HOLA, AQUÍ EL CAPÍTULO 2.

Ranma hablaba por teléfono con su padre:

-No, no creo que pueda, hay mucho trabajo en la fundación y…

-¿Estás seguro que es sólo eso? No olvides que soy tu padre y te conozco mejor que nadie…

Ranma se quedó en silencio.

-¿No crees que ya pasó mucho tiempo? Ya es hora de que lo superes…

-No sé a qué te refieres, ya te dije que no puedo ir porque tengo mucho trabajo…

-Llevo años escuchando lo mismo ¿Hace cuánto que no pasamos una navidad juntos?

-Por favor papá no te pongas sentimental, además es un día como cualquiera… Mira, te prometo que iré a visitarte el próximo verano.

-Está bien hijo, será en el verano entonces… Estaré feliz de verte… ¡Feliz Navidad!

-Te llamo la siguiente semana, adiós.

Habían pasado 10 años y en todo ese tiempo Ranma se había especializado en las artes marciales y ahora trabajaba como director en una fundación en Canadá, dónde también daba clases.

Ese día salió temprano del trabajo, como eran vísperas de navidad, había poco qué hacer, a su paso se podían ver las fachadas de las casas y negocios hermosamente adornados.

-Navidad… ¡Qué pérdida de tiempo! Eso es sólo para los tontos que no saben en qué gastar su dinero…

-Jo, Jo, Jo… ¡Feliz Navidad! -Escuchó al pasar por una plaza, trató de seguirse de largo pero el hombre vestido de rojo lo interceptó:

- ¡Feliz Navidad!

-No sé qué tiene de feliz… Todos los años es lo mismo –Dijo con tedio-

- Sólo tienes qué creer –Replicó Santa-

- ¿Creer? ¿En qué?

- En la magia de esta época…

- ¿Magia? ¡Qué ridiculez! Mira, no pierdas tu tiempo conmigo, mejor ve y échale ese cuento a alguno de esos niños que van allá –Y se alejó dejando perplejo al hombre de barba blanca-

Poco después, se topó con una chica que vendía chocolates para ayudar en el orfanato dónde vivía.

-Joven, ¿No lleva chocolates?

-No gracias –Contestó secamente-

-Son hechos en casa, ¿Por qué no los prueba?

Ranma siguió su camino dejando a la chica con la palabra en la boca.

Llegó a su departamento, se dio una ducha y se metió en la cama …

Al día siguiente, su asistente lo ponía al tanto de las actividades del día:

- A las 9 tienes la Master Class con los alumnos de la escuela secundaria del este de Vancouver.

- A las 12, junta con los socios de la fundación… También recuerda la llamada con los inversionistas americanos.

-Ok, comunícame con ellos de una vez.

- Correcto ¡Ah! Y No te olvides que hoy es el cierre de actividades y el convivio será a las 7.

- Sabes de sobra que no iré, detesto esas "fiestecitas".

- Sí, pero tú eres el director, debes estar ahí.

- Dile a Kuno que se encargue.

-Está bien, ahorita te paso la llamada –Dijo resignada-

- Listo, está en la línea número 2 –Dijo después de algunos minutos-

- ¿Qué tal Mrs. Summers? ¿Cómo le va?... Claro que sí… Será un placer recibirlos… Muy bien, entonces mañana yo mismo iré por ustedes al aeropuerto… Nos vemos.

Acto seguido, llamó nuevamente a su asistente:

- Nathalie, necesito que reserves una suite en el hotel Beaverbrook, mañana vienen los inversionistas americanos a conocer la Fundación.

- Muy bien, ¿Por cuántos días?

-Un par de días, vienen en viaje relámpago, llegan mañana a las 10 y se van al día siguiente por la noche… Por favor, tengan la sala de juntas preparada y reserva también en el restaurante Hawksworth, a las 3 de la tarde.

- Ok ¿Algo más?

- Sí, un café por favor.

El día terminó, tomó su saco y salió del lugar, buscaba un taxi, mientras hacía una llamada:

- "Bueno, ¿Ya tienen listo mi automóvil? Perfecto, voy para allá"

Al cruzar por la plaza, nuevamente se encontró al hombre disfrazado de Santa, saludando con la mano y deseando Feliz Navidad, a todo el que pasaba por ahí… Ranma intentó cruzarse la calle para no topárselo, pero en ese momento, el semáforo se puso en alto…

- "Jo, Jo, Jo… ¡Feliz Navidad! ¡Oh! Pero si eres tú, el que no cree en la Navidad…

- Déjame en paz viejo…

- Ya recordé quién eres…

- Cómo no, si me vio ayer.

- No, no de ayer… Fue… Hace aproximadamente 10 años…

- ¡Está loco! Yo jamás lo había visto…

- Ibas con una chica…

Ranma se paró en seco al escuchar eso.

- Fue en Japón, en la Plaza principal…

- ¿Cómo es que sabe eso?

- No hay nada que Santa no sepa…

Ranma recordó esas mismas palabras, 10 años atrás…

- … Estabas igual de escéptico que ahora, sólo que, en ese entonces, no tenías esa expresión de amargura que traes hoy…

- ¡Eso no puede ser posible! Creo que usted me confunde…

- No, yo nunca olvido una cara…

- ¡Basta! No quiero seguir escuchando… ¡Taxi!

- Ahora lo entiendo, ¿Es por ella verdad?

Ranma se regresó a enfrentarlo, se había metido en lo que no debía…

- ¡Bueno y a usted que le importa!

Gritó tan fuerte que sorprendió a la gente que estaba alrededor.

- No sé cómo supiste esto, pero ¡No vas a jugar conmigo! ¿Entendiste?

- ¿Acaso no me reconoces?

Ranma apretó con fuerza sus puños:

- Vaya… Entonces sigues por ahí engañando y haciéndole creer a la gente que sus sueños se harán realidad…

- Yo no engaño a nadie…

- ¿Ah no? –Dijo con una sonrisa burlona-

- Creo saber lo que pasó… pero debes saber que el deseo que pediste…

- No me interesa –Dijo cortante y retomando su paso-

- Estás equivocado…

Ranma estaba muy enojado y empezó a caminar a toda prisa, miró su reloj y vio que ya era tarde y no había ningún taxi disponible…

- ¡Rayos! Van a cerrar el taller y necesito el auto para ir mañana por Mrs. Summers…

nuevamente se encontró a la niña de los chocolates…

- ¿No compra chocolates?

Igual, se volvió a pasar de largo pero la niña insistió:

-Pruébelos, son hechos en casa…

- ¿Otra vez tú? Ayer te dije que no…

- Por favor, hoy no he vendido ninguno, es para…

- ¡¿Qué no entiendes?! ¡Te he dicho que no!

Iba de espaldas y al voltear no se fijó y chocó contra una chica provocando que el café que traía, se le vaciara encima…

- ¡¿Pero ¡¿Qué le pasa?!

- "¡Lo que me faltaba!" ¡Discúlpeme por favor! No la vi…

- ¡Por supuesto que no me vio! Estaba muy entretenido gritándole a una niña pequeña, pero ¡Quién se cree que es para tratarla así!

Ranma se llevó las manos a la cabeza.

- Yo sólo le estaba ofreciendo unos chocolates –Se defendió la niña-

- No te preocupes, te los compro todos –Le dijo la chica con una sonrisa acercándose a ella.

- Muchas gracias señorita –Dijo la niña con alegría-

Ranma sacó su pañuelo y se lo dio a la chica…

- En verdad, le pido disculpas, no fue mi intención…

Ella se limpiaba la mancha molesta…

…Sí, y supongo que tampoco era su intención atacar a esa pobre niña…

- ¡Yo no la ataqué! Sólo le estaba diciendo que no quería sus chocolates…

- Es navidad, esa no era la forma…

- Mire, ya me disculpé y la verdad ahorita no tengo tiempo de ponerme a debatir, tengo mucha prisa… si necesita llevar su chaqueta a la tintorería, yo corro con el gasto…

- No, no es necesario, gracias.

- Bueno, pues entonces me voy… -En eso venía un taxi y lo paró en seguida-

Aquí un capítulo más, no se preocupen, esta historia de termina con el año, así que nos leemos pronto.

AnIcHiBaG*