Perdón por la tardanza n.n me tome el tiempo de dar algunas respuestas a sus preguntas:1-el problema ente Minos y Albafica aún no saldrá a la luz. 2-No, tampoco pelearan por Camus. 3- Efectivamente, Camus lleva su problema con la madurez de un adulto, trato de no quitarle esa esencia4-Mi traumatólogo sigue esperando que cierta persona lo perdone xp

Bueno: Saint Seiya no me pertenece.

Un cruce

Orfanato de la fundación Galard-8:30 AM

-¿De verdad?...si…si…muchas gracias-Saori colgó el teléfono-Que alivio que no tenga nada.

-¿Qué pasa hermana? Por cómo te oías diría que son buenas noticias.

-Las mejores, Sorrento! Las mejores!- la peli-lila corrió a abrazar a su hermano.

-Woow! Tranquila Saori, un poco más y me tiras.

-Ups! Lo siento-rio ella y se separó de su hermano-Es la emoción.

-Me doy cuenta-dijo Sorrento acomodándose la casaca blanca-Mejor dime ¿A qué viene tanta alegría?

Saori junto sus manos emocionada-Llamaron del hospital y me dijeron que Milo está bien. No tiene nada, pero ¿Sabes que es lo mejor? ¿Recuerdas al chico que nos transfirieron?

-El del orfanato Bluegard? Me dijiste que tuvo un accidente en su traslado ¿no?-Saori asintió sin borrar su sonrisa-No te ofendas, pero… ¿Qué tiene eso de bueno?

-Sorrento, tú sabes que los tratamientos para pacientes con O.I. son muy caros y la fundación no proporciona mucho dinero últimamente…

-Sigo sin verle el lado bueno- le interrumpió el muchacho un tanto confundido-Saori, aun no entiendo por qué aceptaste la transferencia si sabes que en estos momentos no contamos con el suficiente dinero.

-El hospital lo cubrirá todo Sorrento-replico la joven sorprendiendo a su hermano-No me lo explicaron muy bien, pero me dijeron que no había de que preocuparse.

-Esa sí que no me la esperaba ¿será que quitaron al cabecilla "corazón de piedra" que controlaba el hospital? Digo, ya se que es un lugar de paga, pero ¿has visto los periódicos? La prensa se lo come vivo!

-No lo se, a lo mejor y él ha cambiado de opinión, nunca se sabe cómo o cuando puede cambiar una persona- la alegría en el rostro de Saori se negó a desaparecer e hizo sonreír a su hermano-¿Qué pasa?

-Nada, es que hace mucho que no te veía así.

-¿Así como?

-Contenta, despreocupada; como tú-soltó con sencillez-Desde hace meses que no paras de trabajar, te desvives por este lugar y en este momento luces como si no hubieras trabajado nunca.

-Eso es porque tú me ayudas-contesto Saori con dulzura-No te voy a negar que al principio tenía los nervios de punta, bueno…aún estoy un poco inquieta, cada vez llegan menos fondos y no quisiera tener que pedirle un préstamo al banco o tendríamos problemas-ella suspiro.

-Y eso me regresa a mi duda-se acercó a su hermana y puso sus manos sobre sus hombros-¿Por qué aceptaste la transferencia?

-Porque de todos los orfanatos el nuestro es el mejor equipado para cuidar de niños especiales.

-Eso no te lo discuto, pero…-el peli-lila hizo una mueca.

-Pero qué?...-la chica conocía todas y cada una de las facciones de su hermano y esa en particular denotaba que no era nada bueno-Habla Sorrento, no me asustes ¿Qué pasa?

-Me temo que no podremos mantener el orfanato por mucho tiempo si las cosas siguen así…-dijo el de ojos amatista con pesar-Saori, la fundación tiene problemas, me lo dijo Kanon, al parecer las demandas están llevando a la compañía en picada.

-¿Qué quieres decir?-pregunto temerosa.

-No te asustes, a lo mucho recortaran un poco más los ingresos, esperemos que Kanon pueda solucionarlo, es el mejor abogado en toda la corporación.

-Y si no es como dices? Y… si la fundación quiebra?

-Entonces habrá problemas-inquirió Sorrento, el muchacho abrazo a su hermana-Todo estará bien.

Orfanato-salon5

En la planta baja, en la tercera puerta al final del pasillo se ubicaba el aula 5 en donde había un grupo de adorables niños de entr años de edad. Todos con el mismo uniforme azul, para los hombres: unos pantaloncillos cortos de tonalidad rey, calcetines blancos y un curioso chaleco de tonalidad marina sobre una polo blanca. Ambos con el escudo del orfanato grabado en amarillo en la parte superior izquierda, para las niñas: lo único que cambiaba era que usaban una falda azul rey a cuadros de 4 tablones. Cualquier chiquillo con un uniforme así parecería una monada no? Lástima que ni así se escaparan de los regaños de los maestros. Les daré un ejemplo; presten atención al niño de la segunda fila, el que está sentado frente al escritorio de la maestra, si, ese! El que tiene la cabeza apoyada en sus bracitos sobre la paleta del mesa banco.

-Aioria… nos darías la respuesta, por favor?... Aioria… Aioria!- el reglazo en su pupitre casi lo saca de su asiento.

-Yo no fui!-en cuanto escucho las risas de sus compañeros supo que esa no era la respuesta que buscaba la maestra-Lo siento señorita Medea, me repite la pregunta?-dijo apenado el menor rascándose la cabeza.

Le miro fijo por un momento, como reprochándolo con la mirada-Te pregunte cuánto era 3 x 8.

Más que hacer cuentas, el pequeño hizo memoria-M… 40?

-Es pregunta o afirmación?

-Afirmación-creo…

Se sintió aliviado al oír el timbre del recreo y el salón no tardo en alborotarse.

-Maestra ¿podemos salir ya?-esa era Fler al final de la fila, Medea asintió.

Aioria vio el momento ideal para escapar, todavía no terminaba de pararse de la silla cuando una enorme regla de madera le cortó el paso.

-Tú no jovencito, estas castigado.

-¿Castigado? Pero maestra…

-Eso te enseñará a no dormirte en clase. Si no te gusta, bien puedes escribirlo 100 veces en tu libreta.

Al nene no le quedo de otra más que reacomodarse en su lugar y quedarse quietecito y en silencio.

30 minutos después y Aioria ya miraba el reloj desesperado-Ya ni siquiera tengo sueño-refunfuñó inflando los cachetes por lo bajo mientras se cruzaba de brazos y apoyaba su mentón sobre los mismos dejándose caer pesadamente sobre el pupitre. Cuando de repente un ruido a sus espaldas llamo su atención, el pequeño castaño miro por encima de su hombro y se encontró con alguien cuya presencia no había advertido antes-¿Shaka?

El niño rubio estaba de rodillas sobre el suelo buscando sus anteojos, los cuales habían quedado exactamente debajo del pupitre delante del suyo. Sin preocuparse por si venia o no la maestra, Aioria se levantó de su asiento y camino donde Shaka para devolverle sus anteojos.

-Ha… gracias-Shaka se puso los lentes y se reincorporo.

-De nada-Aioria hizo lo propio-¿Cuánto tiempo llevas aquí?

-El mismo que tú llevas aquí.

-No te había visto. ¿También te castigaron?

-No. Yo nunca salgo al patio.

Esa era la primera vez que los dos niños hablaban desde que Shaka había llegado un mes atrás, se cayeron bien desde un principio.

-Y por qué no sales? Es que no te gusta jugar?-el niño de ojos verdes se sentó en la butaca frente a la de Shaka y se viro para estar más a gusto.

-Si me gusta, pero los niños de afuera son muy pesados; ya una vez salí y me quitaron mis lentes, por eso prefiero quedarme adentro.

-Y con quien juegas? Yo me aburro mucho si estoy solo-confeso el heleno.

-Yo no, me divierto mucho jugando con el señor Kypo.

-Señor Kypo?-Aioria ladeo la cabeza.

-Te lo presento-el rubiecito agarro su mochila que estaba a un lado de su asiento y extrajo un simpático monito marrón con ojitos de botón-Este es el señor Kypo-afirmo sentando al muñeco frente a Aioria-Tiene imanes en las manos, puedo ponerlo en donde yo quiera.

Aioria tomo las manos del monito y las junto-Es cierto! Es muy bonito ¿Qué más hace?-verdaderamente el animalito capto la atención de el chiquillo de melena corta.

-Su colita se enrolla. Así.- le mostro cual flexible era la colita del peliche.

-Waw…

-Oye ¿y tu amigo? Escuche que se lastimo ¿Dónde está?-Shaka cambio repentinamente la conversación.

-En el hospital, se cayó de un árbol y se lastimo un brazo con un sentimiento de culpa-Le dije que yo subiría por la pelota, pero no me hizo caso.

-No te preocupes, seguro estará bien ¿verdad que si, señor Kypo?-Shaka agito su muñeco frente al heleno que empezó a reírse contagiando al niño hindú. Medea que estaba al otro lado de la puerta veía enternecida la escena, una convivencia sana entre dos adorables y risueños niños pequeños y se preguntaba ¿Qué estaría haciendo el más revoltoso de sus alumnos en ese momento?

Medical Cosmos-4piso

Milo caminaba de aquí para allá, una melenita azul se desplazaba por todo el cuarto piso, el muy pillo se había fugado de su cuarto para explorar un poco. Luego de que Minos le dijo que todo estaba en orden el pequeño asumió que ya no era tan necesario guardar reposo, total, mientras no hiciera movimientos bruscos todo estaría bien.

El chiquillo asomaba las narices por cuanta ventana o puerta se lo permitía, si era necesario se ponía de puntitas sobre sus pies descalzos. Uno de los cuartos tenía la puerta cerrada, así que el pequeño se movió hasta la ventana y se paró de puntitas para ver el interior; dentro del cuarto había un hombre de edad avanzada tendido sobre su cama, con la mirada triste y el rostro decaído, a Milo le dio lastima verle así. ¿Por qué la gente de los hospitales siempre se veía triste?

-Se supone que aquí cuidan a la gente, ¿Por qué las personas se ven tan mal?-pensó en voz alta sin advertir que alguien se acercaba.

-Pero que tenemos aquí? Un fugitivo-Milo levanto la cabeza y se encontró con un hombre de bata blanca, cabello azul como el cielo y de facciones andróginas-Dime chico ¿Qué haces aquí? Acaso no te han dicho que está prohibido andar por el andador sin supervisión?-le dijo él con voz amable.

-Perdone-el niño se apartó de la ventana-No lo sabía-dijo llevándose las manos a la espalda.

-No has contestado a mi pregunta-le recordó Albafica, en seguida se puso en cuclillas-¿Cómo te llamas?

-Milo, señor –respondió el infante rascándose el puente de la nariz.

-¿Por qué no estás en tu habitación, Milo?-el medico de emergencias poso su vista en el yeso del jovencito-¿Tu doctor no te dijo que debes guardar reposo?

-No… es que-se trabo solito-Es que estaba muy aburrido y como Minos me dijo que no había problema si me levantaba de la cama, pues…

-Así que Minos es tu doctor-le interrumpió sin querer-Ven acá-el hombre sostuvo al niño con cuidado y lo levanto del suelo-¿Por qué estas descalzo? Bueno no importa, te llevare a tu habitación antes de que alguien nos vea y tengamos problemas.

-Espere!-pidió el chico, Albafica levanto una ceja para luego ver en la dirección en la que el niño había apuntado con su dedo-Usted sabe que le pasa a ese señor?

-Ahora está mejor, le acaban de dar el alta.

-¿El alta?

-El permiso para volver a casa-aclaro el mayor.

-Pero si ya está bien… ¿Por qué esta triste?

-Eso es porque desde que estuvo internado nadie de su familia vino a verlo-dijo haciendo un gesto de pena.

-Pero que no se supone que las enfermeras y los doctores hacen sentir bien a los pacientes?-Albafica empezó a caminar-A mí tampoco me han venido a ver desde ayer y no estoy triste.

-Eso es porque tú no has estado una semana entera en el hospital, además-el joven doctor entro abrió la puerta señalada por el menor y lo deposito con el mismo cuidado en su cama-Dijiste que el doctor Graif estaba cuidando de ti, no? Él es muy atento con todos sus pacientes, en especial con los niños.

-¿Usted conoce a Minos?-pregunto interesado mientras el doctor le colocaba las frazadas.

-Veo que se tratan con mucha familiaridad. No me extraña-sus labios se curvaron ligeramente hacia arriba-Si, si lo conozco, estudiamos en la misma facultad.

-Entonces usted también es pediatro…peroriatra…

-Pediatra-le corrigió el otro-Y no, yo soy médico de urgencias, mi área es la sala de emergencias, se supone que yo debo estar ahí para atender a cualquier persona que requiera una atención inmediata.

-AAA…-de repente el chico hizo una deducción-¿Entonces son amigos?

-Haces muchas preguntas, sabes?-espeto Albafica evadiendo la pregunta.

Patio del Medical Cosmos.

Toda el área estaba sola y en completo silencio, el único ruido en el aire era el del trinar de los pajarillos que provenían de las copas de los árboles. El sol era agradable, así como lo era el panorama y lo mejor, tenía todo ese espacio para él solo, bueno…casi solo.

-Te dije que sería interesante, recuerdas?-dijo Radamanthis mientras empujaba la silla de ruedas.

-Es enorme! se ve más bonito aquí afuera-el nene estaba maravillado, la decoración natural era hermosa. El sendero por el que andaban estaba pavimentado y atravesaba una amplia sección llena de flores y grandes árboles que a los ojos del menor parecían rascacielos-Pero… ¿Por qué me trajo aquí?-el chiquillo alzo su cabecita y clavó sus ojos brillantes en Radamanthis quien sonrió como si le hubieran preguntado algo muy obvio.

-No está bien permanecer tanto tiempo encerrado; me imagino que te hacía falta un respiro ¿o no? Además, como dijiste, es más bonito aquí afuera.

Camus estaba perdido en el panorama, tanto que su mente ya empezaba a fantasear con correr por todo el lugar, casi sentía que podía pararse de la silla y andar, pero recordó que no lo podía hacer debido a los soportes de metal, aun así no se desanimó. Se sentía feliz de estar afuera y eso se reflejaba en su carita. El traumatólogo se sentía extraño, no recordaba la última vez que se había tomado la libertad de tomarse una atención tal con un paciente, ese no era su estilo, sin embargo lo hacía y con gusto.

Una mariposa de color morado paso volando y se posó sobre la nariz del pequeño que no pudo evitarlo e hizo el bizco.

-Parece que tienes una nueva amiga-Camus nuevamente levanto la cabeza, pero la mariposa no se movió de su lugar, Radamanthis estaba por reír cuando el animalito voló y se paró en su cabeza-Hey!

Camus se empezó a reír-Creo que le agrada.

-Eres un insecto muy sociable, sabes?-dijo provocando otra risilla en el pequeño-Dr. Wyvern, mucho gusto-el hombre extendió su meñique hacía el insecto y este a su vez se subió a su dedo-Y este de aquí-Radamanthis bajo la mano hasta tenerla a la altura del rostro del pequeño-Es Camus.

-Hola!-saludo el chico con una expresión llena de calidez, una que Radamanthis no había visto antes y que le lleno de ternura, pero al mismo tiempo le invadió una sensación amarga y no, no era por el menor en la silla, sino por él.

-Doctor Radamanthis?-pregunto Camus al verle cabizbajo y pensativo.

Baños-2do piso

Aiacos corto el paso del agua luego de haberse lavado la cara con agua fría, últimamente el sueño no lo estaba dejando trabajar, y que decir de los dolores de cabeza.

-Que irónico- se dijo así mismo en el espejo-Un neurocirujano con jaqueca-tomo una toalla de papel y se secó la cara-Ha… Aiacos a este ritmo terminaras durmiendo en el retrete.

-¿Quién va a dormir en dónde?

-Minos! ¿Qué haces aquí?

-Lo mismo que tú, supongo-respondió extrañando-O me vas a decir que no puedo hacer mis necesidades en horas de trabajo-espeto con sorna y aproximándose al mingitorio para hacer lo que tenía que hacer-¿Qué tal las horas de sueño?

-Pff, terribles. Apenas y recuerdo el color de mi pijama.

Minos se trasladó hacia el lavamanos y se aseó-Deberías tomarte un descanso, no quiero tener que mandar a Violate a hacer doble turno en tu departamento.

-Pues, no sería mala idea-Minos se dejó de reír-Lo de descansar-aclaro el otro.

-See, como digas-el de cabellos plateados se secó las manos y se fue dejando a un Aiacos que más que horas de sueño pedía paciencia.

Cuando Minos llego al cuarto piso y noto la ausencia de Camus en su cuarto, seguramente seguía con Radamanthis. Rápidamente pensó en Milo, era al único paciente al que no había visitado desde que lo vio en la mañana luego de dar de alta a un par.

-Tengo tiempo-dijo luego de ver su reloj de pulsera-Dudo mucho que Violate se moleste si llego tarde al almuerzo-a medida que avanzaba al cuarto de Milo unas risas le llegaban a los oídos-¿Quién podrá estar allá adentro?-ni siquiera alcanzo a tocar el picaporte cuando desde el vitral diviso a…-Albafica…

Cuarto de Camus

Radamanthis entro con Camus en completo mutismo, ni idea de en qué parte del trayecto de regreso se había dormido, con precaución saco al niño de la silla de ruedas y lo introdujo en su cama.

-No pareces tan frágil cuando esta alegre…-se le quedo viendo un momento, cuando se dio cuenta ya tenía su mano en la cabecita del infante-No se por qué… pero de alguna forma… me recuerdas mucho a él…

Cuarto de Milo

La puerta se abrió y las risas se apagaron, más la alegría en la carita de Milo prevaleció.

-Hola, Minos!-saludo el chiquillo con su mano sana.

-Hola, Milo-le devolvió cortésmente el gesto-Albafica-en este último uso un tono más cortante.

-Minos-le devolvió con la misma tonalidad, Milo veía con extrañeza la escena ¿Qué estaba pasando? ¿Qué no se suponía que eran amigos? O… ¿había algo detrás de ellos? algo que les hacía mirarse con tanto rencor?

Sin duda el ambiente estaba algo ¿Cómo decirlo?...Tenso

Continuara…

N/A: mil disculpas por la demora, pero aquí esta, aún no sabemos por qué este par se cae en la punta del zapato, ni que rollo se trae Radamanthis, el siguiente capítulo lo escogen ustedes. ¿Qué prefieren? El porqué de la rivalidad de Minos y Albafica o… el secreto que acongoja el corazón de Radamanthis, incluso les dejare elegir entre si quieren saber un poco más de Kanon si gustan, no olviden comentar n.n saludos, nos leemos.