¿Cuánto tiene que no me paseo por aquí? ¿Un siglo? Primero, mil disculpas por la espera, segundo: Saint Seiya es de la autoría del señor Kurumada. (no yaoi)

Disfruten el capítulo n.n

La razón de tu desprecio

-Creo que ya viene siendo hora de que me marche. Tengo muchos pacientes que ver-dijo Albafica sabiendo lo incomodo que aquello le estaba resultando a Milo.

-Si, se te está haciendo tarde-repuso serio Minos, tratando de no sonar muy ofensivo.

-Fue un placer conocerte, Milo-se despidió jovial el peli-celeste, entonces el niño le pregunto si ya no le vería más-Prometo visitarte luego, si a tu doctor no le molesta por supuesto.

-No, para nada-afirmo el pediatra-Siempre y cuando cumplas tu promesa, no sea que lo "olvides"-soltó con una despreocupada sonrisa enmarcando la última palabra, esa era otra cosa en la que Minos era experto: las indirectas…

¿Qué si le llego la pedrada? Claro que le llego, pero contuvo las ganas de responder ya habría ocasión para devolvérsela.

-Entonces me retiro-dijo haciendo caso omiso a la mirada vigilante del Dr. Graif-Nos vemos amiguito-se despidió revolviéndole los cortos cabellos al chiquillo.

El niño le devolvió la misma sonrisa simpática, misma que se esfumo de la faz del médico al volverle la cara al peli-gris-Con permiso, Dr. Graif.

El noruego se limitó a asentir y a quedarse callado luego de recibir las últimas palabras de Albafica-No deberías dejar tanto tiempo "solos" a tus pacientes, no sea que tengan algún problema y "no estés".

De no ser porque tenía toda la atención de Milo puesta en él, habría endurecido el rostro y apretado los dientes. Contrario a eso, una vez cerrada la puerta, relajo su semblante y volcó su atención en el niño que le veía con algo de incomodidad y nerviosismo.

-Te saliste del cuarto ¿verdad?-los ojos de Milo se mostraron sorprendidos-Es la única explicación que encuentro para justificar la presencia del doctor Pixes –le espeto con tono amable, pero sin sonreír al tiempo que le examinaba el brazo-Todo en orden, no muestras dolor, eso es bueno.

-Minos-le llamo el pequeño con tono dudoso.

-Dime?-contesto Minos sin detener su labor.

-A ti… no te agrada el doctor Albafica, ¿verdad?

La pregunta tomo a Minos por sorpresa-¿Por qué lo dices?

-Soy un niño, pero no soy tonto-Minos dejo escapar una leve risilla-Hablo en serio ¿Por qué se llevan tan mal? Si los dos son muy amables-el hombre dejo de reír.

-No nos llevamos mal, es solo que… no nos llevamos bien de acuerdo?-respondió Minos tratando de esquivar el tema, pero ya saben cómo es Milo de necio.

-Eso no tiene sentido!-alego Milo inflando los cachetes-Seguro tomo algo tuyo sin permiso, lo perdió y se pelearon para siempre-dedujo como si fuera la única cosa posible-Así me paso una vez con mi amigo Aioria y también dijimos que no nos hablaríamos nunca jamás, pero luego nos contentamos-aclaro contento.

Minos suspiro resignado-No es tan sencillo, pero bueno, supongo que no hará diferencia si te cuento-Minos no podía creerlo, estaba por contarle a un niño que no era más que su paciente, sin embargo y a pesar de que no era algo que le gustara recordar y mucho menos contar, algo lo incito a abrirse con el chico, tal vez la necesidad de desahogarse un poco o por el simple hecho de que le parecía necesario.

-La historia es muy larga?

-Ponte cómodo-indico con aire cansado al tomar una silla y acomodarla junto a la cama de Milo- Esto nos tomara el almuerzo.

-Antes de que empieces-se aventuró el menor-¿Ustedes nunca han sido amigos?

-Lo fuimos-le confirmo él-Hace mucho tiempo…

F/B

Facultad de medicina- universidad Caina.

Caina era una de las universidades con más prestigio de la ciudad y también una de las más caras, si entrabas era porque o tenías contactos, buena posición social o en el último de los casos (el caso de Minos) una beca.

Presten atención, ignoren la institución, (que más bien parece la fusión entre Harvard y Yale) no presten atención a la multitud de estudiantes que transita por el campus. Ahora, ¿ven la biblioteca? Si ese edificio que parece ser más grande que un supermercado, fíjense bien quien está parado en la entrada, por como mira la estructura apostarían a que es un chico de nuevo ingreso ¿cierto? Bueno pues ese jovenzuelo que parece que en su vida ha visto una biblioteca (por lo menos no una así de grande) es Minos Graif. Un prodigio estudiantil, es joven, apuesto (muy apuesto) inteligente y sencillo y es exactamente eso lo que lo hace diferente a la mayoría, Minos no viene de una familia millonaria, ni rica, él pertenece a la clase media de la sociedad, como hijo de un maestro de preparatoria y una lingüista era lógico que vendría siendo un chico muy culto y con muy buenas notas, si lo dudan pueden ver su examen (puntuación perfecta).

Pero ya que tenemos identificado a nuestro futuro cirujano pediátrico permítanme narrarles la historia…

Ya estando en el edificio principal de Caina, el muchacho entro como niño el juguetería, estaba fascinado por cada punto, zona y área de la universidad, aun no creía que lo hubieran aceptado, tan embobado estaba que no presto atención a la persona que venía en sentido contrario con una torre de libros hasta que choco con ella.

-Lo siento!-se apresuró a disculparse mientras juntaba los libros con torpeza-Perdón, no fue mi intención-sus nervios salieron a flote al darse cuenta de que con quien había chocado, al parecer era con un maestro-Le ruego me disculpe, no me fije y…

-Si, si, como sea. Esto pasa cada que llegan los de nuevo ingreso-dijo un poco malhumorado el hombre de cabello negro-Sin embargo, es la primera vez que alguien se digna a recoger lo que tira, solo por eso no te echaré el primer día, sería muy cruel-el docente se levantó con una pila de libros y el chico con otra. A pesar de que le había dicho al joven que podía irse tranquilo, este insistió en ayudarle con una parte y llevarla a la biblioteca, total ya se sabía el camino.

-Ya que nos haremos compañía lo correcto sería presentarse-comento el mayor-Yo soy el profesor Hades, de una vez te adelanto: yo seré tu maestro.

-Mucho gusto profesor, yo soy…

-Minos Graif-Hades miro por un segundo al chico con cara de ¿me conoce?-Muchacho, tú eres el único becado que entro a la universidad, sin mencionar que tu actitud te delata.

-¿Mi actitud?

-Si, solo mira a tu alrededor, ¿Notas que eres el único perdido en la institución? Todos los demás están muy ocupados hablando sobre la próxima fiesta en grande que armaran, o cuánto dinero piensan sacarles a sus padres este año. Ninguno se detiene como tú para apreciar su nueva escuela y mucho menos andan por ahí con sus libros en la mano ¿Dónde está tu mochila?

-La deje en el auto, señor-respondió apresurando el paso-No creí que fuera necesario traerla, solo traigo estos dos libros, pero…-Minos volvió a caminar más rápido-Dígame ¿eso me hace tan obvio?

-Si jovencito, te hace muy obvio, ahora date prisa o no llegaremos a la hora.

-Caray…ese hombre si que camina rápido-dijo rascándose detrás de la cabeza mientras veía al profesor ingresar rápidamente a la biblioteca-¿Qué hay de malo con no traer mochila?-al final, el jovenzuelo se encogió de hombros y siguió a su mentor.

En el transcurso de la primera semana de clases los estudiantes comenzaron a socializar, casi a nadie le importaba si Minos era un estudiante becado, él se llevaba bien con todos, aunque verdaderamente aun no tenía un amigo de verdad.

No fue hasta que el chico que se sentaba al otro extremo del salón se acercó a su mesa de estudio en la biblioteca (su lugar favorito en la universidad) que Minos supo lo que era un buen amigo.

-Hola-le saludo el muchacho que venia del grupo de estudios vecino.

-Hola-respondió cortésmente.

-¿Te importa si me siento?-pregunto el chico de cabellera celeste.

-Adelante-le indico el otro señalando la silla frente al recién llegado.

-Gracias-procedió a tomar asiento-Albafica Pixes-estiro la mano por encima de la mesa y el joven de cabellera plateada se la estrecho.

-Minos Graif –se presentó él amistosamente-¿Qué te trae por aquí? El grupo de estudio se veía interesante.

-No me agradan mucho, hablan de todo menos de los temas para el examen y para ser sinceros, detesto las frivolidades-confeso Albafica abriendo su libro en la página en donde se había quedado-Luego te vi y recordé que eras el único con el que no había hablado desde que entramos y pensé que sería buena idea venir. Espero no haber interrumpido tu estudio, te veías muy concentrado.

-Para nada, ya había terminado, solo estaba dándole un repaso. Me tome un tiempo extra porque me gusta el lugar, es muy silencioso y tranquilo-Minos cambio de página.

-A mí también me parece acogedor, pero bueno, no te quito más tu tiempo, sigue repasando, procurare no hacer ruido.

De lo que estudiaron, fue poco, una pregunta sobre un tema y en seguida se dio paso a una charla que sacó a relucir alguno que otro tema sin mucha importancia, pero digno de discutir. El día del examen el profesor descubrió quienes eran sus mejores estudiantes, los trabajos en equipo eran pan comido, los ensayos y las tareas eran más divertidos si se hacían con un amigo y en lo que respectaba a vacaciones y puentes no era difícil pasarla bien, Minos y Albafica se entendían a la perfección. Eso si, eran muy competitivos al tratarse de calificaciones, pero era por diversión, si uno salía más alto que el otro no tenían problema en felicitarse, lo veían como un juego.

Tiempo después una cara nueva se unió a su bina de estudio. Se trataba de Shion Jimir, no solía hablar mucho con nadie, pero cuando Hades dijo "exposición de tres" en el primero en el que pensaron Minos y Albafica fue en él.

El primer año de la universidad fue (de todos) el mejor para los tres, si querías encontrar a uno, bastaba con preguntar por alguno de los otros dos, al pasar el siguiente año, hubo muchos cambios, principalmente en Shion, ya no era tan retraído, de hecho, era de los más sociables del grupo y le había tomado el gusto a las fiestas, pero no todo siempre puede ser color de rosa…

La noche de un veintisiete de abril (sábado para ser exactos) los universitarios de Caina se pusieron de acuerdo para ir a una de tantas fiestas en la playa, pero esta (al menos para Albafica) era especial, era el momento para decirle a la chica de sus sueños que estaba loco por ella, la cosa es que no siempre las cosas salen como las tienes planeadas; de un momento a otro la velada perfecta de Albafica se convirtió en la peor noche de su existencia, si, ella le dijo (muy amablemente) que no.

Shion y Minos trataron de animarlo, pero no dio resultado, lo único interesante en ese momento era la comida y las bebidas.

-Anda Albita, vamos a bailar, no es el único pez en el océano-le dijo Shion.

-Vallan ustedes, yo me quedo aquí-replico cabizbajo.

-No Albafica, ya nos hiciste venir, ahora te unes a la fiesta!-le demando Minos –No puedes irte sin bailar con alguien, no te reprimas así.

-Ya les dije que no, ustedes si quieren vallan, a mí no me metan.

-Eres más deprimente que mi abuela cuando nadie la felicito en su cumpleaños-Shion lo tomo de un brazo-Anda, párate y ve a mover el trasero! Como dijo Minos "ya nos hiciste venir, ahora bailas!"

Más por la fuerza que por gusto, el chico bailo. En el transcurso de la fiesta los chicos se dedicaron a beber, comer y hacer bromas, pero como ninguno era muy afecto a las bebidas alcohólicas, no hubo que preocuparse por nadie.

-Oye Albita-se acercó animoso el de cabellera lima-De venida me vine con Minos y se ve que está muy entretenido con una chica, no creo que quiera que le arruine la conquista ¿Me puedo ir contigo?

-Claro, no hay problema, yo te aviso!

-Ok. Le voy a avisar a Minos-el chico se alejó sonriente y fue donde su otro amigo para avisarle que no se iría con él.

-¿Estás seguro Shion?

-Si viejo, no te preocupes, tú sigue con tu chica, bastante tengo con un corazón roto.

-Está bien, pero si necesitas algo llámame ok?

-De acuerdo! Nos vemos!

Esa fue la última vez que Minos vio a Shion…

Lo que ninguno de los tres sabia era que a la fiesta también se habían llevado sustancias ilícitas, una broma de pésimo gusto hizo que Albafica entrara en una situación difícil y tuviera que marcharse de inmediato, dejando a Shion solo…

Cuando la policía encontró el cuerpo al día siguiente lo que sobrevino a eso solo empeoro la situación; en el reporte se había escrito que al chico lo habían drogado y asaltado tiempo después.

Minos se lo recrimino a Albafica de inmediato ¿Cómo era posible que se hubiera olvidado de su amigo? ¿Cómo lo había dejado ahí solo?

-¿EN DONDE DEMONIOS ESTABAS ANOCHE?!-Minos no se contuvo y se le fue encima-TE BUSCO POR HORAS! ESTABA SOLO Y TU TE LARGASTE! A DONDE, ALBAFICA? A DONDE?!

Las demandas de Minos cesaron cuando el oficial le dijo que en el celular de su amigo había barias llamadas de salida registradas a su número, en ese momento Minos no tenía idea de en donde estaba su móvil. Cuando lo encontró, el teléfono estaba debajo de su cama. Tenía registradas alrededor de 17 llamadas perdidas de Shion.

-Yo… le dije que me llamara si tenía problemas…-se recordó así mismo, sin advertir que Albafica estaba a sus espaldas.

-Y te atreves a culparme?-escupió molesto y apretando los puños –Me gritaste hasta el cansancio que el confió en mí! Cuando en realidad fue a ti a quien acudió! ¿DE QUIEN ES LA CULPA ENTONCES?!

-CÁLLATE!

Se necesitaron de seis hombres para separarlos.

-Asesino!

-Por tu culpa está muerto!

-Tú fuiste quien se olvidó de él!

-Tú no estuviste cuando te necesito!

Se atacaban tanto verbales como físicamente, luego del funeral, no volvieron a dirigirse la palabra, ni siquiera se veían las caras, no era que buscaran un culpable, pero tampoco querían cargar con el estigma de la responsabilidad, para Minos, Albafica era un hombre que no tenía consideraciones con nadie, un pésimo amigo y para Albafica, con Minos non se podía contar en una urgencia.

Su odio era tal que buscaban cualquier oportunidad para descargarse con el otro y que mejor que la competencia? Minos y Albafica peleaban como fieras por la calificación perfecta, el punto era ser el numero uno de la escuela, sin importar la asignatura. Así había terminado todo, no solo Shion se había ido, junto con él murió esa gran amistad, los planes del mañana, el afecto fraternal, ya no quedaba nada…

Fin F/B

Milo se quedó en silencio, no sabía que decir a todo lo que había oído, pero sobre todo le costaba creer que esas dos personas tan ejemplares y buenas albergaran esos sentimientos en sus corazones, todo por algo que (a su juicio inocente) no era culpa de ninguno de los dos, debía haber una explicación a la partida de Albafica y al por que paso lo que paso, algo que probablemente Minos no quería ni le interesaba ver.

-Espero haber respondido a tu pregunta-concluyo el mayor antes de revolverle los cabellos al chiquillo y despedirse con una sonrisa de él.

Los labios del niño formaron un puchero al verlo partir, a pesar de todo el odio que decía sentir, él veía una profunda tristeza en sus ojos.

-Minos…

Continuara…

N/A: ¿querían saber? Ahora lo saben, la razón de esa rivalidad, de la soledad de Minos que Aiacos lleno como su nuevo confidente, en el próximo episodio verán los traumas de Radamanthis y un poco más sobre Camus, estos dos les harán sentir feíto, los quiero, gracias por leer.