Los personajes de Ranma 1/2 no me pertenecen, son obra de la gran Rumiko Takahashi. Escribo sin fines de lucro, solamente con el fin de entretener.


.Cumpleaños.

Ranma caminaba distraído cargando unas cuantas bolsas en sus brazos, por más que eran resistentes por su entrenamiento sus músculos comenzaban a sentir la fatiga y el cansancio.

De pronto se paró en seco golpeando con una menuda espalda

—Oye fíjate donde caminas Ranma.

—Lo siento Nabiki, estaba algo distraído. ¿Ya regresamos a casa?

Nabiki se volteó y subió sus gafas de sol por encima de la cabeza para enfilar la mirada sobre su cuñado —dijiste que serías mi esclavo el tiempo que necesitara sin objeciones.

—Acepté acompañarte para asegurarme que cumplas tu parte del trato.

Ella se colocó nuevamente las gafas

—Si si cuñadito lo haré por una pequeña cuota de cinco mil yenes.

—¡¿Más?! — gritó Ranma.

—Si, cinco mil yenes más y continuar cargando mis compras sin protestar y cumpliré mi trato.

El artista marcial maniobró como pudo y sacó su cartera del bolsillo, rebuscó entre el dinero y le hizo entrega de un nuevo billete a su "querida" hermana.

—Gracias, es un placer hacer negocios contigo.

Continuaron su camino dentro del centro comercial donde Nabiki esta vez ingresó a una tienda de zapatos y él por su mirada sabía que cargaría algunas cajas más, .suspiró cansado pensando mejor pedir ayuda de Kasumi para la próxima y se armó de valor al recordar que todo era por Akane.

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Akane amaba festejar su cumpleaños con su familia y sus amigos de la escuela, el mismo sería dentro de cinco días y como hace un año habían terminado la misma y ahora asistían a la universidad concretar un encuentro para celebrarlo este año sería más dificultoso por lo que siendo precavida tomó su celular y envió un mensaje en cadena a algunos de sus amigos para intentar organizar algo. Ellos respondieron a la brevedad comentando que ese fin de semana les sería imposible, tenían otros planes realizados con anterioridad, otros debían estudiar para sus exámenes.

Ajustó la correa de su bolso al mismo tiempo que suspiró algo triste y decepcionada decidiendo continuar con su camino hacia el Dojo.

Al atravesar las puertas de madera y seguir el camino de piedras notó que la luz del Dojo estaba encendida, pensó que Ranma la había olvidado y al dirigirse para apagarla el cuerpo de su prometido se interpuso en el camino.

—¿Qué haces Akane?

—Hola Ranma me dirigía a apagar la luz al parecer la dejaste encendida.

Él se rascó ligeramente la nuca buscando una respuesta que no delatara por completo.

—Ehm no, estaba entrenando.

—De acuerdo deja me cambie y lo haremos juntos — giró su cuerpo para entrar en la casa.

—¡No! — gritó Ranma al parecer algo asustado.

—Por qué no? Qué mosca te picó ahora?

El carraspeó antes de hablar —estoy practicando una nueva técnica y no me interesa compartirla por ahora.

Ella frunció el ceño —está bien.

Él se atrevió a tomarla de los brazos —no te enfades Akane.

—No lo hago — se giró de camino a la casa no sin antes sacarle la lengua a modo juguetón — no llegues tarde a la cena — comentó de camino.

Él se quedo embobado observando el vaivén de sus torneadas piernas, lo hermosa que se encontraba con las mejillas sonrojadas por el calor y lo que bien que lucía con ese vestido blanco. Salió de sus pensamientos para regresar al Dojo a finalizar con lo que estaba haciendo.

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El sábado llegó y con él el cumpleaños de Akane, su hermana Kasumi preparó su desayuno favorito antes de partir hacia Aomori con el doctor Tofú en busca de unas nuevas medicinas, su padre y tío Genma partieron luego del desayuno a entrenar en las montañas, su tía Nodoka se encontraba visitando familia en Osaka y Ranma y Nabiki desaparecieron silenciosos luego del mismo.

Akane se duchó se colocó un vestido ligero color rosa claro y salió al Dojo en busca de su prometido para al menos ir por un parfait sabía que con eso lograría convencerlo.

Al llegar a la puerta hizo el intento de correr las puertas de madera pero no lo logró, algo la había atascado.

—Ranma estás ahí?

Esperó unos segundos y al no obtener respuesta dio la vuelta para observar por la ventana pero tampoco veía nada, todo se encontraba tapado.

Pensó que era algo extraño aunque en ese momento su celular sonó y atendió la llamada.

—Diga?

—Akane muy feliz cumpleaños soy Yuka, estoy de visita en Nerima te importaría ir a una pastelería?

Ella se entusiasmó —claro que si, nos encontramos en la estación.

—Ahí estaré — su amiga colgó y se apresuró a salir para llegar a tiempo.

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Akane aguardó unas cuatro horas que Yuka llegara y nunca lo hizo, intentó llamarla varias veces pero no respondía. Ninguno de sus otros amigos habían llamado para saludarla ni enviado al menos un mensaje. Con los ojos llorosos regresó a su casa justificando la ausencia de todos como siempre hacía al tener un enorme corazón.

Llegó a su casa y al atravesar la puerta de madera al primero que vio fue a Ranma luciendo su traje chino negro, aquel que utilizaba para ocasiones especiales.

—Bienvenida Akane feliz cumpleaños — se acercó y le tendió una cajita.

Ella la tomó entre sus manos y al abrirla descubrió un precioso colgante.

—Gracias Ranma.

—¿Puedo? — el se acercó con timidez pidiendo permiso para poder colocarle su regalo.

Ella se volteó dejando expuesto su cuello.

—Claro.

Ranma tomó entre sus dedos la delicada joya y con suma delicadeza la abrochó sobre el cuello de su prometida.

Aún de espaldas colocó sus manos sobre sus hombros al hablar —¿confías en mi?

Ella sabía cuánto amaba a su egocéntrico prometido y que podía confiarle ciegamente su vida.

—Si Ranma, confío en ti.

Colocó una venda sobre sus ojos y la tomó con suavidad por la cintura para desplazarla, la ayudó a subir los escalones del Dojo cuando ella sintió que la depositaba en medio de algún sitio.

Él quitó la venda de sus ojos cuando fue sorprendida por su familia y amigos al grito de ¡Sorpresa! Y ¡Feliz cumpleaños!

Lágrimas de emoción inundaron sus ojos y obtuvo su primer fiesta sorpresa en el Dojo organizada por aquel bobo al que amaba incondicionalmente, Ranma.