Doce bōnenkai parte 2

—¿Qué es esto?— Ranma preguntó estirando la mano para recibir el sobre que le pasaba Kasumi.

—Mi renuncia y una disculpa formal— dijo Kasumi con una reverencia.

—¡¿Qué?! Kasumi no digas cosas sin sentido— Ranma rompió la carta sin siquiera leerla ante los ojos incrédulos de ella.

—Pero…jefe Saotome…

—Ya te dije que me digas Ranma.

Kasumi batalló consigo misma para poder hablarle a su jefe de aquella forma tan informal —Ranma... pero por poco muere al probar mi comida— dijo Kasumi con la voz quebrada —debí preguntarle por sus alergias…yo…

—Kasumi, yo he sido el idiota por no llevar el medicamento conmigo. Gracias por salvarme la vida junto con el Dr. Tofú.

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De vuelta en la oficina después del "pequeño" inconveniente con la malteada, Ranma pensó que ya había tenido suficiente de los encuentros navideños por ese año. Lo más lógico era que Ryoga asistiera en representación de él a los que faltaban, pero no, ahí estaba de nuevo su amigo y co-fundador pidiéndole que continuara con esa locura. Armándose de la paciencia que no tenía, respiró profundamente.

—¿Me estás diciendo que no solo quieres que te acompañe a la reunión, si no que la reunión en sí es una maldita excursión al bosque?

— Vamos Ranma no es una excursión al bosque, es solo una caminata por una reserva ecológica.

—No, gracias.

—Vamos Ranma, Akari va a ir y no quiero que se de cuenta — a pesar que se encontraban solos Ryoga se acercó para hablarle al oído —ya sabes, de mi… problema.

—¿Akari?¿Quién es Akari? Y qué tiene de malo que sepa que te pierdes dando vuelta a la esquina.

—¡Shh! Ranma cállate— susurró Ryoga mirando alrededor como si las paredes tuvieran oídos— Akari es la chica que conocí en la fiesta de publicidad. No lo recuerdo, pero ella tiene mi número, me llamó, dijo que habíamos hablado ese día— los ojos de Ryoga brillaban de emoción.

—Llévate el reloj con GPS y no te apartes del grupo— Ranma se detuvo mirando el techo— o mejor no te separes de Akari.

Ryoga se imaginó besando a Akari en un oscuro rincón del bosque.

—¡Ey Romeo! Aterriza.

Ryoga sacudió la cabeza y volvió a rogar—¡Vamos Ranma, que puede pa…

—¡No lo digas!— dijo Ranma tapándole la boca—la última vez que dijiste eso terminé en el hospital y créeme que comer gelatina por tres días no es lo más divertido del mundo.

—Está bien— dijo dándole un manotón para retirarle la mano de la boca — iremos con precaución ¡Ranma por favor! No querrás que tú mejor amigo se pierda en el bosque ¿O si?

—¡¿Oh no y quedarme yo solo con la compañía y todo tú dinero?!— se burló Ranma.

Ryoga le dio un puñetazo en el brazo que le borró la sonrisa—idiota.

—Pero no lo suficiente para ir a un bosque, con la suerte que he tenido en estos días.

Ranma regresó a su trabajo en el computador. Ryoga hizo lo mismo del otro lado de la habitación, pero a diferencia de Ranma no avanzó nada en su trabajo. Al cabo de unos minutos regresó junto a Ranma con paso decidido, dejando una hoja en el escritorio de este.

—¿Espero que sea la revisión del gimnasio de Shibuya?— advirtió Ranma.

Ryoga esperaba moviendo el pie con angustia.

Ranma pasó los ojos por el documento apretándolo cada vez más.

—¡¿Es en serio?! ¿Cuál es la trampa?

—Sin trucos.

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Ryoga permanecía impaciente en la sala del lujoso apartamento de Ranma, escuchaba los pasos de su amigo ir y volver, cosas que caían, cajones que se abrían.

—Se nos hace tarde ¿qué tanto haces ?

— ¡Espera! No encuentro los dardos.

Ryoga arrugó la frente —¿Dardos?, Demonios Ranma de qué estás hablando.

Ryoga se levantó para ir a la habitación, sorprendiéndose con la enorme mochila de viaje sobre la cama. Tomó lo primero que asomaba —¿Repelente?

—¿Has oído hablar de la encefalitis japonesa?, No quiero que me dé, suena terrible— dijo Ranma desde algún punto dentro del armario.

—¿navaja suiza?

—Es muy útil en cualquier ocasión.

—¿Carpa? Pero si nos vamos a quedar en un hotel dentro de la reserva natural.

—No me importa, ya te lo dije no quiero dejar nada a la suerte.

Ryoga siguió rebuscando en la maleta —¿Un bate? ¿De verdad Ranma? No te basta con tú fuerza bruta para detener un simple oso.

—Claro que si — Ranma apareció con una caja de dardos tranquilizantes en la mano— es solo un plan B— explicó arrebatándole el bate y regresandolo a su lugar — Con la suerte que he tenido estos días no quiero arriesgarme.

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El camino hasta Ryuguenzawa fue tranquilo, dos horas en tren sin contratiempos. Ranma esperaba que fuera un buen presagio.

—El jefe del departamento de talento humano es un buen tipo, su familia ha trabajado por años en esta reserva por eso sugirió hacer la despedida en este lugar, al parecer no le gusta mucho la bebida por eso va a ser un plan muy tranquilo y ecológico.

— No suena mal, después del juego, la bebida y la gula un "plan tranquilo" es lo que necesito— repuso Ranma bajando su pesada mochila en la entrada de la reserva.

Un hombre joven de ojos intensamente azules salió a su encuentro.

bōnenkai cuatro Departamento de Talento humano.

Shinnosuke era un jefe de departamento muy serio pero también una persona muy querida por los trabajadores de S&H, su forma diplomática y humana de tratar con el personal hacía que todos confiaran en él. Durante estos años trabajando para la compañía había reclutado a los más talentosos de Japón aprovechando al máximo sus dones según las áreas de desempeño, además de preocuparse por la salud mental y bienestar de los empleados lo cual no es muy común para una empresa japonesa, pero para S&H se convirtió en prioridad.

Después de las formalidades del caso, no tardaron en comenzar una amena caminata de domingo, el clima estaba fresco, no tan frío a pesar de ser invierno.

—Mira, allí está Akari— Susurró nervioso Ryoga pegándose al costado de Ranma.

Ranma comenzó a caminar más y más rápido.

—¡¿Qué haces idiota?!

Ranma lo miró de reojo — acércame ¿Qué más?— alzó las manos denotando la obviedad.

—¡No, imbécil! Todavía no se que decirle— palideció Ryoga tirando de la mochila de Ranma.

—Ya inventaras algo — Ranma lo empujó con ambas manos tan fuerte que por poco tumba a Akari.

Ryoga se recompuso rápidamente para disculparse profusamente con Akari.

—Está bien, no se preocupe, Jefe Hibiki— decía una abochornada Akari.

—Por favor llámeme Ryoga señorita Akari.

Ambos iniciaron una charla amena donde Akari, omitiendo algunos detalles, le dijo a Ryoga que ya estaba cansada del modelaje y que quería aplicar lo que había aprendido en la universidad, por eso la habían transferido al departamento de talento humano.

El sendero por el que transitaban estaba muy bien demarcado y el grupo iba despacio ya que algunas personas eran mayores, lo cual tranquilizaba, un poco, a Ranma, solo un poco, porque Ryoga solía perderse en un abrir y cerrar de ojos. Bendijo la tecnología que hacía posible siempre traerlo de regreso.

Shinnosuke hablaba de todo tipo de matas, árboles,arbustos, que para Ranma eran todas iguales. Si seguimos así voy a morir de aburrimiento, pensó mientras se detuvieron para admirar una ardilla que llevaba nueces en sus mejillas.

—¡Es muy linda verdad Ryoga-kun!— le dijo Akari mientras se acercaba a su amigo.

Ranma reprimió una risa al ver a Ryoga más rojo que cuando tomaba sake.

—¡Oh sí, es un animalito hermoso! — respondió Ryoga con voz de niño pequeño.

Ranma arrugó la cara, demasiado dulce para su gusto, se preguntó si alguna vez había visto a su amigo así de enamorado, por lo menos no con Ukyo y lo demás había sido mujeres de la oficina que lo buscaban para aprovecharse de su dinero, Akari no parecía ese tipo de chica. Si había renunciado a su carrera de supermodelo seguramente no le interesaba tanto el dinero.

— Aquí tenemos el río de Ryuguenzawa, la leyenda dice que adentro duerme un dragón de siete cabezas que le encanta comer jóvenes — explicó Shinnosuke de pie sobre un puente, del otro lado se podía ver el pequeño hotel campestre.

—Tranquila Akari, si ese dragón despierta yo te protegeré— aseguró Ryoga sacando pecho.

—¡Gracias Ryoga-kun!

Ranma rodó los ojos, ay por favor.

Definitivamente demasiado dulce. Decidió darle espacio a la parejita feliz adelantándose al hotel con la esperanza que Ryoga no se perdiera en los diez metros que faltaban para llegar y si era así, siempre podía hacer uso del teléfono para localizarlo.

El hotel era pequeño pero acogedor, hecho completamente en madera rústica, una chimenea central ayudaba a los huéspedes a mantener el calor en el lobby, Ranma se acercó a la recepción pero se detuvo para admirar el bonito techo de pino que terminaba en una claraboya que iluminaba bien el salón.

La chica de recepción se sonrojó al verlo, no esperaba que el dueño de S&H en persona fuera el primero en registrarse.

Ranma se anunció sin prestarle mucha atención a la recepcionista, ya que detrás de ella en un enorme ventanal se podía apreciar el paisaje del bosque, un venado a lo lejos buscaba algo de comida en el suelo frío.

La joven siguió la mirada del hombre — suelen acercarse al hotel en busca de comida, sobre todo en el invierno.

— ya veo.

La recepcionista comenzó a teclear rápidamente los datos de Ranma, de repente se detuvo mirándolo a los ojos.

—¿Estado civil?

Ranma pensó que nunca lo habían hecho en otros hoteles, pero respondió automáticamente —soltero.

La joven sintió un repentino alivio y fingió teclear la respuesta.

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Ranma caminó por el hotel con su enorme mochila, se había rehusado a llamar al botones para que lo ayudara, atravesó un camino rodeado de árboles hasta llegar a uno de las cabañas. El hotel se dividía en cabañas que se interconectaban por senderos. El joven hombre temió que su amigo se perdiera, pero una risa familiar se escuchó en el lobby, Ryoga junto a Akari habían llegado al hotel.

La vida de Ranma había transcurrido entre entrenamientos, estudios y negocios, con muy poco tiempo para pensar en asuntos del corazón, viendo a Ryoga tan feliz se preguntó si se estaría perdiendo de algo importante, después de todo el ya tenia 25 años, miró hacia las montañas que rodeaban el hotel.

—Nahh…— meneó la cabeza reprendiéndose por aquellos pensamientos estúpidos.

—¡Ranma! — Ryoga se acercó a gran velocidad dejando a Akari unos metros atrás — ¿en que cabaña vas a estar?— preguntó pasándole una mano por los hombros .

Ranma sacó la tarjeta del bolsillo de su chaqueta — 4c

Ryoga suspiro aliviado —La señorita Akari tiene la 4b y yo la 4a, parece que todos estamos en el mismo camino— hizo una pausa para mirar por encima del hombro asegurándose que no los escuchara Akari — tú sigue adelante, yo te sigo para saber dónde es.

Ranma dio un suspiró y se zafó del brazo de Ryoga — ajá.

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Akari se quedó en su habitación prometiendo a Ryoga que se verían más tarde. Ranma dejó a su amigo justo delante de la puerta para no tener que preocuparse, se disponía a descansar un momento pero fue entrado a la fuerza a la habitación por Ryoga.

—¿Qué te pasa? — le gritó mientras arrojaba la mochila.

—Ranma, Ranma, estoy seguro, es amor a primera vista, ¿Tú crees que ella me corresponde? Porque yo creo que sí, ¿Verdad?

Ranma se dispuso a abrir la boca pero Ryoga continuó hablando solo mientras daba vueltas por la habitación como león enjaulado.

— me dijo que diéramos un paseo por el hotel… pero ¡¿Y si me pierdo?! ¿Será muy pronto para besarla durante ese paseo ? Tal vez deba esperar a la cena, o quizás cuando asemos malvaviscos en la fogata.

Ranma se dirigió a la pequeña nevera y sacó una botella de agua, se dejó caer en la cama y comenzó a darle pequeños tragos, ya sabía que Ryoga no iba a parar su condición de histeria verborreica en un buen rato, al menos la cama se veía bastante cómoda.

—¿Qué me voy a poner? ¿Debo darme un baño? ¡No tengo ropa!, Ranma vas a tener que prestarme algo.

Ranma tomó unos bocadillos y regresó a la cama para comerlos.

—¡Ranma dime algo!

—¿Eh? ¿Ya terminaste?— se burló Ranma —primero, si, báñate llevamos horas caminando por el bosque, lo más seguro es que apestes, segundo ponte ¡Tú ropa! No te voy a prestar nada, tercero, si te pierdes no me queda más remedio que buscarte como siempre hago y por último si ella está dispuesta pues… bésala, ya estás muy grandecito para actuar como un adolescente enamorado.

Ryoga se detuvo y respiró — Si, está bien, yo puedo hacerlo, yo puedo hacerlo — caminó hacia el armario —Ranma …

Ranma lo tomó del brazo y lo tiró de cualquier manera al baño—cálmate, ya sabes que cada que te pones nervioso se te altera más el sentido de la orientación.

Ryoga recordó los ejercicios que realizaba con el psicólogo y comenzó a respirar.

—Nos vemos más tarde— se despidió Ranma, dejándolo en su cuarto.

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Ranma recostó la cabeza en una roca y se puso la toalla en la cara, gruñó de placer por poder al fin descansar como es debido. Las aguas termales relajaban su cuerpo y se pudo permitir pensar en otras cosas, su familia, sus pasatiempos que cada vez eran menos. Solo tengo que sobrevivir a unas cuantas despedidas más y volveré a competir con todo .

—Ejmm… disculpe Jefe…

Ranmase quitó la toalla y abrió un ojo, encontrando el rostro apacible del director de talento humano.

—Shinosuke, ¿vas a entrar? , el agua está en su punto.

— No, jefe Saotome, lamento molestarlo pero el jefe Hibiki no ha regresado hace un par de horas y ya vamos a iniciar algunas actividades ¿Sabe usted dónde se encuentra?

—No te preocupes, enseguida lo encontramos — Ranma salió muy a su pesar sintiendo el frío golpear su cuerpo.

Se vistió rápido y busco entre sus pertenencias el teléfono.

—Mira, aquí, en este lugar lo encontraré — señaló Ranma algún punto en el mapa.

—Es un poco peligroso, hay animales salvajes por ahí.

—No te preocupes, Ryoga se sabe cuidar.

—Será mejor buscarlo antes que anochezca.

—Está bien, iré por él.

—lo acompaño, jefe Saotome, conozco muy bien el lugar.

— Está bien, pero deja de llamarme Jefe Saotome, dime Ranma.

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— ¿Qué diablos es eso?

—Una ardilla gigante— respondió Shinnosuke como si fuera lo más obvio.

Ranma se encogió en su lugar cuando esta pasó corriendo a su lado.

—Hay algunas criaturas fuera de lo común, mi familia las mantiene alejadas del sendero y el hotel, pero algunas personas hacen caso omiso de las advertencias y se adentran en el bosque.

Ranma temió por la seguridad de Ryoga, revisó nuevamente el celular que lo ubicaba a unos diez minutos.

—¡Vamos! — ordenó Ranma.

Lo siguiente que se atravesó en su camino fue un koala gigante que no los determinó, una mariposa que pasó aleteando fuerte, nada a lo que temerle, pero conforme se acercaba a la ubicación, Ranma tenía un mal presentimiento.

—¡Ryoga! ¡Ryoga!— gritó Ranma—debería estar justo a…

—¿Qué sucede?— se acercó Shinnosuke.

Ranma se agachó para recoger algo —es el reloj de Ryoga—

—Esto no me gusta nada…P-chan

—¿P-chan? ¿Qué es un p-chan?

—Vamos, corre.

Ranma siguió a Shinnosuke a través del bosque que cada vez se tornaba más y más denso y por tanto más oscuro. Algunas criaturas gigantes pasaron cerca, pero pudieron ahuyentarlas sin ser atacados, el tiempo corría y no encontraban a Ryoga.

—Espera, mira ahí — señaló Shinnosuke unas pisadas en el barro — debe estar cerca, ten cuidado, es muy agresivo.

Ranma agudizó sus sentidos y no tardaron en escuchar un grito agudo.

—Parece que es Akari— Susurró Ranma.

—Acerquémonos despacio.

Ambos caminaron tratando de no hacer ruido.

Al fin descubrieron el lomo enorme del animal.

—No, no, por favor — se escuchó la voz de Ryoga.

Ranma saltó para ayudar a su amigo, Shinnosuke quiso detenerlo pero fue muy rápido.

—¡Qué!— gritó Ranma aturdido.

Shinnosuke al ver la cara de Ranma salió de su escondite.

—¿Ranma?— preguntó Ryoga

—Jefe Saotome, Jefe Shinnosuke — saludó Akari con una reverencia.

P-chan el cerdo negro gigante comenzó a resoplar por la llegada de las dos personas.

—tranquilo— dijo Akari acariciándole la trompa—¿No es hermoso?

—P-chan es muy peligroso— advirtió Shinnosuke

—¡Aaaayyy!— gritó de nuevo Akari — se llama P-chan, que lindo nombre ¿No crees Ryoga-kun?— dijo mirándolo con ensoñación.

— si, de verdad que es muy hermoso— asintió Ryoga.

— ¡¿Entonces por qué demonios estabas gritando "no por favor no"?!— gritó Ranma alterado.

— Ahh, es que…— Ryoga se sonrojó.

—P-chan es muy juguetón, le estaba haciendo cosquillas a Ryoga-kun.

Ranma tomó a Ryoga por la chaqueta sacudiéndolo—imbécil.

—Cálmate Ranma, tú mismo me dijiste que me relajara y que me buscarías con el reloj si algo pasaba.

—¿Te refieres a este puto reloj?— Ranma se lo arrojó a la cara.

Ryoga se rascó la cabeza y se rio tontamente — lo siento, debí perderlo.

— Es mejor volver— dijo Shinnosuke con seriedad— no vuelvan a cruzar los límites del hotel.

—¡Lo sentimos!— se disculpó la feliz pareja haciendo una reverencia.

Todos comenzaron a caminar siguiendo a Shinnosuke incluido P-chan. Akari tuvo que detenerse para hablar con el animalito.

—te vendré a visitar ¿Está bien?— dijo acariciándole, el cerdo le devolvió un gruñido que más parecía un lamento y se quedó triste viéndolos desaparecer en el bosque.

—Llegaremos justo para la cena— Ryoga sonreía al lado de Akari.

Shinnosuke se detuvo con los ojos muy abiertos —¿Cena? Acaso…¿Qué hora es?

— Son las 5— dijo Ranma consultando el reloj.

— Oh no, ya es muy tarde…ellos…

El suelo comenzó a vibrar cómo si se tratara de un temblor, Akari se acercó más a Ryoga quien la abrazó.

—No se preocupen, no son peligrosos, solo un poco…consentidos.

El estruendo se detuvo y Ranma pudo visualizar los animales de los que hablaba Shinnosuke.

—Solo acarícienlos y denles esto—Shinnosuke le arrojó una bolsa a Ryoga— así nos dejaran ir.

—Son ga-ga-ga— Tartamudeó Ranma poniéndose detrás de Ryoga.

—¡Ay pero que lindos!— gritó Akari acercándose a uno igual que Shinnosuke.

La colonia felina constaba de al menos 20 enormes gatos que ronroneaban alrededor de ellos, era muy común verlos por el bosque y sus alrededores, la familia de Shinnosuke los alimentaba y de vez en cuando les daba matatabi, por eso cada que veían personas, se acercaban buscando atención. El problema era que Ranma lo menos que buscaba era la atención de un gato. Una fobia que había desarrollado desde niño lo hacía llenarse de pánico cada que veía uno. Podía disimular cuando se trataba de un gato pequeño doméstico, pero una colonia de gatos gigantescos estaba fuera de su control. Ryoga y los padres de Ranma eran los únicos que sabían de su fobia.

—ga-ga-ga— seguía murmurando Ranma a punto de perder el control.

—Contrólate Ranma, voy a arrojarles esto — señaló Ryoga la bolsa de matatabi— y tú corres hacia el hotel ¿Está bien?

Ranma asintió.

—Ey gatito, gatito— Ryoga comenzó a lanzar los palitos de matatabi uno por uno a los gatos tratando de alejarlos lo más posible.

Ranma corrió a gran velocidad por el bosque tratando de recordar el camino en medio de su inestabilidad mental, después de un largo tramo pudo ver al fondo el hotel, se detuvo para tomar aire, pero un ronroneo le heló la sangre.

El gato blanco de ojos amarillos salió de la nada y comenzó a acercarse moviendo su larga y peluda cola.

— No, no , no— Ranma retrocedió hasta dar con un árbol.

El animal comenzó a frotarse contra Ranma.

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—Ranma es muy veloz, no se preocupen, ya debe haber llegado al…— Ryoga se detuvo viendo el enorme gato blanco —¡Ranma!

El gato descansaba enrollado sobre un inconsciente Ranma.

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Ranma despertó de golpe sentándose de un brinco en la cama, con los ojos desorbitados y bañado en sudor. Miró a todos lados desesperado.

—tranquilo, ya estás en la habitación — dijo Ryoga en tono conciliador.

Sin mediar palabra, Ranma le dio un puño en el estómago que le sacó el aire.

—Idiota, todo esto es tú maldita culpa.

—No...salió tan mal.. después de todo— respondió Ryoga con la voz entrecortada por el golpe.

Ranma lo miró con los ojos inyectados de sangre.

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Bōnenkai cinco: departamento de actividad física para el adulto mayor.

— tengo que admitir que pensé que ya no me acompañarías a otro bōnenkai después de lo del ga… del animal del bosque — afirmó Ryoga.

— No me lo recuerdes— Ranma reprimió un escalofrío —además cómo no vamos a mostrar respeto por las personas mayores, me imagino que será alguna actividad de yoga, taichí, algo relajado— comentó Ranma.

—Si, supongo.

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El jardín nacional Shinjuku Gyoen no era tan visitado en invierno, así que el grupo estaría a gusto.

Ryoga y Ranma caminaron admirando el paisaje, era un día frío y algo nublado por lo cual llevaban abrigos y guantes para protegerse.

Dos figuras salieron a su encuentro.

—Maestro Happosai, Maestra Cologne— saludaron con profundo respeto.

—¡Niños que bueno verlos!

Los ancianos maestros caminaron hacia unos de los jardines dónde otras personas mayores practicaban taichí con una coordinación y fluidez de los movimientos impecable.

—te lo dije— susurró Ranma.

Ryoga pareció aliviado, había estado pensando en cancelar todo porque al parecer la suerte no quería sonreírle a su amigo esa navidad, además quería pasar un tiempo con Akari. Recordó que en aquel bosque habían estado a punto de besarse y puso una sonrisa tonta de enamorado.

—oye, deja de pensar en Akari, vamos a desayunar.

—¿Cómo sabes que estoy…— se delató Ryoga, lo que ocasionó una risa de burla de parte de su amigo.

En medio del jardín se habían dispuesto varias mesas y un buffet de desayuno con bebidas calientes dado el invierno.

Las señoras mayores vieron a los hombres (para ellas niños) dueños de la compañía y de inmediato se acercaron a saludarlos y halarles las mejillas.

—pero que guapos son.

—mira nada más pero si son unos niños.

—yo creo que tienen la edad de mi nieto.

— en persona se ven más grandes.

— y musculosos

Las señoras comentaban toda clase de cosas rodeándolos y tocándolos aquí y allá. Ellos se dejaron hacer.

— Señoras, señoras— llamó la atención Cologne dispersando el grupo — déjenlos respirar por favor.

—Maestra Cologne, ¿entrenaran con nosotros los jóvenes jefes?— preguntó una anciana de gruesas gafas.

Cologne miró a los jóvenes quienes asistieron como respuesta.

— Que bien— asintió Cologne —pero primero déjenlos desayunar tranquilos.

El grupo de ancianos tomó asiento para disfrutar del desayuno.

Ranma recordó cuando conoció a sus ancianos maestros, le había sorprendido su vitalidad y energía a pesar de su edad, aunque él ya era todo un experto en artes marciales, con ellos aprendió técnicas que no pensaba siquiera posible y por ello les guardaba aprecio, a pesar de las mañas del maestro Happosai.

—Espero que recuerdes muy bien lo que te he enseñado, discípulo— le dijo Cologne dándole un golpecito con el bastón en la cabeza.

—no se preocupe maestra Cologne, pienso regresar a competir— Ranma aseguró emocionado.

La señora lo miró con interés — entonces no perdamos tiempo…¡Señores, el joven jefe Saotome desea entrenar con ustedes!

Los ancianos empezaron a cuchichear entre ellos y poco a poco se fueron dirigiendo a campo abierto.

— ¿De qué se trata?— dijo Ryoga.

Cologne los invitó con un ademán y tanto Ranma como Ryoga la siguieron.

—No soy muy bueno en Taichi— le susurro Ryoga.

—No te preocupes solo hagamos algunos movimientos básicos.

Happosai se ubicó al lado de Cologne fumando una pipa.

—¡Ahora!

Ranma esquivó por poco una patada de la señora que hace poco le había halado los cachetes.

—¿Pero… qué?— Ranma preguntó mientras se ponía a la defensa.

— No te distraigas joven discípulo o perderás con mis mejores alumnos ¿Qué creías que pasábamos las tardes bordando y tomando té?— se burló Cologne saltando a un árbol para observar la batalla campal.

Ryoga trataba de esquivar a los enjutos pero escurridizos ancianos que lo atacaban sin piedad desde todos los ángulos posibles.

—¡pelee en serio jefe Hibiki o no podrá celebrar con su novia la navidad!— le gritó Happosai.

Ante la mención de una chica Ryoga se tambaleó pensando en Akari y él tomados de la mano, compartiendo el costosísimo pastel que había mandado a hacer para celebrar con ella. Su descuido le costó caro, dos ancianas y un viejecito regordete arremetieron contra él, acertando los tres golpes que lo dejaron fuera de combate.

—¡Idiota no es momento de pensar en Akari! — le gritó Ryoga pero este ya estaba en un sueño agradable.

Aunque sobrepasado en número Ranma sintió algo que hace mucho no sentía, el calor de la pelea, la adrenalina, si bien no pensaba golpear a los ancianos, al menos no a las señoras, definitivamente podía sacar provecho como entrenamiento.

una señora que destacaba del grupo por ser de mediana estatura y complexión delgada se acercó para retarlo, a diferencia de los demás que prefirieron el elemento sorpresa, ella había esperado, había analizado los movimientos del muchacho y estaba dispuesta al menos a entretenerse un poco con él.

—Cologne me ha hablado mucho de ti, eres su discípulo más querido— sonrió la señora

—yo no dije nada de eso Soap—volteó la cara indignada Cologne.

Ranma sonrió también , sabía que no era cierto, jamás había escuchado un alago de la anciana mujer. La señora Soap le hizo una seña para que la atacara. El no estaba muy seguro pero lanzó un puño directo que la señora esquivó con facilidad . ¿suerte?, pensó Ranma regresando al ataque, una patada baja podría hacerla caer pero al igual que el ataque anterior, la señora lo detuvo sin problema alguno.

antes de poder pensar en alguna estrategia, Soap lo tomó de la chaqueta y dándole un giro completo lo golpeó contra el suelo. Ranma sintió que sus pulmones se vaciaron y tuvo que boquear por aire, a lo lejos escuchó la risotada de Cologne.

—no te confíes— advirtió

¿de qué me estoy perdiendo, acaso esta señora es una...Ranma decidió atacar con más fuerza, con más velocidad, con lo que fuera que no lo dejara en ridículo frente a un montón de ancianos. La señora Soap le siguió el ritmo como lo hacía Ryoga o incluso mejor. en algún momento de la pelea ella le puso la mano abierta en el pecho, fue como si lo hubiera golpeado un camión, cayó varios metros atrás. Ella lo tenía donde quería, Ranma intentó levantarse rápido pero la señora se plantó frente a él con un ágil y grácil salto. Ranma cruzó los brazos a modo de defensa pero no llegó el golpe.

—¡Oh por kami!, es la hora de mi medicamento de la presión. Gracias por el ejercicio jefe Saotome— Soap se inclinó respetuosamente para luego retirarse.

Ranma no tuvo tiempo de asimilarlo porque de inmediato toda los integrantes del programa de actividad física del adulto mayor se reunieron para atacarlo.

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—¡¿por qué no me dijo que era una amazona?!

Cologne lo golpeó con el bastón justo donde crecía un chichón —¿ Acaso no te enseñé a no subestimar a ningún rival ni bajar la guardia?

Ranma se cruzó de brazos haciendo un puchero mientras su inflamada mejilla continuaba creciendo.

—además no tenías porque lanzar a volar a todos mis alumnos.

—Lo-lo siento maestra...

Cologne se rio tan fuerte que sobresaltó a Ranma— les advertí que no podrían ganarte, pero eso viejos seniles querían un poco de emoción en sus vidas, ellos se lo buscaron.

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—Al menos mañana ya es navidad y podemos descansar un poco, ¿tienes planes? — Ryoga sostenía una bolsa con hielo sobre la cabeza mientras buscaba algo de comer en la nevera de Ranma.

—¿por qué, me vas a invitar a comer pastel con Akari?— se burló. Ranma esperó un golpe o que le lanzara algo, pero Ryoga no reaccionó

—Ranma, me preocupas, no quiero que estés solo en una fecha tan importante ¿quieres que te presente una amiga de Akari?— su tono condescendiente hizo que a Ranma se le revolviera el estómago.

—Apenas llevas una cita con ella idiota.

— No estaré solo, voy a ir con mis padres a cenar. Nada mejor que la cocina de Nodoka Saotome— Ranma mintió, sabía que sus padres estarían fuera del país durante un tiempo. El invierno le sentaba mal en las articulaciones a su viejo.

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Navidad

En Japón la época de navidad es como un san valentín , un día en que los enamorados pasean , contemplan la iluminación, patinan sobre hielo, cenan y comparten el pastel típico de nata.

Ranma se había bañado y puesto una pijama navideña que le había obsequiado su madre, daba igual, nadie lo iba a ver, se acomodó en el sillón para ver alguna tonta película de navidad y comer pollo frito.

Anteriormente algunas de las chicas de la compañía le daban regalos y lo invitaban a cenar, pero con el tiempo la mayoría se fue dando cuenta que Ranma Saotome vivía para dos cosas: el trabajo y las artes marciales, así que los regalos dejaron de llegar al igual que las invitaciones. Era mejor así, le ahorraban la vergüenza de tener que rechazarlas o la incomodidad de verlas llorar. Los únicos dos regalos que no faltaban bajo su árbol eran el de su madre y el de Ryoga.

La película se terminó, Ranma no tenía sueño. se sentó en el suelo y destapó el regalo de su madre, una hermosa bufanda roja tejida marcada con sus iniciales. Sonrió y se la puso. El regalo de Ryoga era una pequeña caja envuelta con papel kraft, lo arrancó sin miramientos descubriendo una elegante pluma y una nota.

para que la uses cuando seas testigo de mi matrimonio.

—¡idiota, es que no puede pensar en otra cosa!— gritó a la nada.

de pronto como si lo hubiera invocado sonó el teléfono.

—¡Ranma tienes que ayudarme— se escuchó la angustiada voz de Ryoga

— feliz navidad para ti también P-chan.

— déjate de idioteces, tienes que venir por mí.

—¿Acaso hoy el chofer no iba a hacer de niñera?

—si, digo no, es decir, le pedí que se parqueara en el sótano mientras yo recogía el pastel para Akari, no quería quedar mal con ella, pero...

—¿pero?

— en el sótano no hay señal, no puedo llamarlo, no se como llegar ahí ¡Ranma, estoy en el centro comercial Solamachi!

—ok, ok iré por ti, pero me debes una.

—y Ranma...

—¿ahora qué?

— Estaba un poco nervioso y por accidente dañé el pastel , crees que puedas...

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Ranma se cambió únicamente el pantalón, se puso un abrigo sobre la camisa de la pijama y acomodó la bufanda sobre él. Con las llaves en la boca se acomodó los zapatos en la entrada.

— y ahora...¿Dónde rayos consigo un pastel?

Tomó el metro a toda prisa, estaba atiborrado de parejitas acarameladas. del otro lado del vagón pudo ver la espalda de una chica de cabello corto, pero lo que llamó su atención fue lo que llevaba en la mano. Como pudo se escurrió entre las personas hasta acercarse a ella.

—dámelo por favor— dijo sin pensar.

la chica se giró de inmediato con la cara contraída, cabello corto, grandes ojos avellana y larguísimas pestañas, Ranma se quedó más de lo debido observándola.

—¿Qué quieres? — dijo con disgusto

—Ah, eh, perdón quise decir véndemelo por favor.

la chica abrió los ojos desmesuradamente y retrocedió dos pasos.

—tengo dinero ¿Cuánto quieres? es urgente.

—¡largo!.

—pe-pero, te doy ...— Ranma sacó la billetera y contó aproximadamente —14.000 yens

—¡no!

— vamos, te lo ruego, lo necesito.

la jovencita apretó los labios y cerró los puños.

—no importa si no está bueno, incluso si alguien ya le metió el dedo.

—¡imbécil!— gritó la chica a la par que lo golpeaba en la mejilla con todas sus fuerzas.

las puertas se abrieron y más personas ingresaron empujando a Ranma sobre la chica.

—¡pervertido!— gritó, lo cual hizo que todas las personas en el tren empezaran a empujarlo e insultarlo.

—yo no ¡ yo no hice nada! — gritó al ser expulsado del tren

una linda navidad para el apuesto y millonario jefe Saotome.

continuará

quería hacer una historia de dos capítulos pero me alargué un poquito.

Esa mente de Akane, quien sabe a qué pensaba que se refería Ranma

gracias por los mensajes

roxbinita.x27

nancyricoleon

Benani0125

batido de chocolate