Cuando Duele más el Regreso que la Ausencia.

.

.-.

.-.-.

.-.-.-.

.-.-.-.-.

.-.-.-.-.-.

Akane entró en la casa Tendo dejando caer sus cosas al genkan, todo, su maletín, su chamarra que había olvidado ponerse a pesar del frío, el paraguas que nunca abrió para cubrirse de la nieve e incluso la cartulina que había utilizado para el proyecto escolar.

- ¡Akane! - Gritó Ranma apareciendo. - Los viejos están diciendo que... - Su queja quedó en el aire al verla, estaba mojada por la nieve, su uniforme estaba sucio y sus rodillas raspadas con rastros de sangre y tierra en ellas, además, la mirada perdida de la chica no podía ser nada bueno. - ¡Akane! - Aún más alarmado, salió de su impresión cuando vio que ella caía sentada en el helado piso. - ¿Qué te pasó? - Preguntó desesperado sosteniéndola.

- ¿Hija? - Apareció Soun, al verla, corrió hasta ella e intentó tomarla del brazo, pero inmediatamente, ella quitó la extremidad como si quemara el contacto. De pronto empezó a respirar irregular como si el aire no estuviera llegando apropiadamente a sus pulmones.

- Akane, ¿qué tienes? Dime por favor. - Desesperado, la cargó y volteó donde toda la familia comenzaba a aglomerarse, de entre ellos Tofu se movilizó.

- Llevémosla a su habitación.

Subieron rápidamente, Tofu al entrar cerró tras él, mientras todos esperaban angustiados en el pasillo, en algún punto, oyeron que Akane comenzaba a llorar, primero suave, luego incrementando hasta convertirse en un penoso y desgarrador lamento que no disminuyó hasta que el médico le administró un calmante.

.

.-.-.-.

.

A la mañana siguiente, Ranma apareció en la cocina donde las tres mujeres hablaban.

- ¿Te dijo algo? - Preguntó Kasumi inmediatamente al ver a su cuñado.

- Nada... - Suspiró recargando la espalda en una de las paredes, frotándose la cara con frustración. - Aun con el calmante lloró toda la noche, por más que le pregunto no me dice ni una sola palabra. A penas hace unos minutos logró dormirse.

- ¿Ayer terminó de revisarla Tofu? - Preguntó Nabiki.

- Solo de manera superficial, estaba muy alterada y yo la tenía cargada, no quiso moverse de posición, de hecho, aun lleva puesto el uniforme. ¿Porqué? - Las mujeres se miraron unas a otras.

- ¿La va a terminar de revisar? - Nodoka cuestionó.

- Si, dijo que cuando estuviera más tranquila para no resultar intrusivo, sobre todo porque no parece tener heridas superficiales o graves. ¿Porqué? - preguntó de nuevo, ahora más irritado.

- Habría que descartar posibilidades. - Habló seriamente Nabiki, Ranma ni siquiera quiso preguntar a que se refería con eso.

Nodoka le hizo una seña con la cabeza a su hijo. Ambos volvieron a subir y entraron en el cuarto de la chica. Akane no estaba dormida como acababa de decir Ranma, estaba sentada en la cama, viendo a la nada mientras sus ojos seguían llorando.

- Querida. - La llamó Nodoka. - Querida. - Repitió tocándole el hombro. - Hay que asearte, ven, te voy a ayudar. - La tomó del brazo y Ranma por el otro, la ayudaron a llegar al baño y a pesar de que Ranma sentía que el corazón se le salía, tuvo que abandonar por respeto a ella el lugar.

Mientras la tina quedaba lista entró Nabiki, entre ambas la desvistieron y revisaron con cuidado, en el proceso Nodoka curó las pocas heridas que tenía, principalmente en rodillas y palmas de las manos.

La hermana mediana ayudó a la señora a meter a Akane en la tina y luego se retiró, Kasumi no había tenido valor para entrar y estaba esperando respuestas.

- Nada. - Dijo a penas salir del baño, ahí no solo estaba su hermana, también Ranma. - Solo pequeñas heridas, no hay ningún indicio de que haya sido abusada o algo así. - El joven Saotome casi vomita ante esa posibilidad tan horrible, después de unos segundos respiró con más tranquilidad ante lo señalado.

- Entonces no... ¿verdad? - Cuestionó Kasumi para estar segura.

- No creo, pero de todas maneras, habrá que esperar a que ella nos diga algo. - Ranma volvió tensarse, debía sacarle la verdad a Akane a como diera lugar, no solo si resultaba ser algo horrible, cualquier cosa que le hubiera pasado necesitaba saberlo.

Dentro del baño, Nodoka, se tomó su tiempo para asearla debidamente, le dolía profundamente verla así, en estos pocos años Akane se había convertido en una hija para ella.

- Cariño. - La llamó cuando enjuagaba sus cabellos del jabón. - Estamos muy preocupados por ti. - Comenzó suavemente.

- Tía... - le habló de repente. - ¿Puedo preguntarle algo...? – La mujer se sorprendió ante ello, sin embargo se sintió animada, esto era un avance, ¿cierto?

- Sabes que sí. - Dijo con seguridad, de ninguna manera se esperaba lo siguiente.

- ¿Por qué dejaste que el tío se llevara a Ranma, no lo amabas? - Nodoka paró lo que hacía, y tuvo que dejar pasar algunos segundos para estar segura de que en verdad había oído bien.

- No es que no lo amara, pero sabía que nunca iba a lograr convertirse en el fuerte artista marcial que es si se quedaba conmigo. - Explicó

- ¿Nunca pensó en ir con él?

- Hubiera entorpecido la labor de Genma. - La ayudó a salir de la tina habiendo terminado.

Al cabo de un rato Akane ya estaba terminando de abrochar los botones del pijama que le habían llevado y antes de salir del baño dijo.

- Pienso que si... usted hubiera querido realmente a Ranma, no habría dejado que lo separaran de usted. - Con esas palabras salió lentamente del baño. La mujer se quedó pasmada, el comentario le había dolido mucho, sobre todo porque ella misma se recriminaba seguido haberlo dejado ir y perder la mayor parte de la vida de él.

.

.-.-.-.

.

- Akane. - La llamó Ranma, habían pasado tres días de todo lo sucedido y ella seguía sin decir ni una sola palabra de lo que le había pasado. Ambos estaban recostados en la cama, ella volteada hacia la pared, Ranma la abrazaba desde la espalda. - ¿Por qué no me dices que pasa? - Susurró tratando de protegerla de todo.

La joven comenzó a removerse en sueños, la respiración se le agitó y comenzó a llorar.

- Shh... aquí estoy, aquí estoy Akane. - La abrazó más fuerte mientras seguía susurrándole palabras de apoyo.

- Ran... Ranma. - Lo nombró apenas despertar hundiéndose más en su abrazo, hipando sin control. - Qui... quiero... - Le costó trabajo encontrar el aire para seguir hablando. - Terminar el... compromiso.

- ¿Qué? - Sorprendido la hizo voltear inmediatamente para verla a la cara. - ¿De qué estás hablando? - Espantado la sostuvo de los hombros ya que ella había comenzado a alejarse. - ¿Porqué no me dices lo que pasa? Te juro que lo que sea que haya pasado yo te voy a apoyar, si alguien te hizo daño, te prometo buscar al responsable y hacerlo pagar con mis propias manos. – Le rogó, pero ella seguía negando. – Akane, por favor… - La abrazó contra su pecho a pesar de los esfuerzos de ella de alejarse. – Dime que pasó, no puedo ayudarte si no me lo dices.

Akane, rindiéndose, se abrazó a él llorando.

- No quiero, solo quiero olvidarlo, hacer como que nunca pasó.

- Solo dímelo. – La encaró de nuevo. – Es en serio lo que digo, soy capaz de matar a cualquiera que te haya dañado.

- No puedes… nadie puede matar a alguien que ya está muerto.

- ¿Qué? – confundido la miró de nuevo llorar, y sin más que poder hacer la volvió a abrazar.

Horas más tarde, seguían en la cama, la muchacha se había tranquilizado relativamente.

- Es en serio… quiero romper el compromiso. – Dijo ella, curiosamente seguía aferrada a él, como si no quisiera dejarlo ir.

- No.

- Es lo mejor.

- Dame una muy buena razón para hacerlo.

- Quiero que seas libre, que puedas elegir a tu futura esposa y tengas la oportunidad de ser feliz… - dejó al aire.

- ¿Y quién demonios te dijo a ti que yo no era feliz?

- Pero…

- Pero nada, estoy donde quiero estar, pensé que me conocías mejor Akane, hace mucho me hubiera ido si no quisiera estar aquí. Y pensé que era recíproco, que hace mucho me hubieras mandado al diablo si no quisieras estar conmigo.

- ¿En verdad estás de acuerdo con el compromiso? – Ranma suspiró, hablar de sus emociones no era su fuerte, pero en vista de la situación, hizo un esfuerzo por tragarse su timidez.

- Si, mi compromiso contigo es lo único que tiene sentido para mí en toda esta vida de locos que llevamos.

- ¿Pero… me amas?

- Carajo Akane, ¡si, por supuesto que sí! – estaba completamente rojo y su corazón tamborileaba de los nervios.

- Yo también te amo. – Le confirmó. – Por eso me parece bien el compromiso. – Se separó de él lo suficiente para verlo a la cara. – Es que… yo no podría soportar vivir en un matrimonio de mentira, no podría verte apagarte día a día por estar atado a mí.

- ¿De dónde sacaste esas cosas? – Le tomó el rostro con las manos. Esa no era su Akane positiva de siempre. – Akane, dime, ¿qué te hicieron? – Preguntó desesperado.

- Me destruyeron… como si me hubieran arrancado el corazón a sangre fría.

.

.-.-.-.

.

Akane se levantó con lentitud de la cama, estaba un poco mejor y quería comenzar a retomar su vida.

Ranma se había tenido que ir a la escuela, a diferencia de Akane, él no podía permitirse faltar y no era que la escuela le importara demasiado, pero si reprobaba, perdería la beca deportiva de la universidad y dejaría sola a Akane, y eso si que le importaba.

Akane terminó de vestirse y salió de la habitación. Iba a bajar las escaleras cuando se topó de frente a Nodoka. Se miraron sin decir una palabra, se esquivaron y cada una siguió su camino, al menos hasta que la señora dijo a sus espaldas.

- Me arrepiento todos los días de haber dejado ir a mi hijo. Genma mandaba algunas veces notas y me conformé con eso pensando que él estaba bien y feliz. Cuando dejó de hacerlo y ver que no regresaban, fue cuando me puse a buscarlos. Te juro que no fue porque no lo amara. – La voz de la señora se comenzó a quebrar y Akane se arrepintió de lo que le había dicho.

- Perdóneme. - Se acercó a ella por la espalda. - Yo no soy quién para juzgarla. - Alargó su mano y tomó la tela de la manga derecha de la mujer. - Perdóname tía. – Insistió. Sabía de sobre que la mujer amaba a Ranma, la culpa la invadió por ser tan insensible con ella, precisamente con ella que siempre la había tratado con cariño.

- Ven aquí. – Volteó a verla, la tomó de la mano y ambas se sentaron en las escaleras. – No hay nada que perdonar, se lo mucho que quieres a Ranma y es natural que te preocupes por él.

- Pero…

- Tranquila. – Le acarició la cabeza y Akane tuvo ganas de llorar, incluso cuando había lastimado a su suegra ella seguía tratándola con tanto afecto. - Cariño, yo te quiero mucho, no me gusta verte así. También haz sido muy dura con tu padre, ¿no crees que deberías hablar con él?

- No, con él menos que nadie. – Entonces si se puso a llorar.

- Akane, aquí estoy… - la abrazó. – Cuando estés lista para hablar, aquí voy a estar para escucharte.

La chica lloró mucho, sin embargo, esta vez, si sintió que liberaba algo después de casi dos semanas de suplicio, probablemente gracias a los brazos que la rodeaban de manera maternal.

.

.-.-.-.

.

- Me da mucho gusto que nos acompañes a cenar. - Dijo Soun cuando comenzó la cena, su hija menor, con solo la mirada parecía odiarlo.

- ¿Cómo te sientes hoy Akane? – Preguntó Genma ante la tensión del ambiente.

- Bien, gracias. - Respondió sin muchas ganas.

- Ayer me llamó un cliente potencial. – Dijo Nabiki hablando de sus negocios personales y de ahí en adelante prefirieron no hablar de Akane para no hacerla sentir incómoda.

Al terminar la cena, Akane salió del comedor y Soun rápidamente se paró para ir tras ella, no soportaba aquello.

- Hija... - La intentó tomar por el brazo, pero ella se alejó y después de mirarlo fríamente comenzó a subir las escaleras. - Akane, por favor, vamos a hablar. - Le pidió el señor, ella se detuvo y solo dijo.

- Creo que te odio. - Fue todo y Tendo, que era conocido por ser un llorón sin remedio solo se quedó pasmado. Ranma palmeó su hombro al seguir a su prometida.

- Está pasando por un momento difícil, no se lo tome personal. - Dijo para confortarlo, pero ambos sabían que las palabras de Akane no sonaban a berrinche, sonaban reales.

.

.-.-.-.

.

El fin de semana pasó tranquilo y llegando el lunes, Akane se levantó, se colocó el uniforme y en general se alistó para ir a la escuela, ya era la última semana de clases antes de navidad y no quería perderla.

- ¿Estás segura que quieres ir? - Le preguntó Ranma cuando salieron de la casa. - Incluso si no presentas los exámenes tu promedio te salvaría, no necesitas ir si no te sientes cómoda.

- Está bien, quiero ir. - Declaró con una pequeña sonrisa y Ranma se alegraba de ello por un lado, pero le daba miedo por el otro que Akane dejara ir lo que le había pasado, que solo lo olvidara y nunca le dijera que había sucedido, que nunca pudiera defenderla de lo que sea que la hubiera dañado.

El tiempo en la escuela pasó sin inconvenientes e incluso la vio con mucho mejor semblante cuando sus amigas la rodearon y le preguntaron por su salud, ya que ese había sido el justificante que mandaron a la escuela.

A la hora de la salida las compañeras de clase invitaron a Akane a ir al centro comercial y con mucho recelo la chica Tendo había terminado aceptando. Aquella tarde, cuando Ranma llegó a la residencia Tendo, le sobrevino un repentino presentimiento y estaba a punto de regresar por el mismo camino por el que había venido, de no ser por que escuchó la voz de Kasumi desesperada hablando al teléfono.

- ¿Pero cómo pudo suceder algo así? - Al ver al muchacho le dijo inmediatamente. - Son las amigas de Akane, dicen que al llegar a la zona de comercios apareció un auto color negro y se llevó a Akane.

- ¡¿Qué rayos pasó?! - Le arrebató el teléfono a la joven y escuchó como lloraba Sayuri dándole los detalles.

Nabiki y Soun fueron inmediatamente a levantar una denuncia, los demás se pusieron a buscar a la chica en los alrededores donde había ocurrido el incidente, sin embargo, no lograron nada y a eso de las 11 suspendieron la búsqueda cuando Kasumi, quien se había quedado en casa, les avisó que Akane estaba ahí con ella.

Tener entre sus brazos a su prometida fue el regreso de su alma al cuerpo, pero ella no decía nada, de nuevo estaba derruida, llorando silenciosamente.

Ranma se la pasó meciéndola buena parte de la noche, susurrándole que estaba protegiéndola, que no iba a volver a dejarla sola, que la amaba, que mataría a quien sea que le hiciera daño, pero nada pareció funcionar, al menos no hasta que casi a las cuatro de la mañana ella misma no pudo contenerse más.

- Está viva.

- ¿Qué? ¿Quién está viva? - Confundido dejó de acariciar sus cabellos, Akane estaba sobre las piernas del joven aferrándose a él.

- Mi madre, está viva y regresó a buscarme. - Ranma pensó en haber escuchado mal, pero ella siguió hablando. - Tiene otra familia; una hija que es incluso mayor que Nabiki y un nuevo esposo que me dijo es el amor de su vida.

Ranma estaba pasmado, debía ser un error, ¿cuántas veces no habían ido a visitar la tumba de la señora Tendo? ¿cuántas veces no había visto llorar a Soun por su difunta esposa? ¿Y todas esas ocasiones en que sus hijas la habían necesitado? No... ¿o sí?

- Akane... ¿qué estás diciendo? - La cuestionó apartándola de él para verla a la cara, ¿acaso había perdido la razón?

- Ojalá nunca lo hubiera sabido, era mejor así, viviendo entre mentiras.

- No lo entiendo. – Declaró. Akane por su propio paso se separó de él y se puso a observar la noche a través de la ventana.

- ¿Recuerdas el día que me quedé en la biblioteca de la escuela? - Ranma asistió con la cabeza, ella no lo vio, pero siguió hablando. - Cuando salí del instituto una chica se me acercó, me llamaba por mi nombre con mucha confianza diciendo que hace mucho quería conocerme. Por un momento pensé que me habría visto en un torneo local, pero luego... - hizo una pausa, le costaba seguir. - Dijo que se llamaba Nozomi y que su madre siempre le hablaba de mí, su hermana. - Akane comenzó a llorar de nuevo, pero no se detuvo. - Entonces al observarla bien me di cuenta que tenía cierto parecido a mí, pero me negaba a creer tal "tontería", entonces un auto se paró junto a nosotras, un hombre que ella identificó como su padre la regañó por salir sin permiso y del lado del copiloto bajó una mujer, no había manera de no reconocerla. Ranma... ¡era ella! ¡era ella! - Ranma la tuvo que sostener para que no cayera al suelo. La sentó sobre el escritorio mientras la abrazaba y ella seguía hablando. - Me subieron al auto y yo ni siquiera podía hablar, ella se sentó en la parte de atrás conmigo y habló por varios minutos mientras el auto avanzaba sobre como lamentaba haberse ido, pero que no era feliz, que nunca había amado a papá porque había sido un compromiso arreglado y la única forma que tuvo de liberarse había sido darse por muerta. Yo no pude más, no quería estar ahí, no quería oírla, así que en un semáforo abrí la puerta y me bajé corriendo, no recuerdo mucho del camino, solo que quería llegar a casa.

Saotome la abrazó más fuerte.

- Pero, para qué rayos regresó si sabía el dolor que les iba a causar a ti... y cuando tus hermanas se enteren... - Habló tratando de contener una grosería, ¿qué clase de persona haría algo así?

- Hoy aparecieron de nuevo... debo ser muy tonta, porque de nuevo volví a quedarme tullida del miedo.

- No eres tonta, no vuelvas a decir eso. - Le pidió enseguida.

- Me llevaron al hotel donde se están quedando, el hombre y la chica se fueron y me dejaron sola con ella, me terminó de contar todo.

- ¿Qué te dijo?

- Su familia y la de papá establecieron un contrato matrimonial en el cual establecía que no podría salir del matrimonio hasta que no diera a luz un heredero varón o después de diez años de convivencia con mi papá.

- ¿El tío sabía eso? - preguntó dudoso, el hombre hasta la fecha parecía amarla.

- ¡Por supuesto que si! ¡Lo supo siempre! Y todo ese tiempo mantuvo la tonta esperanza de que ella se enamorar a pesar de que desde el principio ella le dijo que amaba a otra persona, ¡a pesar de que supo todo el tiempo que tenía un amante! - Con furia golpeó la madera del escritorio con sus chamorros que golpeaban contra los cajones.

- Pero...

- Se embarazó muy rápido de Kasumi con el único propósito de salir del matrimonio, pero fue una niña… la única razón por la que hay poco más de dos años de diferencia entre Nabiki y Kasumi, es que le fallaron los malditos cálculos y se embarazó del otro hombre, de ese a quien siempre dijo amar y ahora es su esposo. - Se quedó un tiempo callada solo sollozando y Ranma pensó que ya no quería hablar y ciertamente, aunque quería conocer el resto, no la iba a presionar.

La cargó y la llevó a la cama, la tapó bien y se acurrucó tras ella, abrazándola. Luego un pequeño murmullo le anunció que seguiría hablando.

- Papá sabía que esa niña no era suya, ella se lo dijo desde el principio y él, en su enojo y orgullo herido, ni así la dejó ir, tuvo que entregarle la niña al padre y siguió viviendo esa maldita vida que odiaba, tuvo a Nabiki y luego a mí por la misma razón, quería liberarse con un heredero varón. - Ranma la apretó más hacia su cuerpo. - Ni siquiera nos deseaba.

- Pero... pienso que, en el fondo, como sea que hayan sido las cosas... ella debió amarlas, al final de todo, eran sus hijas también. - Dijo, no por defender a la mujer, lo hacía para reconfortarla a ella.

- Si... por eso apenas tuvo oportunidad se dio por muerta. - Habló con ironía. - Después de mi nacimiento, comenzó a desarrollar problemas de salud que ya no le permitieron embarazarse. Cuando yo cumplí cuatro años, ella fue internada de emergencia y consiguió cambiar lugar con el expediente de otra mujer, esa fue su forma de huir.

- ¿Porque simplemente no se fue? ¿Porque recurrir a algo como eso? Aunque hubiese un contrato, debía de haber alguna otra forma que no fuese esa...

- Le tenía mucho miedo a su padre... me dijo que pensaba que él era capaz de buscarla hasta debajo de las piedras y traerla de regreso. Irónicamente él murió meses después de que ella se fuera, papá solía decir que la tristeza lo había matado.

- ¿Y porque regresó? Ya había obtenido lo que quería, ¿no?

- Si, pero... no contó con que su hija se iba a enfermar. Tiene leucemia y lo único que puede salvarla es un donante de médula ósea. El cuerpo de la chica ya rechazó la medula de mi... - hizo una pausa sin saber cómo llamarla. - la medula de ella y los doctores le dijeron que hay más probabilidades de éxito si viene de un hermano. Por eso regresó... para salvarla a ella, ni siquiera es porque haya tenido deseos de saber de noso... - Su voz se quebró y no pudo hablar por un buen rato y lo peor era que Ranma presentía que venía algo peor.

- ¿Sabes qué? - Dijo a punto de las lágrimas el chico. - Ella se lo pierde, nunca ni en un millón de años encontraría a un trio igual a las hermanas Tendo. - Pensó que eso la animaría, pero al contrario, la hizo llorar más fuerte, con más desesperación, se volteó hacia él y lo abrazó fuertemente.

- Ella tiene la duda... no está cien por ciento segura de que Soun sea mi padre.

- No, a ver... - Le tomó la cara entre las manos para hablarle encarándola. - Eso no puede ser cierto, tienes mucho parecido con él, tienes...

- ¡Porque me crie con él! - rebatió. - ¡Pero físicamente no tengo nada de él! De hecho, también tenía duda de si Nabiki era su hija, pero con el pasar del tiempo ella se comenzó a parecer a la familia paterna. Pero yo... yo...

- Si no fueras su hija, tu madre te hubiera llevado con ella. - La interrumpió.

- En ese momento solo quería escapar, se auto convenció que si era hija de Soun porque era la que más lo seguía, luego, comencé a practicar artes marciales y eso nos unió.

- Ves, la sangre llama, yo siempre noté que eras la favorita de tu padre, ¿por qué sino?

- Porqué me convertí en su heredera, además creo que él tampoco sabe. Ahora que necesitan desesperadamente que el trasplante funcione les conviene que... ¡sea hija de ese hombre! - Ella ya no podía más, y Ranma, que le había prometido ayudarla y protegerla no sabía cómo seguir adelante. Por ahora no había palabras que redujeran el dolor de ella, así que solo la volvió a abrazar jurándole que pasara lo que pasara, ahí iba a estar.

.

.-.-.-.

.

- No sé cómo voy a hacerlo... - dijo Akane en la entrada del comedor, todos daban por hecho que iba a bajar a desayunar.

- Deberías hablar primero con tu padre.

- No quiero hacerlo, también me siento traicionada por él.

- Puede ser, pero... mira yo no tengo la mejor experiencia con el viejo, a lo mejor mi consejo no es tan válido, pero... el tío Soun ha estado cada que has necesitado, no puedes negar que él sepa o no la verdad, te ha tratado con más amor y respeto que muchos otros padres.

- No sé si pueda. - Volteó a verlo.

- Si puedes, eres fuerte. - Ella asistió dando un respiro mientras bajaba la mirada, al subirla nuevamente, dijo.

- Gracias Ranma, eres el mejor prometido del mundo. - Ranma sonrió egocéntrico, luego la tomó de la mano y la jaló no tan delicadamente y la abrazó fuerte.

- Ya lo sé... - Le besó la cabeza. - ¿Quieres que te acompañe? - Ella negó. Ranma la saltó y Akane entró en el comedor, llamó a Soun y le pidió hablar a solas, se encerraron en el dojo casi una hora y aunque la familia hubiera querido espiar un poco, sobre todo cuando oyeron gritar con enojo a Tendo, Ranma no lo permitió, era un tema demasiado delicado.

De pronto las puertas se abrieron y Soun salió hecho una furia.

- Saotome, necesito que me acompañe. - Genma apenas alcanzó a calzarse los zapatos antes de seguirlo. Los hombres estuvieron casi toda la tarde fuera de la casa y cuando regresaron, Soun tuvo que enfrentar a sus hijas. La noticia había sido devastadora, pero, así como sus personalidades habían sido sus respuestas.

- No quiero volver a verla, no quiero que se acerque bajo ninguna circunstancia a nosotras. Si nosotras no le importamos, tampoco ella a nosotras. - Declaró para sorpresa de todos Kasumi. - Que se vaya al infierno. - Se recostó contra Tofu que había ido a visitarla, la joven levantó la cabeza como pocas veces, con orgullo, nada ni nadie le iba a distraer de su futuro, menos en vísperas de su boda.

- El infierno lo va a tener aquí. - Dijo Nabiki. - Tengo muchos amigos que le pueden arruinar la vida, que se atreva a acercarse, quiero ver que lo haga.

- No lo hará, ya contraté a un abogado y pedimos una orden de restricción, no podrá hacer nada.

Durante los siguientes días supieron que la mujer había sido notificada y ella había contratacado solicitando legalmente una prueba de ADN para Akane, y gracias al trabajo no solo del abogado de Soun, sino también a los amigos que Nabiki había "prometido", la ahora señora Itano Noriko, no pudo acercarse a ningún miembro de la familia Tendo hasta el día de la audiencia en que revelaron los resultados.

- La prueba de paternidad solicitada para comprobar el parentesco de la menor Tendo Akane ha revelado lo siguiente. - Dijo el juez familiar cuando abrió el sobre sellado. - Hay una compatibilidad del 99,8 porciento con el señor... Tendo Soun. - Akane nunca pensó estar tan feliz en su vida, y tan pronto dieron el resultado su padre la abrazó con fuerza, tuvieron que separarse cuando el juez siguió hablando. - Con respecto a la demanda de la señora Itano para obtener una donación voluntaria de la menor ya mencionada, se ha tomado la resolución que daré a continuación. Considerando que la patria potestad total de la jovencita está en manos del señor Tendo, se le concede la posibilidad a este, de decidir en beneficio de la menor los procesos médicos a los que sería sometida su hija, así mismo, en caso de que dicha autorización sea dada por el señor Tendo, la señorita Tendo Akane tendría que presentar una autorización escrita donde accede de su voluntad a realizar el procedimiento.

La ex esposa Tendo se veía devastada ante la noticia. El juez continuó.

- También, en base a las pruebas otorgadas a las autoridades, la orden de restricción tendrá vigencia permanente a menos que la familia Tendo, quienes en carácter de afectados solicitaron la protección decidan retirarla. En el caso de que la señorita Tendo Akane decida por voluntad ayudar en los procesos médicos en beneficio de la señorita Itano Nozomi, el contacto será limitado por el abogado designado y un agente de servicios infantiles y todo momento deberá ser acompañada por su padre o por un tutor designado de confianza.

Tras esas resoluciones, los Tendo tomaron sus cosas y salieron acompañados del abogado, Soun tuvo que abrazar a su hija por los hombros cuando su ex esposa comenzó a gritar.

- ¡Akane! ¡Akane! ¡hija! - La llamó siguiéndolos. - ¡Piensa en tu hermana! ¡Ella también es tu hermana!

- ¡Aléjate de nosotros! - Le gritó Soun sin detenerse. Un par de policías se interpusieron y padre e hija pudieron salir a los pasillos exteriores donde los esperaban sus otras hijas, los Saotome y Tofu.

- ¿Estás bien? - Casi la atrapó Ranma en sus brazos y comenzó a sacarla de ahí.

- ¡También es su hermana! ¡¿Por qué no quieren ayudarla?! - De la nada la dulce y tierna Kasumi, se había soltado de su prometido y había abofeteado a la mujer. No le dirigió palabra alguna, la sola acción había bastado para que dejara de gritar.

- Por favor... - rogó aún tras la familia.

- No te vuelvas a acercar a mis hijas. - Se notaba estaba conteniéndose para no hacer ninguna otra acción.

- Señor Tendo, sé que no tengo derecho siquiera a pedirle nada, pero... ¿no haría usted lo mismo si una de sus hijas estuviera muriendo? - Le habló el señor Itano.

- Y por eso me alegro de no estar en esa situación. Hasta nunca Noriko. - declaró saliendo de los juzgados.

.

.-.-.-.

.

- No tienes por qué hacerlo. - La detuvo Ranma antes de que su prometida le diera la carta de voluntad al abogado, nadie la había presionado para nada, y la verdad es que no quería hacerlo, pero era un acto de humanidad y su media hermana no tenía la culpa de nada, de hecho, estaba casi segura que ni siquiera estaba enterada de todo lo que había pasado entre sus padres ni de todo el drama que había generado la aparición de su familia en sus vidas.

- Lo sé. - Dijo mirándolo, luego entregó el sobre y el abogado se fue.

Tampoco Soun estaba de acuerdo, pero en ningún momento se interpuso en la decisión de Akane. Sus hermanas estaban muy molestas con ella por hacerlo, pero supuso que algún día la perdonarían.

.

.-.-.

.

Después de casi dos meses de que todo el asunto saliera a la luz, Akane se encontraba en una clínica especializada, para hacer la donación.

Tras varias pruebas generales médicas para concretar su estado de salud, luego exámenes de sangre e incluso ponerla en un régimen para subir algunos kilos de peso, había salido positiva para la compatibilidad con su media hermana. Hace dos días que estaba hospitalizada para realizar el proceso que decían era doloroso y mientras tanto la habían puesto bajo tratamiento para que el proceso resultara bien.

En todo momento había sido acompañada por su prometido, su padre y su suegra, además del abogado de la familia y dos hombres de traje que aparecían cada tanto, que Akane sospechaba que eran enviados de Nabiki. Por su lado, no había vuelto a ver a nadie de la familia de su madre y lo prefería así.

Akane despertó esa noche, le dolía la cadera, al parecer el efecto analgésico había acabado y no encontraba una posición cómoda.

- Gracias Akane. - Casi saltó de la cama, en una esquina del cuarto estaba su madre viéndola.

- No puedes estar aquí. - Le dijo esperando que se fuera.

- No había nadie más, pensé en hacerte compañía.

- No la quiero, vete.

- He visto que una señora te acompaña a todos lados, ¿Es la nueva esposa de Soun?

- No, es mi suegra.

- ¿La madre del chico que siempre está contigo? ¿Él es tu novio?

- Mi prometido.

- Pro... prometido... ¿tan joven? - Akane se encogió de hombros, solo quería que se fuera. - ¿No me digas que Soun sigue con la tonta tradición y te arregló un compromiso? - Preguntó acercándose, se notaba molesta.

- No, yo le pedí matrimonio, nos casaremos terminando el instituto. - Apareció Ranma, lo cual sorprendió a la chica, se suponía que, por ser menor de edad, él no podía quedarse durante la noche. - Ahora váyase.

- No te metas en esto niño.

- O se va o la saco. No puede estar aquí.

- Es mi hija, aunque un juez diga que no, tengo derecho a verla.

- Recuerdas mi promesa Akane. - Le habló sin despegar la vista de la mujer. - Te dije que era capaz de matar a cualquiera que te hiciera daño, pídemelo y habremos acabado con todo. - Sonaba tan serio, tan seguro de hacer lo que sea que ella le pidiera que la mujer se echó pasos atrás.

- Ranma, no vale la pena...

- Akane, yo...

- ¡Lárguese de aquí! - Nodoka la había tomado del brazo y arrojado fuera de la habitación furiosa. - Los abogados del señor Tendo se enterarán de esto. Luego de eso no volvieron a ver a la mujer.

Nodoka se sacudió el café que había derramado, nunca debió de dejar sola a su nuera sola, solo había salido cinco minutos a telefonear a la casa para informar a Soun como seguía su hija, quien aún no se sentía del todo cómoda con su presencia a pesar de que el hombre tenía su propia versión de la historia. Lo bueno es que Ranma siempre encontraba la forma de llegar hasta ella para protegerla, no importaba que estuvieran en el séptimo piso ni que fuese de madrugada, sonrió notando como la abrazaba.

.

.-.-.-.

.

- ¡Ya regresé! - Gritó Ranma al entrar en la casa, estaba todo demasiado silencioso. Subió a la segunda planta y entró en su recámara, ahí como si el mundo no existiera, se encontraba su esposa observando con devoción a su bebé de casi tres meses. - Ya regresé. - Le susurró abrazándola por la espalda.

- Que bien, comenzaba a sentirme sola. - Giró su rostro solo para besarlo, luego siguió viendo a su pequeño hijo.

El tiempo parecía volar y ambos seguían ahí, uno junto al otro observando la muestra de amor más grande que tenían.

- A veces... aún pienso en ella. - Habló lentamente. - Sé que también mis hermanas piensan en ella de tanto en tanto. Algunas veces incluso me pregunto si Nozomi seguirá viva.

- Después de que saliste del hospital no volvimos a saber nada de ellos, ¿verdad? Ni siquiera te avisaron si el trasplante había funcionado. - Recordó.

- No... - Dijo suspirando, tampoco es que lo hubiera querido. - Antes no entendía como había sido capaz de irse, también llegué a guardarle mucho resentimiento a papá, no entendía las decisiones que tomó, y no hay nada que justifique algunas cosas, pero... al final, él fue quien se quedó a cuidarnos, siempre fue un buen padre. Ahora, creo que ya la he perdonado, no por ella, sino por mí, porque no quiero malos sentimientos en mi interior teniendo tantas cosas buenas en mi vida. - Acarició la cabeza de su hijo. - Dime Ranma, ¿eres feliz?

- Muy feliz.

Así de simple era, mientras siguiera viva la felicidad, no había nada más que decir, porque no había ausencia de amor entre ellos y la vida era muy corta para regresar al pasado.

.-.-.-.-.-.

.-.-.-.-.

.-.-.-.

.-.-.

.-.

.

ACLARACIONES

- Para el tratamiento de la leucemia, que es cáncer en la sangre, uno de los tratamientos más recomendados es el de médula ósea, para consultar procedimientos pueden dirigirse a la wiki de su preferencia.

- La mayoría de edad en japón es a los 20 años.

N/A.

Para el 21 de diciembre, que comience la cuenta regresiva, ¡10!

La verdad no sé ni de donde se me ocurrió esta historia, pero si no la sacaba en este diciembre nunca saldría, y aunque la mayoría del tiempo pienso en la señora Tendo como alguien buena, de pronto me entro esto por desarrollarla como villana. No sé, de pronto se me bota la canica xD.

Gracias a todos en especial a:

· Benani0125

· Shiviss2087

· gatopicaro831

· vanesa112

· Akai27

· Psicggg. Por cierto, gracias por notar lo de los 100 relatos, ya se me había olvidado, pero en mi defensa, diré que hay tres historias que no son del fandom de Ranma, así que a penas con "Oportunista" serían las 100 cerraditas del universo del trenzudo. Mil gracias por acompañarme en estas cien historias, un abrazo muy grande

· Pao Vedder

· Kris de Andromeda

· Juany Nodoka

· Lelek An3li

· Nita-chan84

· Guest (01)

· arianne luna

· nancyricoleon

· BereNeST

· Sailordancer7

· Rowenstar,art

Gracias a todos por su apoyo, por seguir aquí a dos tercios de reto, de este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.