Hola a todos, espero que estén bien. De mi parte estoy mas o menos debido a las ultimas noticias sobre la ley del aborto en NY, se que no todos pensamos igual con respecto al tema, pero a mi me estremece saber que si un bebe de 7, 8 o 9 meses de gestación no debe significar nada ni siquiera para su madre ¿que podemos esperar sentir el uno del otro? ¿que compasión debemos esperar de aquellos que ni siquiera son familia?
Este dia hubiera sido muy emocionante por el nuevo capitulo de Clear Card, pero hay veces que la cruel realidad no te permite sumergirte en la fantasía, a pesar de esto tengo este nuevo capitulo de este pequeño fic, espero que les guste. Gracias a todos los que han comentado, tambien a Kariramos que entro como guest a comentar, gracias por el saludo y por apoyar este fic.
Les dejo leer.
Prometidos
Syaoran no amaba a Sakura, pero se sentía orgulloso de que fuera su prometida. Sakura era simplemente encantadora, todos sus amigos y familiares estaban que comían de su mano. Ella estaba esplendida con un moderno vestido negro largo, que acentuaba su figura femenina, pero a la vez bien recatado, hablaba con todo el mundo y conocía parientes de Syaoran que sus hermanas les presentaban. Llevaba en su mano el anillo de compromiso que Syaoran le había entregado en el festival de primavera, a pesar de que su compromiso era un hecho, Syaoran se había arrodillado en el festival para hacerle la pregunta, a la cual Sakura había respondido con ojos humedos que sí, otra vez. Había sido un gesto romántico de parte de Syaoran que ella no se había esperado, el rostro y el brillo de los ojos de Sakura, mientras veían las flores de cerezo, sería algo que no olvidaría nunca.
Sakura se había mudado a Hong Kong un mes después de su pedida de mano. Para Syaoran fue fácil hablar con el padre de Sakura el cual le dio permiso para casarse con su hija si ella así estaba de acuerdo, pero Touya fue el que sorprendió a Syaoran más de lo normal.
- Me hubiese gustado ver a mi hermana encontrando la felicidad con alguien que le corresponda –dijo Touya impresionando a Syaoran –pero tú eres su amor, así que tienes mi permiso con la condición de que entiendas que su corazón está en tus manos, mocoso.
- Lo entiendo –respondió Syaoran seriamente –créeme, aprecio mucho a Sakura y no quiero hacerle daño.
- Ok, pues está hecho.
Eso fue todo lo que dijo Touya acerca del tema en esa ocasión, ahora disfrutaba como todos de la fiesta de compromiso.
Uno de sus tíos lejanos se acercó al el sacándole de sus pensamientos.
- En hora buena Xiaolang.
- Gracias. –respondió el joven
- Tu prometida es una joya: valiosa, brillante y sobre todo muy hermosa.
- Gracias Tío
- Mira nada mas como se le quedan viendo.
- Si –dijo Syaoran mirando hacia Sakura.
- Principalmente ese joven que está en la esquina –dijo su tío señalando –no ha dejado de verla ni un segundo.
Syaoran fijo sus ojos en el joven que señalaba su tío. Era un hombre como de 25 o 26 años, era rubio con ojos azules, así que obviamente no era de la familia, debía ser un amigo o conocido, pero Syaoran nunca lo había visto y ya le estaba incomodando la forma en la que veía a Sakura.
Ella siempre había atraído la mirada de la gente, desde pequeña Sakura había sido una niña hermosa, pero luego de la adolescencia se convirtió en una mujer muy bella. Los chicos de la secundaria le pedían citas en cualquier momento que consideraran oportuno, y aunque ella siempre los rechazaba con amabilidad, algunos iban a los extremos insistiendo incómodamente, el mismo Syaoran había tenido que hablar seriamente con algunos de ellos, no porque tuviera que hacerlo, sino porque Sakura era muy amable y educada para mandar al carajo a la gente, así que Syaoran lo hacía por ella.
Esta vez era diferente, es decir, era su fiesta de compromiso, en unos meses estarían casándose y este… tipo, estaba comiéndose a Sakura con la mirada, hasta se mordía los labios de vez en cuando. Syaoran lo vio todo rojo por un momento, enfocó su mirada en el tipo y se olvidó de todos los demás, apretando los puños avanzó con paso decidido hacia él.
- Hola –dijo acercándose sin ser percibido
- Hola –dijo el hombre espantándose.
A pesar de ser menor que el rubio, Syaoran era más alto y musculoso, en ese momento agradecía por el físico que años de entrenamiento le habían otorgado.
- ¿Te conozco de alguna parte?
- No, en verdad vengo con el Señor Hiragizawa, teníamos una reunión, así que me invitó, para luego salir y hablar de negocios.
¡Maldito Eriol!, pensó Syaoran buscándolo con la mirada, y efectivamente le vio susurrándole cosas a Mizuki con una sonrisita de "caíste Syaoran", había que ver que con todo y reencarnación habían cosas que no cambiaban, seguía siendo el mismo odioso Clow.
- Bueno –dijo Syaoran al rubio –soy el dueño de la casa y estás en mi fiesta de compromiso.
- Oh, un gusto. –dijo el rubio
- ¡Sakura! –llamó Syaoran -¿puedes venir un momento? –agregó extendiendo su mano.
Sakura miro hacia él y tomando su mano se acercó a donde estaban.
- Esta es Sakura Kinomoto, mi prometida y futura esposa. –dijo Syaoran pasando un brazo por detrás de Sakura y tomándola de la cadera con fuerza
Con demasiada fuerza tal vez
- Mucho gusto –dijo Sakura con una sonrisa
- El gusto es mío –respondió el tipo con la misma mirada lasciva, pasándose la lengua por los labios.
- Excúsame no escuche su nombre –agregó Sakura.
- Mi nombre es…
- Su nombre no es importante –interrumpió Syaoran –ni de dónde viene, ni adónde va, porque lo único importante aquí es que esta es mi prometida, y no una chica de burdel que puede evaluar a ver si le gusta para llevársela a la cama.
- ¡Syaoran! –exclamó Sakura sorprendida.
- Mire amigo –trató de decir el rubio.
- No, mira tú, no somos amigos, y te recomiendo que mires en otra dirección que no sea a mi prometida, porque si vuelvo a ver tus ojos posados en ella te los arranco, ¿entendiste?
- Entendí –dijo el rubio tragando en seco al ver los ojos de Syaoran
- Bien, ahora voy al jardín con mi prometida, y espero que cuando vuelva no estés en mi casa. Gracias por venir.
Syaoran salía al jardín con una muy shockeada Sakura, mientras salían le lanzó una mirada asesina a Eriol, el cual levantó las manos en señal de rendición y con una sonrisita en los labios le hizo señas de que se iba.
- Syaoran, ¿Qué fue eso? –decía Sakura mientras salían al jardín
- Solo ponía las cosas claras –masculló Syaoran enfadado con todo el mundo y consigo
- Sí, pero…
Sakura no pudo seguir hablando porque en el instante que llegaron al jardín, Syaoran la tomó en sus brazos y la besó con pasión y fuerza. Syaoran quería dejar en claro que ella era suya, su prometida, su futura esposa, suya, nadie debía verla con lujuria, ni con esperanzas de llamar su atención, ella estaba prometida, apartada para él.
El beso era salvaje y duro, y Syaoran se dio cuenta que Sakura respondía a su pasión con entrega, deseaba marcarla, deseaba de alguna manera que todos entendieran que no había marcha atrás, que su destino estaba sellado.
- Acuéstate conmigo hoy –susurró Syaoran.
- ¿Qué? –preguntó Sakura sorprendida.
Al instante Syaoran dio un paso atrás, tapando su boca con una mano. ¿Qué había hecho? ¿Estaba loco? Él, que creía haber defendido la dignidad de Sakura, ahora le proponía un revolcón para sentirse más seguro de su pertenencia, solo le faltaba desvirgarla en el salón principal frente a todos los invitados y colgar la prueba de la virginidad de Sakura en el balcón para cualquiera que pasare.
- Lo siento –gimió el joven –Sakura…
- Mírame –dijo la joven alargando su mano a él –no pasa nada.
- ¿No pasa nada? Soy un animal, que no puede ver a nadie en su territorio porque ataca inmediatamente.
- Ese hombre no debió verme de ese modo, ¿sí?, lo entiendo.
- No. No hay excusas para mi comportamiento. ¿Qué clase de líder voy a ser, si me dejo llevar por mis… por mis…?
- ¿Celos? –terminó Sakura con una sonrisa
- ¿Estás contenta con esto? –preguntó Syaoran sorprendido.
- Me alegra saber que te intereso de esa manera –dijo Sakura obviamente feliz con el nuevo descubrimiento.
- Claro que me intereso por ti, eres mi amiga y por encima de todo eres la mujer con la que me voy a casar –dijo Syaoran acercándose a ella.
- ¿Y también te interesa… el sexo? …. ¿Conmigo?
- Sakura… -susurró Syaoran
Sakura aprovechó para tomarle del cuello y darle un beso suave y cargado de sensualidad que creo un problema en sus pantalones.
- ¿Sabes que este fue mi primer beso? –susurró Sakura con una voz sensual –solo tú me has besado Syaoran, solo tú me besarás. El único hombre con el que voy e estar.
- ¿Si? –gimió el joven lleno de deseo
- Si... ¿Me llevas a tu cuarto? –susurró Sakura besándole despacito.
Syaoran la volvió a tomar en sus brazos para besarla, pero no pretendía llevarla a su habitación como gritaba su cuerpo que lo hiciera, cuando estuviese con Sakura no le iba a bastar con una noche, se encerraría con ella en una suite de luna de miel hasta que quedara totalmente saciado de ella.
Despacio la levantó y la llevó otra vez hasta la puerta del salón donde estaban los invitados.
- Sube las escaleras Sakura, rápido.
Sakura se recargo de una de las columnas de las escaleras, mientras tomaba aire y miraba a Syaoran con esos ojos cargados de deseo.
- Hoy no –dijo Syaoran bajando la mirada, no podría mantener esa declaración si la veía a los ojos.
- Ok, tienes razón. –dijo Sakura alisándose el pelo y subiendo las escaleras –Buenas noches Syaoran.
- Ja, no será muy buena –dijo pensando en que el recuerdo del cuerpo de Sakura en sus brazos lo mantendría despierto.
- Ok –respondió la chica con una sonrisa boba –entonces, hasta mañana.
- Hasta mañana.
La joven entró al salón y Syaoran fue a caminar un poco alrededor de la casa para no aparecer excitado a despedir a la gente, mientras caminaba su cuerpo se relajó y volvió a la normalidad. Recordó las palabras de Sakura ¿Sabes que este fue mi primer beso?, no se lo había dicho, pero había sido el suyo también, de hecho no recordaba haber querido besar a alguna chica o haberse excitado por una chica en su vida, era la primera vez que deseaba llevarse a alguien a la cama.
Syaoran se quedó pensativo mirando la noche oscura, había cosas que no entendía bien, como por ejemplo sus reacciones delante de Sakura, por un lado estaba seguro del aprecio y cariño que le tenía a la chica y que sin dudas no eran esos sentimientos profundos que Sakura buscaba, pero a veces… a veces las cosas se salían de control y se sentía inseguro de lo que pasaba en su corazón, pero luego venían momentos como este donde su cabeza se preguntaba cosas, pero su corazón simplemente no estaba allí.
Nos leemos el jueves
