Perdonen la horrorosa espera! Espero poder compensarles, no, no me he olvidado de ustedes xp bueno, pero mejor me callo y les dejo leer. Saint Seiya no me pertenece.
Cadenas del pasado
F/B
Gritos, insultos, platos rompiéndose, una madre histérica y un padre alcohólico a punto de perder los estribos. Cerca de la cocina, desgatadas escaleras de madrea y al final de la parte superior, escondidos en la oscuridad de un rincón próximo al barandal: un niño de once años que abrazaba protectoramente a su hermano menor, manteniendo su cabeza contra su pecho, con una mano le acariciaba el corto cabello rosa pálido mientras le cubría un oído con el antebrazo.
-Todo estará bien Valentine, te lo prometo-le aseguro el mayor al pequeño de siete años que lo sujetaba con fuerza de la pijama como si se aferrara de alguna manera a las palabras de su hermano.
-ESTOY ARTA!-se escuchó nuevamente el crujir de la bajilla-SIEMPRE ES LA MISMA CITUACION! YA ME CANSE DE TUS ESRUPIDECES!
-ESTAS CANSADA DE MI?! YO SOY EL QUE TE ALIMENTA, DESGRACIADA!-la botella se hizo añicos en el piso.
La luz de la cocina, la única luz prendida en toda la casa, proyectaba las sombras que provenían de la misma estancia como si fuese una película para los ojos amarillos del mayor, una película de terror que tenía que ver todos los días.
-Radamanthis…-Valentine hundía cada vez más el rostro en el pecho de su hermano, buscando refugio y un poco de quietud-Tengo miedo…no quiero que Papá le pegue de nuevo a mamá…
-Eso no va a volver a pasar!-le corto por lo bajo Radamanthis al tiempo que le abrazaba con más fuerza-Todo va a estar bien, ella dijo que hoy mismo lo echaría de la casa. Así que, o se va él o nos vamos nosotros-frunció su poblada y rubia ceja decidido, muchas veces había escuchado las discusiones de sus padres, solo una vez había intervenido y se había ganado una paliza por ello.
-POR DIOS! PIENSA EN TUS HIJOS!
-"HIJOS, HIJOS" TODO LO QUE PASA EN ESTA CASA ES CULPA DE ESOS NIÑOS! TE LA PASAS SOLAPANDOLOS! ¿Cuándo SE VAN A HACER HOMBRES?
-CUANDO TENGAN UN EJEMPLO DE HOMBRE EN CASA!-se escuchó una bofetada-¿Por qué no te largas de una vez?...
-ESCÚCHAME BIEN, ESTA ES MI CASA Y AQUÍ MANDO YO!-Radamanthis juraría que lo que escucho después fue el estruendo de la mesa al volcarse-¿Quién TE VA A MANTENER? TUS HIJOS? QUIEN LOS VA A EDUCAR?!
-Radamanthis ha madurado bastante bien, él no te necesita. Es más él ha estado más al pendiente de Valentine que tú…-soltó la mujer con tirria.
-A ESE ES AL QUE MÁS DESCARRIADO TIENES! A ESOS NIÑOS HAY QUE DARLES UNA LECCION!
-NO LOS METAS EN ESTO!-exclamo la mujer, los movimientos de las sombras y los bruscos pasos de su padre hicieron que Valentine se estremeciera en el regazo de Radamanthis quien en vez de abrir sus ojos como platos, frunció más el ceño totalmente impávido.
-Me va a pegar!... me va a pegar!...
-Eso no! Ni a ti, ni a mamá-el chico se levantó y metió a su hermano en la habitación-Quédate aquí y pase lo que pase NO SALGAS.
-Pero… te volverá a pegar a ti por mi culpa!-Radamanthis cerró la puerta-No quiero! Abre! Abre!
-Valentine, todo va a estar bien-le respondió su hermano al otro lado de la puerta con los brazos extendidos flanqueando el marco de la puerta y la vista clavada en la escalera-No mientras yo esté aquí…ya no más…
Tiempo actual
Apretó los puños como aquella vez, pero ya no contra el marco de la puerta, sino sobre el borde de la ventana que acababa de cerrar. Levanto los parpados. Ya no quería recordar más, el hacerlo le resultaba tortuoso, siguió mirando por la ventana, a través del cristal el cielo azulado que pronto se vestiría de anaranjado, se fundiría en morado y por último, en un azul casi negro.
Vio por encima de su hombro, el pequeño aun dormía, se veía tan tranquilo, tan frágil, un casi inexistente deseo renació en su interior, uno que creyó perdido años atrás.
Se volvió a la ventana en donde seguía el expediente de Camus, lo había leído por lo menos tres o cuatro veces la noche anterior, la verdad le sorprendía que el estado emocional del menor estuviera (según los datos) bien, tomando en cuenta su enfermedad y los cuidados y tratos recibidos; centros médicos de bajo rendimiento y orfanatos de bajo prestigio figuraban en los documentos, pero él sabía que más allá de lo que cualquier papel pueda decir, siempre hay una historia más profunda y emocional.
-Dr. Radamanthis…-Wyvern volteo al oír el tenue y adormilado timbre de voz-¿Por qué su cara se ve triste?
-¿He?!-soltó el médico con sorpresa-¿Triste has dicho?-se llevó una mano a la mejilla y luego atendió su reflejo en la ventana. Era verdad, su semblante detonaba nostalgia, desgano e incluso falta de sueño que para nada le era de ayuda.
-¿Se siente mal, doctor?-se escuchó a un Camus más lúcido-¿Quiere que pique el botoncito para llamar a la enfermera?-su voz bajita y preocupada trajo nuevas memorias a la mente del doctor Wyvern que no tardo en dibujar en su tez una leve sonrisa.
-No, gracias Camus, estoy bien. Solo me acordaba de algo, pero no tiene importancia, mejor dime ¿Cómo te sientes?
-Yo también me pongo triste cuando me acuerdo de cosas feas-dijo con simpleza ignorando la pregunta del mayor-¿De qué se acordó?
Radamanthis bajo la cabeza, lo sabía, los papeles de un expediente no lo saben todo, el sentir que había resurgido en él le orillo a preguntarle una cosa más al niño-¿De qué te acuerdas tú?-vio al chiquito quedarse mudo unos segundos, no esperaba que le devolvieran la pregunta-Si tú me cuentas puede que yo también te lo diga-le alentó, pero el pequeño, en vez de eso apretó los labios hasta esconderlos-¿Qué pasa? Será como hablar con un amigo, un poco grande, pero amigo en fin.
-No tengo amigos…-dijo en un tono apenas audible, el flequillo le cubría los ojos, así que el traumatólogo no podía saber a primera instancia si alguna lagrima se había alojado en los ojos de su paciente-Los niños de mi edad no se acercan a mí porque dicen que soy un fenómeno, un…
-Un niño de cristal-Camus asintió.
-Se burlan de mí y si intento acercarme se alejan-Camus estaba haciendo un esfuerzo mucho mayor que él para no llorar, era la primera vez que lo decía todo abiertamente, de poder apretujar las sabanas lo habría hecho, pero no podía mover los brazos-Me han dicho tantas veces que mi mamá me abandonó por ser como soy que por más que trato de convencerme de lo contrario no puedo…-la primer lagrima cayó sobre la manta.
Aun sin verlo directamente, Camus percibió los movimientos del doctor quien se sentó cansadamente en el sillón aun lado de la cama, conocía ese tipo de reacción, en algún momento de subida también la había tenido, era evidente que el niño no quería que le vieran llorar, así que se sentó con la vista al frente, centrada en el reloj circular de la pared.
-Cuando tenía once años también pase por algo similar-dijo, llamando la atención de Camus-Teníamos una casa grande, un poco vieja, pero nada de que quejarse; los primeros años son siempre los mejores, nunca te das cuenta de nada-el rubio seguía con sus ojos las agujas del reloj-Luego llegas a cierta edad en donde simplemente no puedes ignorarlo todo…cuando nació mi hermano menor mi padre perdió su empleo, para ese entonces mi madre no estaba muy bien de salud y sin embargo nunca nos faltó pan para comer. A la larga mi padre se volvió alcohólico, llegaba borracho todas las noches pregonando insultos hasta a los muebles ¿sabes lo frustrante que resultaba el llegar al salón y que todos te señalaran con el dedo solo porque el hombre con el que compartes un techo llega tambaleándose a las siete de la mañana?-el hombre se rio ante aquello-¿Qué cosas no?
-Para mí era más fácil ignorarlo que para mi hermano, yo me atenía a la idea de que mi padre algún día cambiaria, pero no lo hizo, solo empeoro-su faz se ensombreció, Camus no le dedico una sola mirada en todo ese momento, Radamanthis no lo había hecho por respeto a él, se sentía con el deber de hacer lo mismo.
-En cuanto cumplí los diez me tome la decisión de conseguir un trabajo, sabía que no me pagarían mucho, pero alguien debía ayudar a mamá a sostener la casa y mi padre se aparecía rara la vez y cuando lo hacía solo era para pedir dinero o llevarse algo para venderlo, una vez trato de quitarme lo poco que había ganado y yo torpemente trate de oponerme a un hombre que me sacaba el triple de tamaño. Me dio una paliza-volvió a sonreír, como si en vez de dolor sintiera gracia en sus propias palabras-Cumplí once y por fin mamá se determinó a echarlo de la casa, esa noche nunca podré olvidarla…mis padres estaban teniendo una discusión muy acalorada en la cocina, mi hermanito y yo estábamos en la parte alta de la escalera, estábamos preocupados por mamá; llego un momento en el que las cosas se pusieron más feas por decirlo así. Encerré a mi hermano en la habitación y flanqueé la puerta con los brazos mientras que oía a mi padre subir las escaleras, aun me parece oír la hebilla de su cinturón golpear la baranda de la escalera.
El momento estaba más que impreso en su mente, podía sentir los músculos tensarse como en esa noche, el sudor surcar su frente, hasta podía escuchar el mismo palpitar de esa noche en sus oídos, pero más que nada parecía estar parado ahí mismo, en ese mismo pasillo, viendo al jovencito de once años sacar coraje de lo que había sido su miedo, ya había intentado golpear a su hermano una vez y no lo había permitido, como en muchas ocasiones había tomado su lugar, la única diferencia que podía haber era que lo matara a golpes.
-¿Y luego…que paso?- pregunto Camus tratando de no sonar muy imprudente.
F/B
-Quítate de la puerta o a ti te ira peor-a pesar de ser palabras pesadas, intimidantes y frías el chico permaneció inmutable-Radamanthis!-el niño frunció el ceño-A ti te encanta la mala vida verdad? Muy bien mocoso te voy a dar una paliza que ni tu madre te va a reconocer, si no la quieres hazte a un lado! Debes enseñarle a tu hermano a ser hombre!-hizo sonar el cuero de su cinturón, la madre de Radamanthis veía a su hijo con temor, podía leer en los ojos de su hijo lo que rezaba que no saliera de su boca, pero aun así… lo dijo.
-¿Cómo tú?
-Te voy a enseñar a respetarme!-le ladro el hombre antes de echársele encima y empezar a golpearlo, pero sin conseguir que el mocoso se apartara de la puerta, parecía estar encarnado a ella.
-Basta! Déjalo en paz!-su madre se avecino por detrás-Cobarde!
-CIERRA LA BOCA, MUJER!
Un golpe brusco con el codo y la mujer cayo por la borda de la barandilla, los áureos ojos de Radamanthis se expandieron como platos, horrorizados y su boca se abrió con desespero.
-Mamá!
TIEMPO ACTUAL
Camus estaba prácticamente mudo, lo único que hablaba por él eran sus ojos abiertos de par en par.
-Al maldito lo llevaron a prisión y a mí y a mi hermano a orfanatos separados, lo que resto de mi niñez fue lo que me hizo lo que soy, me volví retraído, no sé cómo fue que me adoptaron, pero por fortuna fue una familia con buena posición, lo que me sirvió para rastrear a mi hermano y cuando por fin tuve la edad suficiente para buscarlo con lo único que me encontré fue con un acta de defunción-Radamanthis miro de reojo al niño y le dijo-No tienes por qué ponerte triste Camus, si yo no tuve amigos fue porque no puse el empeño en buscarlos, tú aun puedes hacerlo y tampoco pienses que tu vida es difícil, a las personas con el tipo dos o el tres les va peor y aun se muestran sonrientes. En cuanto tu madre…-le miró fijamente-Si ella no te hubiera querido ¿crees que estarías aquí con tu amigo el gruñón?-finalizo guiñándole un ojo.
Radamanthis se puso de pie, tomo sus cosas, le sacudió el cabello al niño y se encamino hacia la puerta.
-Hemmm… Radamanthis?-el de la bata blanca volteo-¿Cómo se llamaba su hermano?
Y con una sonrisa amable y ladeada le respondió-Valentine-y entonces se marchó.
N/A: les gusto? Lo odiaron? Lo amaron? Dejen su review! Gracias por leer, si,si, esta muy corta venas, pero eso fue lo que salió, espero sus tomatazos xp
