La presente historia es un regalo especial para @Sue21 por su participación y esfuerzo en nuestro grupo Ranma Latinoamérica ¡Muchas gracias por toda tu dedicación y tiempo!
DISCLAIMER
Los personajes no me pertenecen, son creación de la talentosa Rumiko Takahashi, yo sólo los ocupo como diversión y sin ánimos de lucro.
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-Deprisa, casi los perdemos-
-¿Que jamás se cansarán?- exclamó con fastidio.
-Tú podrías haber terminado con esto-
-¿Qué?-
-¡Corre! Se están quedando atrás –
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Veía con nostalgia los restos de lo que pensó sería el fin de sus problemas, nunca imaginó que la pesadilla apenas comenzaba.
Estaba por barrer cuando un muro cayó detrás de ella.
-¡Buenos días, Airen!- exclamó la china con entusiasmo hasta que miró a la integrante de la familia Tendo y dijo con fastidio- sólo ser chica violenta. ¿Dónde está Ranma?-
-No lo sé, quizás dormido- respondió sin disimular su molestia.
-Pobre Akane ¿Estar enojada por quedar plantada en día de boda?- cuestionó con burla.
Cuando iba a contestar desde la casa se hizo presente una característica risa aunada a una explosión.
-¡Akane, mi amor! He venido a consolarte ¿Dónde estás?-
-Mi amado Ranma, no sufras más por mi, estoy aquí dispuesta a ser tu mujer-
-¡Ranma! ¿Cómo pudiste lastimar a Akane de esa manera? ¡Te haré pagar!-
-¡Ran-chan! Te traje el desayuno, pensé que tendrías mucha hambre luego de todo lo que pasó-
-¿Dónde estás, Shampoo? Olvida a Saotome y vivamos felices –
Akane apretó el palo de la escoba con furia.
-¿Que no se cansan?- masculló.
Sin poder hacer nada fue empujada por la amazona abriéndose paso hacia el sitio donde se escuchaba el alboroto mientras llamaba por lo alto con su chillona voz al heredero Saotome.
La menor de las Tendo se dispuso a ir hacia allá con toda la intención de correr con lujo de violencia a los invasores cuando una ráfaga carmesí entró a donde estaba, la levantó con premura al tiempo que pudo observar una enorme polvareda que les seguía atestada de gritos inteligibles de conocidas voces.
-¿¡Pero qué…!?-
-Debemos irnos, Akane, o jamás nos dejarán en paz- exclamó Ranma mientras saltaba por los techos de Nerima con su prometida en brazos. Ella se aferró a su cuello, tristemente sabía que tenía razón, esto jamás acabaría.
-Nos iremos rumbo al bosque, espero perderlos entre la espesura- corrió como nunca antes con su preciada carga.
Akane resopló resignada, gesto que no pasó desapercibido para el chico a pesar de la precaria situación.
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Casi al anochecer quedó montado el campamento, le sorprendió a Akane que Ranma llevara su mochila de viaje lista con todo lo necesario ¿Acaso él pensaba fugarse? un horrible sentimiento le oprimió el corazón.
-Toma- la sacó de sus pensamientos entregándole un paquete – deberías cambiarte, será una noche fría-
Ella le miró desconcertada sin embargo no pudo adivinar nada en aquel rostro que se escondía entre las sombras proyectadas por la fogata. El joven le señaló la tienda y ella obedeció dócilmente.
Le sorprendió sobremanera al encontrar dentro del envoltorio un bonito conjunto de ropa deportiva de su talla de color negro con rosa, además de la hermosa chamarra que había visto días anteriores en el escaparate de una tienda junto a unos cómodos tenis nuevos. Salió de la tienda luego de vestirse, una sonrisa de satisfacción que le pasó desapercibida cruzó fugazmente por el varonil rostro.
-Ya está la sopa, cuidado que está caliente – le explicó al tiempo que le extendía un cuenco con el alimento.
Mientras comía las dudas la asaltaban, sin poder contenerse por más tiempo soltó casi en un susurro.
-¿Qué pensabas?-
La pregunta quedó flotando en el aire hasta que él habló.
-No fue mi intención- endureció el gesto- pero todo era demasiado rápido, mucha presión, es… complicado-
-Yo no… – empezó Akane a explicarse- no quise obligarte, mi padre me dijo del nannichuan y yo pensé que…-
-Lo sé…-
-Además, en Jusenkyo tú…- exclamó mordiéndose el labio.
-¡Eso no tiene que ver!- gritó avergonzado.
-¿¡Cómo que no!? ¡Tú lo dijiste, yo no!-
-¡No, no, no y no!-
-¡Cobarde!-
-¡¿Cómo?! ¡Retráctate!-
-Gallina, miedoso…-
-¡No soy miedoso!- gritó enfurecido acercándose a ella.
Akane se contuvo de seguir insultándolo, en cambio exclamó con furia contenida.
-¿No es de cobardes huir?- dijo señalando la casa de campaña- tenías todo preparado, seguramente ibas a irte sin avisar-
-No, tú no, así no son las cosas…- contestó serio.
-¿¡Entonces qué no estoy entiendo!? ¿Que no quisiste casarte conmigo? ¿Que no conforme con eso ibas a correr lejos de mí? ¡¿Qué, Ranma?!- por más que se esforzó las traidoras lágrimas de rabia escapaban de sus ojos.
Sin esperar respuesta dio media vuelta y comenzó a correr; entre las sombras se limpió las mejillas molesta consigo misma por estar enamorada de un imbécil, con Ranma por ser tan indeciso y tibio, con su padre por haberle conseguido un prometido inútil, con los idiotas que habían arruinado su boda, con… con…
Cuando se dio cuenta estaba rodeada de oscuridad, había huido con tanto ahínco que no se fijó del rumbo que tomó, ahora estaba perdida.
-Genial- masculló molesta.
-¿Ya te cansaste?- una conocida voz la descolocó.
-¡Déjame en paz! ¿Qué no te das cuenta que no quiero estar contigo?- expresó esperando herirlo y que la dejara sola.
Aguantando una respuesta mordaz, al fin pensó antes de hablar.
-Hace frío y seguramente hay fieras salvajes cerca. Vayamos al campamento para hablar- se aproximó a ella con tiento como si de un animalito asustado se tratara, le extendió la mano- por favor-
-No- exclamó secamente.
-Si no quieres por las buenas será por las malas- contestó ofendido ante el rechazo.
Acto seguido la cargó cual bulto de papas y comenzó el camino de regreso al campamento ante las protestas e intentos de liberación infructuosos de Akane. Una vez que llegaron quiso depositarla lo mejor que pudo en el suelo, sin embargo debido a la lucha que seguía dando la chica apenas sintió el piso hizo un último esfuerzo de zafarse resultando en una caída.
Más dolida del orgullo que del cuerpo, se quedó sentada junto a la fogata abrazando sus rodillas; por un instante Ranma pensó en auxiliarla y preguntarle si estaba bien, pero su herido ego ganó y optó por quedarse a un lado.
Pasaron unos minutos en silencio observando las sombras del fuego cuando una ráfaga de aire frío los envolvió haciéndola tiritar, sin esperarlo le cayó sobre la cabeza una suave manta que su prometido le había lanzado; primero quiso regresársela junto a un improperio, pero la baja temperatura que había estado aguantando era peor que guardar su orgullo.
Él, desde su sitio comenzó a hablar con el tono más neutral que pudo.
-No iba a huir, bueno, no sin… no importa, no me iría de ese modo. Yo… no quise que fueran así las cosas-
Un silencio se instauró entre ellos, a Akane le molestó el intento de disculpa de Ranma, siempre le había tolerado sus excusas a medias pero estaba harta.
-Nunca es tu culpa ¿no, Ranma? Y sin embargo dejas que se te repeguen siempre, que te acosen…-
-¡No es como si no intentara detenerlas!-
- ¿Cómo? Dime cómo lo has intentado, porque cada vez que te veo tienes a alguna encima de ti muy a gusto – gritó exasperada.
-Yo… les digo que me suelten – intentó defenderse- son mujeres, no puedo hacer más –
Su pobre justificación exacerbó a la mujer.
-¿No puedes hacer más? ¿Y por qué a mí sí me gritas? Me dices cosas, me quitas, me…-
-¡Tú eres diferente!- exclamó.
-¿En qué? ¿Por qué soy distinta a ellas? ¿Por qué no soy bonita ni tengo sus curvas ni sé cocinar o porque…?-
-¡Porque tú sí eres mi prometida!- dijo al fin en voz tan alta que algunos pájaros molestos porque interrumpieron su sueño se quejaron.
-¿Y?- Cuestionó retadora poniéndose de pie mirándolo agresivamente.
-¡Que cuando pienso en ti nos veo dirigiendo el Dojo, viajando juntos a entrenar, con nuestros hijos alrededor molestando a los abuelos! ¡Con nadie más pienso en eso!- contestó incorporándose también acercando su rostro al de ella en su arranque.
-¡Claro! A ellas solo las imaginas encima de ti, besándose, tocándose y…- Akane se llevó la mano a la boca avergonzada de lo que había dicho, esperaba que Ranma no se hubiera dado cuenta de sus verdaderos pensamientos.
-¿Eso es lo que crees? ¿Qué fantaseo con ellas? ¿Que las deseo?- rio incrédulo a la vez que ofendido.
Decidido terminó la distancia entre ellos, el enojo lo tenía enceguecido al grado de dejar atrás todas sus barreras, la tomó por la cintura pegándola a él a la vez que su otra mano se ocupó de sujetarla por la nuca. En los dos segundos en los que pasó todo Akane no pudo reaccionar hasta que sintió los labios de su prometido encima de los de ella, los movía con torpeza y agresividad pretendiendo demostrar su punto. Cuando reaccionó intentó alejarlo de ella empujándolo por el pecho, pero estaba claro que Ranma era más fuerte y que no la dejaría ir con facilidad en ese estado.
Por unos segundos quiso golpearlo en la entrepierna, caviló en la posibilidad de gritar pero de nada serviría en medio de la nada donde estaban, pensó muchas cosas en tan solo unos momentos pero la agradable sensación del cuerpo del joven junto a ella, las palabras flotando en su mente "eres mi prometida, juntos, hijos" y el leve cosquilleo que experimentaba hicieron que sin percibirlo bajara su resistencia entregándose por completo a aquel primer ardiente beso que recibía.
Por su lado, Ranma estaba atento a todas las señales del cuerpo de Akane, le fue muy claro el momento en que comenzó a abrir los labios dejándole pasar, el instante en que ella misma aventuró su lengua al encuentro de la suya le hizo volar incitándolo a querer más, su mano comenzó a deslizarse con lentitud hacia el sur de la cintura femenina, una vez que llegó a dónde quiso dio un firme apretón estrujando la carne y aproximándola más, un leve quejido escapó de Akane demostrando su agrado. Ese gemido fue suficiente para su miembro que empezó a elevarse solicitando atención.
La inesperada respuesta de ella, el intruso delatando su presencia y el ser conscientes de la situación, los hizo separarse abruptamente, avergonzados y deseosos.
Ranma dio media vuelta dándole la espalda a su prometida, no podía verla a los ojos con su evidentemente elevada masculinidad.
-Akane, yo…-
-¿De verdad piensas eso?- le interrumpió ella- ¿Que estamos… juntos?-
-Sí- dijo con seguridad- yo, sólo quiero estar contigo-
El joven Saotome temblaba, el no verla de frente le dejaba con la incertidumbre de su reacción; pensó en correr lejos, internarse en el bosque y desaparecer en alguna gruta por el resto de sus días, pero juntó el poco valor que le quedaba y dio media vuelta.
Apenas giró se encontró rodeado por los brazos de la chica estrechándolo con fuerza. Miró desconcertado la coronilla de la mujer, antes de poder reaccionar sus labios fueron asaltados por los de ella, respondió de inmediato, ansioso.
Ambos jóvenes, aunque sin experiencia, hicieron lo que sus instintos les dictaban.
Él se la acercó tomándola nuevamente por la espalda, la lengua masculina se abrió paso invadiendo cada rincón a su alcance, Akane le dejó hacer engolosinada con sus besos. La mano libre de Ranma empezó a recorrerla a la altura de la cintura desde las costillas hasta la cadera, anhelando más se aventuró a subirla tímidamente capturando el pecho más próximo; ante el inesperado gesto, la chica dio un pequeño brinco de la impresión que no pasó desapercibido para su prometido quien suavemente se separó.
-Lo siento, lo siento – se disculpó ruborizado- me es… muy difícil controlarme, contigo cerca-
La joven Tendo jamás imaginó escuchar aquellas palabras, no creía que pudiera despertar ese tipo de sensaciones en su prometido que tenía a mujeres como Shampoo dispuestas a todo con él, que ese gran guerrero que repelía el contacto con la exuberante y nada cohibida amazona ahora estuviera intentando contenerse después de sólo un beso le pareció lo más extraordinario del mundo.
Akane dio un paso al frente para colocarse muy cerca de él, le tomó de la mano y se encaminó a la tienda de campaña con Ranma siguiéndola dócilmente.
-Sólo… cuida de mí – expresó antes de ingresar con su prometido tras de sí.
El espacio reducido les impedía estar de pie por lo que apenas entrar Akane se recostó, Ranma se detuvo a correr el cierre para luego imitarla colocándose próximo a ella. Reuniendo todo el valor que le quedaba en el cuerpo giró, le tomó por el rostro para voltearlo en su dirección y comenzó a darle besos.
El sentir la mitad del cuerpo de su prometida sobre él lo hizo reaccionar, de inmediato recorrió sus manos hasta la cintura femenina y la tomó para que quedara completamente encima; Akane por su parte acomodó sus piernas a ambos lados haciendo que sus intimidades se juntaran. El contacto entre sus virginidades despertó en ambos excitantes sensaciones, Ranma puso sus manos sobre las caderas femeninas halándolas hacia él, necesitaba sentirla más cerca, ansiaba entrar en ella; por su lado, la chica se deleitó con el agradable hormigueo que le provocaba la dureza que pugnaba por abrirse paso hasta ella.
Debido a su fuerza, no le costó trabajo a Ranma incorporarse hasta quedar sentado con Akane a horcajadas. Con la diferencia de alturas, los apetitosos y hasta ahora prohibidos pechos le quedaron cerca del rostro; con delicadeza comenzó a hundir su cara en ellos, nunca creyó que algún día los desearía tanto. La chica, adelantándose a los deseos de su prometido, se abrió la chamarra además de quitarse el resto de la ropa del tronco hasta quedar sólo con el sujetador; apenas vio la piel expuesta, el joven se aventuró ávido a deleitarse lamiéndola, mordisqueaba por encima de la tela las puntas erectas ante las excitantes quejas de su amada.
Por supuesto que no quería asustarla, pero requería más, la deseaba toda. Con tiento y sujetándola por la espalda logró desabrochar el sostén antes de girar para dejarla ahora recostada a ella, en esta posición y ahora sin impedimentos él se complació llenándose la boca con los rosáceos promontorios alternando al amasarlos con su mano; la joven enredó sus dedos entre los oscuros cabellos disfrutando las caricias y succiones de las que era objeto al tiempo que sus caderas se elevaban inconscientemente buscando friccionarse con el deseo vivo del chico.
Conducido por la pasión, una de las manos del varón fue recorriendo la firme parte del abdomen de la mujer hasta llegar al pantalón, sorteando aquel bloqueo la deslizó por debajo llegando al límite de una delicada prenda de encaje, el solo tocarla le hizo estremecer.
Con suavidad, pasó por debajo para alcanzar el paraíso prometido, ambos sintieron una sacudida cuando una de las falanges masculinas incursionó en la humedecida brecha. Comenzó a moverla explorando entre los labios, con la dureza de su tacto sintió la aumentada protuberancia empezando a jugar con ella sin medirse.
-Mas suave- pidió Akane temblando.
-Lo… lo siento- se disculpó turbado.
-Quizás si… quitamos esto cueste menos trabajo- expresó conteniendo su propia vergüenza deshaciéndose del pantalón.
Mirarla expuesta ante él con tan solo la coqueta pantaleta le hizo perder la cordura que le quedaba, rápidamente se sacó sus propias prendas para, completamente desnudo, colocarse nuevamente encima de ella dedicándose a besarla con ahínco.
Sintieron sus pieles, sus fluidos conjugándose, sus manos recorriendo cuánto tenían al alcance, saboreando cada centímetro del ser amado. La erección de Ranma se restregaba contra el humedecido algodón del único impedimento que existía entre ambos.
-Akane, yo quisiera…- susurró jadeando en su oído.
-Sí, sí, adelante – contestó entre excitados gemidos.
Se despegó lo suficiente para deslizar por las blancas piernas la ropa, se detuvo un momento a admirar el esplendoroso paisaje que estaba a punto de profanar; tanto tiempo se había reprimido que no pudo contenerse, su cuerpo se movió por si solo acercando su boca hasta probar el delicioso jugo.
-Ranma…- suspiró agradablemente sorprendida al sentir la lengua del muchacho delineando su zona.
El joven no se detuvo hasta llenarse del dulce gusto de aquel manjar recientemente descubierto, tantas noches había soñado con perderse entre las piernas de su prometida que a pesar de su desconocimiento hizo cuánto pudo con su lengua.
La excitación de Akane iba en aumento, las ardientes caricias de su amante la colmaron de nuevas sensaciones que no había experimentado y quería más.
El endurecido miembro del varón estaba hinchado a más no poder, requería entrar en acción urgentemente. Ranma se incorporó de su sitio posicionándose nuevamente encima de la joven, la chica mantuvo las piernas separadas esperando recibirlo.
-¿Estás lista?- jadeó.
Ella asintió jalándolo hacia si para volver a besarlo apasionadamente. Ladeándose, tomó en su mano la erguida virilidad dirigiéndola a la chorreante entrada, apenas hicieron contacto ella gimió expectante.
-Iré… despacio- expresó controlándose a pesar de los enormes deseos que tenía de llegar hasta el fondo de un solo movimiento.
Akane aceptó con la cabeza, estiró el cuello dándole pleno acceso al chico quien se perdió llenándolo de mimos mientras se introducía poco a poco en la mujer.
Tan grande era su deseo que la chica recibió el hinchado miembro con facilidad, un gruñido de satisfacción emergió del joven cuando fue albergado en su totalidad.
-Empezaré a…- habló embriagado de las nuevas sensaciones.
-Sí- clamó ella anhelante.
Ranma comenzó a mover la cadera entrando y saliendo del estrecho lugar mientras Akane se aferraba a él ansiosa de más, sus bocas no dejaron la batalla mientras tanto pues continuaban prodigándose de apasionados besos que aunque les robaban el aliento no dejarían de darse.
Llegado el momento, la chica comenzó a sentir la intensa descarga que comenzó a gestarse en su vientre bajo recorrerla hasta hacerle arquear la espalda y clavar sus dedos en la fornida espalda al tiempo que emitía un sensual "Ranma".
El aludido sintió las palpitantes paredes que lo rodeaban estrujarlo elevando su excitación al grado de no dominarse más, el engrosado miembro vació su contenido sin miramientos saturando el interior de la joven, Ranma dejó escapar el aire contenido en una ronca expresión.
Dejándose caer a un lado de la mujer, aprovechó para atraerla hacia sí abrazándola contra su pecho.
-Quiero casarme contigo- dijo sin duda.
-Y lo haremos… algún día- terminó ella.
Él le levantó la barbilla para verla extrañado, Akane le besó tiernamente.
-Quiero disfrutar estar así, sin presiones ni locos alrededor, solo tú y yo- se incorporó para jalar una manta y cubrir a ambos. Pasados unos minutos, armándose de valor y temiendo empezar una nueva pelea preguntó - ¿Pensabas irte a "entrenar"… solo?-
Él la estrechó contra sí antes de responder.
-¿Por qué me pondría un conjunto negro con rosa que me queda chico como varón y grande como mujer?- Akane le sonrió complacida antes de captar el insulto.
-¿Me estás diciendo gorda?- respondió en tono juguetón.
-Tienes lo justo y como me gusta – repuso él poniéndola sobre su cuerpo para poder apretujar el jugoso trasero mientras le besaba nuevamente.
Akane pronto sintió la incipiente virilidad rozándola, abrió las piernas para permitirle llegar hasta su centro, sonrió complacida y bajo la cadera dispuesta a ser penetrada. Después de todo, la boda fallida no había salido tan mal.
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La trama fue idea de mi querida Sue21, yo sólo fui el vehículo para hacer realidad su historia.
