Y así, el titulo cobra sentido finalmente.

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Gon Freecs está en una encrucijada.

Quería esperar a Killua hasta el último momento en su casa, dudaba mucho que se olvidase del lugar de encuentro o que Alluka no se lo recordara. Por otra parte...

Tenía que encontrarse con Hisoka a la entrada de un templo y no quería fallarle.

Decidir por cual tomar partido le era tan duro como resolver una ecuación matemática del profesor Know.

- Podemos irnos- Aconsejo Kurapika, vestido en una yukata azul marino y el cabello atado por un prendedor de mariposa- Si tomamos en cuenta el camino, Killua y su hermana pasaran por el templo Bodhisattva de las Cien Manos antes de llegar aquí. La ruta es la misma, nos encontraremos tarde o temprano.

- No quisiera contradecirte...- Empezó Mito, reluciente y hermosa en su kimono naranja- Pero entre más esperamos, el público se esparce y por mas camino recto que tomemos, quizás perdamos a Killua entre la multitud o él no nos vea a nosotros, aun si vamos en grupo.

- Tiene razón, señorita, pero hay que recordar que su familia lo lleva y trae en autos lujosos.

- ¡Bingo! Ya, lo reconoceremos si es así.

- Killua vendrá directamente aquí, caminando- Aviso Gon, mordiéndose las uñas por los nervios- Él dijo que lo haría.

- Oh, Gon.

Kurapika se pensó el dilema. La música y el gentío comenzaban a llenar el aire y el espacio, invariablemente perderían a Killua, usara transporte o no. Gon no quería traicionar su promesa pero tampoco quería hacerle esperar a Hisoka.

- Vayamos afuera- Kurapika se paró, sorprendiendo a la señora y su sobrino- Podremos ver a Killua desde la calle abierta y su cabello resaltara entre estas luces.

- Buena idea- Mito salió de la casa, seguida de Gon.

Al cabo de doce minutos, andando por la avenida, aparecieron dos corredores, llamando la atención por su prisa de maratón y los atuendos que traían, tradicionales como en la otra época y tan caros que daba coraje. Gon reconoció a su mejor amigo y corrió a por él, olvidando que traía sandalias.

Kurapika intento detenerlo cuando ya estaba fuera de su alcance. La señora Freecs se carcajeo con entusiasmo. Al mismo tiempo, ellos también participaron de la carrera de encuentros.

Apurado, Gon se lanzó sobre el albino en un abrazo amistoso.

- ¡Viniste!

- Claro que si, baka.

Killua y sus saludos originales.

Él se fijó en su vestimenta, esbozando una sonrisa burlona

- Te ves como un bebe con esa yukata tan colorida.

- ¡No me molestes!

Un poco después, Kurapika y Mito aparecieron.

- Alluka, estas preciosa- Halago la mujer, encantada por ver un kimono tan elaborado, pomposo y caro en una niña tan tierna.

- Gracias, señora.

- Mi hermana es la más bonita de la fiesta- Killua también estaba orgulloso, mirándola con adoración. Sea casualidad o no, sus ojos se encontraron con los de Kurapika, quien le sonrió con nostalgia- Y tú...- La charla con Gotoh, fresca en su mente y marcada a fuego, hizo que se sonrojara. "Es amor", repitió su mente, igual que un eco. Podía aceptarlo, sí, pero no dejaría que ese sentimiento dominara la situación- Te ves como una geisha.

Kurapika arqueo una ceja, fastidiado.

La tía de Gon volvió a reírse con ganas.

- Ustedes se ven muy suntuosos- El rubio no pudo evitar decirlo, era evidente a kilómetros.

La calidad y la gracia de esos atuendos eran admirables. Alluka usaba un kimono rojo despampanante, con un pequeño bolso que cargaba pinceles y colores, mientras Killua traía un traje simple pero encantador que le quedaba de maravilla.

- Somos Zoldyck- resumió Killua, a toda respuesta.

Sin perder el tiempo, caminaron en dirección al santuario.

Mito no dejo de admirar el atuendo de Alluka y le pidió permiso para decir que era su hija, cosa que la chica acepto.

- Yo seré tu hermano, entonces- Gon bromeo, pero nadie lo golpeo ni mando a callar- ¿Eh?- Gon se dio la vuelta y vio a su amigo y a Kurapika caminando más atrás.

Suspiro, esa sería una gran noche.

Entre los dos, Killua se maldecía por su desventaja, el descubrimiento de su sentir todavía le aceleraba el corazón, sin embargo, jamás permitiría que Kurapika lo descubriera. Primero, estaba su orgullo.

- Te compre esto.

Despertó al sentir las manos de Kurapika en las suyas.

- ¿Papel?- Se extrañó, mirando detenidamente el pedazo de hoja que le dio- ¿Es tradición?

- Sí. Escribes tu deseo en él y lo cuelgas en el bambú. A esta hora, el templo debe tener muchos.

- Escribir un deseo...- Por los ojos de Killua pasaron destellos de alegría- ¡Pediré toneladas de ChocoRobot!

- Eso lo consigues con tu dinero.

- ¿Que dices? Pido lo mismo todos los años y se cumple.

- Eres predecible- Kurapika sonrió, dulce.

A pesar de estar afuera, en la calle fría, Killua sintió un ataque de calor al ver a su compañero sonreír. Rayos, rayos.

- No soy predecible, hay cosas muy locas que no sabes de mí.

- Viniendo de ti, todo es loco- Kurapika tomo su mano desprevenidamente. Un segundo golpe de calor se expandió por su pecho- Puedes tener mi tanzaku también, si quieres.

- ¿No tienes ningún deseo?

- Te tengo a ti- Su sonrisa se hizo aún más radiante bajo el foco de luz, especialmente con el cabello atado, dejando libre su rostro relajado- Eso está bien, por ahora.

¡I-i...Idiota!

A mitad de camino, Killua se detuvo y le dio la espalda, con el rostro ruborizado y las manos temblorosas. Kurapika quiso saber que le pasaba antes de ser atacado por el beso del Zoldyck. Un beso tal y como era él. Apasionado, enérgico...casi psicótico, lleno de mensajes y dobles sentidos.

Estuvieron así hasta que Gon tuvo que pararlos para pedirles que siguieran la ruta sin perderse.

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- ¡¿Que Hisoka y tú qué?!

Nadie jamás vio a Killua así de espantado.

- Ahí vamos...- Kurapika decidió llevarse a Alluka para que no escuchara a su hermano pronunciar mil insultos.

- ¿Que está pasando?- Inquirió Mito, extrañada por los gritos de Killua y la cara apenada de su sobrino.

- Cosas de amigos- Kurapika se desentendió, buscando alejar a las mujeres de allí- ¿Les gustaría atrapar peces?

- ¡Sí!- Alluka alzo una mano, emocionada.

Será ese atrevido de Hisoka... Aparecerse de la nada y besar a Gon frente a Killua, desencajado del horror.

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(Fragmento corto de una canción en honor a Tanabata)

Sasa no ha sara-sara
nokiba ni yureru.
Ohoshi-sama kirakira,
kingin sunago.
Goshiki no tanzaku,
watashi ga kaita.
Ohoshi-sama kirakira,
sora kara miteiru.

Las hojas de bambú susurran
meciéndose en el alero del tejado.
Las estrellas brillan,
en los granos de arena, dorados y plateados.
Las tiras de papel de cinco colores
Ya las he escrito.
Las estrellas brillan,
nos miran desde el cielo.

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Se vieron obligados a abandonar el templo Bodhisattva por su abundancia de gente y fieles fanáticos, dejando sus deseos ya escritos pegados a las paredes del templo y colgando de los techos, pues las cañas de bambú estaban repletas, junto a campanas ruidosas y lámparas de luz con sonidos de cascabel. Por cada esquina, se extendían filas de docenas de globos de papel cuya vela encendida centellaba a lo lejos, repicando luces que imitaban el brillo de las estrellas. Los mensajes hablaban a través de tintineos de campaneos, ofreciendo gracias y deseos de felicidad. Igual que un corazón palpitante.

Hecho sus deberes, decidieron recorrer la caravana del festival.

Compartiendo con las chicas, Mito mostró su lado competitivo y se esmeró quince veces en atrapar a un pez, pero Alluka ya había perdido interés ante el olor de la comida local. Kurapika se quedó a su lado mientras comía, cuidándola de depredadores, como los llamaba Killua, para impedir que le echaran el ojo a la niña, hasta que se lo hicieron a él también... Cielos, tal vez si se veía un tanto afeminado.

- Me gustan los festivales, no sabía que podíamos pedir deseos y colgarlos- Hablaba Alluka, excitada por todo lo que veía.

- Me alegro que te guste.

- Ya escribí mi deseo, pedí contraer matrimonio con el hombre de mi vida.

Kurapika se sorprendió. Cierto, a pesar de ser una Zoldyck, seguía siendo una chica.

- Es un buen deseo pero trata que Killua no se entere, le dará un ataque.

- ¿Porque no decírselo?- Alluka se terminó la bandeja de alimentos y junto ambas manos en un rezo- Voy a casarme con onni-chan.

Alluka tenía la habilidad de decir frases estremecedoras.

- Ojala cumplan mi deseo- La chica miro el cielo, fantaseando con Orihime y su esposo reencontrándose esa noche.

- No hay porque- Kurapika se paró a su lado- Siempre serás la dueña de su corazón.

- ¡Que ilusión! Kurapika, ¿Que pediste? Te vi dejar un tanzaku.

- Y yo te vi dejar veinte tanzaku.

Ella se ruborizo.

- Eso es porque mi deseo es fuerte- Se excusó, frotándose los dedos.

- Estoy seguro que si- El también vio las constelaciones, imaginando el puente de estrellas de la leyenda y a los espíritus de una pareja unirse una vez más. Una tontería, por supuesto.

Pero, igual que Alluka, esperaba que su deseo, colgado en el bambú y sonando un ruidoso "rin, rin" se cumpliera.

"Deseo el amor de Killua"

- ¡Gon, te contagio lo degenerado, ven que te revisare el cerebro!

- Killua, no...¡Para, detente!

- ¡Hermano, acompáñame a los juegos!

- Los niños de hoy en día son tan enérgicos...- Hisoka se sonreía, relamiéndose los labios.

Al final de la noche, Kurapika y la señora Mito Freecs se miraron entre sí, dando un suspiro de agotamiento.

- Estos niños...

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Finalizado.

Bien, hasta aquí. Agradezco los reviews de corazón y me disculpo por tantas molestias. Espero que lo hayan disfrutado.

Para quien no lo haya entendido; "Los mensajes hablaban a través de tintineos de campaneos,... Igual que un corazón palpitante" se refiere a que las campanas suenan igual que el latido de un corazón si se lo escucha con atención. Especialmente un corazón enamorado. ¿Qué tal está alegoría? Nuestro corazón suena igual que una caja musical cuando estamos cerca de esa persona especial, transformando los latidos en una canción. En resumen, se refiere a un amor tintineante.

Muchas gracias por seguirme, hasta otra.

Saludos, Lugarth3.