Venganza
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- Y bueno... tal vez... si tú quieres... podamos ir a tomar... algo... - Dijo disimulado Ranma luego de terminar las clases en la universidad. El joven Saotome solo había tomado el estudio como una forma de estar cerca de su prometida, además tenía una beca y la universidad le salía casi gratis, sin embargo, había escogido la carrera que le había parecido más fácil y por ende, no estudiaban lo mismo, cosa que después le causaba problemas, porque tenían horarios muy diferentes.
Por ejemplo, justo ese día, Ranma había tenido que esperarla casi tres horas hasta la hora de salida, pero bien valía la pena, era viernes y Akane tenía tiempo para ir a pasear y necesitaba si o si, que se lo concediera a él, no porque estuviera muy interesado en estar con ella (en realidad sí), pero además, hace días había habido un "pequeño" percance con cierta amazona un poco resbalosa y era mejor contentarla lo más pronto posible.
- No puedo, ya quedé con mis compañeras. - Dijo sin más explicaciones, aún tenía una actitud cortante y Ranma tuvo que morderse la lengua, insultarla solo la haría enojar más.
- De acuerdo... tú te lo pierdes... - Dijo con orgullo.
Akane se medió despidió y se fue con sus compañeras. Ranma suspiró con cansancio, de pronto vio que a las chicas se les acercaba un muchacho de cabello castaño y sus celos se encendieron, sin que su prometida lo notara trató de darle alcance, si ella debía irse, que lo hiciera, pero primero iba a espantar a ese don nadie.
- ¿Y tú prometido no sospecha nada? - Escuchó que le preguntaba el tipo.
- Para nada. - Dijo riendo.
Ranma, sin saber por qué, se quedó congelado, como si sus pies se hubiesen quedado pegados al cemento. Sin poder evitarlo, Akane siguió avanzando mientras platicaba con el chico, sus compañeras de clase iban con ella, pero sinceramente no notaba interacción con ellas.
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- Ranma, Ranma... pero mira nada más que cara traes. - Fueron las palabras de Nabiki cuando lo vio entrar en la casa. - No me digas, de nuevo te peleaste con mi hermanita.
- Para nada... - dijo rechinando los dientes, al final, había perdido de vista a Akane.
- Pues esa cara solo la pones cuando estás de muy mal humor y...
- ¡Cállate ya Nabiki! - Le gritoneó y subió las escaleras.
- Dios Santo, que carácter. Y yo que te iba a avisar algo de Akane, pero supongo que no quieres oírlo.
- ¿Qué cosa? - Volteó a verla rápidamente.
- Llamó y dijo que se quedaría a dormir en casa de una amiga.
- ¿Qué amiga? - Preguntó exasperado.
- No sé, yo le pregunté. - Dijo como si lo estuviera pensando para ver como la furia en el rostro de Ranma crecía. - Pero... como que le dio muchas vueltas al asunto, al final no me dijo nada. - Se miró las uñas y se dio la vuelta. - Por cierto, aún me debes dinero. - Soltó a la distancia.
- ¡No te voy a pagar nada! - Ranma se quedó hirviendo en celos
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Ranma escuchaba su prometida escondido dentro del armario de la escalera, Akane se encontraba hablando por teléfono.
- No, no puedo decirle nada, ya te había dicho que todo es entre tú y yo, Takahashi. - Hizo una pausa oyendo a su interlocutor y Ranma podía jurar que escuchaba un murmullo de hombre. - No seas exagerado, no voy a dejar que mi prometido me descubra. Todo está bien así, no estés quejándote. Te veo mañana. - Y colgó. La chica miró hacia los dos lados para verificar que estaba sola, respirando más tranquila, se fue a su habitación.
Ranma salió del armario, su mirada denotaba un profundo odio, por lo que ella había dicho, confirmó que era un hombre y que había un secreto que le estaba guardando. Tomó el teléfono y estuvo a punto de romperlo del coraje que sentía.
- ¿Sabes que tiene una función para remarcar el último número, ¿verdad? - Dijo Nabiki desde la entrada a la cocina, hablándole como si fuese un idiota, luego se retiró.
- ¿Diga? - Contestó la voz de un hombre. Luego de que Ranma consiguiera el último número.
- Hablo de parte de Tendo. - Mintió. - Quiero saber si... - Del otro lado de la línea colgaron. - Maldición. - dijo entre dientes antes de azotar la bocina del teléfono.
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A lo largo de la semana siguiente, Ranma había tenido que enfriar la cabeza, necesitaba estar seguro de lo que estaba haciendo Akane. En esta ocasión en específico no quería mal pensar, no podría soportar la idea de que ella hubiera conseguido a alguien más a sus espaldas.
Había estado reuniendo pistas y lo peor de todo era que lo había logrado con una facilidad pasmosa, como si la vida le estuviera dando una señal y eso lo hacía sentir peor, sobre todo porque había escuchado una estafa que Nabiki consiguió de su prometida.
" - Quiero cinco mil yenes por mi silencio. - Decía Nabiki
- ¿Y si no pago? - Preguntó enojada Akane.
- Le diré a Ranma la verdad sobre tu pequeña aventura con...
- Cállate ya Nabiki. - La interrumpió y sacó de su bolso el dinero que pedía. - A ver si aprendes a cerrar la boca. - Habló enojada.
- Y a ver si tu aprendes a guardar mejor tus secretitos. - Se burló contando el dinero."
Saotome se reacomodó en el techo de la azotea de una de las oficinas de la universidad, en ningún momento perdió de vista la puerta de uno de los salones que se encontraban de frente a él, poco faltaba para que Akane saliera de clase y pretendía seguirla, hoy se enteraría de la verdad.
- ¿Vas con Takahashi? - Preguntó una de las amigas de Akane cuando por fin salieron de clases.
- Si.
- ¿Y qué tal?
- Bastante bien. La verdad es que me encanta todo lo que hace. Ha sido muy divertido estar con él. - Ranma se mordió la lengua para no hacer una tontería, todavía está podía ser una plática sacada de contexto, ¿verdad?
- Has ido a su casa todos los días, ¿no? ¿A estas alturas tu prometido no sospecha nada? Se nota que es bastante celoso.
- Hasta ahora no se ha dado cuenta de nada. Además, piensa que sigo enojada por algo que hizo, así que no le hablo demasiado últimamente. Digamos que es como una pequeña venganza.
- ¡Pues que venganzas las tuyas! - Dijo irónicamente otra riendo. Akane se despidió de sus amigas, y continuó su camino sola. Salió de la universidad y se fue caminando a unas cuadras de distancia, llegando prontamente a un bloque de departamentos.
Ranma tuvo que ser muy cuidadoso al seguirla dentro del edificio y cuando la vio tocar en la puerta marcada con el número 18 su corazón comenzó a latir fuertemente.
- ¡Por fin llegaste! Pasa rápido. - Le incitó molesto por su tardanza. Luego la detuvo en seco. - Espera, esta vez no se te olvido traer el lubricante, ¿cierto?
- Si, si lo traje, ¡Qué exagerado! - Akane entró finalmente en el lugar y la puerta se cerró. El corazón de Ranma había quedado destrozado.
Salió del edificio y se sentó lentamente en una banca fuera del departamento, no podía creer que Akane, SU Akane estuviera teniendo una aventura con un don nadie, Venganza, ¿eh? pensó.
- ¡¿Por eso se mete con ese tipo?! - Se levantó furioso y golpeó una pared aledaña, estrellándola en el acto. - ¡Yo ni siquiera me di cuenta que... - comenzó a perder las energías de nuevo entrando en otra ola de depresión. - Shampoo se había metido a mi cama de nuevo. ¡Y esta vez ni siquiera fue mi culpa! - Se tiró al piso y se quedó en ese lugar meditando, no supo cuando tiempo había pasado, pero ya estaba oscuro, de pronto, escuchó la risa de su prometida, acompañada de la risa del hombre.
- En verdad Tendo, que bueno que ya no vas a venir, me pone demasiado nervioso que tu prometido se hubiera enterado, todavía recuerdo la paliza que le puso a ese jugador de rugby solo por mirarte.
- No es tan malo. - Se rio.
- ¡¿No es tan malo?! ¡El practi...i... - Se quedó mudo al ver a Ranma levantarse del suelo en la acera de enfrente. - Te... Ten... - intentó pronunciar señalando con mano temblorosa. El aura del chico era tan oscura que los hizo sentir en el mismo abismo, además miraba al chico con fatalismo, estaba dispuesto a destazarlo con sus propias manos.
- ¿Ra... Ranma? - Sorprendida dejó caer lo que llevaba en las manos y cuando el de trenza pasó corriendo a su lado, ella le tuvo que brincar en la espalda para detenerlo, sabía de sobra de lo que Ranma era capaz cuando se encelaba. - ¡Ranma! ¡Por favor! ¡Para!
- ¡Maldito malnacido! ¡Te voy a matar!
- ¡Ayuda! - Gritó desesperado cuando Ranma alcanzó a atestarle el primer golpe.
- ¡Maldición Ranma! ¡Para! ¡No es lo que piensas! - Escaló más por la espalda de él y le cubrió los ojos. - - ¡Huye Takahashi! ¡Huye! - Le gritó al otro, quien aprovechando la ceguera del furioso chico, corrió despavorido.
- ¡Maldición Akane! - La tomó por el brazo y la jaló en una especie de llave que la dejó acostada en el asfalto. - ¡¿Por qué demonios me hiciste esto?! - Le reclamó furioso-
- ¡Si me dejaras explicarte...
- ¡YA LO SÉ TODO! ¡¿CÓMO PUDISTE?! - Le gritó más fuerte. - Maldita sea, yo... ¡Ahhh! - gritó al aire descargando su furia, nunca sería capaz de lastimarla. La soltó y se sentó a su lado. - Yo... hubiera sido capaz de todo por ti idiota, hubiera dado mi alma por... ¡Mierda Akane! - Golpeó el piso repetidas ocasiones, ni con eso lograba sacar su frustración, su coraje... su tristeza.
- Ranma...
- Yo sé que muchas veces las otras me metían en problemas y que la mayoría del tiempo fui un bobalicón que no supo ponerles límites, pero nunca, óyelo bien, NUNCA las toqué, no me interesaba hacerlo porque ¡solo tenía ojos para ti! - Le recriminó. La tomó de los hombros y la estrujó. - ¡Maldita sea! ¡Yo te amaba Akane!
- Estás sobre exagerando... - intentó decir en tono tranquilo, la verdad si estaba molesta porque creyera tales cosas de ella, pero acababa de decir que la amaba, así que...
- ¿Sobre exagerando? ¡Tú te...
- ¡Solo me estaba enseñando a coser y bordar! ¡Idiota! - Ranma se quedó paralizado.
- ¿Co... co... ser... y bor...dar...?
- ¿De dónde rayos sacas tanta tontería?
- ¡¿Tú dijiste algo de un secreto?!
- ¡Por supuesto que era secreto, ya me imaginaba tus burlas con solo enterarte de ello!
- Dijiste que era una venganza.
- El no hablarte, imbécil, además... ¿me estabas espiando?
- Él dijo... ¡Carajo Akane! ¡¿A qué rayos se refería con lubricante?! - Su cara ardía, pero no podía quedarse con la duda.
- Para la máquina de coser. - Dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
- ¡Nabiki dijo que tenías una aventura!
- ¡Ay no sé! ¡Tú la conoces! ¡Siempre habla tratando de molestar y... - Una potente luz iluminó a los dos prometidos.
- ¡Digan cheese! ¡jajajaja! ¡Uno planea y planea! ¡Y nunca esperas lo divertido que va a ser! – Tomó una segunda foto del momento.
- Nabiki. - Pronunció con la mandíbula tensa. Akane tuvo que tomarlo del brazo, en verdad parecía querer golpear a su hermana.
- ¿En verdad creiste que tu investigación era tan fácil? ¡Yo puse todos los puntos sobre las "i"!
- ¡Me las vas a pagar! - Le gritó ya de pie, aun siendo sostenido por Akane.
- Eso te pasa por no pagarme lo que me debes. - Le advirtió
- ¡Tú le vendiste el tiempo compartido a Shampoo! ¡¿Qué demonios esperabas?! ¡¿Qué saltara de alegría por vender mi privacidad?! ¡Tú misma te metiste en el lio de tener que devolverle el dinero! ¡Avara de mierda!
- Ya Ranma. - Intentó calmarlo. - Y tú Nabiki, ya vete si no quieres que yo misma me encargue de ti.
- Ya bueno... - Dijo al ver la seriedad de su hermana, si Akane decidía golpearla... - Solo era una pequeña venganza, nada personal.
- Maldita bruja... - masculló cuando la vio irse.
- ¿Estás mejor? - Ranma volteó a verla y de improviso la abrazó.
- Mucho mejor. - Dijo suspirando.
El camino de regreso a la casa Ranma le pidió, a su manera, al menos veinte tipos de disculpas y Akane las aceptó, no podía enojarse realmente cuando él le tenía sostenida la mano.
- Oye Akane... solo por curiosidad... ¿Cómo es que ese chico sabe costura y esas cosas? - Preguntó deteniéndose antes de entrar al dojo.
- Estudia diseño de modas.
- ¿Y porque dijo que ya no ibas a ir a verlo? - Akane lo pensó por un momento, considerando que todo casi termina en desgracia mejor le aclaró de una vez.
- Porque ya terminé tu regalo de navidad.
- ¿En... en serio? - Dijo sonriente. - ¿Una bufanda?
- No
- ¿Un gorro?
- No
- ¿Un suéter? - Akane rodó los ojos, sabía que si se enteraba antes de tiempo no dejaría de molestar, había estado en lo correcto.
- De acuerdo, toma. - Le extendió una bolsa de papel. - ¡Y más vale que no te burles! ¡Ah! ¡Y por supuesto no te daré otro regalo de navidad!
- A... Akane... - Sorprendido miró el regalo después de sacarlo y extendió la camisa china con admiración.
- Me costó mucho trabajar con seda, era muy resbaladiza. Los broches y botones yo misma los hice y el bordado me tomó meses de práctica.
- Es... - Los detalles no eran perfectos , pero a simple vista, podía ser fácilmente tomada como una camisa de tienda. - Es muy... muy bonita Akane. Gracias. - Dijo fascinado. La chica sonrió con orgullo antes de decir.
- ¿Alguna otra cosa que quieras aclarar antes de dejar todo esto atrás?
- Quiero vengarme de Nabiki. - Declaró con fervor.
- ¿De nuevo con las venganzas?
- ¡Akane no sabes lo horrible que lo pasé!
- Si, pero ya aclaramos todo y hasta dijiste que me amabas. Dejémoslo así.
- ¿Qué... qué yo...? No es... bueno yo...
- De acuerdo. - Lo interrumpió antes de que dijera alguna tontería. - voy a hacer como que no sé nada hasta que me lo vuelvas a decir, ¿contento? - Ranma pudo respirar con normalidad y asistió con la cara en un rojo brillante. - Que lástima. - Dijo alejándose de él y comenzando a entrar en la casa. - Hubiera querido besarte. - Y se fue corriendo.
- ¡No! ¡Akane, espera! - La llamó sin poder alcanzarla.
- ¡Olvídalo! ¡Eso te pasa por desconfiar de mí! ¡Esa si es mi venganza!
FIN
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N/A
¡Todos conmigo! ¡08! Para el 23 de diciembre.
Gracias a todos en especial a:
· gatopicaro831
· Juany Nodoka
· Lelek An3li
· Psicggg
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· Guest (01) Que ya está leyendo a las 05:40.
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Gracias de nuevo, los quiero un montón, de este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.
