Hola a todos, aqui estamos con un capitulo mas de esta pequeña historia. Gracias a todos los que siguen este fic, me hace muy feliz que lo lean y que podamos compartir nuestra pasion por Sakura Card Captor ;) Gracias a Mia que dejo un comentario en los reviews, pero no podia agradecerle porque no tiene cuenta, asi que gracias por tu comentario y por seguirme desde Decisiones Dificiles.
Les dejo leer
Amantes
Syaoran no amaba a Sakura, pero no podía imaginar el sexo con alguien más. Y es que estar con Sakura Kinomoto en ese modo era simplemente abrumador, las sensaciones que emergían en esos momentos y el placer que podía encontrar no tenían comparación. Tal vez el sexo era así con todo el mundo, pero no estaba dispuesto a intentar hacerlo con alguien más, primero porque no permitiría que otro hombre tocase a Sakura y eso sería doble moral, y segundo porque cuando se alejaba de su mujer simplemente no pensaba en sexo hasta que la veía otra vez.
Y es que Sakura era adictiva, él pensó que su esposa seria dulce y tímida en la cama, pero ella le respondía con el mismo nivel de pasión y hambre a Syaoran, tanto que en ocasiones se preocupaba de haber ido más allá de los limites.
- Te hice una marca –le había dicho una mañana mientras ella se vestía.
- ¿Qué?
- Te hice una marca, aquí –repitió tocando su hombro.
- Oh –dijo Sakura mirando el lugar –sí, ayer fue salvaje ¿verdad?
- Lo siento mucho, no debí …
- Syaoran, no es nada. Además, yo también te lastimé –dijo la chica pasando su mano por un arañazo en su pecho.
- Pero a mí me gusta cuando te pones así –dijo con un poco de vergüenza
- ¿Así? –pregunto Sakura queriendo saber más.
- Así… como… posesiva.
- Eres mío Syaoran –dijo Sakura sensualmente –eres mi esposo
- Lo mismo digo –dijo estrechándola en sus brazos –eres mía Sakura.
- Si, lo soy.
- No lo digas así –respondió recostándola de la cama.
- ¿Por qué? –pregunto ella mordiéndole el labio
- Por esto –fue lo último que dijo antes subir a la cama con ella.
Esa mañana ni Sakura asistió a la universidad, ni él a sus reuniones con los ancianos. Por eso debía tomar distancia con ella, simplemente no podía pensar cuando la tenía cerca. Syaoran necesitaba un poco de control, él siempre había tenido claro sus prioridades y nada lo distraía cuando se ponía a trabajar, sin embargo en los últimos meses desde que se casó, ni siquiera había practicado nuevas técnicas de magia, se había limitado a hacer lo cotidiano y luego correr a la recamara con Sakura.
Tomó la decisión de trabajar más fuera de la casa, en ocasiones llegaba a la hora de cenar, pero en otras llegaba más tarde en la noche cenando en el despacho de su hermana mayor en el centro. Ya cuando llegaba a casa Sakura estaba dormida, pero aunque su plan funcionaba para avanzar más en sus proyectos, no funcionaba para aplacar el hambre que sentía cuando veía a su mujer.
- Se lo que estás haciendo
Le dijo Sakura una tarde entrando en el despacho.
- ¡Sakura! ¿Qué haces aquí?
- Se lo que haces Syaoran, me estas evitando.
- ¿Cómo…? No tengo razones para evitarte.
- No te pido que compartas todo el día conmigo, pero sí que compartas tu vida, tus planes, tus sueños. Yo puedo ayudarte, pero tú… tú no quieres verme.
- Sakura, no te hagas una mala impresión de esto.
- ¿Es que ya te cansaste de mí? –dijo Sakura con la voz serena, pero con un destello de tristeza en los ojos.
- ¿Cansarme de ti? ¡No!, si mi problema es exactamente el opuesto.
- ¿Cómo?
Syaoran respiro profundo, paseándose por la oficina, se detuvo junto a la ventana y le contestó mirando hacia afuera.
- No puedo pensar en otra cosa que no sea en ti, en tenerte en mis brazos, desnuda… haciéndote el amor. Te veo y adiós todo lo demás.
- ¿Y eso es malo? –dijo Sakura acercándose a él por detrás.
- Es malo si tengo planes de leer un libro o hacer otra cosa cuando llego a casa. ¿Sabes lo que es tener un hambre insaciable? Pasamos la noche juntos y en el momento que veo tus ojos otra vez, yo… necesito
Syaoran se volteo a mirarla, y se dio cuenta que había lágrimas en los ojos de Sakura.
- No. No, no, no llores. Perdóname, nada de esto es tu culpa.
- Si es mi culpa –dijo Sakura con la voz acongojada.
- ¿Cómo va a ser tu culpa? ¡Dios! Me prometí a mí mismo hacer lo posible para que estuvieras feliz.
- Syaoran ¿te sientes vacío?
Syaoran abrió grande los ojos al oír esa palabra, porque era la descripción correcta a lo que sentía, un vacío, un espacio sin llenar, un hueco. Un hueco que al parecer su cuerpo quería llenar con sexo, pero no lo lograba, solo se sentía bien en el momento, pero con el paso del día el hambre llegaba igual o mayor, por eso no podían pasar una noche tranquila hablando o con una relación sexual que no fuese salvaje. Si él se sentía incompleto, no era culpa de Sakura, ella era maravillosa, así que él debía trabajar en sus debilidades.
- Te prometo que voy a buscar la forma de controlar esto que me pasa, ¿sí? Solo necesito tiempo.
- Así que... si te sientes vacío –dijo Sakura con la cara más triste que Syaoran había visto en su vida.
- Sakura, tengo mucha presión, es solo eso –dijo el joven para poner una excusa de su estado.
Sakura se quedó mirando alrededor como si buscara algo que ayudara en ese momento, y cuando Syaoran se preparaba para abundar un poco más en el tema volvió a hablar con convencimiento en su mirada
- Quiero ayudarte
- Hay cosas en las que no me puedes ayudar Sakura, te lo dije esto no es tu culpa.
Syaoran pensaba que era culpa de su cuerpo, su deseo por Sakura era tan desenfrenado porque ella era su primer amante, así que tenía esa fiebre que la novedad crea, aunque por otro lado…
- Por favor, déjame tratar con algo –dijo la chica desabotonando la ropa de Syaoran.
- Estamos en la oficina de mi hermana –dijo el joven casi en un susurro porque ya su cuerpo estaba listo para ella.
- Aquí hay un sofá grande y cómodo –dijo Sakura mientras metía su mano en el pantalón de su esposo –además, creo que vienes aquí porque sabes que nadie te interrumpirá. Nadie se va a aparecer.
Sakura frotaba su miembro lentamente mientras lo veía a los ojos. Syaoran estaba a punto de perder el poco control que le quedaba, pero cuando se decidió a parar aquello sintió a Sakura chupar uno de sus masculinos pezones.
- Ah –gimió Syaoran sosteniendo la cabeza de Sakura contra su pecho.
La joven alzó su cabeza para buscar los labios de su esposo, y en ese momento Syaoran decidió que lo harían… Ahí … Ahora. Tomó a Sakura por las nalgas y la alzó para dejarla sobre el sofá, ella rápidamente se quitó sus braguitas lanzándolas por detrás del asiento, mientras Syaoran se posicionaba rápidamente sobre ella y la penetraba.
Era tan fácil para ellos, él estaba listo y ella siempre estaba lista para él. El hambre que sentían era compartida. Syaoran se movía sin piedad encima de su mujer, mientras enrollaba un brazo alrededor de su cintura para alzar sus caderas. Sakura enrollaba sus piernas alrededor de Syaoran, y con sus brazos le apretaba mientras besaba el cuello del joven.
Esto es el cielo, pensaba Syaoran mientras aceleraba el ritmo de sus embestidas. Quería poseer a Sakura totalmente, en ese momento sabía exactamente qué hacer, así que tomo su boca en un beso posesivo, mientras con una mano la agarraba del trasero y con la otra frotaba su clítoris a ritmo de su vaivén, Sakura estuvo gritando y convulsionándose en cuestión de segundos, mientras él se dejaba ir dentro de ella.
Syaoran se tendió en el sofá con Sakura sobre él luego del éxtasis, pensaba en que habían hecho lo mismo que venían haciendo desde su luna de miel, sexo rápido, sin control, salvaje, nada había cambiado, solo que estaban en la oficina de su hermana en el centro de Hong Kong.
- Te amo –susurró Sakura de repente.
Syaoran se tensó en el momento que escuchó las palabras, en su vida Sakura le había dicho dos veces que lo amaba: aquella vez en el parque de diversiones cuando sellaron la última carta y el día en que le pidió matrimonio. Sakura no hablaba de sus sentimientos con Syaoran, tal vez porque sabía que era algo incómodo para él recibir declaraciones de amor que no podía corresponder.
- Te amo mucho –dijo Sakura otra vez besando el pecho de Syaoran. -¿Sabes lo hermoso que eres? Eres hermoso…. Por dentro y por fuera. Por eso te amo.
Syaoran cerró sus ojos mientras Sakura seguía amándolo con palabras y caricias, no vio la necesidad de responder porque ella no daba paso a hacerlo, sino que seguía alabándolo recostada sobre él. Después de un tiempo se levantó y con una sonrisa le pidió que se fueran a casa.
Syaoran fue todo el camino callado en el asiento del pasajero mientras iban a la mansión Li, cuando hubieron llegado Sakura tomó la mano de su esposo y se dirigieron a su recámara. Sakura se despojó de toda su ropa recostándose en la cama con un movimiento sensual mientras miraba fijamente a Syaoran.
- Quiero hacer el amor en la playa –susurró con las piernas abiertas a lo que Syaoran tragó con dificultad el nudo de excitación que se había formado en su garganta.
Sakura sacó la carta de ilusión y al instante la habitación se había convertido en una hermosa playa tropical iluminada con la luz de la luna.
- Ven –gimió Sakura a su esposo que de inmediato, quitándose la ropa, se unió a ella.
- ¿Qué me haces Sakura? –susurró antes de atender uno de sus senos.
- Quiero hacer el amor, de hoy en adelante.
- Puedes hacer lo que quieras conmigo –dijo Syaoran bajando su boca por el vientre de Sakura hasta llegar a su punto más sensible.
- Lo haré –gimió Sakura –haré lo que quiera, quiero…. quiero…..
Ya no podían hablar más, solo saciar las ganas de estar unidos, en esa fantasía con el sonido del mar y la luz de la luna iluminando sus cuerpos. Luego del clímax se quedaron uno al lado del otro viéndose a la cara y entonces Sakura volvió a repetir que lo amaba, abrazándole fuertemente y repartiendo besos en su rostro y su cuello, esta vez Syaoran no se tensó al oírle, sino que le frotaba espalda mientras ella hablaba, aceptando sus palabras, hasta quedarse dormido.
Al siguiente día, Syaoran despertó primero como de costumbre y contempló el rostro de su esposa por un rato pensando en la decisión que había tomado al casarse con ella, luego salió de la cama a darse una ducha mientras ponía en orden en su cabeza las cosas que debía de hacer en el día. Cuando salió del baño Sakura estaba mirándole todavía en la cama y sonrió al verle.
- Buenos días –dijo Syaoran buscando ropa que ponerse.
- Buenos días, ¿ya te vas?
- Si, necesito hacer varias cosas antes de llegar a la oficina de mi hermana.
- La oficina… -susurró Sakura recordando
Syaoran levanto la mirada hacia ella con una sonrisa. Sakura salió de la cama totalmente desnuda y se sentó en sus piernas dándole un suave beso.
- ¿Cómo te sientes? –pregunto al joven
- Bien –dijo Syaoran. Luego abrió los ojos grandes al darse cuenta de que no estaba hambriento de sexo, tenía a Sakura desnuda en sus piernas y no se había lanzado con ella a la cama.
- ¿Qué pasa?
- Creo que me curaste –dijo Syaoran con el ceño fruncido
- Oh, eso está bien ¿no?
- Si…. Eso creo.
- Entonces ¿Por qué esa cara?
- No sé, es que es extraño, estoy aquí contigo y mi mente pensando es mis obligaciones de hoy. No había podido ser capaz de eso desde que nos casamos.
- Bueno, entonces parece que está satisfecho Sr. Li –dijo Sakura dándole un suave beso en los labios.
- Sip –otro beso –pero no tentemos a la suerte.
Después de eso Syaoran había salido de su casa cada mañana a sus deberes, había vuelto a utilizar su despacho en la mansión y se había concentrado mejor en todo. Estaba totalmente satisfecho con su relación con Sakura, pero muy en el fondo sabía que esos pocos minutos en los que ella le declaraba su amor eran los que habían marcado la diferencia. ¿Por qué? ¿Por qué sentía esa sed del amor de Sakura? ¿Por qué solo en ese momento sentía que el hueco en su interior era menor, más pequeño? No lo sabía, lo que si sabía era que cada noche esperaba ese momento en el que Sakura en la oscuridad de su habitación le llenaba de ternura y de su afecto.
Nos leemos el sábado
