Contendientes
Syaoran no amaba a Sakura, pero el día que Sakura pronuncio las palabras "estoy embarazada" tuvo miedo por ella.
- Es muy pronto –había dicho Syaoran absorto en sus pensamientos.
- Pensaba que ahora que termine el post-grado…
- No estamos preparados para esto –dijo Syaoran bruscamente.
Sakura estaba dolida por la actitud de Syaoran, pero es que no entendía lo que estaba pasando por la mente del joven. Por fin todo estaba bien, habían creado una rutina en la que él se sentía cómodo, todo iba encarrilado, tanto su matrimonio como el clan y su familia y ahora llegaba esto que alteraría las cosas. Syaoran no estaba preparado para un bebe, ni siquiera lo había pensado, había desterrado esa posibilidad de su mente, claro que su familia estaría más que feliz por la noticia, pero él estaba… él estaba… aterrado.
- Syaoran, tu sabías que en algún momento tendríamos hijos.
- No es el momento.
- ¿Qué quieres decir? –preguntó Sakura con angustia.
- No estamos preparados –dijo el dando vueltas por el salón
- No te entiendo.
- Los embarazos no son como los pintan en las películas, Sakura –contestó Syaoran con determinación –no son unos meses de ilusión y… ¿Sabes que puedes morir?
- Yo soy fuerte –dijo Sakura enfrentando a su esposo
Pero Syaoran sabía que no era así, Sakura era una gran hechicera, capaz de realizar cualquier cosa mágica posible, pero físicamente era frágil. Sakura había heredado la contextura física de su madre, pero con un tono de piel más oscuro, aun así Syaoran no se dejaba engañar de las habilidades que poseía Sakura, él sabía que cualquier hombre podría hacerle daño, hasta la mayoría de mujeres que conocía, ya que Sakura no estaba entrenada en las artes marciales, por eso Syaoran había enviado guardas en cubierto para que acompañaran a Sakura mientras iba a sus clases. Pero Sakura no pensaba igual, lo más seguro no había pensado en tomar medidas extras para su seguridad, de seguro pensaba que todo iría bien y ya.
- ¿Sabes qué? Mejor me voy a dormir un rato –dijo Sakura cuando vio que Syaoran no respondía.
- ¡No te atrevas a subir esas escaleras! –gritó Syaoran detrás de Sakura.
- ¡¿Qué?! ¡¿Te has vuelto demente?! –exclamó Sakura en el pie de las escaleras.
- ¡No, tú eres la que no ha pensado bien las cosas! ¡de ahora en adelante se habilitará una habitación en la planta baja para ti!
- ¡No seas ridículo, Syaoran! –dijo Sakura subiendo las escaleras.
Syaoran corrió detrás de ella y alzándola en brazos subió hasta la habitación.
- Muy bien, si eso es lo que quieres no saldrás de esta habitación sin compañía.
- ¡Bájame Syaoran! ¡No puedo creer que me tengas tan en poco y como una debilucha! ¡después de todo lo que hemos pasado juntos, creí haberme ganado tu respeto!
- ¡Esto no tiene nada que ver con respeto, eres mi esposa y es mi responsabilidad cuidar de ti, así que te quedaras aquí hasta que yo te diga!
Syaoran salió de la habitación dando un portazo, pego un pergamino a la puerta para sellarla, a pesar de que sabía que Sakura podría deshacerlo fácilmente. Se fue a una habitación de la casa donde estuvo dando vueltas al asunto por horas. ¿Es que ella no podía ver las posibilidades peligrosas que existían en un embarazo? Solo de pensar en que algo podría pasarle a Sakura era aterrador, ella era importante para él, para mantener el equilibrio de su vida como hasta ahora, además no se imaginaba casándose con alguien más.
Syaoran trato de dormir, pero fue imposible, y no solo porque estaba preocupado por la salud de Sakura, debía reconocer que no sentir el cuerpo de ella a su lado le hacía ver lo mucho que se había acostumbrado a su presencia. En los dos años que tenían casados no habían dormido separados ni una noche, hasta cuando Syaoran debía salir de Hong Kong se había llevado a Sakura con él. Ya en la madrugada, luego de horas dando vueltas en la cama decidió salir hacia su recamara, al llegar a la puerta aún estaba puesto el pergamino sobre ella, así que Sakura no había salido de la recamara. Muy despacio entró en la estancia y miro a Sakura de espaldas recostada en la cama, la luz de la luna iluminaba su figura, a pesar de estar quieta, Syaoran noto que no estaba dormida.
- No puedo dormir –susurró Syaoran al acercarse a la cama.
Vio como Sakura se movía para darle espacio, sin voltear a verle, así que simplemente se metió bajo las sabanas con ella en silencio. El lado de la cama que le había dejado Sakura estaba cálido y olía a ella, así que más rápido de lo que quisiera cayo rendido del sueño. Al siguiente día como de costumbre despertó primero que Sakura, pero el cuerpo que le dio la espalda la noche anterior, ahora se cobijaba en su abrazo, así que Syaoran ignoró todos los deberes y se quedó allí abrazado de su mujer.
- Buenos días –susurro Sakura al despertar.
Syaoran respiro profundamente apretándola en sus brazos
- Buenos días –dijo al fin
- Estoy enojada contigo
- Lo sé. Solo quiero un poco de… planificación. Me tomaste por sorpresa. No eres tan fuerte como...
- No soy débil –replico Sakura.
- Si lo eres –dijo Syaoran suspirando –siento tu fragilidad cuando te abrazo, cuando estamos en el calor de la pasión y… sería tan fácil para cualquiera hacerte daño, y ahora embarazada aumentan los peligros para ti.
- El embarazo es normal, muchas mujeres dan a luz diariamente.
- Si, y otras mueren en el parto
- Eso no quiere decir que yo sea una de ellas –argumento Sakura.
- Mejor dejemos el tema. El bebé viene de camino, así que ya no hay vuelta atrás. Lo mejor será ver la forma de mantenerlos a salvo a ambos y…
- No estoy enferma Syaoran, seguiré mi vida normal… lo único que un poco diferente.
Syaoran no se había convencido totalmente del asunto, pero dejo las cosas como estaban. Con el paso del tiempo su determinación creció, y para desagrado de Sakura los síntomas del embarazo eran terribles, vomitaba diariamente y se mareaba con facilidad, al parecer la suerte no estaba de su lado. Un día se había desmayado en el jardín, cuando despertó Syaoran la miraba fijamente con el ceño fruncido.
- Hola –susurro Sakura al mirarlo.
- Me haré la vasectomía
- ¿Qué? No. Syaoran cada embarazo es diferente, además es la primera vez que yo…
- No vamos a volver a pasar por esto. –determinó Syaoran muy serio.
- No es solo tu decisión. Debemos de decidir juntos.
- ¡Solo mírate, Sakura!
- ¿Y entonces piensas dejar que nuestro hijo crezca sin hermanos?
- ¿Qué prefieres? ¿Sin hermanos o sin madre? Porque yo sé que prefiero yo –dijo Syaoran para luego levantarse hacia la puerta
- ¡Espera! –grito Sakura haciendo detener a su esposo –hablemos ¿Si?
- No voy a cambiar de opinión, este será el único hijo que tendremos.
- ¿Y si….? ¿Y si negociamos?
- ¿Qué vas a negociar? –preguntó Syaoran acercándose a la cama
- Yo… haré lo que quieras –contesto Sakura tomando su mano –voy a hacer lo que quieras, si quieres que estemos juntos todo el tiempo lo haremos, o si quieres que me encierre aquí…
- ¿Me estás dando total control? ¿Vas a obedecerme?
- A cambio de que no hagas nada estúpido –respondió Sakura mirándole fijamente.
Syaoran simplemente asintió con la cabeza, en su mente no estaba trancar a Sakura en un cuarto hasta que se cumpliera el tiempo del embarazo, pero definitivamente estaría bajo más cuidado y protección que ahora, y para descontento de Sakura, desde que su esposo se encargaba de su embarazo los síntomas habían cesado y podía vivir más normalmente. Syaoran se encargaba de la dieta de Sakura, su horario para levantarse, sus ejercicios, su hora de baño, su tiempo en el patio, sus visitas, todo.
Ya para el 3er trimestre del embarazo Sakura se había acostumbrado a la rutina impuesta por Syaoran, menos al hecho de que él había declarado no sexo durante el embarazo y eso la estaba volviendo loca, así que a cada instante buscaba la forma de hacer caer a su esposo.
- Sakura, por favor no.
- Pero… Syaoran…
- No, si quieres puedo…
- No. Quiero que me hagas el amor –replico Sakura –quiero sentirte den…
- ¡No! ¡Es peligroso para el bebe!
- ¡No es peligroso, además ¿desde cuando quieres al bebe?!
- Siempre he querido este bebe, ¿de qué hablas?
- Al principio no parecía que lo querías –dijo Sakura con una carita triste.
- Estaba preocupado por ti –susurro Syaoran -¿y si morías y... me dejabas solo?
Sakura entonces comprendió la preocupación de su esposo y le beso tiernamente.
- Lo siento, han sido unos meses estresantes ¿no?
- Si –respondió Syaoran.
Esa noche hicieron el amor tiernamente, como nunca lo habían hecho, el bebé se movía enérgicamente, mientras sus padres respiraban entrecortadamente recuperando el aliento. Esa noche Syaoran durmió profundamente por primera vez en meses, por fin había cerrado esa discusión con Sakura, y mientras le susurraba su amor en la oscuridad una sonrisa cruzo su rostro y supo que todo estaría bien.
Hola a todos, gracias por seguir esta historia y por dejar sus comentarios. Me habían notificado que el fic no salia directo en la busqueda del manga, por eso le cambien el rating a T, espero que no traiga inconvenientes con aquellos que quieren leer algo mas tiernecito. Bueno, espero que les haya gustado este capitulo corto, en el próximo veremos a la pareja como PADRES;)
Nos leemos el jueves
