Antes de empezar disculpen la demora, pero como dicen por ahí: más vale tarde que nunca.

Saint Seiya (en todas sus sagas y/o versiones) no me pertenece.

El médico de emergencias

Medical Cosmos-6:00am

Hades estaba muy ocupado ordenando y revisando expedientes en su oficina.

-Veamos…m…-los ojos profundos del rector del hospital se movían de izquierda a derecha detrás de los cristales de sus anteojos-Te encontré!-declaro triunfal, en eso escucho que alguien llamo a la puerta-Adelante-dijo sin apartar la vista del expediente.

-Dr. Hades.

El timbre de aquella voz le hizo ver por encima de sus lentes.

-Albafica…

Recepción-1er piso

Violate entro como siempre, portando su reluciente y bien planchado uniforme blanco, a simple vista todo le pareció normal, hasta que vio a un grupo de enfermeras chismorreando en el mostrador.

-¿Qué tal, chicas? Tan temprano y ya hay de qué hablar?

-Buenos días, señoritas-entro Aiacos con su maletín en una mano y su bata en el brazo opuesto tomando a la recién llegada por sorpresa.

-Buen día, doctor-saludaron a coro las cuatro mujeres, el chico les sonrió y se siguió de largo.

-Es tan lindo…-dijo Sonia recargada en el mostrador.

-Ha…-suspiro June-Pero no tan lindo como el Dr. Albafica –la rubia recargo embelesada su mejilla en la palma de su mano.

-Albafica?-espeto Violate confundida-¿Cómo? ¿El Dr. Pixes ya está de vuelta?

-Sí, llego hace una hora de Suecia-repuso Shaina de manera soñadora mientras encendía la computadora de escritorio.

-Esto no le va a gustar a Minos…

4Piso-habitacion de Camus.

-Buen día, Camus-entro animado Minos al cuarto del menor-¿Cómo amanecimos hoy?-el medico se acomodó el estetoscopio.

-Mm… bien-respondió el chiquito con un intento de sonrisa.

-"Mm…bien?"-Minos levanto una ceja-Eso no sonó muy convincente-Camus se encogió de hombros-¿Qué pasa? ¿Es que no dormiste bien?

-No es eso…

-¿Te duele algo?-pregunto con sincera preocupación.

-No, nada-dijo titubeante-Es solo que…La almohada es un poco incomoda.

-¿Incomoda?-en realidad eso no era mentira, el tener que dormir en la misma posición con una almohada tan grande en su espalda le resultaba molesto-A ver; déjame ayudarte-Minos se puso la tablilla de observaciones bajo el brazo derecho y le pidió al muchacho que se inclinara un poco para poder acomodarle la almohada.

-Listo ¿Mejor?

-Sí, muchas gracias.

De inmediato Minos noto la diferencia entre la primer sonrisa y lo que ahora veía, se sintió bien consigo por sacarle al pequeño una sonrisa verdadera.

-Lo que necesites dímelo, estaré encantado de ayudarte-el semblante tranquilo y amable del médico hizo que Camus se sintiera ligeramente contento-En un momento vendrá alguien a darte la medicina, luego veras al Dr. Wyvern. Yo regresare en un par de horas, está bien?

El niño asintió, Minos le sonrió y se encamino a la puerta-Dr. Minos-el mayor se detuvo a mirarlo-Hace poco una enfermera me dio de desayunar, era mucha comida y… estaba muy rica-Minos le presto más atención-Incluso me obsequio una paleta-el jovencito levanto la vista y miro a Minos quien no sabía cuál era exactamente el punto-Lo que quería preguntarle es… ¿Me van a cobrar?-la cuestión tomo por los pies al joven cirujano pediátrico-Es que… nunca había estado en un hospital como este.

La carita temerosa del menor lleno de ternura a Minos que negó lentamente con la cabeza-No Camus, todo es gratis-le aseguro el hombre –Tú no te preocupes por eso de acuerdo?

-De acuerdo-repitió Camus un poquito más contento.

Minos se devolvió a la puerta, pero no se retiró sin antes recordarle algo a Camus-Una cosa más, Camus-abrió la puerta y le vio por encima del hombro-Solo dime Minos.

-Ups! Lo había olvidado-se rio el pequeño-Esta bien, Minos.

Cuando Minos salió, lo hizo con la intensión de ver como estaba Milo, pero no contaba con la sorpresa que se llevaría al doblar por el pasillo…

Se detuvieron por igual, pero solo por un momento; luego y en completo silencio, pasaron uno al lado del otro.

Cuarto de Milo.

Milo estaba sentadito con su batita de lunares verdes, jugando con el desayuno que le acababa de traer lo que el considero "una linda enfermera". Se preguntaba ¿Qué estarían haciendo sus amigos?

-¿Me estarán extrañando ya?-se preguntó así mismo sin dejar de picotear su desayuno, tan distraído estaba que no escucho entrar al doctor.

-Hola, Milo.

-Minos-el niño dejo de lado el tenedor, estiro su brazo sano y estrecho la mano del médico.

-¿Cómo sigue tu brazo?

-Mejor, aunque esta cosa pica-dijo señalando el yeso que le cubría desde los nudillos hasta más arriba del codo-¿No me lo puedo quitar?

Minos negó divertido-El yeso es para que tu brazo no se mueva y si te lo quitas, tu brazo no solo estará desprotegido, sino que tardaras más tiempo en sanar y no podrás jugar.

-Y esto ¿también es necesario?-el pequeño indico con su dedito el artefacto que le sostenía el brazo, a lo que Minos asintió paciente-¿Por qué?-pregunto con voz infantil.

-Porque el cabestrillo se encarga de cargar el peso de tu brazo por ti, quítatelo y te cansaras.

-AAA…-dijo Milo como solía hacerlo cuando por fin entendía algo- ¿Y no me puedo levantar?

-Mm…si, si puedes, pero lo recomendable es que guardes reposo.

-¿Por qué?

-Porque así el hueso sanara más rápido-respondió con simpleza.

-AAA…Entonces…-el chico lo pensó un poco-¿Si puedo ir al baño?

-¿Te urge ir al baño?-el peli-azul asintió repetidas veces-Por ahí hubieras empezado-el doctor le quito la manta y con sumo cuidado lo bajo de la cama-Es la puerta de enfrente-señaló la puerta marrón cerca de la ventana-Necesitas que…?

-Yo puedo-afirmo el chiquillo; y sin más, entro al baño.

Oficina del rector.

-¿Se puede?-pregunto Asgard con medio cuerpo dentro de la oficina.

-Eres tú Asgard, si, pasa ¿en qué puedo servirte?-hades seguía sentado en su silla de rueditas color negro.

-En nada en especial, solo venía a entregarte esto-traía consigo un folder manila-Es el historial de la Sra. Solo.

-La Sra. Solo…mm… A ya! Sí, yo lo reviso-tomo el folder y lo puso sobre otros más que también esperaban su consulta.

-¿Y esa torre?-pregunto Asgard al contemplar la pila en el escritorio.

-¿Te gusta? Es mi versión de la torre de babel- dijo a modo de chiste.

-Tú sí que estas ocupado.

-De veras?-dijo sarcástico el peli-negro-Y no has visto el estudio de mi casa, mi esposa dice que me estoy llevando el hospital de a poco.

-Y tiene mucha razón ¿Cuándo fue la última vez que te tomaste un descanso?

-No lo recuerdo, pero da igual, no es importante-aclaro el rector al cerrar el expediente que llevaba rato leyendo.

-Acabo de recordar-Asgard llamo nuevamente la atención de Hades-Hace apenas un rato me topé con Albafica en recepción, acaba de llegar de su viaje a Suecia según tengo entendido ¿Por qué no lo mandaste a su casa?

-Naturalmente que lo hice-Hades se quitó los lentes-Le dije que no era necesario que se presentara a trabajar, que podía tomarse el día para reponerse del viaje, pero le entro por un oído y le salió por el otro.

-Igual que Minos-el grandulón se cruzó de brazos e hizo una mueca divertido -son tan parecidos en algunos aspectos y ni así pueden verse ni en pintura.

-Se caen en la punta del hígado y quien sabe por qué. Simplemente no se agradan.

-Eso si es una lástima, ambos son excelentes médicos, los mejores en su rama.

-Por desgracia, amigo mío. Lo único que esos dos tienen en común es ese complejo de Madre Teresa de Calcuta que se cargan.

Asgard dejo libre una carcajada-Tienes toda la razón, ¿Recuerdas aquella vez que Albafica te vino a armar una de tantas por que habían despedido al conserje de su piso?

-Y pensar que yo ni enterado estaba-Hades se sobo las cienes.

-O la vez que casi hecha a patadas al oficial que insistía en esposar al ladrón recién salido del quirófano.

-Ese tipo si estaba loco ¿A dónde iba a huir el ladrón con semejante tiro en la cabeza? A Alemania?

-A… Pero si esos dos son todo un caso.

-Aún recuerdo la última que me hizo Minos-rio para sus adentros-Mira que entrar al hospital con un cachorro solo porque se estaba lloviendo a cantaros, menos mal que de esa, Apolo todavía no se entera o quien sabe que pasaría. Ya sabes cómo es con eso de las reglas de higiene.

-Tienes buenos médicos Hades, eso es lo importante-dijo Asgard antes de retirarse.

-Lo sé, y también tengo al mejor geriatra.

4Piso-Cuarto de Milo.

-En seguida te llevaran con el neurólogo para hacerte un encefalograma-le dijo Minos al chico que puso cara de "¿?"

-Enicefalo que?

-Encefalograma, le tomaran una foto a tu cerebro para asegurarse de que no tienes lesiones.

Milo abrió sus ojos como platos y se tomó la cabeza con su brazo bueno-Me van a abrir la cabeza?!

-No, Milo. Te pondrán en un aparato y con el verán tu cerebro, nada más, nadie te abrirá el cráneo.

-AAA… Ya me había espantado.

Minos sonrió y miro el reloj-Ya es hora de que me marche.

-A dónde?

-Tengo a un amiguito al que atender, te lo presentare después, es un chico muy interesante-tomo su tablilla, se despidió y se fue.

Cuarto de Camus.

Luego de tomarse la medicina Camus se quedó solo, mirando por la ventana con sus grandes y brillantes ojos de color cerúleo a los jardines del hospital, más adelante se podía apreciar un parque, pero no lo veía por completo, pero si oía las risas de los niños al jugar, cosa que él no podía hacer, al menos no como ellos, podía correr, pero a un ritmo muy lento, eso no era correr, podía trepar como los otros niños y caer como los otros niños, pero no podía ponerse de pie como los demás lo hacían, ellos podían tropezar, llorar un poco tal vez, pero al final se levantaban y el juego seguía; Camus no, para él caer significaba romperse un brazo o una pierna, por eso en el orfanato se la pasaba sentado en su silla de ruedas, era la única forma en la que se sentía seguro. Escucho el ruido de la puerta, volteo creyendo que era Minos, pero era Radamanthis que había entrado con su típico semblante serio, extrañamente este se suavizó cuando estuvo frente a Camus, sin embargo, al niño aun le intimidaba un poco la mirada del rubio, le escaneo velozmente y acto seguido le sonrió.

-Te gusta la vista?-pregunto amablemente el traumatólogo.

-S…Si, señor. Es muy bonita aunque no alcanzo a ver el parque muy bien-respondió con timidez.

-Lo se, los arboles estorban-el hombre se dejó caer sobre el sillón a un lado de la cama con los brazos detrás de la nuca-Y no me digas señor, que no soy tan viejo-el chico miro curioso al hombre que parecía dormido, de repente ya no le pareció tan intimidante, más bien había pasado de eso a interesante; Radamanthis abrió un ojo y el chico pestañeó expectante-Tengo que hacerte unas pruebas, lo sabes ¿no?

-Si, me aran unas radiografías verdad?

-Necesito cerciorarme de que todo esté en orden, aun después de la operación para así poder asignarte el tratamiento adecuado-cerro su ojo nuevamente-Se supone que debo hacerte unas preguntas de rutina, aunque preferiría no hacerlo, la mayoría son muy frívolas y tú eres un niño.

-Está bien, si son las mismas que me han hecho en otras ocasiones seguro poder contestar, no me molesta.

-Está bien, como prefieras-Radamanthis se enderezó, tomo su tablilla y saco su bolígrafo de la bolsa de su bata-OK. No te preguntare desde cuando padeces la enfermedad, puesto que es obvio que has nacido con ella, a veces estos formularios son un tanto chocantes-se aclaró la garganta y prosiguió-Ahora las preguntas coherentes: ¿Cuántos accidentes recuerdas, Camus?

-Mm…Pues unos cuatro.

-¿Cuatro? Eres muy cuidadoso verdad y supongo que las personas que te cuidaban también-dijo mientras llenaba la forma-Y dime: ¿Qué tratamientos te daban en los otros hospitales?

Eso si tomo desprevenido a Camus, no esperaba que le preguntasen tal cosa-Pues… cerca del orfanato de dónde vengo hay dos hospitales, pero ninguno como este-dijo con leve asombro al pasear su cabeza por todo el lugar-Los doctores a veces se demoraban, los cuartos no son como este, son más pequeños y la comida sabe a plástico-el nene hizo un gesto de asco.

-Hospitales públicos, típico ¿Algo más?

-Bueno… la gente no es tan amable como aquí…-el médico dejo de escribir.

-¿Cómo aquí?

-Si, allá te ponen en un cuarto, te dan cosas que saben feo y ya y aquí no, aquí es diferente, las enfermeras pasan y me saludan o me preguntan cómo estoy y hasta los doctores me sonríen cuando me ven por la ventana del pasillo- expresó Camus sonriente mientras que Radamanthis lidiaba con una sensación de pena hacia el infante, demasiado cálido y conmovedor para él y estaba enfermo, le rabiaba ver niños padecer ese tipo de enfermedades, trato de comportarse con el profesionalismo debido y siguió con las preguntas, llenando la forma, pero a cada respuesta le venía un comentario de parte del chico, un comentario a veces divertido, nostálgico o hasta triste.

-Esta es mi última pregunta, será fácil responder, me imagino que te la han dicho bastante-Camus lo atendió-¿Cómo te sientes? Se supone que es lo primero que debía preguntarte, pero decidí dejarla para en final.

-Pues…me siento como…-el niño lo pensó un poco-Como un robot-declaro de manera oficial.

-¿Cómo un robot?

-Si, siempre me ha parecido que estas cosas de metal se parecen a las de una máquina y que cuando me las ponen soy como un robot.

El rubio miro las extremidades superiores del niño, en efecto, el armazón de los soportes metálicos le hacían parecer un mini robot. Lo único que no le gustaba de ellos era que eran pesados y no lo dejaban moverse.

-Pues para ser un robot, tienes mucha imaginación-Camus se rio-Anda, vamos a hacer esas pruebas-el doctor se puso de pie y noto que Camus lo miraba raro-¿Qué?

-No me puedo…

-Yo te llevare, hay una silla esperándote en la entrada-el hombre abrió la puerta e introdujo el artefacto al cuarto de su pacientito-Lo ves? Especial para ti. Ahora ven que no tenemos todo el día-dijo listo para poner a Camus en la silla-Sera un día interesante-el rostro del niño se iluminó.

Consultorio de Aiacos.

-Pues al parecer todo está en orden, no hay lesiones o traumas, ni coágulos-concluyo Aiacos dándole el ultimo chequeo al encefalograma de Milo-Todo en orden, el chico está bien Minos, creo que puedes mandarlo a casa hoy mismo si quieres.

Minos que estaba recargado en la puerta con los brazos cruzados se separó de la misma y se acercó a su amigo-Está bien, me encargare de eso más tarde-dijo con tono hueco.

-¿Qué te pasa?-Aiacos noto el cambio de humor de su amigo-¿Problemas con Albafica?

-Ni me lo menciones.

-Alguna vez has escuchado "ya lo pasado, pasado"? es una gran frase sabias?-Aiacos guardo las láminas en un sobre-Esa rivalidad que se traen ya duro bastante, parecen…

-¿Qué?-le interrumpió Minos-Niños? No me culpes a mí, culpa al "don perfección" yo solo vine a hacer mi trabajo.

-Y él también…

-¿De qué lado estas, Aiacos?

-Soy imparcial, lo siento-soltó despreocupado-Ahora sal de aquí o harás que me duela más la cabeza.

-Como quieras-sonrió Minos y se fue.

-Hay Minos, Minos… me pregunto ¿Qué te deparara el futuro en este hospital?

Continuara…

N/A: Geriatra: el que se encarga de atender a los ancianos.

Agradezco a Lobunaluna, Geminisnocris, en resumen soy un héroe , kyojin, Midusa y Estrella blank por sus alentadores comentarios. Espero recibir sus criticas, también agradesco a los lectores silenciosos, todos son un amor.

P.D:espero y les guste.