HOLA DE NUEVO!

Ahora les traigo algo alusivo a estas fechas, espero que sea de su agrado.

*Los nombres de los personajes principales no son de mi propiedad.

Ranma caminaba por la plaza acompañado de su mejor amiga Ukyo, a quién conocía desde que era muy pequeño, ahora ambos tenían 14 y eran inseparables, el tiempo había despertado en Ranma sentimientos por ella y se había decidido a confesárselo en Navidad, estaba muy emocionado y sólo esperaba que llegara ese día para poder decírselo.

-Ranma… ¡Ranma! Oye, estás muy distraído ¿Qué te sucede?

-¿Eh? No, nada estaba pensando en… No tiene importancia…

-¡Mira! Ahí está Santa Claus anda, vamos a verlo…

-Ukyo, ya no somos unos niños ¿Cómo es que te sigue llamando la atención todo esto?

-Anda, será divertido –Dicho esto lo tomó de la mano y se dirigieron hacia la fila para ver a Santa Claus.

Una vez que llegaron, Santa los recibió con su característica carcajada:

-¡Jo, Jo, Jo! Y dime ¿Qué es lo que vas a pedir este año?

Ukyo se acercó a él y le pidió su deseo.

Ranma era el siguiente en la fila y Santa lo invitó para que se acercara pero él se negaba...

-Anda hijo, no te voy a hacer nada, o ¿Es que tienes miedo?

Ranma Saotome no conocía la palabra miedo, así que decidido, se le acercó:

-No es miedo, es sólo que ya estoy grande para creer en estas cosas…

-Jo, Jo, Jo, nunca se es demasiado grande… Anda, dime ¿Qué es lo que te gustaría recibir en navidad?

-Le agradezco, pero no deseo nada…

-¿Estás seguro? –El hombre lo miró con detenimiento-

-Puedo ver en tus ojos que hay algo que anhelas… Y tiene que ver con la chica con la que vienes.

-¿Cómo es que puede saber eso?

-No hay nada que Santa no sepa…

-¡Bueno ya! Usted gana –Suspiró- Lo que yo deseo es…

-Concedido-

Después de unos minutos regresó con Ukyo.

-Y bien ¿Qué pediste?

-Si te lo digo, ya no se cumplirá…

-Ranma, somos amigos, puedes decírmelo…

-Te lo diré luego…

Siguieron caminando por la plaza cuando una conocida voz los saludó:

-¡Vaya! No pensé encontrarlos aquí…

-Hola Ryoga –Le dijo Ukyo muy sonriente-

-Ukyo quería venir a la plaza y pues aquí estamos…

- Y tú ¿Ya terminaste tu turno Ryoga? ¿Por qué no vienes con nosotros?

-Aún no, es mi hora de comida ¿Me acompañan? Yo invito.

Ryoga trabajaba medio tiempo en el módulo de información de la plaza (Si, ya sé lo que están pensando)

Los amigos platicaban amenamente en una cafetería no muy lejos de ahí.

-Aún no puedo creer cómo es que sigues ahí Ryoga, si el sentido de orientación no es precisamente lo tuyo –Dijo Ranma en tono burlón-

-Todavía recuerdo a esa señora a la que le hiciste dar varias vueltas para encontrar un restaurante que estaba a pocos pasos de tu módulo –Comentó Ukyo-

-Bueno ya no se burlen, sé que he cometido errores, pero a decir verdad, he mejorado…

Ukyo apoyó su mano sobre la de Ryoga y dijo:

-Está bien no te enojes, sabemos qué haces tu mejor esfuerzo.

Ryoga sonrió.

Ukyo y Ranma habían conocido a Ryoga al ingresar a la secundaria y de ahí se hicieron buenos amigos.

Después de un rato, Ryoga se despidió.

-Bueno, tengo que regresar, luego nos vemos.

-Hasta pronto Ryoga.

-Oye Ukyo ¿No te parece que Ryoga está un poco raro?

-¿Raro? No, yo lo veo igual que siempre, bueno yo también ya tengo que regresar ¿Nos vamos?

Ranma acompañó a Ukyo hasta su casa.

-Bueno, nos vemos mañana… ¿Sabes? Hay un par de cosas que debo decirte…

-¡Vaya, que coincidencia! Yo también tengo algo muy importante que decirte Ukyo…

Ukyo miró un semblante muy alegre en Ranma y eso le dio confianza…

-¿Acaso ya lo sabes? No puedo creer que mi comportamiento haya sido tan evidente, realmente pensé que no te habías dado cuenta…

-No, no lo sabía pero estoy muy feliz de que por fin lo aceptes…

En eso, salió el padre de Ukyo un poco apurado.

-Qué bueno que ya llegaste Ukyo, necesito hablar urgente contigo… Hola Ranma ¿Cómo estás?

-Muy bien señor.

-Bueno ¿Te parece si seguimos la plática mañana?

-Claro, no les quito más su tiempo, nos vemos mañana en la cena de nochebuena, mi padre y yo estaremos felices de recibirlos…

-S…sí, si hijo claro, mañana nos vemos, adiós.

Al día siguiente, Ranma se había levantado más temprano que de costumbre para decorar la casa para que estuviera lista para la gran noche, la noche en que le confesaría a Ukyo sus sentimientos y por fin ella aceptaría ser su novia…

Su padre estaba realmente sorprendido:

-Ranma, no pensé que ya estuvieras levantado tan temprano…

-Bueno, lo que pasa es que quiero dejar todo arreglado para la noche y apenas si me da tiempo…

-Te veo muy contento, más que en otros años…

-Ha de ser la magia de la navidad.

Ranma fue a la plaza comprar algunas cosas que le faltaban y se le hizo raro no ver abierto el módulo donde trabajaba Ryoga.

-¡Qué raro! Ya debería estar aquí…

Pronto llegó la noche y Ukyo y su padre no llegaban, esto estaba impacientando un poco a Ranma…

-Tranquilo hijo, ya deben venir en camino.

-Me imagino que sí porque ya marqué a su casa y no me contestan… Voy a encontrarlos en el camino, quizá vengan muy cargados y necesiten ayuda.

-Buena idea, ve.

Pero no, no los encontró, fue a su casa y tocó pero nadie abrió.

Al no obtener respuesta, regresó a casa, pensando que quizá se habrían cruzado en el camino, pero al llegar encontró a su padre con una carta en la mano…

-¿Qué pasa papá, ya llegaron?

-Ellos no vendrán hijo…

-¿Por qué? ¿Qué pasa?

-Ukyo y su padre se fueron de Japón…

-¿Qué estás diciendo? ¿Cómo que se fueron? No, Ukyo me lo hubiera dicho…

Su padre le extendió una carta aún sin abrir.

-Toma, me imagino que ahí está tu respuesta…

Bueno, esto es todo por hoy, nos vemos en el próximo capítulo.

AnIcHiBaG*