Disclaimer: Ninguno de los personajes de Avatar me pertenecen, sólo los utilizo para la creación de este FanFic que espero disfruten :)
¡¿Acaso estás ciega?!
Por Franela
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Zuko despertó en medio de la noche con el cuerpo agarrotado.
Se pasó la mano por el rostro y se dio cuenta de que los ojos le ardían, a pesar de que sus párpados habían estado un largo tiempo juntos y su cuerpo no estaba congestionado por alguna fiebre. Se preguntó cómo habría despertado si hubiera aceptado la invitación de su tío Iroh de pasar la noche en su casa. Seguramente Lu Ten lo habría despertado con un vaso de agua en el rostro como lo hacía cuando eran niños, anunciándole que el desayuno ya estaba servido; como él seguiría en la cama aunque ésta estuviera mojada, sería el turno de Iroh de hacer que el joven dejara las sábanas para comer algo antes de irse a la universidad para comenzar una semana de estudios antes de sus exámenes de final de semestre.
En lugar de disfrutar una mañana con buena comida y una animada charla (de la que seguramente sólo sería testigo en lugar de partícipe), Zuko llegó a su departamento para encontrar el desastre que tenía en la cocina, apenas en la entrada. Se lamentó con un profundo suspiro para colgar las llaves y hacer el amago de quitarse una chaqueta que no llevaba encima: sólo ahí recordó que no traía el abrigo consigo, y estaba seguro de que la muchacha se había ido sin él también. Con otro suspiró hizo la nota mental de buscarlo en el hospital en la tarde del otro día.
Limpió con toda clase de artilugios el suelo de la cocina para luego terminar de cocinar, en parte, lo que había preparado antes de que todo el accidente ocurriera. Guardó la mitad de todo en el refrigerador mientras ponía sólo una sartén con un poco de aceite a calentar para freír el cerdo antes de acompañarlo con cebolla, recalentó el arroz y se sirvió la comida en medio del silencio de su vivienda y el ruido de los vehículos y la vida en el exterior.
Luego de comer se fue a la cama sin ánimos de tomar una ducha y se lanzó a ella con el ventanal de su dormitorio abierto de par en par y sin siquiera esconderse entre las suaves sábanas que, hasta hace unas horas, iban a ser ocupadas por aquella chica que había llegado de pronto a su vida.
Con aquellos ojos grisáceos en mente fue que su cuerpo terminó cediendo al cansancio de aquel agitado día y se quedó finalmente dormido.
Y nada más al despertarse y pensar en lo que no ocurrió, fue que Zuko volvió a pensar en aquellos ojos grises, mientras trataba de despabilar su propia mirada y sus dormidos músculos. Se levantó con pesadez y cerró el ventanal. No había rastro de nubes en el cielo pero la temperatura del ambiente luego de la lluvia había bajado considerablemente; eran apenas las cuatro de la madrugada.
Volvió a acostarse y cubrió su cuerpo con toda prenda que tenía su cama, agradecido del calor que estaba ganando.
El departamento parecía más solitario de lo normal.
...
Por la mañana Zuko se encontró con la ropa de la muchacha tirada en su baño, por lo que añadió lavarla e ir a dejarla en su lista de quehaceres del día.
Luego de encargarse de todo partió temprano a la universidad y sólo salió de la biblioteca para asistir a alguna clase o para almorzar, y después de tanto tormento en los últimos días, había resultado ser un fructífero día en cuanto a su estudio.
Cerca de las ocho de la tarde, de camino a casa, aprovechó de ir al hospital a por su chaqueta. El paramédico que lo había recibido el día anterior le reconoció y supo que iba por su prenda, por lo que le pidió que esperar mientras la buscaba en la sala de descanso que tenían en el hospital (pues ahí la había dejado el enfermero el día anterior). Zuko le agradeció y se sentó en la sala de espera.
Cuando creyó que finalmente podría terminar bien el día e ir a su departamento para darse un merecido descanso, un hombre comenzó a formar un altercado en la recepción de urgencias, donde la mujer que atendía el mesón comenzaba a mostrar signos de estar ante un paciente difícil.
El paramédico apareció entonces con su chaqueta en las manos, por lo que Zuko fue hacia él con la esperanza de irse lo antes posible.
—Por favor, saluda a Iroh de mi parte, y si ella tiene cualquier inconveniente, no duden en llamarme —dijo el muchacho, un joven que seguramente sería apenas unos años mayor a Zuko. Justo entonces el hombre en la recepción alzó la voz y todos voltearon en su dirección—. Vaya que es insistente —murmuró—. Ah, no es necesario que vengan al hospital. Ahora, si me disculpas, debo ayudar en esto.
Zuko decidió esperar unos momentos antes de marcharse, pues aquél que creía era un paciente difícil no tenía es aspecto de ser un hombre enfermo. Tenía el rostro cuadrado y las facciones más duras que había visto en mucho tiempo, más que Pakku incluso. Sus cejas rectas y su ceño fruncido le daban una apariencia extraña, y su mentón rectangular parecía un bloque adicional en su rostro; el cabello negro le caía lacio por sobre los hombros, enmarcando una mueca de disgusto notoria.
El paramédico se acercó al hombre y le pidió que abandonara el recinto, o de lo contrario los guardias del lugar lo sacarían —y señaló, así, a los hombres que estaban llegando a la sala de espera.
—No podemos dar información de los pacientes que han estado en el hospital, es información privada. Por favor no insista.
El sujeto en cuestión se marchó disgustado, pasando por el lado de Zuko y dedicándole una mirada nada agradable, casi haciéndole notar que se estaba metiendo en asuntos que no le incumbían al mirarlo.
Al cabo de un rato Zuko marchó a su hogar también, esperando no encontrarse con ese hombre tan extraño otra vez. Algo en su mirada negra le provocaba un escalofrío. Sólo durante el trayecto al departamento fue que el joven reparó en los dichos del paramédico. ¿De dónde conocía a su tío? No recordaba siquiera que se vieran el día de ayer, ya que tanto Iroh como Lu Ten trataron sólo con el enfermero que los atendió como con quienes atendían la recepción.
Tomó la ropa de Toph (que ya se encontraba seca luego de ser lavada y tendida en la mañana) y partió a la casa de su tío. Lu ten lo recibió sin ocultar la sorpresa en su rostro, y lo invitó a pasar advirtiéndole que Iroh se encontraba atendiendo una llamada telefónica en esos momentos.
Entregándole la ropa de la muchacha a su primo, Zuko aguardó por su tío.
...
Llegué dos semanas después de mi meta, pero llegué :D(?)
¡Hola a todos!
Lamento mucho la demora, pero he llegado con esto y espero que sea de su agrado; soy sincera, sé que no digo mucho de la historia en sí pero es parte de la historia que todo sea tan jodidamente lento. Después de todo, los capítulos son muy cortos, trato de que apenas sobrepasen las mil palabras (una cosa personal que quise para esta historia) y en general escribo sobre 3 mil por capítulo; por eso, quizá, también parezca algo latoso cuando me pongo a escribir sin que haya diálogo entre los personajes.
Por eso (honestamente) no espero que me digan que este capítulo les encantó locamente (aunque me haría sonreír, no lo niego jaja), pero sí quisiera saber qué sienten respecto a la historia en su total (10 capítulos hasta ahora :o), si es que creen que las cosas van muy lentas o derechamente no sienten que estén avanzando en algo los personajes D:
Quiero agradecer a Trece DB (por tu ánimo y los halagos respecto a mi manejo de los personajes, la verdad me alegra mucho saber que consideras que los he podido llevar bien, es lo que más espero saber cuando escribo (ya sabes, es el mayor reto de los escritores)), a Lostblueheart 16 (siempre trataré de demorar lo menos posible, espero seguir contando contigo para los capítulos que siguen)y a dany150599(por tus palabras, me ha echo feliz que sigas aquí a pesar de haber perdido tu cuenta. Espero saber qué te ha parecido, intentaré mantener cierta constancia jajaja) por sus comentarios y los ánimos que me han dado, me han hecho muy feliz.
Gracias también a quienes han agregado esta historia a sus favoritos o a su alerta de suscripción, espero poder contar con sus comentarios en un futuro próximo, ansío saber qué les parece la historia o si tienen alguna crítica constructiva, siempre será bien recibida.
Bueno, me despido.
¡Saludos n_n!
Franela.-
