Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son de la gran mangaka Rumiko Takahashi. Hago este fic sin fines de lucro, sólo para el entretenimiento del fandom.

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Akane entró furiosa a su habitación, pensó que este año la cena de Navidad sería diferente, pero como siempre, las 'prometidas' de Ranma aparecieron haciendo de las suyas.

Toda la noche se quedaron a su lado, abrazándolo, jalándolo y restregándose contra él. Lo único que quería hacer la joven era salir de ahí pero no quería que su familia se preocupara ni que después el tonto de su prometido se burlara de ella y sus 'celos'.

Puso todo su autocontrol para resistir lo más que pudo.

El reloj marcaba las 12 de la noche y todos comenzaron a felicitarse y abrazarse, Akane ignoró por completo a su prometido, quien se quedó en mitad del Dojo esperando el abrazo de la joven, pero pronto se vio envuelto por los brazos de Shampoo y Ukyo. Por más que trababa de liberarse de ellas, más lo estrujaban.

Akane no pudo contenerse más y antes de enfrascarse en alguna discusión, se disculpó de todos argumentado que se sentía muy cansada, se despidió de ellos y subió a la planta alta.

Entró a su habitación azotando la puerta y maldiciendo a Ranma.

Cambió su ropa por su pijama amarilla y se dispuso a acostarse para dormir y olvidarse del mal rato que la hicieron pasar.

Los minutos corrían y ella no lograba conciliar el sueño, tenía su mirada clavada en el blanco techo de su habitación hasta que oyó unos toquidos en su ventana. No se inmutó con ellas y se quedó en su cama, volvió a escuchar los golpecitos en el cristal y cómo poco a poco iban subiendo de intensidad.

—Akane, por favor abre, me estoy congelando aquí afuera.

Ella se debatió en que debía hacer, se maldijo por ser tan blanda, suspiró profundamente y se levantó a abrir la ventana a Ranma.

—¿Qué haces aquí? No quiero ver... —las palabras ya no salieron de su boca al ver al azabache enfundado en un traje de Santa Claus.

Ella se quedó estática, no podía creer que estuviera en su ventana y vestido así. Lo recorrió con su mirada y se percató de una pequeña caja de regalo que llevaba en su mano izquierda.

—Akane, tengo frío —la peli azul reaccionó y se hizo a un lado para que su prometido entrara en su habitación.

—¿Qué haces aquí y vestido así? —le preguntó ella confundida y con el ceño fruncido.

—Verás, yo, yo —como siempre, los nervios lo traicionan, respiró profundamente y se armó de valor —Yo venía a desearte feliz navidad.

—Bien, ya lo hiciste, ahora por favor sal de mi habitación, vuelve con tus prometidas, y feliz navidad —sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, parpadeo rápidamente para alejaras.

—Estoy con mi prometida —fue lo único que dijo el joven.

Se acercó lentamente a ella y la envolvió en un abrazo. Akane se quedó estática, ¿qué le pasaba a Ranma para comportarse de esa manera? Comenzó a removerse para soltarse de su agarre.

—Akane, basta.

Akane vio una oportunidad y lo empujó fuerte del pecho para alejarlo.

—Basta tú Saotome, ¿a qué diablos estás jugando conmigo? —le reclamó mientras traicioneras lágrimas comenzaron a caer por su rostro.

—Yo, lo lamento —Ranma se volvió a acercar a ella, pero con cada paso que él daba, ella retrocedía dos —Escúchame por favor, hay algo que quiero decirte.

—Será mañana, por hoy quiero descansar.

—Esto no puede esperar un día más Akane, ya no.

Ranma se acercó a ella con decisión, la tomó por los hombros y fue bajando a su altura para estampar sus labios con los de ella. Fue un beso puro, inocente, en ese beso trataba de demostrarle todo su amor.

Se alejó al no sentirse correspondido pero las manos de Akane lo tomaron del rostro y lo jalaron hacia ella.

Era su primer beso, un beso lleno de cariño y ternura, un beso que expresaba todo lo que no se atrevían a decir con palabras. Se separaron al sentir que se quedaban sin aire y se miraron a los ojos sonriendo.

—Feliz Navidad Akane —le dijo Ranma mientras le entregaba la cajita que llevaba con él.

Ella la tomó y la abrió, era un pequeño dije en forma de corazón con sus iniciales 'A&R'.

—Es hermoso Ranma —le dijo con lágrimas en los ojos —Feliz Navidad —lo abrazó para después volverse a fundir en un beso.

Tal vez aquella Noche Buena no tuvo el mejor de los comienzos, pero sin duda fue su mejor Navidad.

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Si han llegado hasta aquí gracias por leer.

No quería quedarme sin publicar algo en este día.

Quiero desearles una muy Feliz Navidad a todos, que pasen un gran día en compañía de sus seres queridos. Les mando un cálido abrazo.

Gracias a todos aquellos que siguen mis historias y a las páginas que las difunden, su apoyo es muy importante para nosotros los fickers.

¡Felices Fiestas!