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Una nueva mañana y era siete de julio, el día de Tanabata.

En busca de ofertas sin relación con el festival, Kurapika estaba de compras en el mercado. A veces prefería que la gente lo mirara a él y no a Gon, que actuaba como pájaro en un nido de serpientes. Hace solo quince horas todos en la ciudad perdieron interés en el escándalo Zoldyck/Kuruta para perseguir a la nueva víctima del mago Hisoka, quien se había retirado de la banda de ladrones, el Genei Ryodan.

Por supuesto, existía gente que todavía recordaba el incidente del video y Kurapika tenía que tolerarlo.

Estaba en la búsqueda de que alimentos podía llevar y conservar para la noche cuando encontró con un tendedero de mensajes en blanco y tanukas. A Kurapika lo habían invitado a pasar la noche en la casa de los Freecs, tanto porque Gon no quería que lo pasara solo y porque era su oportunidad para ver a Killua si se presentaba para el evento, así que no era necesario llevar esos regalos para el árbol de bambú, pero...

Sus pies lo llevaron automáticamente a ese lugar y sus manos se manejaron solas, pagando los tanukas con su propio dinero. Compro tres. Uno para Gon por ser tan amable, otro para Killua si llegaba a encontrárselo y el último para sí mismo.

-Hn,… mensajes para la pareja de la Vía Láctea, ¿eh?

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Sabia estaba cometiendo una falta pero también estaba seguro de que era absolutamente necesario.

El joven amo Killua ya llevaba dos días encerrado en su cuarto, rodeado de basura con olor a dulce y sin hablar con nadie. El gran Silva, su padre, no estaba enterado de nada por su viaje de trabajo al exterior. El mejor consuelo era Alluka, la única capaz de regresarle la sonrisa a su hermano, pero ella estaba ingeniando su propio plan. Acompañada de Canary y varios mayordomos de guardaespaldas, Alluka se encontraba de compras en el centro, ultimando detalles para su kimono y los accesorios que he de llevar para Tanabata, teniendo la fe de que cuando su amado hermano la viera, vestida como una doncella, Killua regresaría a ser el de antes.

El jefe de mayordomos, Gotoh, confiaba en el plan de Alluka para que todo volviera a la normalidad. Pero estaba impaciente, sí, un defecto de humano pero deshonroso para un mayordomo de élite. Por esta debilidad hacia el tercer hijo de la casa Zoldyck, se atrevió a hacer lo que ningún sirviente con dos dedos de frente haría.

- ¿Gotoh?

Hasta Killua estaba asombrado.

El hombre entro en su habitación, con una expresión decidida en la cara. Si sus compañeros lo descubrían, si Silva se enteraba, si alguien lo delataba seria su ruina. Pero, eso ya no importaba. El amo Killua, que veía como a su propio hijo, merecía que cometiera esa injuria a su profesión para brindarle ayuda.

- Amo Killua, cualquier cosa que necesite...Yo estaré aquí.

El niño estaba perplejo. Al entender lo que le decían, volvió a sentarse, aparentando una calma que no sentía.

- No hace falta.

- ¿Le preocupa algo?- Insistió el mayor, con voz fría pero suave.

- Dime tú, ¿Estas decepcionado de mí?

Gotoh mostró un desliz de sorpresa, mientras su boca hacia un mohín.

- No tengo semejantes pensamientos hacia usted, amo Killua.

- Conoces el lió en el que Illumi me metió, háblame, ¿Te doy pena, te doy asco? Cuéntame tu opinión antes que Padre vuelva, así sabré que esperar.

- El amo Silva es su padre, nada puede apelar a la opinión de un padre. Soy un simple mayordomo. Estoy para obedecer y cumplir.

- Gotoh, estas aquí- Killua le hizo ver, queriendo abrirse con el- Illumi y Mizuki ya se burlaron lo suficiente, nada de lo que hago les parece. Por mí que se pudran, no pueden entender que tengo mi propia vida. Ambos están dominados por Madre, son ciegos. Yo quiero ser libre de elegir mi estilo, elegir a mis amigos, a mis parejas, mi propio camino.

- Comprendo. Juzgarlo por sus elecciones es una señal de mala fe.

- Que mala fe, son idiotas- Killua refunfuño, cansado- ¿Qué opinas, Gotoh?

- Mi opinión es irrelevante.

- Por Dios, quiero hablar contigo. Quiero hablar con alguien de todo esto. Canary no lo entendería, Alluka es muy joven, mi padre no está...No quiero que me digan que pensar o que hacer, quiero entender, por más loco que suene. Sé que hay un significado y no lo encuentro- Confeso, serio- Todos dicen que soy demasiado liberal, que tengo problemas, que elijo mal, que tengo manías. En la cena, Illumi me humillo diciéndome que caí bajo porque me enamore del rubio del vídeo o que cosas. ¡Arh! Quería tirarle mi yo-yo a la cara.

El mayor se sorprendió oyéndose decir:

- ¿Es verdad?

- ¿Qué cosa? ¿Todos mis defectos?

- Amo Killua, ¿Usted se ha enamorado de esa persona?

El propio Gotoh sintió una picazón en la garganta, impresionado de sí mismo por ser tan osado e indiscreto. A pesar de eso, solo con ver el rostro encendido de Killua supo que había hecho la pregunta correcta.

- Por "persona", ¿Te refieres a quien me acompaña en ese...?

- Sí.

Gotoh prefería llamarlo así, "la persona", porque no concebía otro modo de nombrarle. Si pudiera, quisiera echar al olvido ese vídeo inolvidable y exigir el respeto que Killua se merecía. Por primera vez, estuvo de acuerdo en que el amo Illumi se había excedido mal.

- Bueno...- El niño se lo pensó- Solo es alguien que conocí hace poco en la escuela, nos llevamos bien y no es un criminal, todo lo contrario, es un delegado muy ético. Es realmente un latoso. Pero, ¡vamos Gotoh!, solo me gusta tener sexo con él. ¿Porque nadie lo entiende?

"Ese comentario fue innecesario", quiso decir pero sus ojos se lo hicieron saber a Killua y este se cruzó de brazos.

Vaya que será difícil...

- Amo Killua- Empezó, que Kami me ayude- Estoy al corriente de que los jóvenes de hoy son descaradamente libres de mente y descuidadamente ignorantes, es decir, que toman decisiones importantes con el solo fin de experimentar. Déjeme decirle, amo Killua, que usted está por encima de ellos. Por ello, es natural que me resulte chocante que haya entablado una relación platónica con otro muchacho, del que se dice es muy brillante y con los pies en la tierra- Killua arqueo las cejas, pero no tenía de que sorprenderse. Si llegaban a tener otro perro, Gotoh investigaba hasta sus origines para saber que esperar- Una unión así requiere de confianza y compromiso mutuo. No pongo en duda su elección, tampoco su proceder. Si me disculpa, pienso que usted no se ha dejado llevar por ese impulso adolescente de querer tener sensaciones nuevas. Yo pienso que, más allá de ser compañeros de cama, usted verdaderamente se ha comprometido con esa persona.

Nunca le costó tanto decir algo en la vida. Jamás fue tan difícil y degradante.

Killua lo vio con sus grandes ojos de cielo turbado.

- No...No es así...- Dudo, con labios temblorosos.

- Si me equivoco, me retracto. Perdóneme, amo Killua.

- Es que...no puede...No es amor, Gotoh.

- ¿Puedo preguntar...?- Espero que Killua le diera permiso. Una vez concebido, prosiguió- ¿Qué piensa de esa persona?

- Pues… Es muy amable. No lo quiebras con facilidad porque es estoico. Nunca presume que es inteligente cuando discutimos de temas serios, sabe exactamente que decir y cuando hacerlo. También, tiene un gran respeto hacia la cultura.

- ¿Piensa en esa persona cuando esta solo?

- Kurapika es aburrido y cuando habla de estudios, es insufrible. Su elección de vestir es terrible, a veces afeminada. Cuando se enoja tiene un humor de perros y habla entre dientes, que para mí es gracioso. Siempre está rodeado de libros viejos y tomos enormes con esa sonrisa boba de felicidad. Raras veces se ríe pero cuando lo hace se ve tierno y también...

Killua se detuvo, con los ojos muy abiertos. Un bello carmín maquillo sus mejillas y echo la cabeza contra la almohada, dando un duro grito que Gotoh, único testigo, dedujo que era una buena reacción.

Con parsimonia, Gotoh se arrodillo frente a la cama del muchacho. Busco el hombro tembloroso de su pequeño amo y este abrió los ojos, asustado de sí mismo y fuertemente avergonzado.

- Solo soy un simple sirviente, pero...- Apretó ligeramente el agarre y Killua le prestó atención. Caray, así deben sentirse los padres cuando entregan a sus hijos- Si tuviera que opinar, diría que lo que usted siente es amor.

Killua dio un respingo, con sentimientos revueltos.

- Gotoh...

- Discúlpeme si le he importunado- Dijo el hombre, apartando su mano y poniéndose de pie- Vine para avisarle que la señorita Alluka pidió que estuviera listo cuando regrese de sus compras para salir con ella.

- ¿"Salir", a dónde?

- Al festival de Tanabata.

El albino tardó en reaccionar, porque no podía ser cierto. ¿O sí?

- ¡¿Es hoy?!

El mayordomo lo vio dar varias vueltas por su habitación, buscando el traje que guardo para la dichosa fiesta. Encontrándolo, se encerró en el baño para verse en el espejo. Su cuerpo entero empapado con rastros de dulce y crema pegajosa.

- ¡Gotoh!

El sirviente sonrió; todo había vuelto a su lugar.

- Tengo el auto esperándolo a usted y a la señorita Alluka afuera, equipado con sus postres favoritos y una muda de ropa lista.

- ¿Alluka tiene su propia lonchera?- Quiso saber, desde el cuarto de baño.

- Así es.

- ¿Y mis dulces extra?

- Preparados.

- Me quedare en casa de un amigo, así que no se te ocurra mandar a buscarme.

- He dado aviso. Si el Amo Illumi pregunta, usted sigue en su habitación.

La puerta del baño se abrió un poco y una cabeza blanca paso por esta.

- Gotoh, gracias.

- Es mi deber.

- No- Killua lo miro con intensidad, entrecerrando la puerta tras el- De verdad, gracias.

Suficientes emociones por un día, se dijo Gotoh, que se dio la libertad de sonreír ante esas palabras que le reconfortaban saber que su ayuda si valió la pena.

- Disfrute su velada.

Con este deseo, decidió salir antes de cometer otra falta a su profesión. Claro que, por dentro, no se arrepentía de haberle abierto los ojos a su pequeño amo y ver su sonrisa. Ojala que "esa persona" valorara eso.

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Al fin, subí este capítulo, dedicado enteramente a Gotoh, personaje maravilloso. Nos leemos pronto.