Muchas gracias por sus agradables comentarios n.n como prometí, aquí está el siguiente capítulo, puesto que Saint Seiya y sus personajes son única y exclusivamente del señor Kurumada, los invito a leer…

Fragil

Medical Cosmos-Sala de juntas-8vo piso.

-Es que no pueden hacer esto!-Minos golpeo frustrado la mesa con cubierta de vidrio-Es un niño, lo que ustedes quieren hacer es totalmente inmoral!

-Cálmate, Minos!-le reprendió Hades desde la cabecera de la mesa-Entiende, nosotros no ponemos las normas y si los altos directivos dicen que se va pues…

-¿Pues qué?-le reto el médico-Nos vamos a quedar mirando nada más? Señor, esto es negligencia!-volvió a alegar mientras recuperaba la compostura-Y tú.-señaló a Radamanthis-Es tu paciente, ¿Qué esperas para decir algo?

-¿Qué quieres que diga?-hablo neutral el rubio-Hades esta en lo cierto, ninguno de nosotros puede ir contra las leyes del hospital.

-No te sulfures, Minos. Al chico lo llevaran a…

-A dónde? A un hospital público?-le atajo el joven-Por favor, todos los que estamos aquí sabemos perfectamente la clase de servicio que dan en esas clínicas, es pésimo, no cuentan con lo necesario.

-Y nosotros tampoco-le gruñó el rector-Piensa un momento, las cuentas de este hospital no se pagan solas. La medicina cuesta, el equipo cuesta, los doctores cuestan.

-Y que hay con el juramento hipocrático?-se había estado guardando ese punto como su último recurso-Convención de Ginebra, 1945: No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o CLASE.

De haber tenido la oportunidad, hubiera plasmado sus palabras en el techo, para que todos los que llegasen a fingir demencia, al mirar al techo vieran y recordaran su juramento.

-Siento decepcionarte-soltó el traumatólogo recargado contra la pared, detrás del rector-Pero a las compañías financieras les importa muy poco (si no es que nada) lo que diga ese juramento.

-Es como dice Radamanthis-intervino Aiacos, quien había estado al margen de la discusión hasta ese momento-Aunque odiemos admitirlo, aun en lo que se refiere a salvar vidas… el dinero tiene la última palabra.

-Respeto tu sentido de la justicia, Minos; pero no nos queda más que esperar a que vengan por… ¿Cómo se llama?-Hades levanto la vista como buscando la respuesta en el gris sobre su cabeza.

-Camus, su nombre es Camus- el peli-plata se cruzó de brazos en señal de descontento-Y es un chico con Osteogenesis Imperfecta, si me permiten añadir.

-Corrección-irrumpió alguien más en la sala-Es un chiquillo sin seguro médico que está ocupando un lugar, en una cama que podría estar ocupando algún paciente con…

-Con problemas más graves que fracturas múltiples? O… con la solvencia necesaria para pagar?- el recién llegado sintió la aspereza en la voz del cirujano pediátrico.

Aquel no era otro que Apolo, uno de los más altos en el cargo administrativo del hospital, Minos no lo había visto en su vida, pero sabía que no le agradaba.

-Veo que es un Dr. Joven, así que no exigiré mucha comprensión.

-¿Comprensión? No me hagas reír-Hades libero parte de su ironía-Sinvergüenza.

-Siempre es un placer reñir contigo, Hades. Si mal no recuerdo, este niño fue alumno tuyo no es así?

-De los mejores-repuso con aire triunfador.

-Se nota que le has enseñado bien-dijo sarcástico-Me parece que aquí hay ciertos malentendido s que aclarar.

-Si me permite-Aiacos tomo la palabra por segunda vez-Estamos tratando de negociar la estadía del paciente.

-Negociar? Ha ya veo- el peli-rojo poso sus ojos sobre el chico-Tú debes ser Aiacos Rudua, he oído mucho de ti, pero como sabrán no he venido a fraternizar con nadie, así que iré directo al grano.

De repente, la mirada de Apolo rivalizo con la de Aiacos.

-El infante se ira, la ambulancia esta lista y los paramédicos ya van de camino a su piso-dijo como si acabara de decretar una ley-Dentro de unos momentos su "paciente" estará camino al hospital general de Fenicios.

-¿Qué?!-exclamo Radamanthis-Pero ¿se han vuelto locos? Ese lugar está en pésimas condiciones! Ni siquiera puede llamársele hospital, sin mencionar que el camino está lleno de baches, le romperán todos los huesos.

-No diga tonterías, Dr. Wyvern. Hemos tomado medidas, confío en que el chiquillo estará en buenas manos-el traumatólogo se hallaba completamente indignado, en sus tiempos de estudiante había hecho sus prácticas en ese intento de clínica; si había un lugar en el que el chico estuviera menos seguro ese lugar era Fenicios- Ya quiten esas caras, mi trabajo es velar por la correcta administración de este hospital y no dejare que se derroche más dinero y menos con tratamientos tan caros ¿Quién va a costearlos?

-YO LO HARE.

La voz de Minos resonó en las cuatro paredes, fuerte y clara.

-Tú?-se mostró incrédulo, Apolo.

-Yo lo hare-repitió-Costeare los gastos del hospital-ante la mirada atónita de todos y la expresión paciente del directivo, el hombre de bata blanca se inclinó sobre la mesa apoyándose sobre sus tensos brazos tan solo para ver directamente a los ojos de Apolo y declarar indiscutiblemente-Señor Apolo, le juro que yo mismo me hare responsable del cuidado de ese niño, cada medicamento, comida, estudio y tratamiento lo pagare de mi bolsillo…

Apolo de sostuvo un momento la mirada, se dio media vuelta y en seguida abrió la puerta.

-¿Cuánto tiempo tardará en recuperarse?

-2 meses y medio como máximo-contesto Radamanthis, serio.

-Hasta entonces, con permiso- cerro la puerta y se fue-Veremos que tanto peso tiene tu palabra…

o.o.o.o.o.o.o.o.o

-Perdiste un tornillo, Minos?!-escupió Aiacos una vez Apolo se fue- ¿Cómo se te ocurre decir algo así? Y más sabiendo las altas cuotas que se tienen que cubrir.

-Admiro tu atrevimiento muchacho, pero Aiacos tiene razón-Minos poso sus gemas indiferentes en su superior-Tal vez seas un gran especialista, pero ni con todo tu salario cubrirías el primer mes.

-Trabajare horas extra-aseguro el doctor.

-¿Te refieres a hacer doble turno? ¿En serio, Minos?-cuestiono el rubio a lo que su par asintió. Radamanthis sonrió de lado-Como quieras, pero ten presente una cosa, no importa que seamos amigos ni creas que te hare descuento.

Minos sonrió-Descuida, no pensaba pedírtelo, solo hazme un favor-el otro le atendió antes de retirarse-Quiero que hagas con Camus tu mejor trabajo; así sabré que mi esfuerzo no será en vano.

-Minos ¿Cuándo te he decepcionado?

4to piso

Violate veía con fiereza a los paramédicos que intentaban entrar a la habitación del menor.

-Ya les dije que no van a pasar, lárguense!

-Pero ya le dijimos que…

-Algún problema caballeros?-dijo una áspera voz detrás de los 2 hombres.

-Doctor Asgard!-Violate se vio aliviada.

-Chicos ustedes no tienen nada que hacer aquí, el muchachito se queda.

-¿Cómo?!-exclamaron al unísono.

-Ya largo, no querrán tener problemas.

Ni de chiste se pondrían a discutir con semejante mastodonte, así pues ambos paramédicos se fueron tan rápido como llegaron.

-Muchas gracias Dr. Asgard-Violate se alejó de la puerta.

-No es nada, siempre es un placer y más si tengo la oportunidad de poner en su lugar a esos engreídos que creen que todo lo saben.

-Solo hay una cosa que no entiendo ¿Cómo hicieron para que Camus se quedara?

-Minos-eso fue lo único que dijo-Así es, ese tipo hizo de nuevo de las suyas-Asgard soltó una carcajada.

-Minos…-repitió Violate con tranquilidad.

Habitación de Milo-mismo piso.

El niño estaba sentado en su cama, con las luces apagadas y con las persianas corridas hacia arriba. El pequeño estaba en completo silencio jugando distraídamente con sus dedos, obvio los de la mano que si podía mover.

No tenía sueño y para colmo de males estaba aburrido; tal vez si el alboroto del pasillo no lo hubiera despertado estaría perdido en el quinto sueño, pero ni modo ya estaba despierto.

-Que aburrido-Milo hizo un puchero-Tonto Aioria, y yo que quería jugar quemados contigo.

Milo estaba convencido de que nadie podía estar tan terriblemente aburrido como él.

Habitación de Camus.

-hg…- el niño movía su cabecita de un lado a otro-Duele…-decía entre sueños-Me duele…

-Me duele…

Cuando Camus abrió los ojos, se vio sentado en una silla de ruedas, en medio de un plano oscuro y solitario.

-Hey! Niño!- escucho una voz que le hablaba a la distancia-Tú niño!

-¿Quién es?

Camus volteaba de un lugar a otro, pero no había nadie, estaba completamente solo-Niño!- la voz escucho más cerca-¿Quieres jugar?-junto con esa pregunta el color y un lindo patio de juegos se abrió paso ante los ojos brillantes de Camus-Niño!-Camus busco y a su izquierda encontró a un grupo de niños con brillante y enorme balón rojo-Hola, ¿quieres jugar pelota con nosotros?

-¿Yo?- se señaló extrañado a si mismo-Pero…

-Anda, será divertido- le incito otro chico.

-Pero es que yo…

-Vamos! Solo ponte de pie y ven a jugar.

La manera en que lo animaban y le sonreían lo animo a poner un pie en tierra y pararse de la silla.

-Si!-exclamo alegre ,pero en cuanto estuvo completamente de pie… su pierna derecha se hizo pedazos-H!

-Se está rompiendo!-grito asombrado un niño-Se rompe como si fuera cristal!

-Miren todos!- lo señaló con el dedo otro a modo de burla-Es un niño de cristal!

-NIÑO DE CRISTAL! NIÑO DE CRISTAL!- gritaban todos entre risas a un Camus indefenso tirado en el suelo.

-Ya basta…-sollozó-Basta…- vio uno de sus dedos romperse cual si fuera vidrio, sus asustados ojos se abrieron como platos, cada que ellos le llamaban de esa manera una parte de su cuerpo estallaba-NO…NO…

-NO!

Camus abrió sus ojos y sus lágrimas saltaron con la misma violencia con la que se había incorporado, de no ser porque no podía mover ninguno de sus brazos, Camus se habría tapado la carita con ambas manos para ocultar su miedo y su tristeza.

-No quiero…-lloraba en silencio-No quiero ser…un niño de cristal…

Continuara…