Permítanme disculparme por ausentarme tanto, pero estense tranquilos el buen karma me ataca ToT, No es bueno tardarse tanto u.u pero ya estoy aquí y les traigo un capitulo con mucho jugo ;)
Como siempre, estos personajes no me pertenecen.
Con ojos inocentes
Medical Cosmos-4piso
Los ojos de Milo seguían constantes las agujas del reloj con la vaga esperanza de que el "tic tac" de la manecilla de los segundos lograra disipar sus tentadoras ansias de salirse del cuarto nuevamente aun cuando se le había dicho que estaba prohibido, ¿la razón? Estaba aburrido y para colmo de males no tenía sueño, si a esos dos factores les sumamos un chiquillo hiperactivo y curioso obtendremos una travesura segura. El reloj ya marcaba las nueve y Milo seguía sin concebir el sueño; una vocecita en su cabeza lo incitaba a salir mientras su conciencia le decía lo contrario, pero claro se trataba de Milo.
Miro a su izquierda, luego a su derecha, todo despejado, ni siquiera el anciano de intendencia estaba por ahí, Milo se preguntaba si estaría mal solo dar un vistazo.
-El doctor Albafica dijo que estaba prohibido salir sin supervisión-recordó Milo al llegar hasta la puerta-Supongo que no tiene nada de malo si me quedo aquí, después de todo no estaría en el pasillo-asumió el pequeño de melena azul para luego abrir la puerta y quedarse de pie en el umbral.
Por la puerta que daba acceso al cuarto piso entro con su carrito de limpieza el anciano de intendencia, al viejo le dolía la espalda, pero eso no le impedía trabajar, sin mencionar que le encantaba su trabajo. Con andar lento y relajado el viejo doblo en la primera esquina del pasillo de loza blanca y se sorprendió al ver a un niñito de corta melena azulada paradito en la entrada de su habitación.
El intendente se detuvo un segundo para mirar con extrañeza a Milo que lo imito en el acto-Jovencito ¿Qué haces en la puerta? ¿Esperas a alguien?-pregunto con voz paciente el anciano.
-No señor-se apresuró a negar el chiquillo con la babaza-Es que no puedo dormir y como me dijeron que no puedo salir solo vine y me pare aquí para no quedarme adentro, pero sin salir.
El hombre sonrío ante la infantil explicación del niño, de ninguna manera le parecía prudente que un niño con cabestrillo anduviera correteando por todo el cuarto piso, pero hasta él sabía lo monótono que resultaba ese lugar por las noches y el pobre niño tenía una cara de aburrimiento que poco más y se le caía, metió su mano en uno de los bolsillos de su overol gris y saco un caramelo que luego le entrego a Milo.
-Mira, si quieres puedes caminar hasta el final del pasillo mientras yo limpio, pero con la condición de no hacer ruido, no queremos molestar a los pacientes ¿Qué dices?
La carita de Milo se ilumino y en sus labios se esbozó una amplia sonrisa-Si señor, muchas gracias!-soltó el nene emocionado, pero sin gritar-Prometo no hacer ruido.
-Correcto, entonces ve que si alguien nos pilla nos irá mal-dijo guiñando un ojo.
El menor asintió de manera efusiva y volvió a agradecerle al amable viejecito antes de salir 'corriendo' sin pasar por alto el detalle de su brazo y el yeso.
Y así fue como Milo con sus pies descalzos dio marcha a su pequeña aventura en su bata de lunares, el infante caminaba en silencio, deteniéndose de cuando en cuando jugueteando con su propia mente, pues como es bien sabido, la imaginación de los niños no conoce fronteras, Milo podía hacer de ese pasillo desde una mina de diamantes hasta una cueva con murciélagos, al final del pasillo se topó con una puerta ligeramente entreabierta, se suponía que no debía seguir, justamente en donde estaba parado terminaba el área en donde tenía permitido estar, pero le ganaba la curiosidad, se devolvió para ver al intendente, el hombre estaba muy ocupado limpiando el suelo, una manchita se reusaba a salir, Milo le vio tan absorto en su labor que probablemente no notaria que se había alejado, además de que era cosa de ir y venir, no haría nada más.
Cuando se vio frente a la puerta lo primero que se le cruzo por la cabeza fue que tal vez no la habían cerrado bien-¿Habrá alguien adentro?-se preguntó Milo al abrir un poco más la puerta y entrar a la habitación.
Mientras tanto el conserje ya se había dado cuenta de la ausencia del niño, sabía muy bien que era lo que el pequeño aventurero podía encontrar al final del pasillo y por ello decidió ignorarlo, algo bueno estaba por pasar, el viejo lo sabía, algo tenía ese crio que le hacía diferente, una chispa algo contagiosa, justo lo que en ese lugar se necesitaba y justo lo que el paciente de la habitación al final del andador necesitaba.
Consultorio de Minos-misma hora
-Mm… a ver, que tenemos por aquí?...-Minos se sentó frente a su portátil y se puso los lentes para no lastimarse los ojos con la pantalla-Violate habrá conseguido la información que le pedí?-atento a la pantalla y con el pulgar y el índice sosteniéndole la barbilla llevo el cursor hasta la pestaña de internet que la enfermera había dejado abierta para el momento en el que él volviera.
Al abrir la pestaña Minos comenzó a leer la información del sitio web, lo que le había pedido a Violate que buscara no era otra cosa que todo lo relacionado con la North Clinic , la última institución que le había dado tratamiento decente a Camus antes de su traslado y la misma que desde hacía un año había cerrado sus puertas-"Debido a los escasos presupuestos que recibía el hospital y la deserción del de por sí escaso personal que ahí laboraba, la North Clinic se vio obligada a suspender sus servicios para todos sus pacientes de los cuales la quinta parte eran niños y personas con enfermedades terminales"-cito Minos el párrafo inicial-Bueno, la crisis afecta a todos y por lo que veo…-El albino prosiguió con el análisis de internet-Nosotros no estamos muy lejos de los problemas monetarios-seguía deslizando el cursor hacia abajo y a medida que leía se detenía en los puntos que le parecían importantes.
-Aquí dice que el hospital a pesar de carecer de personal contaba con buen material y completamente funcional, pero que a falta de mantenimiento las maquinas dejaron de funcionar y para entonces no contaban con los recursos para repararlas…mm… a ver este hospital no difiere mucho del nuestro, solo que uno es particular, pero de cualquier modo yo sabía que había un grupo que donaba fondos monetarios, la empresa…-trato de recordar el nombre, pero el nombre salió por si solo en la pantalla-Ártica, aquí esta!-el médico siguió leyendo-A si que por eso cerró… lavado de dinero-Minos siguió leyendo cuando de repente la alarma de su teléfono empezó a sonar, por lo regular cuando la alarma se activaba era para que Minos pudiera ir a dormir un rato a su departamento, claro que esa alarma había dejado de tener sentido desde el día anterior-Ahora no amigo, estoy ocupado-sin apartar su atención del monitor desactivo aquella función de su celular al mismo tiempo que apagaba la portátil.
De repente la puerta se abrió-¿Minos?-Aiacos asomo la cabeza buscando a su amigo que le miro por encima de la laptop -¿No vas a…-el de cabellos blancos negó antes de que su amigo pudiera terminar la pregunta-Entonces si es en serio-el neurocirujano termino de abrir la puerta.
-Si quiero ganar más, debo trabajar más Aiacos. Entre el pago por jornada más lo que se gana con cada operación puedo ganar más de lo que por si gano con mi turno habitual-el de la bata blanca metió su portátil en su maletín.
-¿Y qué hay de las consultas?-le atajo Aiacos que ya traía la bata en el brazo como cuando llego.
-¿Qué con eso?-le miro Minos como no entendiendo.
-¿Se te olvida que también puedes cobrar por las consultas? Piénsalo te desgastas menos-para sorpresa de Aiacos, Minos hizo un gesto de gracia-¿Qué?
-Si lo pensé, pero de ninguna manera voy a cobrar por las consultas, suficiente tienen los pacientes con los gastos de la operación o las medicinas como para presionarlos con una cosa tan simple como un chequeo.
-Lo dices por los que carecen de seguro verdad?-dedujo el otro-Hacen falta doctores como tú sabes?-dijo dándose media vuelta toda vía con la manija en la mano cuando…-A…Demonios-mascullo el de cabellera oscura en su lengua natal para luego devolverse y arrojar la mochila que llevaba en el hombro al interior del consultorio y poner su maletín junto a la puerta.
-¿Qué estás haciendo?-espeto confundido el albino al ver como su compañero se volvía a meter en su bata blanca-Aiacos ¿A dónde vas con eso?
-A trabajar ¿A dónde más?-soltó fastidiado-No voy a dejarte hacer esto solo-concluyo mientras se iba por donde había venido.
Minos corrió hasta la puerta y llamo a Aiacos que ya estaba a más de medio andador-Oye! ¿y tu jaqueca?
-No hay nada que una aspirina no resuelva-le contesto desde lejos.
Cuarto piso-habitación de Camus-mismo momento
Un ruidito bastó para despertar al pequeño Camus de su profundo y hermoso sueño, ese en el que podía divertirse sin miedo a nada, uno en donde podía moverse libremente, un hermoso sueño en donde tenía una madre y un padre amorosos, sin duda un sueño hermoso…
Con sus ojitos cansados vio la puerta abierta un poco más de lo que recordaba dejando que un poco de luz se colara al interior del cuarto, busco a su alrededor el origen del ruido, pero lo que encontró le espanto hasta el sueño; una melena revoltosa de color azul se asomaba por la parte inferior de su cama ¿el tío cosa? No, el tío cosa no es azul, pero eso no era lo importante, la cuestión era que… ¡una cosa extraña estaba a los pies de su cama y él ni siquiera se podía mover!
-AAA!-grito asustado Camus dándole al pobre de Milo un reverendo susto que lo hizo brincar tan alto como para que el francesito lo viera.
-Waa!-soltó Milo quien termino con su retaguardia en el suelo-Tranquilo, no grites-dijo Milo sobándose su parte trasera-Auch, eso dolió-sin percatarse de que Camus le miraba entre confundido, sorprendido y extrañado-Por lo menos no le paso nada a mi brazo-hablo para si distraído mientras revisaba su yeso.
La cara de Camus cambio por completo, no había notado ese detalle hasta ese momento-Tu brazo…Esta lastimado.
-¿He?-el peli azul levanto la cabeza al oír el repentino comentario, siguió con sus ojos la mirada del niño, esta apuntaba a su cabestrillo-A si! Hehehe me rompí el brazo, creo que mis huesos son algo frágiles-dijo divertido Milo rascándose la cabeza sin saber que sus palabras se podían malinterpretar. Los ojos de Camus se abrieron sorprendidos de par en par, una sonrisa se empezó a dibujar en su inocente rostro, sería que al fin había encontrado a alguien igual a él?-Supongo que trepar arboles no es lo mío, me he caído de columpios y hasta del pasa manos, pero es la primera vez que me lastimo al caer de un árbol.
La semi sonrisa del niño se esfumo en un 'puf'-No es como yo…solo…ha tenido un accidente.
-Oye ¿te pasa algo?-pregunto Milo al ver al niño agachar la mirada, fue entonces que notó los artefactos en sus brazos-¿Qué son esas cosas?-apunto el infante con su dedito-¿Eres…
-Aquí viene…-dijo resignado para sus adentros, pero sin exteriorizarlo en muecas.
-Un robot!-soltó el pequeño heleno emocionado, poniéndose de pie en el acto y alzando su brazo triunfal muy seguro de su respuesta, lo cual tomo de improvisto a Camus, era lo último que se esperaba.
-¿Un qué?
-Un robot!-repitió Milo con la misma dosis de optimismo-¿Quién te regalo esos juguetes? ¿O son de verdad? ¡yo también quiero!
Tal parecía que el chico no se daba cuenta y Camus con todo su nerviosismo se encargó de sacarlo de su error-No…hehe. No soy un robot y estos no son juguetes, son soportes…veras, yo… me rompí los dos brazos-confeso algo apenado por bajar al niño extraño de su nube que le vio impactado al oír la aclaración ¿de dónde había caído ese chico? ¿De un séptimo piso? Pero no despejaba su duda sobre los artefactos en sus brazos.
-No entiendo, yo también me lastime y no me pusieron nada de eso.
-Es porque tú si eres normal y tus huesos sanan más rápido que los míos.
El niño pestañeo un par de veces con cara de 'no entiendo' y la cabeza ladeada luego se trepo al sillón que estaba junto a la enorme cama y se aproximó al chico que reposaba en la misma-¿A qué te refieres con lo de normal? Yo te veo igual a mí-replico Milo con la frente pegada a la del galo que también pestañeo imitando el anterior gesto del heleno-¿Qué te hace diferente?
-Pues…-el de ojos turquesa se alejó para verle bien, hasta donde él sabía tenían los mismos rasgos, los extraños aparatos eran lo único que le hacían ver diferente, pero solo eso. Camus se cohibió, temía que si le decía él chico saliera corriendo o peor, que se riera de él.
-"Pues"…-le imito Milo, el francesito volteo inseguro a verle y sus ojos cerúleos se encontraron con los curiosos turquesas que le veían atentos a espera de su continuación, algo en esos ojos le dio la confianza suficiente para hablar-¿Has oído sobre la Osteogenesis imperfecta?
-¿La Ostrete que?-evidentemente no lo sabía.
-Es una enfermedad que hace que los huesos se lastimen más fácil como si fueran…
-¿Como si fueran de papel?-le atajo Milo cambiando la última palabra que iba a decir el otro chico-¡Ósea que si te toco ¿te puedo romper?!-se hizo para atrás espantado, él no quería lastimar al niño porque hasta Milo sabia lo tosco que podía ser aun sin querer.
-No te asustes!-dijo para tranquilizarlo, luego se río y continuo- Yo tengo el tipo uno, no todo lo que me pase puede hacerme daño, solo los golpes fuertes aunque…ahora que lo pienso no siempre me lastimo-divagó el chiquillo.
-Entonces… ¿Te puedo tocar?-pregunto Milo ya más calmado a lo que el de cabellera verde asintió quedándose quietecito.
Y así, lento, pero seguro, el pequeño Milo levanto su índice y extendió con cuidado su corto bracito que de a poco se fue acercando al pecho del galito. Una amplia sonrisa atravesó el rostro del heleno al momento de que su dedo hiciera contacto con el niño que también sonreía, para Camus esa era una experiencia extraña, pero grata a la vez.
-Milo-dijo sonriente aun sin quitar su dedo de la batita de lunares.
-Camus-se presentó amable el niño con la misma grata expresión.
-¿Quieres ser mi amigo, Camus?-la pregunta retumbo en la cabeza de Camus ¿era posible? ¿De verdad ese niño que le sonreía amable quería ser su amigo? ¿De verdad no quería salir corriendo? ¿No quería reírse de él? ¿De verdad? Sus mismas preguntas le hicieron dudar de su respuesta.
-¿Estás seguro de que quieres un amigo como yo?
-¿Por qué no habría de estarlo? Eres muy agradable, seguro tienes muchos amigos-Milo no dejaba ni su sonrisa ni su tono afable, pero los dejo cuando vio la pena en la carita del niño-¿Dije algo malo?
-Yo…no tengo amigos…-Milo se sintió mal por lo que el chico dijo, eso de no tener con quien compartir debía de ser algo terrible-Los otros niños no se me acercan por miedo y porque piensan que soy… raro.
Para sorpresa de Camus, Milo se empezó a reír como si hubiera dicho un chiste-Pues que tontos son, yo te veo normal, mira-paro de reír-Yo tengo dos ojos-señaló sus dos turquesas-Y Camus también-ahora apunto a los cerúleos del francés-No leo muy bien, pero puedo hablar y tú también lo haces. Los dos tenemos dos brazos y dos piernas y somos niños. Somos iguales, eres raro porque eres especial.
-¿Especial?-Milo asintió de manera efusiva, pero ¿Qué quería decir con especial?
-Tú mismo dijiste que no hay muchas personas como tú, así que eres especial. Y yo quiero un amigo especial, uno que no todo el mundo tenga ¿Quieres ser mi amigo especial?-Milo le tendió la mano y vio que Camus movía los dedos de una mano, el de cabellos azules acerco su mano y engancho su meñique en el de Camus-¿Amigos?
-Amigos-repitió complacido el galo.
Era el comienzo de una bella amistad, de algo diferente y lleno de sorpresas, hay estaban dos niños firmando un pacto que aunque para algunos fuera infantil, para ellos y sobre todo para Camus, era de gran valor. En ese cuarto había dos niños especiales, uno lo era por no ser como los demás, por su manera diferente de ver la vida, porque a su edad era capaz de comprender y enfrentar con madurez lo que le imponía la vida, porque a pesar de todo podía sonreír y aunque no lo supiera también tenía la capacidad de abrir el corazón de las personas, incluso el del médico más cara dura.
Y el otro era especial porque poseía de lo que muchos carecen, la capacidad de no juzgar ni antes ni después, porque Milo no veía lo que todos veían, un paciente con una enfermedad incurable que reducía su calidad de vida, un niño con huesos tan frágiles como el cristal, no, lo que Milo veía era completamente diferente, el no veía nada de eso, el veía un chico igual a él, alguien a quien darle su amistad y que también le daría la suya sin nada de por medio, ni siquiera una enfermedad, pero ¿Por qué Milo podía ver eso en lugar de ver la realidad? Fácil porque su realidad la veía con algo que a veces se pierde, porque Milo tenía el don de ver…con ojos inocentes.
Un enfermero que estaba en la puerta se debatía entre si entrar de una vez o no.
-Déjelos.
-Dr. Radamanthis, pero!
-Déjelos, yo me encargo-la voz del traumatólogo era seria y su rostro carecía de expresión, el enfermero se alejó al instante.
-Como usted diga.
Una vez que el enfermero se fue, el rubio sonrío, tenía sus ventajas ser frio a veces, se asomó por el cristal y vio a las dos criaturitas platicando animosamente-Es impresionante… lo que un niño puede hacer-esbozo una sonrisa de lado-Supongo que puedo hacerme el desentendido un rato más-dijo antes de irse.
Oficinas de la fundación Galard
El abogado salió del elevador que llevaba al piso ciento diez, con su traje negro y corbata roja y su maletín en la mano izquierda, sus ojos del color del jade reflejaban seguridad, sus pasos eran firmes y su larga cabellera azul caía grácil sobre su espalda ancha; el hombre abrió las puertas de cristal y entro sin siquiera pedir permiso, no era necesario andarse con frivolidades y saludos cordiales sabiendo cómo era que probablemente terminara todo ese asunto al que iba con los pantalones bien puestos.
-Kanon! Justo a las diez. Que puntual eres, te felicito-dijo el hombre que miraba por el ventanal.
-Como siempre-respondió Kanon en automático.
-Ciento diez pisos, una gran altura ¿no te parece?
-No tanto comparada con la cantidad de dinero que la fundación le ha estado recortando al orfanato. ¿A dónde está yendo a parar ese dinero, Apolo?-el hombre aún se mostraba serio.
-¿El orfanato? Creí que ya habíamos hablado de eso Kanon, la fundación está en crisis, necesitamos recuperar fondos si queremos evitar la bancarrota-el hombre de corbata gris seguía contemplando la ciudad-El orfanato recibe más presupuesto del necesario, un recorte de vez en cuando no va a afectarlo.
-Que no va a afectarlo? Hay más de cien niños en ese lugar, el presupuesto que reciben apenas alcanza para pagar las cuentas-protesto el abogado procurando no perder la compostura, estaba consciente de que si lo hacía perdería toda oportunidad.
-Ha…Kanon, tan brillante, pero tan inexperto.
-No has contestado a mi pregunta-recalco Kanon con el ceño fruncido.
Apolo miro por encima de su hombro, sus ojos azules eran fríos e indiferentes, pero Kanon permaneció inmutable-¿A caso cres…-el hombre se dio vuelta con las manos en la espalda-Que se trata de un tipo desfalco?
-No soy de los que les gusten las caretas, te estaría mintiendo si dijera que no-dijo con soltura.
-La honestidad ante todo-sonrío secamente el vicepresidente de la empresa-Siendo uno de los principales abogados de la empresa tienes acceso a cierto tipo de información como lo son los estados de cuenta, cuanto entra y cuanto sale y a donde va a parar, así como quien lo administra o quien aporta.
-Correcto.
-Entonces ya deberías saber que yo al ser uno de los principales accionistas tengo mis inversiones y negocios externos, por ejemplo el Medical cosmos. Una institución particular con mucha demanda debo decir, de ahí no solo soy uno de los socios que más dinero aporta, también soy quien lo administra, todo lo que se desvía de ese lugar así como del orfanato se usa para cubrir las deudas que se puedan tener con otras empresas asociadas o el banco.
-Pues cualquiera que sea el método que estén empleando no está funcionando, las demandas no paran de llegar, no esperaran que mi departamento les resuelva todos los problemas de una y sin repercusiones o si?
-Tú eres el experto, resuélvelo.
-Es que no tiene lógica que aun desviando tantos fondos sigan llegando demandas-soltó con un escondido deje de acusación.
-Entonces alguien nos debe de estar estafando-atino Apolo entrecerrando los ojos-Te pediría que investigaras, pero creo que no es tu área, pero descuida me encargare de despejar tus dudas personalmente, por ahora te pediré que te retires. Tengo una junta y no puedo llegar tarde-concluyo viendo la hora en su reloj de pulsera.
Kanon ni siquiera se despidió, así como entro salió en dirección al elevador, tenía que irse, no soportaba tanta hipocresía junta-No necesito que despejes mis dudas-saco el celular de su pantalón y busco en sus contactos-Puedo encargarme de eso yo mismo.
Medical cosmos-mismo instante.
Sintió el vibrar de su móvil en el interior de su saco, rápidamente extrajo el teléfono y contesto-Dime.
-¿Ya estás ahí?-se escuchó del otro lado de la línea.
-Estoy justo en la entrada-respondió el peli rosado.
-Bien, ya sabes que hacer.
-Por supuesto-acto seguido corto la llamada y se dispuso a subir las escaleras de la entrada principal, sin tener idea de que encontraría más de lo que realmente buscaba…
Continuara…
N/A: ¿Qué les pareció? Me disculpo por mi falta de imaginación n.n mis musas andaban de perezosas, pero aquí esta, espero sus opiniones y les agradezco por su paciencia y por seguir esta historia que es cien por ciento para ustedes, saludos, un beso y nos leemos.
