El Nicho del Gato

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Akane bostezó, era la quinta vez que lo hacía, regularmente los gatos le parecían muy tiernos y le gustaba jugar con ellos, sin embargo, mirarlos por una hora a diario, ya se le estaba volviendo un suplicio.

- Noo… no… - Intentaba controlarse Ranma, temblando como una hoja mientras señalaba la tele como si la estuviera desafiando, solo que la acción perdía valor al estar detrás de la espalda de Akane. - ¡Ah! – terminó por gritar mientras se ponía del todo tras ella al ver la imagen de un gato saltando hacia la cámara de quien había grabado el video.

- Calma, calma, estás bien. – Le dijo con paciencia y el chico asomó la cabeza para seguir viendo el video.

Ranma cargaba con dos transformaciones, la primera era su maldición y la pelirroja solo era un cambio físico, Ranma seguía siendo Ranma; pero la segunda, el Nekoken, era un cambio mental que incluso hacía modificar sus comportamientos y hasta cierto punto su fisionomía que ponía en peligro a todos, o al menos a la mayoría, porque Ranma gato a la única que le hacía caso era a Akane, fuera de eso, solo tenía la decencia de respetar a su madre.

Sin embargo, algo había pasado que preocupaba a todos significativamente, había atacado a Akane... fue en cuestión de segundos, viendo cómo se tiraba a la espalda de ella gruñéndole ferozmente por lo alto y luego la mordía.

- ¡Ranma! - Lo amonestó furiosa. - ¡¿Qué rayos pasa contigo?! - El gato pareció apenado bajando la cabeza, se tiró al suelo y se restregó en la tierra mostrando sumisión, cuando la vio dar un resoplido más tranquila, comenzó a frotarse con sus pies.

Cuando Ranma volvió en si aquella vez y le habían contado lo sucedido, además de ver su dentadura marcad en la piel de la muchacha, se había tirado al piso haciendo dogeza hacia Akane.

Casualmente, Ranma comenzó a caer más seguido en el estado del gato, y preocupantemente siguió repitiendo este patrón de morder a su prometida, y lo peor de todo es que por más que se disculpara, no podía detener los daños que le estaba causando. Llegó al punto de que la jovencita Tendo tenía mordidas por todo el cuerpo, en donde sea que el gato Ranma alcanzara a morderla.

Comenzar a buscar una solución fue difícil, porque ni Genma tenía idea de los detalles del Nekoken, sin contar claro, que no era para usar en humanos, y que cuando el muchacho estaba dentro de la técnica, nadie que no fuera Akane, podía acercarse realmente para investigar.

La única solución factible era que Ranma ya fuese, terminara por dominar la técnica o la superara, así que Tofu se había puesto a trabajar con tres amigos psicólogos, uno de comportamiento humano y los otros dos de animales, por supuesto que ninguno sabía para que era la planeación tan extraña en la que Ono los estaba haciendo trabajar.

El proyecto que se llevó casi cuatro meses en estar listo, luego, se comenzó a implementar en Ranma a la brevedad, el chico realmente no quería hacerlo, pero había aceptado sin poner ni una sola traba ante la culpa que sentía de hacerle daño a su prometida.

El primer paso de la terapia había comenzado con imágenes de gatos que debía ver cada cierto tiempo del día, paulatinamente irían incluyendo videos, luego contactos no directos y al final contacto directo, todo con el objetivo de acostumbrarlo a la presencia de esos animales y si no se curaba, al menos inducirlo a un estado de cierta lucidez durante el cambio, además, le habían dado a Akane una lista corta de palabras clave que debía repetirle durante las sesiones, como una especie de método neurolingüstico, si esto funcionaba, cuando Ranma fuese un gato reaccionaría positivamente a estas palabras.

- Akane... qui... quiero pa... parar... - El reto no solo era para Ranma, a la joven tampoco le agradaba verlo sufrir de esa manera.

- Te faltan solo ocho minutos, ¿de verdad quieres parar? - Le preguntó responsablemente, si él decía que sí, ella quitaría la cinta en ese momento. Ranma lo pensó, miró al techo y Akane casi pudo jurar que lo vio lagrimear asustado, luego contestó.

- Si... sigamos... - Se sentó junto a su prometida y se abrazó al brazo derecho de ella.

La pantalla reveló un conjunto de gatos maullando fuertemente, algo así como estar marcando territorio y sintió como Ranma se tensaba aún más.

- Calma. - Le repitió una de las palabras clave, pero no pareció funcionar para nada, negando con la cabeza, lo tomó de la mano. - Respira. - Otra palabra clave.

Nyaaaa.

El sonido sonó más estridente y Ranma saltó de su lugar casi subiéndose sobre su prometida, había llegado a su límite.

- Lo pararé...

- No... no... yo... yoo... - Intentó hacerse el fuerte, pero Akane de todas maneras paró el video y apagó la televisión. Inmediatamente Ranma respiró más tranquilo.

- Esta bien... sabíamos que sería un proceso lento. - Saotome bajó la vista al suelo, en realidad se sentía bastante humillante, ya llevaba más de tres meses con esta terapia y no veía resultado alguno.

- ¡Hey Ranma! - Apareció Genma arrojándole encima un muñeco de gato.

- ¡Ahhh! ¡Ahhhh! - Gritó girando sobre su eje, tan asustado que no se daba cuenta de que era un objeto inanimado.

- ¡Tío Genma! - Le recriminó ella. - ¡El doctor y yo ya le habíamos dicho que no hiciera cosas como esa! - Reclamó. - ¡Ranma! ¡Ranma está bien! ¡No es real!

Pero nada sirvió, de pronto Ranma se había transformado. Hizo destrozos por todos lados como siempre peleando con Genma y luego con Happossai, media hora después Akane logró que dejara de pelear y hacer que la siguiera a su habitación.

Ranma subió instantáneamente a la cama y se tiró en ella para ser acariciado. Akane suspiró con cansancio. A veces sentía que la dichosa terapia tenía el efecto contrario, pues su prometido perdía los estribos con más rapidez, y por ende entraba en Nekoken más rápido. Se quedó parada en la puerta observándolo, hasta que Ranma comenzó a maullar con fuerza, como si le exigiera atención.

- Ranma... - Se acercó lentamente a él, analizándolo. - Ranma, ¿me oyes? - Le preguntó a ver si de casualidad lograba distinguir algo del humano dentro de ese gran gato, pero el felino volvió a maullar. Derrotada se dejó caer en la cama sentada.

Ranma se paseó varias veces antes de subirse sobre sus piernas, restregándose y ronroneando con fervor, el sonido vibrante se detuvo y Akane tuvo un presentimiento, apenas alcanzó a echar su torso atrás, Ranma quería morderle el hombro.

- ¡Ranma! - Lo amonestó. La verdad no le tenía miedo, sabía que, aunque dolieran, las mordidas no eran mortales, y también le parecía que era una especie de juego para él, por lo que, no podía solo abandonarlo a su suerte.

Ranma soltó un gruñido frustrado y cambió de objetivo, primero intentó morderle el abdomen y cuando ella giró su cuerpo, el muslo derecho.

- ¡Detente! - Le exigió esquivando la última mordida, era una de las palabras clave, pero pasó desapercibida para él, quien gruñó más fuerte al no conseguir su objetivo.

Akane saltó de la cama y Ranma desde el colchón cacareó fuerte y saltó sobre ella, tumbándola al piso en el proceso, esta vez no se contuvo, la mordió fuerte en el antebrazo izquierdo, ella lo había atravesado para cubrir el área que más a menudo le mordía él, el cuello.

No era la suficiente fuerza para arrancarle la piel, pero a diferencia de otras veces era un agarre más fuerte y peor, más prolongado, él no le soltaba la piel.

- Ranma... - Se quejó y no importaba cuánto se moviera, el de trenza era mucho más pesado que ella. - Calma. - Le dijo como último recurso.

Sorprendentemente, pudo ver un destello en los ojos azules y repitió.

- Calma. - Entonces, él la soltó. No se quitó de encima de ella, como si no entendiera la situación. - Me estás lastimando Ranma, Calma. - El gato se apartó de ella y enseguida acercó su boca a la mordida, por un momento pensó que la volvería a morder, pero el gato comenzó a lamerla con ahincó. Cuando se sintió satisfecho de ello, como si sintiera que la había curado, hizo su ritual de disculpas.

Fue la primera vez que Akane notó un cambio real en su prometido, tal vez la terapia si estaba funcionando.

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Ranma ese día se sentía extraño, últimamente, sentía como si las terapias le revolvieran el estómago, y si, en parte era el susto que sentía al haber iniciado con el contacto no directo con los gatos, pero además de eso era algo extraño. O tal vez era, que a seis meses de iniciar con aquello... ¿era normal?

- ¿Estás listo? - Preguntó su prometida, hoy visitarían una tienda de mascotas, ahí tenían en vidrieras a varios ejemplares de gatos.

- Si... - arrastró la palabra.

- Vamos entonces.

La mano de Ranma se aferraba fuertemente a su prometida, pero conforme fue pasando el tiempo terminó por abrazarse de ella, y aunque Akane sentía mucha vergüenza porque aquel acto no era muy propio de realizarse en la sociedad japonesa, sobre todo ese tipo de abrazos efusivos en los que por momentos sentía que lo estaba cargando, no dijo nada, al contrario lo apoyo para que pudiera superar el reto.

Todo el tiempo Ranma siguió teniendo ese sentimiento, no sabía ponerlo en palabras, pero era como si su interruptor interno estuviera justo a la mitad, sin encenderse, pero tampoco apagarse.

Al salir del lugar, Ranma aún temblaba y Akane lo dejó sentado en una banca del parque mientras iba a comprar algún helado que lo ayudara a relajarse.

- No... ¡déjame Hitoshi! - Oyó quejarse a una niña de unos cuatro años, la vio metros más delante y a un niño más grande que ella arrojándole pasto. - Le voy a decir a tu mamá. Lloró huyendo de él. Ella tropezó justo frente a Ranma y lloró más fuerte. Las manos del chico aún temblaban y tontamente sintió que se le secaba la garganta al ver el estampado del suéter de la niña, era de un gato, pero nada de ello impidió que le ayudara a levantarse.

- ¿Estás... bien? - Le costó decir. La pequeña se sacudió con cuidado mientras lo observaba, bajo el suéter, llevaba un simple vestido amarillo, el pelo oscuro en un corte "bob" que apenas le rozaba las mejillas y unos zapatitos negros con calcetas blancas de holanes.

- Si... - asistió limpiándose las lágrimas.

- ¡Qué tonta! - Oyó gritarle al otro niño. - ¡Se cayó!

- ¿Dónde está tu mamá? - Por alguna razón sentía como si tuviera una gran bola en la garganta y le dificultaba dejarle salir la voz.

- Allá... -señaló a la distancia, la mujer platicaba animadamente.

- ¡Mayumi tonta! - El niño se acercó corriendo con la mano en alto, iba a jalarle el cabello.

- ¡Ggggg! - De manera involuntaria había soltado un bufido de pelea digno de gato enfurecido, enseñando los colmillos que hasta le pareció se le extendían como le habían contado que pasaba cuando entraba en Nekoken, también había sentido sus ojos alargarse.

- ¿Eres un gato? - Sorprendentemente la niña no se había asustado, al contrario, le acariciaba la cara con una sonrisa. Luego se fue corriendo mientras sonreía.

- Ranma... - Akane lo veía a pocos metros y se notaba sorprendida. Los dos helados que llevaba en las manos los dejó caer. - ¿Estás bien? ¿Ranma? - Le palmeó la cara. Al parecer ella había notado ese pequeño trance de transformación.

- Ma... - Le salió una onomatopeya de la boca y comenzó a sentir que sus manos se agarrotaban curvadamente.

- Calma. - Le pidió directa. - Estoy aquí contigo. - Lo tomó del rostro. - Mírame. - Otra palabra clave. - Calma. Estoy aquí, tranquilo.

Ranma comenzó a relajarse y vio eso reflejado en el mismo rostro de Akane, algunos segundos después, cualquier sensación gatuna se había difuminado, e incluso más emocionada que el propio Ranma, la chica lo abrazó eufórica, esto era un gran avance.

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Akane sintió a lo "lejos" que el colchón se movía, terminó por despertarla algo que bajo las cobijas se restregaba fuertemente contra su abdomen.

- ¿Ranma? - Dijo abriendo un ojo, todo estaba en la oscuridad a excepción de un rayito de luz gracias al despertador digital de su escritorio que marcaba las 02:00 de la mañana.

Lo oyó cacarear repetidamente, moviéndose cada vez más y para cuando acordó, su pijama se había levantado y Ranma le había mordido cerca del ombligo.

- Ranma... - Le advirtió y enseguida comenzó a lamerle la piel. En pro, sus mordidas ya ni siquiera dolían, era como si hubiera aprendido a controlar la fuerza con que le encajaba los dientes, ni siquiera le marcaban la piel más de algunos segundos, pero en contra, lo hacía mucho más seguido.

La volvió a morder, esta vez cerca de la costilla. Cansada, ni siquiera se molestó en regañarlo, le dio la espalda.

- Miiiaaauuu . - Ese sonido Akane lo conocía muy bien, era cuando quería parecer lastimero y buscaba atención. Como ella no le hizo caso, le mordió la espalda.

- Miiaaauuu. - La llamó de nuevo mordiendo su hombro.

- Ranma... - le advirtió sin verlo. - Duérmete. - Le mencionó la última de las palabras clave.

- Miiaakkkaaa... ne. - Claro que eso había sido un sonido gutural, pero... o estaba alucinando o... ¿había sonado como su nombre?

- Ranma... - Se sentó en la cama y encendió la lámpara junto a su cama, Ranma feliz le mordió el cuello. - ¡Mírame! - Le tomó la cara para controlarlo. - ¿Ranma? ¿Me... escuchas? - Preguntó notando como las pupilas del joven bailaban, como si de pronto dejaran de ser alargadas y quisieran encogerse.

- Miaaakk... gaaannee . - Akane encogió los ojos ante esa onomatopeya tan curiosa.

- ¿Ranma? ¿Puedes... - Antes de que dijera otra cosa, Ranma se zafó de su agarre y le mordió los labios. Akane se sonrojó fuertemente. - ¡Ra... Ranma...! ¿Qué... qué crees qué haces? - Lo intentó alejar, porque a esas alturas él estaba sobre sus muslos, pero él en lugar de ceder, y como hacía luego de oír un tono enojado, le lamió repetidamente los labios y Akane no pudo más que permanecer estática. Cuando se dio por bien servido, hizo su ritual de disculpas, él mismo se metió a las cobijas y se arremolinó contra ella, acurrucándose para dormir.

Akane seguía roja, pero convenciéndose de que el gato solo quería morderla como hacía regularmente y su cara había sido el lugar más próximo, por eso había pasado aquello, no era nada personal, ¿verdad?

Se recostó e inmediatamente el gato se reacomodó para quedar, de nuevo, contra su abdomen; suspiró tranquila cuando notó su respiración calmada y ella también procedió a dormir, intentando dejar ese evento como otra tontería de Ranma gato.

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A la mañana siguiente, Ranma notó que estaba completamente abrazado a su prometida, la soltó de inmediato pero conservó la calma, no era la primera vez que despertaba en su cama y luego huía. Mientras se levantaba cuidadosamente para no despertarla, recordó como los gatos callejeros se habían puesto a cantar en su techo e inevitablemente había sentido su interruptor interno moverse.

También recordaba como había recorrido el pasillo, abierto la puerta y saltado a la cama de Akane. Casi se rio con burla al rememorar las veces que la había mordido, sintiendo un extraño deje de orgullo por ello, sobre todo como le había mordido en los labios.

Sin más se recostó en su futon cuando… Volvió a sentarse aterrado, él… él…

- Yo… yo… me… me… acuerdo… - Se tomó la cabeza entre las manos tratando de pensar con claridad, tratando de descubrir si su cabeza le quería jugar una treta de alucinaciones, pero no… incluso recordaba la textura de los labios de Akane cuando los había lamido para resarcir el dolor de la mordida.

Saotome se sonrojó hasta las orejas al comprobar que efectivamente había echo todo aquello. No entendía como era que recordaba, nunca lo hacía, lo más cercano a ello eran olores conocidos, o sabores que siendo humano jamás probaría y alguna que otra vez, imágenes sueltas sin sentido.

¿Eso cuenta como un beso? Se preguntó. Sin poder evitarlo sonrió.

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El último mes del año entró casi sin avisar, aquella mañana de invierno, Kasumi se apresuró al cuarto de su hermana menor, había ocurrido una tragedia.

- Akane… - la llamó agitándola del hombro, ella estaba de costado dándole la espalda. – Akane, levántate por favor.

- Qué pasa Kasumi. – Dijo medio dormida.

- Se me quemó el desayuno. – Dijo casi llorando.

- ¿De nuevo estabas hablando con Tofu? – Pronunció sonriendo.

- No es momento para eso, el desayuno debo servírselo a papá y al tío Genma en menos de quince minutos, no ves que hoy se marchan temprano a entrenar. Vamos Akane, levántate. – Insistió.

- Pero, ¿yo qué puedo hacer hermana?

- Ve al puesto de desayunos coreanos, a estas horas ya tienen listos sus alimentos. Pide comida para todos.

- De acuerdo. – Comenzó a levantarse.

- ¡Apúrate! - La tomó del brazo y la jaló para ayudarla.

- ¡Gggg! - Ranma enseguida salió de entre las cobijas, estaba erizado de enojo, no le gustaba que NADIE invadiera ese sitio en específico que había empezado a declarar como suyo.

- Yo... yo... - tartamudeó Kasumi con miedo.

- Ranma, calma. – Él bajó poco a poco la forma tan tensa que estaba. - Mírame. - Pidió. - Duerme. - No dejó de ver a Kasumi hasta que la vio retroceder y estar fuera de la habitación, entonces cerró los ojos.

- Akane... ¿es seguro que lo dejes solo en ese estado? - Preguntó cuando su hermana salió del cuarto y fueron juntas por el pasillo.

- No te preocupes, él no saldrá de ahí. Se ha vuelto muy territorial con mi habitación, además ayer no tuvo un buen día, comenzamos con el contacto directo a gatos y está muy sensible, pero mientras no lo molesten estará bien.

- Ya casi un año desde que comenzó a practicar para dominar esa técnica extraña, ¿verdad?

- Si. - Akane se puso los zapatos y salió corriendo.

A pesar de que ella también había dormido pocas horas, no pudo evitar pintar una sonrisa en su cara, se notaba mucho el avance de su prometido, no solo con la dominación de la técnica, sino que, el nivel de madurez de ambos había crecido, la confianza que depositaban el uno en el otro era absoluta y con los ojos cerrados y, sobre todo, su relación de pareja había progresado muchísimo, prueba de ello, es que el tonto de Ranma seguía en estado Nekoken a pesar de haber dormido, todo por poder seguir durmiendo en su cama con ella.

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- ¡Ranma ser un tonto! ¡Un verdadero tonto! - Le gritó Shampoo la mañana de noche buena. Había llegado a primera hora para sorprender al muchacho y la sorprendida había sido ella, no lo había encontrado en su cuarto y al preguntarle a sus padres, que lo único que querían era seguir durmiendo, Nodoka había contestado con sencillez, "en la habitación de Akane, ahí duerme regularmente." No había querido creerlo hasta que los encontró acurrucados de "cucharita" en la cama de la chica. Obviamente hizo un gran escándalo, quiso golpearlos a ambos y habían terminado peleando en el jardín.

- Mira Shampoo... - Dijo nervioso. - No... no es lo que parece... - Pero era obvio que estaba mientiendo.

- ¡Ranma ser mi prometido! ¡¿Como poder hacer esto a Shampoo!

- Es que... Shampoo... ella es... - Dejó en el aire, no necesitaba terminar esa frase para que la amazona entendiera que, en palabras muy sutiles, estaba diciendo que la elegía a ella.

- ¡Pagar bien caro! - Sabía de sobra que nunca iba poder ganarle a Ranma, menos aún lograr llegar hasta Akane para desquitarse, enfurecida, se tiró a la poza y emergió en cuestión de segundos la pequeña gatita de pelo morado.

Akane que, hasta ese entonces, había permanecido sin decir ni hacer nada, intentó detener a Shampoo que se acercara a Ranma, ahora lo sabía, tal vez el de ojos azules no dominaba la técnica del todo, pero estaba muy segura que el gato ya era parte integral de Ranma, no era solo una sombra que dominaba al muchacho cuando aparecía para luego desaparecer, actualmente era como un escudo que lo hacía más fuerte, más resistente y sobre todo, un arma que no le importaba herir si consideraba que había peligro, no tenía el filtro que el Ranma humano sí.

- ¡No lo hagas Shampoo! ¡No sabes de lo que es capaz! - le gritó.

- ¡ Miauuuuu! - La gata dio un largo y estridente maullido, acercándose lentamente.

- Ranma, calma. - Le dijo acercándose. - Solo trata de molestarte, no es un peligro. - Le recalcó, pero Ranma gato, después de tantos ataques, de manera intrínseca tenía a la amazona como una figura que solo hacía daño.

- ¡Miaaaaauu! - Brincó con alevosía hacia la cara del muchacho. Ranma se quedó rígido, y poco a poco, sin emitir ni un solo sonido de pavor a pesar de que veía temblar sus extremidades, comenzó a encorvarse y para cuando Shampoo notó que su estrategia no tenía el efecto deseado, Ranma le dio un zarpazo, mandándola a estrellar contra una de las paredes del dojo.

- ¡Ranma, mírame! - le gritó cuando vio que se dirigía a ella con el lomo erizado, haciendo gruñidos de pelea; por un momento él se detuvo y la miró, y Akane pudo jurar que por un segundo había visto en su cara al Ranma humano negando con la mirada, luego, el odioso gato volvió a voltear su cuerpo con un ligero swing que denotaba orgullo y se fue a pelear con Shampoo. - ¡Ranma, basta! - Pidió notando que no estaba teniendo compasión con la amazona, y por mucho que le cayera mal, Shampoo estaba en mucha desventaja, no era justo, podía hasta matarla si le diera la gana. - ¡Ranma! - Se tiró sobre la espalda masculina para detenerlo, y Ranma, estaba enojado por dejar que su presa escapara, estaba de hecho furioso.

Los prometidos rodaron por el suelo y Ranma comenzó a morderla donde alcanzaba, no eran sin cuidado como cuando empezó a hacerlo, pero tampoco eran solo un apretón, cada mordida le dejaba una ligera marca roja.

- ¡Ranma! ¡Ya! ¡Detente!

- ¡Akane! - Soun gritó, estaba a punto de echarse sobre Ranma y defender a su hija.

- ¡No! ¡No me va a hacer daño! ¡Solo aléjense! - Les advirtió. - Ranma, por favor. - Intentó alejarlo y él volvió a morderla. - ¡Demonios Ranma! ¡Calma!

- ¡Gggooo! - El sonido gutural que le salió de la boca dejó a Akane congelada. - Noooo. - Y eso último tuvo la certeza de que no era un sonido, era una palabra. Abrió la boca varias veces de impresión, luego, la molestia se reflejó en su rostro, no solo porque al no defenderse, Ranma le estaba mordiendo el cuello a diestra y siniestra mientras seguía gruñendo, sino porque...

- ¿Es en serio? ¿Tu primera palabra para demostrarme que en verdad entiendes es para pelear? ¡Ranma ya, quítate de encima! - no le hizo caso, al contrario, le mordió una clavícula deshilachando el pijama en la zona.

- ¡Akane, ¿estás segura que estás bien? - Preguntó Nodoka

- Si no me dejas de morder y te quitas de encima, te juro que le digo a todos tu secreto, imbécil. - Le dijo por lo bajo.

Ranma en seguida saltó quitándose de encima y haciendo su ritual de disculpa.

- Idiota. - Masculló entrando en la casa, el heredero Saotome fue tras ella cacareando como gato mimado.

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- Akane... - La llamó suavemente durante la cena de esa noche, habían ido a un elegante restaurante a celebrar. - ¿Sigues enojada? - Ella le volteó la cara, se levantó y se fue al baño.

Minutos después, al salir del "tocador", se encontró con su cuñado que iba rumbo al servicio de caballeros.

- Oye Akane. - La llamó de pronto. - Antes de que se me olvide. Me llamó mi amigo, el que estudia el comportamiento de los animales y que ayudó a crear la terapia de Ranma.

- ¿Y qué le dijo? - Por un momento temió que fuera a decirle algo malo sobre la terapia.

- Me habla cada tanto para intentar sacarme información del "sujeto hipotético" en el que basamos el plan de mejora. - Rio un poco. - Y me dijo algo que creo que podrá interesarte, algo que se olvidó por completo de mencionar y que me dijo que era muy obvio.

- ¿Qué cosa? - Preguntó confundida.

- Los gatos no solo muerden cuando están ansiosos o por agresividad, también lo hacen para demostrar afecto e incluso para marcar su territorio y dominio a... bueno... -pareció dudar y Akane no supo descifrar si estaba apenado o se estaba conteniendo para no lanzar una carcajada. - A su "pareja"

- ¡Tofu! - Lo amonestó a punto de golpearlo

- ¡Es la verdad! - Dijo entre risas. - Para mí que, aunque todo el tratamiento ha beneficiado a Ranma, el problema principal nunca fue problema, él solo te estaba demostrando que. - no aguantó más y estalló en carcajadas. - Solo estaba demostrándote cuanto te quiere y que de alguna manera eres su...

- ¡Mejor cállate! - Lo interrumpió dándose la vuelta y alejándose de él.

- ¿Todo bien? - Le preguntó Ranma cuando la vio regresar a la mesa y su cara estaba roja, además de enojo, estaba avergonzada...

- Ranma. - Volteó a verlo, nadie les prestaba atención. - Dime algo.

- ¿Qué cosa? - Aceptó de inmediato tomándole la mano por debajo de la mesa.

- Ahora que sabes más de tu gato interior... ¿sabes porque tienes tanta afición a morderme?

- No. -Respondió de inmediato, pero... estaba más rojo que un tomate y sus orejas humearon.

- Ranma... -Le advirtió.

- ¿Qué? Aún hay muchas cosas que no comprendo del gato, no me estés presionando.

- De acuerdo, solo dile a tu gato que no lo quiero volver a ver en mi cama, de ahora en adelante dormirá contigo en tu futon.

- ¡Oye no puedes hacerme esto!

- ¿Hacerte esto? Pensé que hablábamos del gato. - Le soltó la mano y él volvió a tomársela.

- ¡El gato está dentro de mí, boba!

- ¡Y aun así no entiendes al gato! ¡Yo creo que lo que él quiere es su espacio!

- ¡Estás loca! - Le jaló la mano con brusquedad y se la mordió. Ella se quedó muda. - ¡No voy a hacerlo, ese es mi sitio, ni siquiera tú vas a sacarme de... ahí... - Con cada palabra de la oración su voz se fue haciendo más y más grave, casi gutural.

- ¿Me estás amenazando? - De verdad el idiota estaba dejando salir de nuevo al gato, ¡Santo cielo! ¡ahí ni siquiera había ningún estímulo que provocara la transformación!

- No... no... yo... - Se dio cuenta que su interruptor interno estaba sensible y se tomó la cabeza con las manos.

La familia que en un principio iba a burlarse de sus típicas peleas públicas, terminó por hacer silencio a sabiendas de lo voluble que estaba Ranma últimamente en cuanto al nekoken.

- Ranma y yo iremos a tomar aire, no se preocupen. - Lo tomó de la mano y lo sacó del restaurante.

Minutos después estaban sentados en una banca de la acera pública, el aire frio les calaba hasta los huesos y Akane que había dejado su abrigo en la silla, buscó su protección rodeándose a sí misma con los brazos de él.

- ¿Estás mejor? - Preguntó.

- Eso... creo...

- ¿Quieres nos vayamos a… - él completó la oración casi con desespero.

- ¿Al nicho?

- ¿Nicho? ¿A que llamas nicho? - El silencio se alargó. - ¿A... la casa? – Saotome negó. - ¿A mi… cuarto? – Ella dedujo y él asistió en silencio. - Tienes que comenzar a ponerle límites a ese gato Ranma. - Enfatizó.

- ¿Y crees que no lo intento? Es muy frustrante hacer lo que me sale del estómago cuando estoy en el Nekoken, y que a su vez esta estúpida técnica se active ahora tan fácilmente.

- No lo veas como algo malo, es un proceso largo, lo sabíamos desde el principio, y haz hecho un gran avance, solo no te dejes rendir.

- De... acuerdo... - suspiró.

- ¿De dónde sacaste la palabra nicho? ¿No pensé que tu usaras esa palabra?

- La tonta de Nabiki se burló de mí, dijo que mi regalo de navidad sería un nicho para gatos y... bueno... no pude... bueno el gato no pudo... dejar de pensar en tu cuarto de esa manera.

- ¿Entonces si obtuviste tu nicho por navidad? - Le preguntó burlándose.

- ¡¿Tú también?! ¡No debí decírtelo! - La soltó y Akane aun riendo se levantó, a ver cuánto tardaba en darse cuenta.

- Te veo dentro. - Dijo retirándose.

Mal humorado se levantó sin intención de entrar, pateó una piedra molesto cuando...

- ¿Mi nicho? - Su cerebro trabajó a marchas forzadas. - ¿Eso significa que... si es mi nicho? - Casi saltó de la emoción. Sin más entró al restaurante, ahora con intenciones de que la cena terminara rápido, necesitaba estrenar su regalo de navidad.

FIN

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ACLARACIONES

- Dogeza es el acto de arrodillarse y poner la cara al suelo en gesto de pedir total perdón.

- Cacareo, es, según google, el termino para el gruñido vibrante de los gatos. La verdad yo lo asocio más con las gallinas, pero si google lo dice, lo usaré, xD

- Por si no lo dejé muy claro, la niña que defendió Ranma en el parque, le recordaba a Akane.

- Nicho es un lugar cóncavo para alojar algo dentro, últimamente utilizando el termino para las casitas que venden para los gatos.

- Por cierto, y como siempre digo, no soy experta en gatos, de hecho, la mayoría lo tuve que investigar en google, así que, si hay por ahí un profesional de los michis, tómese esto como una historia meramente de entretenimiento. xD

N/A

Para el 17. Juro que próximamente me pondré al corriente, no se me olvida. Espero que les haya gustado y gracias a todos por su apoyo, en especial a:

· Benani0125

· BereNeST

· Juany Nodoka

· Akai27

· Psicggg

· Kris de Andromeda

· Rowenstar,art

· Pao Vedder

· Lelek An3li

· Guest (01)

· Saolordancer7

· arianne luna

· Guest (02)

· Nita-chan84

· nancyricoleon

· LiSa 2307

· roxbonita,x27

· Adrit126

· YokoLyn

· gatopicaro

Gracias de nuevo, soy muy feliz de tenerlos a mi lado. De este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.