Los personajes pertenecen a Rumiko Takahachi. Esta historia es original y está participando en el reto #12_eventos_decembrinos de la página de Facebook #MundoFanficsInuyashayRanma y no tiene fines de lucro. Espero les guste.

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El hechizo de los doce muérdagos navideños

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Esta historia comienza en la época más blanca del año y en el lugar donde acontecieron muchas otras historias, en la única ciudad de Japón que ha presenciado los más increíbles combates marciales, maldiciones chinas, espejos encantados y la visita de inverosímiles seres míticos como príncipes, fantasmas y hasta un fénix legendario: el famoso pueblo de Nerima.

Todo empezó cuando una bella señorita de cabellos azules llegaba a la estación local de la ciudad para la tradicional fiesta navideña de los Tendo, al bajar del tren entrecerró los ojos y se cubrió de los rayos del sol con una mano. Se le había hecho un poco tarde y aunque su regreso sería una sorpresa navideña para su familia, sabía que la única persona que sabía de su regreso estaría muy preocupado.

Mientras caminaba rumbo al centro de la ciudad la brisa le revoloteo su sedosa cabellera, que la tenía un poco más abajo a la altura de los hombros, al fin estaba en casa. Luego de más de doce semanas de ausencia sentía que había regresado al lugar donde pertenecía.

Sujetó con mucho cariño su bolso que contenía los presentes que le daría a su padre, hermanas, tíos y en especial a cierto artista marcial que, aunque nunca admitiría, le había hecho mucha falta.

La relación de Ranma y Akane siempre fue complicada, si de por sí las parejas normales tienen problemas, lo de ellos ya era una exageración. Sumado a la inmadurez e inseguridades de la corta edad a la que los comprometieron se agregaron hechizos mágicos, maldiciones y un sin fin de pirados y peleas sin sentido que hicieron que los sentimientos que habían formado sean muy difíciles de demostrar.

Sin embargo, fueron todas esas situaciones las que los unieron y crearon esa conexión inquebrantable que iba más allá de la de cualquier pareja normal. Ambos estaban seguros que podrían dejar su vida en manos del otro sin temor a ser lastimados, sus sentimientos iban más allá de lo que las personas podían entender.

Akane amaba a Ranma y ella tenía la absoluta certeza de él la amaba también. Le tomo más de diez años y varias separaciones poder admitirlo con tanta franqueza como la hacía en ese momento pero sabía que era cierto, a pesar de que actualmente eran solo amigos. Una palabra que por supuesto no les hacía justicia.

Después de los acontecimientos de Jussenkyo, decidieron que era el momento de admitir lo que ambos tanto se habían empeñado en ocultar. Se querían y por una vez fueron sinceros entre ellos. Su relación fue incluso más complicada de lo que era su amistad hasta en ese entonces, ambos eran muy jóvenes. Celosos, inmaduros y obstinados jóvenes que no supieron cómo manejar todos los problemas y situaciones tan atípicas que les tocaba tener.

Hubo muchos malos entendidos, pretendientes entrometidos, peleas sin sentido y orgullos que no cedían tan fácilmente. Se hicieron daño, mucho daño, se habían insultado, gritado y lastimado. Y un día después de una de sus varias discusiones sin pies ni cabeza decidieron que estarían mejor como amigos.

Akane tan siquiera recordaba porque estaban discutiendo en esa oportunidad, ¿habría sido alguna escena de celos infundados? ¿Quizá otra discusión por alguna comida mal preparada? ¿O por la constante presión de sus padres por casarlos lo antes posible? Ya no lo recordaba, tampoco recordaba quien fue el primero en sugerir que estarían mejor separados ni quién fue el primero en alejarse del lugar o el primero en actuar como si nada hubiera pasado al día siguiente.

Todo se veía tan distante ahora ¿y por qué no decirlo? bastante tonto. Sus padres lloraron y Nabiki les atosigaba todo el día por el dinero que había perdido sobre las apuestas de su relación. Y ellos tercos y orgullosos continuaron firmes en su decisión.

Sus vidas continuaron a veces por separado a veces juntos, habían aprendido a quererse desde lejos y aunque les costó acercarse nuevamente el lazo que tuvieron seguía más fuerte que antes. Después de todo, ellos solo querían felicidad y lo mejor para el otro aunque no fuera a su lado.

Ranma viajaba constantemente a entrenar pero siempre regresaba con regalos para ella, algunos años después Ranma comenzó a representar oficialmente el dojo Tendo y ahora era un artista marcial reconocido en toda Asia.

Akane terminó sus estudios y consiguió un trabajo que le permitía viajar muy seguido, con largos periodos de ausencia de hasta medio año en algunos casos y cuando regresaba a casa le llevaba al artista marcial sus dulces de avellana favoritos que solo se encontraban en la estación de su querida Nerima.

Cuando ambos estaban en la ciudad salían a menudo, al cine o a comer mayormente o podían pasar conversando horas de horas mientras Ranma entrenaba o mientras ella realizaba sus informes. A veces coincidían fuera de la ciudad o fuera del país, cuando Ranma estaba de gira o realizando demostraciones marciales y ella estaba de viaje de negocios, si sus calendarios coincidían incluso alquilaban una sola habitación para ambos y hasta compartían el dormitorio en muchas ocasiones. Todo, claro, totalmente de manera amical. Se sentían cómodos el uno con el otro y los años les había enseñado a relajarse y el dormirse juntos hablando hasta altas horas de la madrugada se sentía algo natural.

Todo sería perfecto si no fuera porque cada uno había seguido con su vida y sus relaciones. La primera vez que Akane vio a Ranma besar a otra chica, que no era una de las locas prometidas, sintió que algo dentro de ella se quebró para siempre y requirió de todo el valor que tenía en ese momento, sonreír y saludarlo a lo lejos mientras volvía a casa mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Cuando Ranma se acercó después para explicarle lo que había pasado ella le dijo que no tenía por qué hacerlo y que se alegraba por su nueva relación, la mirada de Ranma mostraba una mezcla entre dolor y decepción que no supo cómo interpretar, la cual solo se acrecentó cuando le dijo que había aceptado su trabajo actual, en donde viajaría constantemente, lo cual era una mentira porque no había dado una respuesta aún y francamente lo iba a rechazar antes de eso. Días después Ranma le presento a su nueva novia, una chica extrovertida y muy buena persona, debería sentirse feliz de que hallara a alguien normal para su vida. No tenía derecho a sentirse así, Ranma era solo su amigo debería alegrarse de que cosas buenas por fin le pasara a su complicada vida.

Le costó seguir adelante, sentía una opresión constante en el pecho que fue disminuyendo hasta acoplarse con su vida. Los viajes la ayudaron, conoció gente nueva, empezó a salir con otras personas también. Ranma conocía a todos los chicos con los que había estado así como ella conocía a todas las mujeres con las que el artista marcial tuvo una relación. Era una de las costumbres extrañas que tenían entre ellos, presentarle su pareja al otro y avisarle cuando terminaban su relación.

Akane tuvo muchos problemas con eso, no falto algún novio celoso que insinuaba que entre ella y Ranma había más que la amistad que decían tener, había perdido relaciones porque encontraron al artista marcial en su habitación o durmiendo juntos, bueno si ellos no lo entendían era su problema no el de ella. E igualmente le pasa a las chicas con las que Ranma salía, cuando le pedían que dejara de verla si quería seguir con ellas, obviamente todas salían con el corazón roto ya que el chico nunca accedería a dejar de verla.

El problema es que hasta el momento no había funcionado con ninguno de los chicos con los que había salido. Pero eso no tenía nada que ver con Ranma, claro que no. Bueno, admitía que a veces no podía evitar compararlos un poco con él y apenas lo hacía se arrepentía de inmediato; mucho temía que después de Ranma los otros chicos no tienen nada que hacer a su lado, ninguno de ellos resiste la comparación. Aunque eran jóvenes y su relación duro muy poco tiempo, nadie se había preocupado por ella tanto como él lo hacía, nadie le ha dado esas sonrisas, nadie le ha hecho sentir tan segura, nadie le hacía tan feliz como ese estúpido cabeza hueca. El idiota ha puesto la valla muy alto para el resto. Lo odió por eso. Y lo odiaría aún más si llegaba el día en que él se estableciera con alguna de sus novias y ella seguiría sola.

En eso estaba pensando cuando chocó contra algo que la hizo retroceder varios pasos:

— Disculpe – Una joven con un largo y abultado vestido amarillo, un suéter enorme, con gorra de lana y bufanda se levantaba perezosamente del suelo, recogiendo varios muérdagos esparcidos y unos dulces de avellana que claramente estaban estropeados y hasta se habían quedado pegados en su corto cabello negro a la altura de las orejas.

— ¿Estas bien? – Akane no pudo evitar notar lo similar que esa chica se parecía a su ella cuando tenía 16 años y eso le hizo esbozar una sonrisa nostálgica.

— Si, estoy bien, solo que los muérdagos están todos mezclado y los dulces se han arruinado… – respondió triste mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas – iba a regalárselos a mi sensei.

Akane se le encogió el corazón y vio su propio reflejo tiempo atrás cuando siempre que quería regalarle algo a Ranma algo salía mal y terminaba arruinado.

Se agacho junto a ella a recoger sus cosas.

— Lo siento mucho, ¿puedo hacer algo para ayudarte? – le pregunto a la joven mientras le ayudaba a levantarse.

Cuando la chica al fin alzó su mirada pudo ver como sus profundos ojos verdes se llenaban de nuevo de lágrimas y de la nada se abalanzo a ella, abrazándola por el torso.

— Es que esto es muy injusto… – empezó a sollozar sobre su abrigo mientras se aferraba a ella – ¿Por qué tiene que pasar esto justo hoy? – decía mientras hipaba tratando de contenerse – Todo tenía que salir perfecto, pondría los muérdagos, le daría los dulces a mi sensei y… y…

Después de eso ya no fue capaz de hablar y solo se dedicaba a llorar. Akane le acarició el cabello comprensivamente y se fue con ella hasta una banca cercana para no atraer la mirada de los curiosos y allí estuvo consolándola hasta que se calmó.

— Gracias, lamento haberla importunado – dijo avergonzada la joven.

— No te preocupes, te entiendo más de lo que te imaginas – respondió Akane – te gusta mucho tu sensei, ¿cierto?

La joven aparto la mirada avergonzada mientras sus mejillas se teñían de rojo.

— Si, pero él no ve de la misma forma. Para él solo soy una más de sus obligaciones.

— ¿Por qué dices eso? ¿Ya le has dicho que te gusta?

La joven solo negó con la cabeza, así que Akane volvió a insistir.

— Pues nunca sabrá como te sientes si no se lo dices, créeme que los hombres pueden llegar a ser muy despistados.

La joven la miro de manera incrédula y después de que Akane le sonriera, ella le contó su historia. Se llamaba Xiaoxi, tenía solo 16 años y era de Taiwan, había venido a Japón por una promesa que su padre y el padre de su sensei habían hecho hace mucho tiempo, que el chico en cuestión la tomaría como alumna. Su sensei tenía diez años más que ella y la había acogido en su casa junto a la familia de este, y después de la escuela tomaba clases con él.

— Y por eso quería darle este regalo – dijo mirando con tristeza los dulces – son sus favoritos… y así demostrarle lo mucho que me importa pero ahora están arruinados; él es muy popular todas las chicas suspiran por él y siempre tiene un séquito de locas que lo siguen a donde vaya… pero justo hoy viene otra chica a verlo y él se notaba bastante entusiasmado y yo …yo tenía este loco plan…

Akane se quedó pasmada mientras la pequeña hablaba, así que en el mundo existen más padres locos e irresponsables que hacen promesas estúpidas sin pensar en cómo afectará eso a sus hijos. Se sintió muy identificada con la historia de la adolescente, aunque también un poco preocupada porque obviamente su sensei era un hombre mucho mayor que ella, aparentemente era un casanova con todas las chicas a sus pies y podía tomar ventaja de la situación en la que se encontraba. Aunque según Xiaoxi, su sensei era un hombre amable, respetuoso y nunca se ha aprovechado de la situación ni ha sacado ventaja de todas las atenciones que tiene y sabía que en el fondo no le iba a corresponder. Akane pensó que era tierno, que la adolescente sienta un amor platónico por su sensei y además quien era ella para juzgarla después de pasar años enamorada del Dr. Tofú, solo esperaba que esa chica pudiera conocer al "Ranma" que le hiciera olvidar ese primer amor.

— Disculpe, creo que ya la he quitado demasiado tiempo, será mejor que regrese o se preocuparan.

— Espera – la detuvo Akane sacando algo de su bolso – Tómalos, son los mismos dulces de avellana.

El rostro de Xiaoxi se iluminó por unos segundos antes de mirarla con culpa.

— Pero… pero son suyos. Además, ya no tengo dinero para pagárselos.

Akane le sonrió suave y negó levemente con la cabeza.

— Acéptalos y dáselos a tu sensei, seguro le hace ilusión que le regales algo. Además, fue mi culpa por no ver por dónde iba.

— Muchas gracias – la joven se lanzó a abrazarla rápidamente para después alejarse – ya me tengo que ir.

— ¡Mucha suerte! – le deseó Akane mientras la veía irse.

Akane no pudo evitar soltar un suspiro al quedarse de nuevo sola, esa niña era una copia exacta de ella cuando tenía su edad y de todo corazón esperaba que su suerte sea mejor que la suya. El claxon de un auto la sacó de su ensoñación y recordó que ya pasaba de mediodía, ella también estaba tarde para llegar a casa ¿Debería ir directamente o regresar a la estación por los dulces de avellana que tanto le gustaban a Ranma?

No tuvo que pensarlo mucho pues la respuesta le llego en forma de notificación a su celular.

"Dijiste que venías para el almuerzo ¿todo bien? – R"

Involuntariamente sonrió a la pantalla, definitivamente regresaría por los dulces para ese bobo.

"Surgió un imprevisto, almorzaré cerca de la estación – A"

"¿Estas bien? ¿Quieres que vaya por ti? – R"

"Estoy bien, ¡tarado, ni se te ocurra acercarte!, eres pésimo inventando excusas. Arruinarás la sorpresa para todos – A"

"Marimacho, si no llegas antes de que comience la fiesta, iré a buscarte sin importarme lo que digas – R. PS: tenemos que hablar"

"Hablamos cuando llegue. Nos vemos pronto – A"

Y sin más guardó su celular y se dirigió camino a la estación, debía darse prisa sino quería que Ranma montara toda una escena con su tardanza, quizá le contaría luego, de su encuentro con la niña y lo mucho que le recordó a ella en sus viejos tiempos.

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Unas cuantas compras adicionales y varias horas después se encontraba frente a las puertas del dojo, como había extrañado ver aquella antigua madera, olía a su familia, olía a hogar pero aún le faltaba algo para sentirse completamente en casa. Estaba a punto de entrar cuando su celular comenzó a vibrar en su bolsillo.

"Ya comenzó la fiesta. Estoy empezando a sospechar que te has quedado con alguno de tus estúpidos pretendientes a pasar Noche Buena– R"

Akane sonrió instintivamente a la pantalla del celular. Ese bobo.

"¿Celoso? – A"

"Te lo advierto, 'Kane … – R"

"La verdad es que sí. Es alto, guapísimo y con unos ojos azules de infarto – A"

"Yo tengo ojos azules – R"

"Tarado – A"

"Solo llega pronto ¿quieres? – R"

"Estoy justo en la entrada– A"

"No entres, marimacho. Yo salgo– R"

Akane no tuvo de tiempo ni de pestañear cuando súbitamente la puerta del dojo se abrió y cerró en cuestión de segundos, un par de brazos ya estaban rodeándola con tanta fuerza que la levantaron del suelo. Akane correspondió el abrazo dejando caer todas sus bolsas al piso sin importar que se hayan arruinado y comenzó a reír cuando él comenzó a darle vueltas en medio de la calle.

— No hagas tanto ruido que aún nadie se ha dado cuenta de tu llegada – le dijo Ranma cuando la depositó suavemente en el suelo sin soltarla realmente.

Akane ablando su mirada al ver la preocupación de su ex-prometido por no querer arruinar la sorpresa y no pudo evitar lanzarse nuevamente a sus brazos rodeando su amplio pecho.

— Ranma, te he extrañado mucho – dijo de pronto enterrando un poco más la cabeza en su camisa, ahora sí se sentía como en casa.

— Entonces debiste volver mucho antes, tonta – respondió el artista marcial depositando un suave beso en sus cabellos y rodeándola nuevamente – yo también te he extrañado, 'Kane.

Akane en ese momento lo vio más claro que en toda su vida, quería darse otra oportunidad con Ranma, quería poder salir con él sin que le hicieran problemas, quería llegar a casa y abrazarlo como ahora, quería poder dormir a su lado como algo más que su amiga y quería besarlo. ¡Por Kami! Que moría por besarlo.

— ¿Qué sucede? ¿Por qué me miras así? – preguntó confundido

Akane se sonrojo como cuando tenía 16 años y era atrapada teniendo ideas románticas sobre su prometido, así que se separó de pronto y tomando valor inhaló un poco de aire para volver a la realidad. Ya no tenían 16 años, de verdad quería intentarlo y se lo diría ahora.

— Ranma… yo… yo… vine a decirte que…

Definitivamente sus ojos cobalto brillando tan intensamente bajo el atardecer le quitaban el valor que tenía, pero cuando él la tomó de la mano para animarla, ella pudo distinguir en ese cobalto intenso algo que no veía en él hace mucho tiempo ¿esperanza?

— ¿'Kane?

— Sensei…

Ambos se separaron tan rápido para ver a la pequeña adolescente saliendo de la residencia Tendo.

— ¿Xiaoxi? – Akane abrió tanto los ojos que temió que se le salieran de las cuencas

— ¡Xiaoxi! – Ranma solo pudo bufar fastidiado por la interrupción – Un momento – dijo mirando a Akane – ¿se conocen?

Akane solo asintió mientras miraba de la niña a Ranma una y otra vez. Con razón esas ropas se le habían hecho tan conocidas, eran las suyas. Eso significaba que la historia de la niña: el padre irresponsable, los dulces de avellana, el enamoramiento, el sensei. La mente de Akane trabajaba a mil por hora y cada pieza comenzó a encajar como rompecabeza a punto de ser armado.

¡Oh por Kami! ¡Ranma era el sensei diez años mayor del que Xiaoxi se había enamorado!

— ¡No! – grito la adolescente saltando sobre Akane, bueno básicamente la tacleo y cayó sobre ella en el suelo – ¡No por favor! ¡No!

— ¡Xiaoxi! – grito Ranma molesto mientras se acercaba a recoger a las dos chicas del suelo – ¿Akane estas bien?

Ranma levanto a la niña como si no pesará nada y luego le tendió la mano a la chica que aún no salía de la impresión de saber que el mundo en verdad es un lugar muy pequeño.

— ¿Akane?

— Yo … este… – miró la carita llorosa de la joven y no pudo evitar sentir lástima por ella – Sí, solo algo impresionada.

— ¿De donde se conocen? – cuestionó Ranma.

Xiaoxi enrojeció tanto que quiso salir corriendo del lugar, pero Akane fue más rápida y la atrapo de la mano antes que se vaya.

— Ranma, necesito hablar con Xiaoxi un momento ¿puedes ir entrando todas estas bolsas por mi?

Ranma afilo la mirada un momento, no le gustaba que Akane le ocultara cosas, pero cuando ella le guiñó el ojo supo que era mejor seguirle la corriente. Así que asintió y obedeció lo que le decía.

Una vez solas, Akane tuvo que tomar varias bocanadas de aire para tranquilizarse y tranquilizar también a la joven.

— Esta bien, Xiaoxi – dijo finalmente – no voy a decir nada, tu secreto esta a salvo conmigo así que no tienes por qué avergonzarte.

— ¿Lo prometes?

— Te doy mi palabra de artista marcial – declaro Akane muy solemne.

Xiaoxi soltó todo el aire que estaba conteniendo pero no evitó que unas pequeñas lágrimas vuelvan a caerse de sus mejillas.

— Pensé… pensé – comenzó a decir mientras intentaba contener las ganas de llorar – que Ranma sensei podría fijarse en mi. De verdad esperaba que la chica que llegará esta noche sea horrible, espantosa, una barbie descerebrada, una cabeza hueca, frívola y superficial que no lo merecía.

Akane le puso una mano sobre el hombro de la niña y ella no pudo evitar volver a abrazarla como lo hizo horas antes.

— Pero tu eres muy buena, eres amable y bondadosa y eres muy bonita ni siquiera puedo odiarte.

Akane no pudo más que pensar que irónica es la vida, ella sentía lo mismo con respecto a Kasumi cuando estaba enamorada de Tofu, nunca pensó que algún día alguien pensara en ella de la misma manera.

— Ranma y yo solo somos amigos – le dijo tratando de reconfortarla.

— No deberían – dijo sorprendiéndola – se nota que te quiere mucho.

Akane suspiró pesadamente estaba a punto de responder cuando Xiaxi se separó de ella abruptamente.

— ¡Los muérdagos! – dijo alterada abriendo muchos los ojos - ¿¡Qué he hecho?!

— Xiaoxi, cálmate ¿Cuáles muérdagos?

La joven le explico algo alterada y muy avergonzada que en su desesperación porque Ranma la quiera había comprado doce muérdagos mágicos traídos de Taiwan, que habían sido regados con una poción de amor y atracción. Once de ellos hacían que las personas que estaban debajo se besaran inevitablemente así ellos se rehusarán y solo terminaba cuando el muérdago desaparecía, hasta allí a Akane no le pareció tan malo y hasta pensó que habían estafado a la pobre muchacha porqué esa era una tradición que ya venía hace un tiempo muy popular en Tokyo y prácticamente la gente hacia eso bajo cualquier muérdago normal, pero cuando Xiaoxi le explicó que ese beso hechizado era despertando sus más bajos instintos eso si preocupo un poco a Akane y por último el doceavo muérdago, el de la eternidad, ese no desaparecía sino que se fusionaba con la pareja haciendo que pasaras el resto de tu vida con la persona que has besado, estuvieras enamorado de ella o no.

— … Y los coloque todos en el dojo junto a los otros adornos de Kasumi.

— ¡¿Qué hiciste qué?!

Ninguna de las dos se dio cuenta en qué momento Ranma regresó pero en ese momento era lo que menos importaba, debían evitar que los invitados cayeran hechizados bajo esos muérdagos.

Akane rápidamente jalo a Xiaoxi en dirección al dojo y Ranma las siguió tratando de asimilar todo lo que había oído.

— ¿Tienes manera de identificar los muérdagos encantados de los normales? – preguntó Akane llegando al dojo.

— Los doce encantados, sí, tienen tres adornos rojos en el medio, los de Kasumi solo tienen dos – Akane y Ranma asintieron entendiendo la situación – pero el muérdago de la eternidad no puedo, cuando choqué contigo en la mañana se mezclaron todos y ya no supe distinguirlos – admitió avergonzada.

— Xiaoxi, ¿en qué rayos estabas pensando?

— ¡Ranma! – le reclamó a Akane – en este momento es más importante evitar que el hechizo haga efecto.

Los tres estaban parados en la entrada del dojo, todos sus amigos y familiares estaban presentes, felizmente el intercambio de regalos aún no había comenzado por lo que aún nadie era víctima del hechizo de los muérdagos.

— Ese es uno de los muérdagos – señalo Xiaoxi – tiene tres adornos.

— Iré por él, espérenme… - comenzó a decir Ranma pero nunca terminó ya que la voz de Nabiki resonó por todo el salón.

— ¡Muy bien! Que comience el intercambio de regalos.

Después de eso todo fue un caos.

Akane entró al dojo para intentar detener lo inevitable, pero cuando la vieron su padre se lanzó a abrazarla igual que sus tíos, los locos de siempre hicieron una avalancha en su dirección y al verse amenazadas por su presencia las prometidas fueron tras Ranma, quién nunca llegó a quitar el muérdago.

En toda esa confusión de abrazos, cadenas, listones, rosas negras, bombas, espátulas y chuis, la primera víctima del hechizo no fue nada más y nada menos que la dulce Kasumi, quien para su suerte venía acompañada del Dr. Tofu con quien ya tenían buen tiempo de relación. Y frente a su padre y todos los invitados, la dulce y recatada Kasumi, quién ni siquiera tomaba de la mano en público al doctor le colgó los brazos al cuello mientras este la alzaba en brazos para profundizar el beso.

— ¡Kasumi! – gritó Soun con cascadas en los ojos viendo como su bebita mayor daba ese espectáculo muy poco conservador.

— ¡Hermana, hasta que por fin! – silbó Nabiki sin saber muy bien lo que estaba ocurriendo.

De pronto el muérdago encima de ellos desapareció y ambos se separaron muy avergonzados. Felizmente era uno de los de efecto temporal. Ranma y Akane intercambiaron una mirada de miedo, si eso podían hacerle a la dulce Kasumi no se imaginaban que podría pasar con el resto y ni hablar del doceavo muérdago

— ¡Sensei, cuidado! – gritó Xiaoxi al ver como Ranma estaba a punto de caer bajo uno de los muérdagos junto a la rosa negra.

Akane contuvo el aire mientras vio como Ranma haciendo uso de sus reflejos saltó hacia un lado dejando a Kodachi junto a Gosunkugi, los cuales en unos segundos se estaban comiendo a besos. Todos los miraron horrorizados hasta que el muérdago despareció y el espectáculo termino con Kodachi llevándose al delgado chico envuelto en un lazo y este pinchando agujas en una muñeca vudú con una coleta de costado.

"Definitivamente tal para cual" pensó la peli azul al ver tan desagradable escena.

— ¡Akane, quítate de allí! – gritó Ranma al ver lo que iba a suceder.

Por el descuido de lo sucedido Akane no se dio cuenta que quedo parada bajo uno de esos infernales muérdagos y Ryoga iba peligrosamente hacía ella. Felizmente Xiaoxi había sido entrenada por Ranma y sus reflejos eran muy buenos así que empujo a la primera persona que estaba a su lado, quién resulto ser Ukyo, que a su vez choco con Akane tirándola al suelo y quedando ella y Ryoga bajo el muérdago.

La escena fue muy tierna incluso más delicada que el beso de Kasumi y todos quedaron encantados con ello hasta que el muérdago despareció y Ryoga rojo de vergüenza utilizo la técnica de la explosión para escapar de allí seguido por una avergonzada Ukyo que llamándolo cobarde fue tras él.

Ranma se acercó a ayudar a Akane que estaba tan confundida por lo que pudo haber pasado que no tuvo tiempo si quiera de levantarse.

— Idiota, tienes que ser más cuidadosa – le recriminó el chico – por poco y eras tú quien besa a ese cerdo.

Akane acepto su ayuda e iba a contestar por el insulto pero en ese momento la vieja Cologne llegó a su lado.

— Yerno, ¿qué rayos significa todo esto?

Ranma se mantuvo callado, lo último que necesitaba era que la momia sacará ventaja de la situación y lo quisiera emparejar con su nieta, cuando no obtuvo respuesta volteo a ver a Akane quién se puso nerviosa y desvió la mirada al techo dándole a la anciana la respuesta que necesitaba.

— ¡Los muérdagos! – dijo adivinando lo que sucedía.

Ranma se golpeó la frente por la incapacidad de mentir de Akane.

— Shampoo – llamó Cologne a su nieta – son los muérdagos, no caigas bajo uno de ell…

La abuela nunca terminó la frase porqué por voltear a ver a Cologne, Shampoo no se dio cuenta que Kuno venía en su dirección, ni que Sasuke venía tras él y que Mousse abrazo a Kuno confundiéndolo con la amazona, quién lo aparto de un golpe empujándolo sobre Shampoo, rodando varios metros con ella en el suelo y terminando bajo uno de los muérdagos hechizados.

Mousse tomó la cintura de su amada con fuerza y determinación y la sentó sobre su regazo en el suelo del dojo, mientras le perfilaba con pasión los labios y Shampoo le respondía de la misma entusiasta manera.

— No saber que Mousse ser tan varonil – fue lo único que dijo la china antes de colocarse a horcajas sobre su compatriota y seguir con su cometido.

Cologne solo movía la cabeza en desaprobación presenciado todo ello incluso cuando el muérdago desapareció y Shampoo se fue a perseguir a Mousse exigiendo el beso de la muerte, pero en realidad era la única que los miraba.

Unos metros más allá otra escena similar se desarrollaba debido a la confusión anterior los chinos no fueron los únicos en quedar bajo un muérdago sino también Kuno y su fiel sirviente Sasuke, quienes se daban unos excéntricos besos delante de todos los presentes.

— ¡Vayan a hacer sus cochinadas a otro lado! – Ranma mandó a los dos chicos a volar al ver las náuseas que causaba semejante espectáculo desmedido de pasiones liberadas.

— Ambos muérdagos desaparecieron – dijo Akane colocándose a su lado – felizmente eran solo temporales.

— ¡OH NO! – el grito de Genma se escuchó por todo el salón, había quedado atrapado, nadie sabe cómo, junto a Nodoka bajo uno de los muérdagos – perdóname Nodoka, querida, toda esta gente será testigo de la pasión Saotome.

Después de eso la pareja de esposos solo se dieron tres recatados piquitos antes de que el muérdago sobre ellos desapareciera.

Ranma se quedó viéndolos con una gota de sudor cayendo por su frente "¿A eso le llamaba Pasión Saotome?"

— Yuka, ¡cuidado! – gritó Akane a su lado sacando al artista marcial de su letargo, pero era demasiado tarde su amiga ya se estaba besando tímidamente con Hiroshi.

— Ejem… 'Kane – le dijo Ranma señalando el muérdago sobre el que la pareja estaba parada. Obviamente, no era uno de los hechizados y solo lo hacía por diversión.

— Par de idiotas – dijo Akane mientras reía y Ranma se permitió relajarse por unos segundos.

— Sensei, estuve quitando algunos de los muérdagos de adorno para evitar confusiones – Xiaoxi llegaba con una bolsa de adornos a su espalda.

— ¡Muy bien pensado, Xiaoxi! – la felicitó Akane.

— La abuela Cologne me ayudo – respondió con modestia – pero no pudimos hacer nada con respecto a ellos – añadió señalando a cinco parejas más que habían caído bajo el efecto del hechizo.

Los jóvenes voltearon a ver dónde señalaba la adolescente, un par de compañeros de secundaria de Ranma y Akane; Sayuri y Daisuke, Nabiki con un millonario de la ciudad – aunque Akane tenía sus dudas que eso sea producto del hechizo – y miss Hinako en su versión niña con un cachorrito llenándolo de besos por todos lados. Ambos suspiraron con alivio al ver que en un instante los muérdagos desaparecieron y la fiesta volvía a la normalidad.

— Solo quedan dos – Xiaoxi señaló los únicos dos adornos en el techo, eran exactamente iguales, ambos con tres adornos, la única diferencia era que uno era una simple planta y el otro te hechizaba por la eternidad – Voy a empezar a desalojar a los invitados.

Akane asintió, sería lo mejor para todos.

Ranma captó por la esquina del ojo la mirada de la vieja y eso lo hizo ponerse en alerta de inmediato, seguro a estas alturas Xiaoxi ya le había contado lo que el hechizo hacía y si el último muérdago, el de la eternidad, caía en manos equivocadas no quería ni imaginar las horribles consecuencias; tampoco era muy difícil imaginar lo que estaba tramando la anciana, quería robar el muérdago hechizado para usarlo con él y su nieta sólo estaba esperando el momento en el que sepa con certeza cuál de los dos es.

Akane, quién había llegado a la misma conclusión; se acercó a Ranma y lo tomó de la mano entrelazando sus dedos como lo había hecho varias veces cuando estaban a solas, esto sorprendió al azabache ya que cada vez que la chica hacía esto le comunicaba alguna decisión seria que había tomado.

— No podemos dejar que nadie más caiga bajo cualquiera de esos dos muérdagos, sería demasiado peligroso… nosotros… – dijo intentando no demostrar lo nerviosa que estaba.

— Nosotros… – repitió el chico asimilando lo que le intentaba decir.

Ranma no sabía como sentirse al respecto, él la amaba lo sabía de sobra la quería tanto en su vida que hasta había aceptado que fuera solo como amiga; debería tomar la oportunidad que la chica le estaba ofreciendo o debería rehusarse al sacrificio que ella estaba dispuesta a tomar para no perjudicar a nadie.

— Akane…yo…

— ¡Hapodaikarin!

La respuesta nunca llegó, cuando la bomba explotó la vieja momia saltó hacía uno de los muérdagos, Ranma saltó en la misma dirección. Akane golpeo al maestro antes que llegará a sus senos y otra bomba explotó desalojando a todos los asistentes.

El dojo había quedado vacío, solo con cuatro personas adentro. Akane tirada en una esquina, Ranma en el extremo contrario y el abuelo Happosai con la abuela Cologne en el medio bajo uno de esos muérdagos, dándose apapachos y besos de abuelitos. Los chicos vieron como el último muérdago descendía sobre el par de ancianos y se repartía mitad y mitad en su pecho, después de eso anunciaron que se iban a casar y ambos viejitos se fueron cantando y saltando en busca del templo más cercano.

Ranma corrió hasta donde estaba tirada Akane.

— ¿'Kane, estas bien?

— Sí – respondió ella levantándose con el apoyo de Ranma – Por fin terminó.

— Por fin terminó – repitió él mirándola fijamente a los ojos, justo en ese momento el muérdago sobrante cayó en medio de ambos, a lo que rieron de buena gana mientras se iban acercando peligrosamente a cumplir la tradición del beso, sin hechizo, sin obligaciones…

— ¡Feliz Navidad!

El sonido de los fuegos artificiales se escuchó afuera del dojo mientras los pasos se iban acercando haciéndolos separarse rápidamente.

— ¡Akane, hija, feliz navidad!

— ¡Sensei, feliz navidad!

— ¡Ranma!

— ¡Hermanita!

— ¡Ranma, mi hijo tan varonil saluda a tu madre!

— ¡Buena navidad, cuñadito!

De más esta decir que no llegaron a concretar la tradición ya que su inoportuna familia los interrumpió a escasos milímetros; pero por esta vez lo dejarían pasar ya que la navidad siempre es ocasión para celebrar.

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"Te espero donde siempre – R"

Akane tuvo que esperar que su familia se retirara a sus habitaciones y que Xiaoxi se quede dormida para poder escabullirse, ambas compartían su cuarto y la adolescente estaba encantada con el Principe Toma, a quién pudo conocer gracias a todo el alboroto que causaron los muérdagos navideños, Akane le había recomendado ser ella misma y Akane se alegró de que ya no estuviera triste ni sufriera por lo de Ranma. Toma era un caballero y alguien más acorde a su edad, así que internamente se alegró por ella, esperaba que esa ilusión sea correspondida.

— Tardaste mucho, 'Kane – Ranma se encontraba echado sobre el tejado sobre una manta que seguramente el había traído.

— Lo siento – respondió Akane sentándose sobre la manta a un lado de él – Xiaoxi estaba muy entusiasmada por algo y demoro bastante en dormirse.

Ranma se estiro perezosamente y se sentó más pegado a ella.

— Lo que me recuerda – dijo sacando una bolsa de dulces de avellanas y ofreciéndole algunos – Xiaoxi me los dio en la tarde, pero sé que tú los compraste.

— ¿Ella te lo dijo? – pregunto mientras se le daba un pequeño mordisco al dulce.

— Ella siempre me regala estos dulces – dijo Ranma sonriendo mientras devoraba un par de los pastelillos – pero está es la primera vez que están rellenos con crema.

Akane rio, ella era la única persona que sabía que a Ranma le gustaban más de ese modo así que cuando un día descubrió que el artista marcial los sumergía en crema decidió que pediría al vendedor que los rellene solo para él, era algo poco usual y obviamente le cobraban un adicional pero bien valía la pena.

— Xiaoxi no me ha dicho nada, pero no es difícil deducir que tu se los diste – dijo el artista marcial mientras le guiñaba el ojo.

— No sabía que eran para ti, solo intentaba ayudarla.

Ranma asintió y siguió comiendo en silencio.

— Ranma, por favor no seas muy duro con ella. Solo es una niña y a esa edad se hacen muchas tonterías y las decisiones no siempre son las correctas…

Ranma la miró un poco más de lo necesario, intentando descubrir lo que sus palabras escondían. Las últimas semanas sin ella habían sido una tortura, no pudo ir a visitarla porque estaba demasiado ocupado con el dojo y los entrenamientos; y no podía permitirse un viaje tan largo para darle el alcance, además temía que en cualquier momento algún idiota volviera a ilusionarse con ella y él no podría hacer nada más que presentarse como su amigo. Eso lo estaba matando. Él la amaba ¡maldita sea! No entendía porque tenía que seguir siendo solo su amigo y esta noche se lo diría.

— ¿De verdad estabas dispuesta a estar conmigo bajo el muérdago de la eternidad? – preguntó conteniendo el aire.

Akane parpadeo un par de veces antes de ponerse completamente roja. ¿Qué es lo que le pasaba? Tenía que dejarse de niñerías y actuar como la adulta que era.

— Si – respondió firme – Ranma yo …

— Cuando terminamos dijiste que solo nos hacíamos daño…

Eso la descolocó y el valor que había tenido se esfumó de repente.

— ¿Qué?

— ¿No lo recuerdas? – dijo mirándola mortalmente serio, él no había podido olvidar esas palabras en diez años – Habíamos puesto reglas para no terminar peleando o con una escena de celos…

— Y de pronto ya no sabíamos ni de qué hablar – Akane completo la frase recordando ese momento – te dije que se sentía como si estuviéramos en un campo minado.

— Yo no podía hablar de mi cura sin que involucrara a las locas de la ciudad y te ponías celosa.

— Yo no podía hablar de mis estudios porque no querías que me fuera lejos y conociera a más chicos.

— Temía que me dejarás por alguien normal – Ranma lanzó una risa sarcástica – y al final sucedió … ya no me hace ni puta gracia ahora.

— Te dije que nos aferrábamos a los buenos momentos y que…

— El resto del tiempo solo discutíamos, nos insultábamos y nos heríamos mutuamente.

— Me dijiste que si hubiera estado destinado a funcionar – Akane desvió la mirada hacia el cielo.

— Ya hubiera funcionado.

Akane lo miró con esos enormes ojos color avellana que tanto le gustaban y eso le dio valor.

— Lo que no te dije en ese momento, Akane – comenzó él sosteniéndole la mirada – es que no creía que algún día pudiera amar a alguien tanto como te amo a ti.

Akane no podía creer lo que escuchaba, no solo lo que eso significaba sino que la había llamado por su nombre estando a solas, desde que se habían vuelto más cercanos Ranma la llamaba 'Kane cuando nadie estaba cerca, eso le encantaba y sentía que el había creado una conexión que solo ella conocía, pero ahora eso significaba que le estaba hablando totalmente en serio.

Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas.

— Yo me arrepentí de inmediato de esa decisión – confesó ella seria – tenía pensado hablar contigo sobre el trabajo que me habían ofrecido y pedirte que siguiéramos intentandolo pero te vi con…

Ranma abrió los ojos recordando lo que pasó justo después de que Akane regresara de su entrevista y su suerte de mierda hizo que lo encontrará en esa situación.

— ¡Ella me besó! ¡Ni siquiera la conocía solo le ayude con un paquete pesado que tenía!

— Me costó mucho trabajo saludarlos como sin nada – admitió ella – y cuando fuiste a buscarme tuve que comerme mis sentimientos para felicitarte.

— Me dolió que pensaras eso de mí ¿Cómo crees que al poco tiempo de terminar con el amor de mi vida ya iba a estar con otra? – prácticamente lo ladró, poco le importaba si alguien escuchara.

— Ranma…

— Y me dolió saber que habías aceptado tu estúpido trabajo que te llevaría lejos, como si dejarme no fuera un problema para ti.

— ¡Eso era mentira! – se defendió la chica – no había aceptado nada, es más, lo iba a rechazar para quedarme aquí contigo.

Ranma se quedó sin palabras mientras veía como la chica que amaba luchaba con todas sus fuerzas para contener sus lágrimas.

— Y después tu la presentaste como tu pareja – dijo esto y dos ríos salados cayeron inevitablemente.

Ranma solo la abrazó mientras ella lloraba en su pecho y el sentía la necesidad de golpearse a si mismo por haberla puesto triste. Quizá Akane si tenía razón, solo se lastimaban mutuamente.

— Solo le pedí que fuera mi novia porque pensé que tu me estabas dejando, era mi manera de demostrarte que yo también estaba bien con la separación – susurró bajito cuando Akane se calmó.

Ella se separó de él riéndose de lo estúpidos que ambos habían sido.

— Somos unos idiotas – afirmó secándose las lágrimas y recostándose para mirar el cielo – los más grandes idiotas de todo Japón.

— Del mundo entero diría yo – Ranma se volvió a acostar a su lado.

— No puedo creer que sea la primera vez en diez años que hablamos de eso – Akane desvió los ojos en su dirección – Supongo que era algo demasiado doloroso para ambos.

— 'Kane, ¿sabes porque me gustan tanto los dulces de avellanas? – pregunto de pronto sorprendiéndola por el repentino cambio de tema.

Ella solo negó con la cabeza, si lo pensaba a detalle el artista marcial un día que fueron a la estación juntos fue directo a esa tienda y declaró que ese era su dulce favorito, nunca dio mayor detalle del porqué.

— Porque son color de tus ojos – admitió haciéndola sonrojar –son bastante dulces pero no lo suficiente por eso les agrego crema para que puedan acercarse un poco a tus labios.

— Ranma… – Akane sintió que se le estaba quebrando la voz – ya no quiero que seamos solo amigos.

El chico se levanto y a ella consigo, para quedar ambos de pie sobre el techo y de su bolsillo sacó una pequeña cajita.

— Feliz Navidad, 'Kane

La chica abrió los ojos por el shock ¿sería acaso…

— Tranquila no es un anillo de compromiso – dijo juguetón – al menos no por ahora – añadió guiñando el ojo al ver un poco de decepción en la cara de ella.

Akane frunció el ceño, el muy idiota encontraba la situación divertidísima mientras ella era un carrusel de emociones. Abrió la pequeña cajita y encontró un anillo, no de compromiso tal como se lo había mencionado Ranma pero si uno muy delicado y bonito.

— Es un anillo de promesa – indicó el azabache un poco nervioso sacando la joya de su lugar y colocándosela suavemente en su dedo – la promesa de que siempre voy a estar contigo.

Akane sonrió y se colgó de su cuello mientras le agradecía y prometía estar siempre allí también.

— Yo también traje algo – dijo separándose de pronto.

Saco algo de su chaqueta que escondió entre sus dos manos y cuando Ranma estaba apunto de preguntar ella abrió ambas palmas revelando su contenido: un muérdago.

— Sé que no es el muérdago de la eternidad pero …

Ranma no lo pensó dos veces y la beso de lleno en los labios, delicado y suave al principio y después fuerte e intenso. Había ansiado besarla todo este tiempo y ahora que lo hacía no podía contenerse. Akane respondió con el mismo entusiasmo entre risas de alegría y promesas sobre un futuro juntos… un futuro mejor.

Cuando se separaron sus labios estaban hinchados y ambos juntaron sus frentes en señal de complicidad, estaban demasiado felices como para separarse aún.

— Feliz Navidad Ranma – dijo Akane sonriendo sobre su aliento.

— ¿Hasta cuándo te quedas? – pregunto refiriéndose a los días que el trabajo de la chica le permitía estar en la ciudad y no queriendo desaprovechar ningún minuto más.

— Para siempre – respondió ella, ya después le contaría que antes de venir había renunciado para pelear por sus sueños.

Ranma agrando su sonrisa y la volvió a besar con más pasión aún, después la cargo y se la llevo a su habitación. Era una suerte que sus padres hayan decidido regresar a su propia casa esa noche y que tuvieran toda la noche para demostrarse cuanto se habían extrañado.

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FIN

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¡Lo logré!

Queridos lectores, ¡es tan bueno saludarlos nuevamente!

No saben lo que me ha costado terminar esta historia, este fic fue escrito inicialmente para el reto #Navifics_Con_MundoFanfics realizado en diciembre 2021 pero por cosas del destino no pude llegar a terminarlo, y la verdad este año he estado bastante inactiva en el fandom pero no por eso he dejado de amarlo; así que me puse las pilas, saque tiempo y me he propuesto acabar todas las historias que tengo en borradores para compartirlas con ustedes.

Espero les haya gustado, sé que está un poco enredado, pero espero haber captado la esencia de los personajes (recuerden que en esta historia cada uno tiene 26 años así que los diálogos son un poco más maduros) y el espíritu de estas fiestas.

Si les gusto por favor háganmelo saber que me encanta leer sus comentarios, es más, gracias a un comentario en una de mis historias terminadas me dio el ánimo que necesitaba para decidirme en escribir esta.

¡Que pasen todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!

Que la venida del Niño Dios ilumine cada uno de sus hogares y que reine la paz en sus corazones.

Los quiero infinito,

Nita

22/12/2022