Los personajes de Ranma no me pertenecen, son obra de la gran Rumiko Takahashi. Escribo sin fines de lucro solamente con el fin de entretener.
.¿Qué somos?.
Desplazó su húmeda lengua sobre el lado de su cuello hasta alcanzar el lóbulo de su oreja, dejó un leve mordisco sobre el mismo y a su vez introdujo la misma en su interior provocando en ella ese hermoso sonido de placer que había descubierto recientemente y se había transformado en su favorito. Al mismo tiempo deslizó la yema de sus dedos sobre la tersa piel de sus muslos marcando una caricia mientras que su otra mano se encargaba de quitar el broche del sostén negro de encaje que lo separaba de aquellos preciosos senos y de sus montículos de placer.
Una vez que logró despojarla de la tela sus pechos quedaron expuestos frente a él, por lo que la recostó sobre el futón con suma delicadeza y pasó a saborear y degustar sin nerviosismo aquellos montes, primero uno luego el otro dejando una marca de humedad y saliva sobre los mismos, también algunos pequeños mordiscos sobre ambos marcando posesivamente sus pertenencias. Entre sus dientes tomó el rosado pezón de uno y procedió a dejar un mordisco generando que su amante una vez más emitiera aquel sonido entre placer y dolor provocando que ambos pezones se endurecieran como rocas. Entretanto su boca continuaba abocada a sus pechos, con la mano libre comenzó con la tarea de despojarla de sus bragas para finalmente poner tenerla completamente desnuda a su merced, como a él tanto le gustaba.
Cuando por fin pudo quitarle la prenda acarició su monte con suavidad, llevó esta vez su boca hacia la suya para besarla en esos dulces labios que tantas veces había degustado en la intimidad, empujó con fuerza para abrirlos e introducir la lengua en su interior donde ambas se encontraron y entrelazaron con fuerza, sus salivas se mezclaban humedeciendo cada vez más el beso, una fina capa de sudor recorría el cuerpo de ambos.
Él despego los labios de los suyos para arrastrar su lengua sobre su cuello, el espacio entre sus pechos y su firme vientre descendiendo con la misma hacia el centro del placer. Ella al percibir su intención lo atrapó por el cuello con sus largas piernas rodeándolo.
Introdujo su lengua en su interior y luego la desplazó de norte a sur inspirando sobre el sitio para aumentar la excitación, también de lado a lado durante unos minutos, luego procedió a besar y dejar un mordisco sobre su clítoris.
Llevó nuevamente su boca hasta la suya desplazándose sobre su cuerpo con su lengua humedecida, se ayudó con una mano para acomodar su miembro en su entrada y con la otra se sostuvo para no aplastarla con todo el peso del cuerpo.
—Quieres saber qué somos Akane? Aún tienes dudas?
—Si necesito dejarlo claro — respondió ella.
Empujó su miembro hacia su interior saboreando cada apretado centímetro del mismo, cuando sintió que ella se acostumbró a su tamaño su ritmo aumentó, sus estocadas se volvieron más profundas y fuertes buscando llegar hasta el fondo para enterrar todas y cada una de las dudas que cargaba su preciosa prometida.
—Esto somos, tú y yo amándonos Akane.
