que siempre, con la diferencia de que sentía que las merecía por estudiar y no por la costumbre. Aun en un romance secreto, se tomaban el tiempo para hablar de esas cosas y que Killua se esfumara de la nada, era desolador.
Segunda preocupación; el insistente y peligroso rumor que señalaba a Gon en malas compañías. Cuando Kurapika se lo pregunto, el niño no lo desmintió, sonrojado hasta las orejas.
Acababan de pasar cuatro días de ese incidente que destruyo su imagen (No solo por el vídeo, la obra se llevó la critica el siglo) cuando Gon le confeso lo que estaba pasando.
- Es verdad.
- Por favor...- Kurapika rogo desde el fondo de su alma que fuera un error, debía tratarse de una pesadilla.
- No sabía a lo que se refería en ese momento pero ahora...- El pelinegro abrazo sus piernas, sobrepasado por la situación- No puedo negarlo. Hisoka y yo...
- No lo digas, no estoy listo- Kurapika busco respirar otra vez, porque se olvidó de cómo hacerlo cuando Gon le vino con esa bomba- No me lo esperaba de ti.
- ¿Crees que hago mal?
- Es tu vida. Siempre que no te esté forzando,... ¿No lo hace, verdad?
- Al principio, sí. Porque hice un trato con él. Luego, yo solo...
Gon trago duro y Kurapika deseo, por primera vez en su vida, equivocarse por la ruta de sus ideas.
- No me dirás...- Se cubrió la boca, era una palabra demasiado fuerte- ¿Sigues con él porque...?- No pudo continuar, era muy grave. Gon tampoco quiso decirlo en voz alta y solo asintió con la cabeza, dándole la razón a su peor teoría- Santo cielo.
- Eres el primero al que se lo digo.
- ¿Necesitas un consejo, apoyo?
- No. Tú eres listo. Solo quiero saber que hacer a partir de ahora.
Kurapika supo que no, que no se lo pedía solo por eso.
- Te sugiero que no te agobies y sigue con tu vida, si es lo que quieres.
- ¿De verdad?
- Algún día, la gente lo comprenderá.
- ¡Gracias!- Él lo abrazo con fuerza, feliz y aliviado por quitarse ese peso de encima. Kurapika le dio unas palmadas en la espalda, para recordarle que contaba con él. Gon cortó el abrazo y lo miro con ojos brillantes- Me siento mejor.
- Me alegro. Dime, ¿Porque no le contaste a Killua? Él es tu mejor amigo.
- Cuando intento llamarlo, no contesta.
- Ya veo.
- ¿Tu sabes de el?
- No desde ese día.
- ¿Qué te parece si vamos a su casa? Podemos pedirle a Alluka que nos ayude- Animo Gon.
- Ya lo intente- Aviso Kurapika, tomándose un vaso de jugo- Fui dos veces y me dejaron plantado. Debieron reconocerme.
- Entonces, está en problemas. O peor, en aislamiento.
- ¿Eso qué significa?
- Siempre que Killua comete una falta o merece un castigo, lo aíslan en un cuarto oscuro. Al día siguiente, lo veo con mucha ropa a pesar que haga calor y se cuida al moverse.
"Podía ser...", Kurapika pensó con rapidez, serio. "¿Son capaces de agredirlo físicamente? He visto algunas marcas en su piel, pero el suele decir que son producto de sus deportes. ¿Lo harían pagar por manchar su apellido?", poco a poco, se imaginó lo peor.
Gon lo saco de sus pensamientos, llamándolo por su nombre.
- Todo estará bien, Kurapika. El volverá.
- ¿Eso crees?
- Estoy seguro. Vendrá para Tanabata.
Sí...La endemoniada obra teatral de Tanabata la hicieron una semana antes de la fiesta y ya pasaron el tiempo. La ciudad estaba inmersa en comprar, vender y ofrecer servicios para ese día.
- Eso es pasado mañana.
- Killua volverá para ese día.
- ¿Porque confías tanto en que aparecerá para Tanabata?
- A Killua le fascinan los festivales. Prometimos que lo pasaríamos con mi tía Mito. El dejo a muchas chicas con las ganas porque las rechazo a todas para ese día y yo tuve que negarme también a muchas, pero...- Bajo la voz, indeciso- Ahora los planes cambiaron.
- ¿No te encontraras con Killua?
- Claro. Solo que...- Se ruborizo, nervioso- Hisoka me dijo que quería pasarlo conmigo.
¿Cuantas veces podía sorprenderse una persona normal en una hora? Aparentemente, más de tres veces. Kurapika pensó en investigarlo más tarde.
- Vaya...- Balbuceo, atónito.
¿Ese hombre le pidió una cita a Gon, después de lo que le hizo pasar? Seguro era una trampa, pero la sonrisa radiante de Gon lo hizo dudar. ¿Algo así era factible viniendo ese extraño joker caminante? No podía imaginar a ese villano invitando a un niño como Gon para el día de Tanabata. Era una imagen muy surrealista.
- Lo sé- Gon se sobo la cara, ardiendo de vergüenza- Ojala Killua se presente para explicárselo antes de que me mate.
- Estarás bien- Dijo Kurapika, soplándole la cara con una revista- Si lo veo primero, le avisare.
- ¿Seguro? Gracias otra vez.
Para ser franco, no estaba muy seguro. Quería ver a Killua pero todos los obstáculos se lo impedían. Ojala Gon tuviera razón y diera la cara en el festival. Ya comenzaba a extrañarlo demasiado.
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