Hola, espero que les guste este capitulo, estoy escribiendo esta historia corta como una serie de shots. Aqui ya vemos un Syaoran mas adulto.


Amigos y algo mas

Syaoran no amaba a Sakura, pero el día que su madre le sugirió buscar una esposa, su nombre era el único en llegar a su cabeza.

La culpa la tenía su madre, ella había insistido a Syaoran que terminara la secundaria en Japón.

- Pero pensé que estarías ansiosa por tenerme aquí madre –había protestado Syaoran.

- Las cosas han cambiado –respondió Yelan seriamente –podrían pasar más cosas con la nueva dueña de las cartas y tú necesitas estar ahí. Además se ha realizado un sacrificio grande por el bien de los demás, no voy a permitir que pase algo peor.

- ¿De qué hablas madre? –inquirió el chico curioso

Yelan nunca le respondió, y como era costumbre Syaoran se limitó a obedecer y no preguntar mucho, así que había vuelto a estudiar en Tomoeda, al mismo grupo de amigos y a Sakura Kinomoto quien lo miraba de esa forma que lo hacía sentir incómodo. Con el tiempo se acostumbró tanto a su presencia que ahora solo podía pensar en ella para que ocupara el lugar de su pareja.

- No puede ser ella –decía Syaoran a Wei –no quiero herirla, lo más importante para mí es el clan.

- ¿Y en que interfiere eso con la joven Sakura?

- Es que ella es muy cariñosa Wei, no se adaptaría aquí, a estar con un marido que tiene otras prioridades.

- Bueno, entonces piense en alguien más.

Pero Syaoran no podía concentrarse en otra chica, no venía nadie a su memoria, ¿es que no conocía más chicas? Por primera vez deseo haber estado comprometido con Meiling, aunque de seguro no hubieran soportado ni un año juntos.

- ¿Podrías buscar a alguien Wei?

- ¿Por qué no se lo pide a su madre? –pregunto el mayordomo.

- Si me dejó la tarea a mi es porque no le interesa, o tal vez le da igual quien sea.

- Bueno, hare una selección para usted joven Syaoran.

- Gracias, Wei.

- Tal vez la tenga lista para cuando regrese de Japón.

- Ah, ya se me había olvidado que debo ir a reunirme con Eriol y Sakura este fin de semana.

- ¿Por qué no se toma un tiempo en Japón?, están floreciendo los cerezos, eso le ayudará a relajarse y despejar la mente.

Syaoran estaba pensando seriamente en quedarse un tiempo más en Japón durante el vuelo, el clima en Tomoeda siempre había sido más fresco que en Hong Kong y el ambiente primaveral le ayudaría a dejar las preocupaciones a un lado, sin embargo todo eso se vino abajo cuando sus ojos aterrizaron en la figura de Sakura que lo esperaba en la terminal del aeropuerto, todo estaba bien mientras no la veía, pero en el momento que se encontraban otra vez Syaoran se ponía nervioso, incómodo y hasta culpable con la presencia de Sakura.

- Bienvenido otra vez, Syaoran –dijo la joven con una sonrisa en el rostro.

- Gracias, ¡que gusto verte otra vez! –respondió el joven dándole un abrazo cortes

- Tengo noticias de Eriol, lamentablemente no va a poder venir.

- ¿En serio? –dijo Syaoran extrañado

- Si, espero que no hayas dejado algún compromiso por venir aquí.

- No, al contrario, estaba pensando quedarme unos días más. -¿Por qué dije eso?, pensó Syaoran.

- ¿En serio? ¡Qué bueno! ¡Así te llevaré al festival de primavera! –respondió Sakura con entusiasmo.

- Sí, es buena idea –dijo Syaoran algo nervioso

- Ya teníamos unos meses sin vernos Syaoran, me alegra mucho poder hacer cosas juntos otra vez.

- Sí, yo también –Syaoran se sorprendió de su propia sinceridad, aunque era lógico ya que Sakura era una de sus pocos amigos.

Como Eriol no vendría a Japón, Sakura insistió en que Syaoran se quedara en su casa, y porque Touya no vivía con ellos, él aceptó la invitación.

- Sabes Syaoran –dijo Sakura una noche mientras ponían la mesa para cenar –pronto hare un post-grado.

- ¿En serio? ¡Qué bien, te felicito!

- Si –dijo Sakura creando un silencio, luego añadió –es en Hong Kong.

- ¿Qué? ¿Te mudarás a Hong Kong?

- Si, voy a estudiar allá por dos años, espero encontrar un trabajo pronto.

- Seguro que te ira bien, todo lo que haces lo haces con pasión y entrega Sakura.

- Gracias –dijo la joven con una gran sonrisa -¿y qué tal tú? ¿algún plan para pronto?

Syaoran pensó en mil cosas que decir a Sakura, pero no pudo evitar que saliera lo único que no quería decir.

- Debo de casarme pronto

El sonido de los platos cesó en un momento, Syaoran no quería darle la cara a Sakura y mirar su reacción así que siguió hablando.

- Tengo que buscar a una mujer que sea adecuada, tal vez encuentres que soy muy joven pero es lo normal en mi familia, tengo 21 años, pero a mi edad ya mi madre tenía a mis dos hermanas mayores.

- Oh –fue lo único que se escuchó de Sakura por un tiempo.

- Aun no tengo a nadie, pero… es una decisión que debo tomar en los próximos meses.

- Wau, espero que encuentres lo que buscas y que tengan un matrimonio feliz y lleno de amor.

- Por eso no puedes ser tú –susurró Syaoran.

- ¿Qué dijiste? –preguntó Sakura con ojos bien abiertos

Syaoran no quería hablar de esto con Sakura, pero sentía la urgencia de desahogarse, tal vez si hablaba con ella del asunto por fin podría aliviar el nudo que sentía en el estómago.

- No puedes ser tu Sakura, yo no voy a buscar una mujer a quien amar, sino una compañera, mi clan me necesita y es mi prioridad, y tú eres…

- Espera, ¿pensaste proponérmelo a mí? –dijo Sakura buscando la verdad en los ojos de Syaoran.

- No… tal vez en un principio, es que… tu nombre se repite en mi cabeza una y otra vez, pero sé que si… -Syaoran no sabía cómo transmitir sus pensamientos a Sakura, así que dijo lo que estaba en su cabeza –Sakura, tú te amargarías junto a mí, yo no puedo darte lo que quieres.

- Syaoran, ¿Sabes tú lo que quiero?

La pregunta dejó al joven pensativo, ¿en verdad sabía lo que Sakura deseaba para su vida? Él pensaba que Sakura quería la familia perfecta con hijos y un esposo que la amara, que le dijera lo hermosa que era y que estuviera ahí para contar cuentos en la noche y pasear en el parque agarrados de las manos. Pero…

- ¿Qué es lo que quieres Syaoran? ¿Qué es lo que más deseas en tu vida?

- Ser el líder de mi familia, eso es lo que más deseo, llevar a orgullo a mi Clan. –aun diciéndolo en voz alta a Syaoran le parecía un propósito hueco para su vida.

- Así como es tu deseo por tu familia, así deseo yo que tú seas feliz. Tu eres lo más importante para mi Syaoran, y solo estar a tu lado y saber que estas feliz, yo… -Sakura no podía seguir hablando porque sus sentimientos estaban a flor de piel

Syaoran se quedó mirándole fijamente, Sakura no había vuelto a decirle que lo amaba, pero él lo veía cada vez que miraba sus ojos, sus hermosos ojos esmeralda. Era una buena chica, buena amiga, de seguro sería una buena esposa para cualquiera.

Había una batalla dentro de la cabeza de Syaoran, por un lado sabia lo egoísta que sería casarse con Sakura cuando él no sentía lo mismo, pero… por Dios una parte de él deseaba ese amor, esa entrega, que alguien lo amara y lo deseara tanto, era algo codiciable para él, si solo lograra sentir algo en su corazón, no se sentiría tan egoísta y tan patán por querer lo que no debería tomar, pero su corazón estaba como muerto, podía sentir el deseo en su cuerpo, la batalla de su cabeza, pero su corazón… era como si no estuviera allí.

- Yo no te amo –susurró el joven a la chica frente a él con angustia en sus ojos.

Sakura solo le brindo una sonrisa triste y cuando Syaoran pensó que sería el final, ella te tomó el rostro con sus manos y mirándole a los ojos le dijo…

- Yo si te amo, te amo Syaoran, ¿no quieres que te ame?

- No debe ser así –dijo el joven cerrando los ojos, no podía seguir viendo esos ojos.

- Mírame –dijo Sakura haciendo que el abriera sus ojos otra vez –dame lo que quiero Syaoran. Quiero estar contigo, ¿Por qué crees que iba a estudiar a Hong Kong?

- ¿Es en serio? –dijo Syaoran sorprendido –Sakura si aceptas, no podrás echarte atrás.

- No lo haré, no lo haré.

La convicción de Sakura no dejó dudas en la cabeza de Syaoran, la haría su esposa. Tomó las manos de Sakura y las besó, mientras le miraba a los ojos.

- Debo hablar con tu padre, esta noche si es posible. También con tu hermano, tus guardianes y con Daidouji, con todo el mundo.

- Ok –dijo Sakura con una pequeña sonrisa.

- ¿Puedo besarte? –dijo Syaoran de repente

- ¿Qué?

- ¿Puedo…? Quiero besarte Sakura.

Syaoran vio la mirada de la chica desviarse a sus labios y tuvo la respuesta que quería, sin embargo en ese mismo momento escuchó el sonido de la puerta principal de la casa abriéndose y se separó de la joven.

- Oh, Li-kun. ¡Qué bueno que llegaste! –exclamo Fujitaka al entrar

- Kinomoto-sensei, gracias por recibirme.

- No es nada, siéntete como en tu casa.

- Gracias. Sakura ¿podrías dejarme a solas con tu padre?

- ¿Ahora? –preguntó Sakura mirando de un hombre a otro.

- Si –contestó Syaoran mirándole fijamente.

- Está bien. Estaré en mi cuarto –dijo saliendo de la estancia

Cuando se hubieron quedado solos, Fujitaka le hizo señas a Syaoran para que se sentara frente a él. Syaoran se sentó, esperando que Fujitaka se acomodara para hablar.

- Creo que quieres decirme algo importante.

- Sí, quiero hablar con usted y es de suma importancia, la charla más importante que tendremos en la vida.

- Ok, te escucho…


Nos leemos el sabado