Después de tanto tiempo, poco a poco recupero el entusiasmo por escribir. Disfruten de la lectura.


Capítulo 31: Retrospectiva

Culminó con creces el Rally Dakar en donde si bien el triunfo se lo adjudicó De la Vega Racing Team en las diferentes divisiones; los Transformers habían logrado desmantelar la base de operaciones de SILVERTECH en Sudamérica.

Arcee, Rodimus y Megatron fueron elementos claves para lograr el objetivo inicial.

Todos los integrantes estuvieron dos semanas en Uruguay antes de despedirse, porque cierta compañía militar redobló la vigilancia, aunque; ahora; la población estaba informada y concientizada. Ahora, ellos estaban en comunicación con el equipo árabe para planearse ataques que, muy pronto resultaron efectivos.

Con fundamento en lo anterior; se atacaron los tres puntos grandes de SILVERTECH que existían y en medio del fuego de metralla, y del armamento sofisticado, al final, se logró el objetivo siendo el último bastión en caer la fortaleza ubicada en los Estados Unidos.

Se esperaba que los países poco a poco recuperaran su soberanía y pudieran reconstruirse…

Pero la guerra aún no había mostrado su verdadera faceta.

El enemigo se había refugiado en México.

Bajo la sombras del cedro:

El equipo necesitaba descansar, recuperarse de todas las impresiones que dejan las batallas. Jerzy Strauss (Starscream) y Alicia Betancourt decidieron viajar a Tikal, la oriunda de Guatemala aseguraba que él necesitaba renovar su energía al estar descansando en las ruinas de la cultura maya.

Mafer y Michael Benson (Bumblebee) decidieron escaparse a Puerto Vallarta para disfrutar del mar; situación que les vino como anillo al dedo porque necesitaban su propio espacio como pareja.

Aunque Mariana Betancourt vio con beneplácito las vacaciones; Lily estaba decidida a buscar un empleo de medio tiempo. Sin embargo, lo que no sabía la joven López es que su madre tenía un aliado infalible: Dante Pruett (Optimus).

Sin que ella lo viera venir; la chica; literalmente fue sacada en hombros por Dante mientras Mariana le había confiado una canasta con algunos bocadillos.

-¡No, no, no quiero irme!- Expresó aquella mujer mientras toda sonrojada asentía avergonzada.

-Debes divertirte Lily y no te preocupes por lo demás. – Expresó con una sonrisa mientras le entregaba la canasta al británico. – Por favor Dante, deseo que se diviertan.

-¿De verdad no nos va a acompañar? – Preguntó el hombre con cortesía.

-Agradezco la invitación pero – Sonrió de forma grata. – Me he sentido cómoda cuando hemos salido a comer, además; ustedes son jóvenes y necesitan su espacio como novios.

Lily se puso roja como un tomate sin contar que Dante tenía un leve sonrojo en el rostro. Al parecer todo indicaba que, cuando regresaron de Sudamérica, el líder autobot había pedido el permiso de casa, o en otras palabras; hizo las cosas bien.

-¡Diviértanse! – Mencionó la señora mientras les despedía desde la puerta.

Lily fue sentada en el asiento del copiloto mientras Dante conducía el tráiler, obvio que sin la caja.

Aquel automotor viajaba a una velocidad respetable por una carretera totalmente asfaltada mientras el sol brillaba en todo su esplendor.

La chica portaba un short de mezclilla (poco inusual en ella) en color rosa acompañado de una blusa en color salmón con estampados de rosas portando su inseparable cruz de San Benito, llevaba recogido su cabello con una cola de caballo. Dante por su parte llevaba unos Jeans en color azul y una playera en color rojo con unas franjas grises resaltando de forma estética sus pectorales.

-¿Querías trabajar en vacaciones? Debes descansar. – Expresó el hombre de mirada zafiro mientras estaba a cargo del volante.

Lily desvío la mirada por un momento, ésta se enfocaba en el camino que pasaba a su lado desde la ventana. Su rostro adoptó un semblante triste.

-Dante no deseo que pienses que no deseo estar contigo. – Respondió con voz pausada – Tomar vacaciones no ha sido lo mío: Desde que mi padre y mi hermano murieron, no tuve tiempo de pensar en descansar, si bien tengo un trabajo estable... las vacaciones me traen nostalgia de una vida que en el fondo añoro.

Una breve pausa en el silencio se produjo mientras el vehículo avanzaba con rapidez, hasta que fue el británico quien lo rompió.

-Sabes Lily, me recuerdas a mí cuando era más joven. – Una leve sonrisa se dibujó en aquel rostro. – Aunque en la gran guerra no tuvimos la oportunidad de descansar, siempre me enfocaba en velar por los demás. Estoy consciente del dolor que llevas contigo y del proceso que enfrentaste para poder salir de él, sin embargo, nuestros seres queridos nunca mueren cuando en nosotros vive sus recuerdos y cumplimos con sus enseñanzas.

-Sólo espero que nunca me digas: "Cuando veas la estrella más brillante, piensa que estás viendo mi alma. " – Expresó de forma nostálgica.

Aquella mujer había revelado su temor de forma inconsciente: Temía perderlo, que él se alejara de ella. Dante extendió la diestra y tomó la zurda de Lily para entrelazarla con la suya.

-No te dejaré sola, te lo prometo. – Respondió cortésmente mientras apretaba levemente su mano con la de ella.

Ella se sonrojó a más no poder pero le devolvió una grata sonrisa. Continuaron el viaje por quince minutos, mientras en el estéreo del tráiler estaba en reproducción I Was Made For Loving You del grupo Kiss, habían llegado a su destino. Tomaron una desviación a la derecha cuyo camino era terracería. Se habían alejado de la parte urbanizada, podría apreciarse el monte que crecía en las orillas empezándose a decolorar como al frente empezaba notarse las arboledas y su sombra que éstas proyectaban haciendo que el sol se perdiera levemente.

-¿Hacia dónde vamos? – Preguntó curiosa Lily.

-No puedo decírtelo. – Respondió con cortesía aunque en el rostro se dibujó una leve sonrisa.

Aquella mujer comprendía la canción que estaba en reproducción por medio del brazalete, contempló de reojo cómo con los dedos de la zurda del británico empezaban a marcar la melodía en el volante.

La mexicana conocía a Optimus o mejor dicho, la imagen de él como el líder que no se divierte y tiene un sentido estricto del deber o en la versión del ochenta y cuatro; alguien con toques paternales, con las palabras sabias en cada momento y que en ocasiones se le escucha reír. Ésta versión de él la sentía como el líder humanizado, accesible y, que a pesar que todo estuviera en contra de él… no perdía la fe.

Sus pensamientos fueron interrumpidos al notar que el vehículo realizaba una maniobra en reversa.

-Tendremos que caminar. - Expresó el hombre mientras se quitaba el cinturón de seguridad mientras que la mexicana asentía bajándose con cuidado del vehículo.

Lily se dedicó a bajar la canasta cuando caballerosamente Dante le retiraba el objeto y ofrecía su brazo a la mujer para que se apoyara en él. Sin dudarlo, tomó el brazo del británico y continuaron su camino. Aunque el clima era caluroso, el viento ayudaba a refrescar haciéndolos sentir más cómodos. Sin embargo, sus oídos percibieron el sonido del agua que fluía libremente.

-Me has traído a un lugar con agua, lo que significa que tendremos un día de campo a orilla de un río. – Mencionó animada Lily.

-Es bueno que confíes en tus sentidos y ahora hiciste un prejuicio; sin embargo te pediré que utilices tu vista para decirme si estás en lo correcto.

-¿Qué quieres decir? – Cuestionó la joven mientras continuaba caminando.

-Observa nuevamente. – Respondió con cortesía.

Ella hizo un gesto de ¿por qué? Sin embargo notó que el ruido aumentaba fue entonces cuando se soltó del brazo y, como si fuese una niña pequeña corrió hasta el final de la vereda y descubrió que se trataba de una cascada y el agua formaba una laguna en color verde jade.

Dante sonrió al ver las expresiones de la mexicana quien con la mirada disfrutaba del paisaje.

-¡Es hermoso! – Mencionó ella.

Sintió como la brisa de la cascada refrescaban sus mejillas y cerró los ojos para disfrutar de aquel roce de la naturaleza. Dante no quiso interrumpir esa escena y se dedicó a colocar el mantel y la canasta para poder disfrutar, sin preocupaciones.

Lily se avergonzó por haberle dejado toda la carga y se dedicó a servir lo que Mariana les había hecho. La chica de las prendas con estampados ayudó con la preparación del jugo y en amasar papa, harina de trigo, huevo, queso y atún para elaborar tortas de atún, llamándolas así por tener una forma circular pero más pequeño que el tamaño de un antojito regional llamado garnachas.

Aunque no pronunciaron palabra alguna, la pareja intercambió sonrisas y miradas románticas. Habiendo terminado de comer y recogiendo las cosas (sin dejar basura en el lugar) Lily permanecía sentada en el regazo del británico mientras recostaba su cabeza en el pectoral. Dante acariciaba su cabello con ternura. Ambos permanecían bajo la sombra de un árbol cuyo follaje los cubría con sus sombras.

-Éste lugar no es muy conocido… - Susurró la mexicana mientras parecía dormirse por la quietud del momento.

-El camino es accesible pero, la mayoría de las personas que viven cerca no valoran éste espacio, quieren vivir en un lugar donde hay climas y todo es más urbanizado, y quiénes aprecian éste tipo de lugar – Hizo una breve pausa. – Decidieron salir de vacaciones.

-¿Entramos en una propiedad privada? – Cuestionó la dama un poco asustada.

-No exactamente, más bien es una propiedad ejidal pero, me pidieron que cuidara por éste día el lugar. – Sonrío levemente el británico. – A parte, envíe un mensaje a Doña Mariana para decirle que nos quedaremos a acampar.

La mirada de la joven le sacó por completo de su tranquilidad como un sonrojo apareció en su rostro.

-Cuando viajaste a la frontera de Guatemala no tenías pena en dormir en el tráiler. – Expresó el británico con cortesía.

-Eso es porque andaba trabajando y no sabía que tu spark estaba aislado de ti. – Mencionó roja.

Una risa amena se escuchó en Dante mientras abrazaba a Lily.

-No tienes por qué temer Lily. –Respondió mientras besaba la frente de la mexicana.

Ella hizo un puchero mientras se incorporaba.

-Deseo tomar un baño…. Pero ¿podrías cuidar que...

Dante había asentido con la cabeza interrumpiéndola.

Lily se quitó las prendas que llevaba, bien pudo usar su lencería y bañarse pero tenía deseos de poder refrescarse, sentirse libre, escapar un momento de la rutina. Se sumergió en el agua para observar y volverse uno en el entorno. Sólo le faltaba una extremidad de pez para convertirse en una sirena.

Repentinamente, un splash se escuchó en la laguna aunque no impactó como el de la cascada. La joven seguía sumergida en las profundidades cuando observó que una figura atlética de nívea piel se había unido en su aventura submarina.

Lily se sonrojó demasiado y su impresión fue tal que le hizo tragar un poco de agua y emerger. Tosió pero… su corazón se había acelerado. Luego Dante emergió del agua colocándose frente a ella.

-¡Dante pero…qué estás….

Aquel hombre no permitió que ella terminara sus palabras, la hizo callar con un beso apasionado. Ella al principio trató de resistirse pero notó que él estaba ansioso. ¿Por qué lo estaba haciendo? ¿Dónde había quedado Optimus Prime, el caballero?

Comprendió su proceder como si un relámpago atravesara su mente: Se había reprimido por respeto a ella. Observó su angustia al momento en que él consideraba que le había perdido. No le cortó las alas, y ella cedió.

Ambos estaban en la edad correcta para cometer el pecado de lujuria, aunque más bien, su amor reprimido por las normas, la imagen que tenía el uno del otro quedó atrás. Dejó que él le guiara en todo momento, pudo sentir como ese abrazo de oso le había hecho estremecerse. No importaba ahora, se dejó devorar por él hasta el grado de llorar por la emoción. Los dos eran colegiales o se sentían como ellos cuando descubren el fruto prohibido y delicioso.

Pudo sentir su cuerpo temblar mientras él desataba al amante apasionado y salvaje por momentos. Sin importar el frío del agua y de la piedra, e incluso de la cueva que se escondía tras la caída de la cascada provocaba incomodidad, eso no les detuvo. ¡Ay Eco!, que repites eternamente las palabras, tuviste el placer de externarlo y que la pasión calentara tu silencio de hielo.

Se habían hecho uno, mientras sus cuerpos se entrelazaban como sus manos mientras que el héroe autobot respiraba agitadamente y descansaba en el cuerpo de aquella mujer que le había dado una nueva esperanza. Con sus labios se decían todo en ese lenguaje donde las palabras no tienen sonido, siendo remplazadas por la danza cuasi silenciosa de los besos.