Buenos…días, tardes, noches xp no tengo idea, pero como verán nunca es tarde para actualizar jeje, bueno aquí les traigo un cap. Más n.n no es muy largo, pero espero les guste.

Saint Seiya no me pertenece.

Noche de sorpresas (parte 1)

Estacionamiento-Medical Cosmos

Violate estaba más que lista para empezar un nuevo día de trabajo, estaciono su auto cerca del elevador, activó la alarma y empezó a caminar rogando mentalmente no tener que encontrarse con Minos y Aiacos en la recepción, no quería pasar vergüenzas por culpa del albino.

-Oiga! Espere!-Saori apenas podía correr con los tacones que traía puestos, la enfermera se detuvo a esperar a la chica que aparentemente traía mucha prisa-Que bueno que la encuentro-dijo un poco abochornada y saludo a la enfermera.

-¿En qué puedo ayudarla?

-Me dijeron que hoy podía recoger a uno de los niños del orfanato, se llama Milo.

-¿El trepador de árboles?-inquirió Violate divertida, la peli lila asintió-Claro, acompáñeme.

Cuarto piso-habitación de Camus.

-Lo veo y no lo creo ¿Cómo hizo para escabullirse de su habitación?-Minos veía del otro lado del cristal a los dos niños dormir con unas apacibles sonrisas, Camus seguía recostado con la cabeza descansando sobre uno de sus hombros, mientras que Milo se había hecho bolita en el sillón junto a la cama de Camus.

-No tengo idea-le dijo Aiacos que apreciaba junto con él la escena, era una de las veces en que se preguntaba ¿Cómo sería trabajar todos los días con niños? Así como su amigo ¿se divertiría como parecía que lo hacia él? ¿Vería cosas así seguido? Tal vez si, tal vez no, pero había una pregunta en especial ¿podría de verdad él soportar el ver a un niño en un estado terminal?, el peli negro miro por un momento a su colega, como siempre, con una serenidad inigualable en sus ojos brillantes y una mueca en los labios que expresaba completa satisfacción-¿Cómo lo haces?

-¿Hacer qué?

-Eso! ¿Cómo puedes estar tan tranquilo siempre? Actúas como si tus pacientes no estuvieran enfermos, he visto cientos de niños entrar a la sala de urgencias casi muertos, pero tú no pareces perturbarte.

-Eso es porque hago lo mismo que haces tú-contesto viéndole por el rabillo del ojo-¿Cuántos pacientes has perdido Aiacos? Y no por no haber hecho un trabajo competente porque sé que no ha habido ninguno, sino porque ya no había más que hacer.

Guardo silencio, hizo acopio de sus memorias aun sin comprender el ¿Por qué? De la pregunta-Solo dos, ninguno llego a tiempo al quirófano-dijo lamentándose, si hubieran llegado antes, tal vez su lista seguiría en blanco.

-A eso me refiero, como médicos tenemos la obligación de hacer todo lo que esté en nuestras manos para preservar la vida del paciente, cumplir con nuestro trabajo…eso, amigo es lo que hago o al menos trato de hacer, y si estoy tranquilo no es porque no me importe, a decir verdad…soy de los que piensan que los niños no deberían morir-Milo se estiro en su lugar, la máquina que registraba los latidos del corazón de Camus caminaba con normalidad.

-Entonces?..

-Ni tú ni yo podemos decidir quien vive o quien muere, sabes que vivimos contra reloj, si bien si siento un cargo de conciencia cuando me llaman para decirme que ya no es necesario que acuda al quirófano también sé que…pasan a un lugar mejor, en donde no sufren de ningún dolor, eso es lo que me consuela. Claro que yo prefiero retenerlos en esta vida un poco más, son jóvenes y muchos tienen un camino muy largo que recorrer.

Aiacos le dio la razón a su amigo, era cierto, por mucho que un doctor pudiera hacer, por impecable que fuera su trabajo o su reputación dependían completamente del tiempo en el que el enfermo llegaba a sus manos, hasta el más mínimo segundo era de vital importancia.

-Un minuto puede hacer la diferencia…-musito Aiacos resumiendo su propia conclusión-¿Qué pasara con ese chico?-los ojos de Camus seguían cerrados, parecía estar teniendo un muy relajante sueño y ninguno de los dos pretendía interrumpirlo.

-Está teniendo un buen progreso, no sé qué le habrá recetado Radamanthis, pero aminoro el dolor…

-No me refiero a eso-Aiacos sabía que Minos había entendido perfectamente a su pregunta-No te salgas por la tangente.

-¿Qué quieres que te diga? No tiene familia y tiene una enfermedad que no favorece su calidad de vida, pero eso no le impedirá el tener un futuro brillante-espeto convencido-Ese niño… es muy listo, una mente brillante y ganas de progresar es lo único que ese chico necesita.

-Me agrada que seas tan optimista, ojala usaras ese optimismo para conseguirte una chica-el peli negro le guiñó un ojo y Minos negó divertido.

-Tú siempre me haces las mañanas amigo-dijo poniendo su codo en el hombro de su compañero y recargando todo su peso sobre él.

-Lo mismo digo, ahora quítate que no estas ligerito-un codazo y se libró de Minos, ambos médicos empezaron a reír sin darse cuenta de que en el interior del cuarto un par de ojitos cerúleos los observaban adormilados.

-Me pregunto… si tú y yo nos veremos así algún día Milo-el chiquito de cabellera verde azulada vio con ojos alegres a su amigo que también estaba dando señales de vida-No creí que te fueras a quedar-Milo dejo escapar un bostezo.

-Creo que dormí más a gusto aquí que en mi cama-el peli azul se estaba tallando un ojo cuando vio que Camus se estaba esforzando por controlar una risotada-¿Qué, tengo algo en la cara?-el galo asintió repetidamente, Milo se tocó la cara y entonces descubrió un caminito de baba en su mejilla, estaba en el proceso de limpiarse cuando la puerta se abrió dejando ver a cierto doctor de cabello lardo con una cara que decía…

-Te pille-el albino le dedico una sonrisa y un guiño al niño que no supo hacer otra cosa que sonreír y rascarse la nuca-¿Durmieron bien?

-Este…pues…-al igual que Milo, Camus estaba un poco nervioso esperando la llamada de atención de Minos quien se dio cuenta dese el momento en el que abrió la puerta.

-Qué bueno que están los dos aquí, así me ahorran tiempo-ambos niños se miraron y sonrieron al ver que no serían regañados-A ver par de pilluelos ¿con quién empiezo?

Mansión de la familia Solo

-Pase por aquí, por favor-Kanon cerró la puerta y siguió al ama de llaves por el recibidor, se entretuvo un rato admirando los cuadros en las paredes, el lujoso candelabro, los muebles importados y las cortinas de seda en cada uno de los portales.

-Aquí sí que viven bien-dijo absorto en el tamaño de la casa.

-Gracias por el cumplido-esa era la voz de Julián que se asomaba por la terraza-¿Un trago?

-No, gracias-dijo el abogado encaminándose educadamente hasta donde se hallaba el joven del traje blanco-Tengo buenas y malas noticias ¿Cuál quieres primero?

Julián dejo su copa en el balcón, se recargo cruzándose de brazos y cerró los ojos-Venga, empieza con las malas, total es de mañana.

-Si así lo quieres-le dijo al tiempo que también colocaba su maletín la baranda del balcón-Julián, te están estafando, esa es la mala y la buena es que creo saber de quién se trata-el joven empresario cerró sus puños con fuerza para contener su rabia, lo que no se imaginaba era que sus ojos se abrirían de manera inmensa al oír el nombre de la persona que se estaba aprovechando de él-Apolo Solaris.

-¿Qué?!

-Así es, el mismo que te convenció de comprar Ártica, tenemos sospechas de que así como paso con esa empresa ahora Apolo está desviando los fondos minoritarios destinados a los grupos de apoyo asía alguna cuenta externa.

-Pero, él es el vicepresidente! ¿Por qué haría algo como eso?-para Julián era difícil asimilarlo ya que tenía al peli rojo en alta estima-¿Tienes pruebas?

-Estoy en eso, de hecho tengo a uno de mis mejores investigadores en el hospital que Apolo administra, estamos casi seguros que ahí está lo que estamos buscando.

-Y es de confianza? ¿Cómo es que estas tan seguro de que el personal le dará toda esa información?

-A parte de ser joven, Heinstein es muy listo, además…hay alguien que trabaja en ese hospital que puede hacernos llegar toda esa información sin ningún problema, solo es cuestión de que el chico hable con él.

-Tú sí que eres brillante-el chico agarro su copa y la levanto-Brindo por ti, el mejor abogado empresarial de toda Grecia y mi buen amigo-Julián volvió a invitarle un trago.

-Dejémoslo así, se supone que estoy trabajando para ti, luego podremos conversar un rato.

-Siempre me haces lo mismo, comenzare a pensar que no te agrado-dijo entre risas.

-Usas esa excusa desde que estábamos en la escuela-le acuso el mayor, tan solo le ganaba por dos años. Julián tenía veinticinco y Kanon veintisiete, el otro solo se encogió de hombros despreocupadamente-H… Y sigue funcionando, anda dame eso-no podía creerlo, había caído otra vez, le arrebato la bebida al chico y se la paso como si fuera agua.

Medical cosmos-2:00 pm

Saori casi podía afirmar que había estado en la sala de espera todo el día, Violate le había informado que en cualquier momento le entregarían a Milo, luego de eso, la enfermera continuo con sus actividades del día, la chica estaba distraída jugando con la correa de su bolsa, tanto que no advirtió en que momento Milo había aparecido en compañía del doctor Minos.

-Señorita Kido?-Saori salió de su trance y de inmediato vio al hombre de la bata blanca en compañía de un pequeñito de revoltoso cabello azul ya vestido con el uniforme del orfanato-Aquí esta Milo.

-Milo!-Saori se levantó de su silla y fue directo a abrazarlo-Que bueno que estas bien, espero y no hicieras de las tuyas- le dijo sonriente dándole un toquecito con su índice a su respingada nariz.

-No se preocupe señorita, Milo fue muy buen niño-el cirujano le guiño un ojo al chiquillo.

-Muchas gracias Dr. Graif

-No me lo agradezca-sonrío amable.

-Doctor Minos-llamo su atención Milo-¿Puede decirle a Camus que lo estaré esperando?

-¿Camus?-Saori le miro desconcertada.

-Si, es mi amigo, el doctor Minos dijo que lo vería pronto en el orfanato.

-Tú no te preocupes que aquí lo cuidaremos bien hasta que pueda ir con ustedes, pero recuerda que tienen que ser cuidadosos o se puede lastimar.

-No se preocupe doctor yo lo voy a cuidar!-prometió Milo, Saori y Minos sonrieron enternecidos.

-Lo digo en serio, tiene usted a un chico muy especial.

Saori le dio una paleta a Milo y este se entretuvo un momento en sacarle la envoltura, acto seguido fue a buscar el bote de basura-A veces me pregunto ¿Cómo es que estos niños terminan a mi cargo? Si por mi fuera todos tendrían bellas familias y un hogar-el nene ya venía de regreso-Pero me siento afortunada de estar rodeada de ellos y gracias a usted, volveré a recibir avioncitos de papel en mi oficina ¿No es así Milo?

El pequeño se rasco la nariz algo apenado-Descuida Milo-dijo una voz nueva a espaldas suyas-Tratándose de una dama tan linda, seguramente yo haría lo mismo.

-Doctor Albafica!-el infante fue hacia el médico y este lo levantó del suelo con sumo cuidado-¿Qué cree? Ya me dieron el alto, digo… el alta!-soltó emocionado, lo que se podía decir que era todo lo opuesto a Minos. Había tenido un día agradable hasta ese momento ¿es que no podía haber un día en el que no le tuviera que ver la cara u oír hablar de él?

-Qué bueno! Entonces ya te vas-Milo asintió, pero ya no estaba tan emocionado, Albafica lo bajo-¿Qué pasa campeón?

-Es que ya no voy a ver a Camus-dijo el menor con un puchero-No quiero que se quede solo-se quejó.

-No te preocupes Milo, el doctor Graif le hará compañía-le aseguro con ligera sonrisa, para luego levantar brevemente su azulada mirada, seria e inquisitiva y dedicársela al alvino que no lo veía mejor.

-Tu despreocúpate Milo, yo "si se" cuidar de la gente- O si, aquí vienen las indirectas otra vez.

-Y si por alguna razón Minos "no puede" estar con él yo me hare cargo ¿te parece?

Saori no tardó en darse cuenta de que esos dos no se tragaban ni con malteada, así que decidió sacar a Milo del repentino fuego cruzado; una vez que el niño y su encargada se hubieren ido el par de especialistas no tardaron en matarse con la mirada.

-¿Ya vez lo que hiciste?-le reprocho Minos sin alterar la voz.

-¿Yo? Pero si el que empezó fuiste tú, quieres madurar de una vez? Sería muy amable de tu parte-le refutó el peli azul haciendo gala de su buen temperamento

-Y lo dice el que no se pudo quedar callado-el noruego se cruzó de brazos y dejo salir una risilla-Me parece que el que necesita madurar…

-Los que necesitan madurar son ustedes dos!-de repente apareció Hades listo para llamarle la atención a esos dos-A mi oficina, ambos-los más jóvenes no dijeron nada-Ahora.

No muy lejos de ahí estaban Aiacos y Violate negando lentamente con la cabeza-Lo dicho, parecen dos críos de secundaria-espeto Violate decepcionada-¿Es que nunca van a madurar?

-Hades no les va dar una simple amonestación, te lo aseguro-el neurocirujano dio un vistazo a su reloj, algún benefició tendría la ausencia de Minos a la hora del almuerzo- Ya que nuestro amigo está en la sala del terror ¿quieres acompañarme a almorzar?

-Claro, no me voy a morir de hambre por su culpa-contesto la enfermera con toda naturalidad aunque por dentro, estaba que no cabía de emoción-¿A la cafetería de aquí o a la de af…

-¿Qué tal a mi casa?-escupió Aiacos antes de atragantarse con las palabras en su boca, tenía curiosidad por conocer más a la chica y una cafetería no le parecía lo más indicado.

-¿A… tu c..casa?-ok, ahora si sentía que la había derramado toda ¿Cómo se le había ocurrido semejante lugar? Apenas y se conocían, lo más seguro es que ella lo hubiera tomado a mal.

-Bu..bueno, no es una casa, es… mas bien un departamento jeje, tiene mucho que no pruebo bocado en mi propia mesa, no me lo tomes a mal por favor, si tú quieres podemos ir a otro lugar o dejarlo para otro día-el muchacho estaba que sudaba la gota gorda ¿Otro día? Es que no podía embarrarla más?

-No, esta bien, digo!- Genial, ahora el que lo tomaría a mal seria él, ninguna chica aceptaría una invitación a un apartamento de un hombre al que apenas estaba tratando, aunque… si lo asimilaba detenidamente, si lo conocía, no a la perfección , pero tampoco era un extraño-Podemos almorzar ahí si tú quieres, yo no tengo problema.

-Perfecto!-el peli negro trato de actuar con normalidad-Entonces vamos y regresamos.

Despacho del rector

Hades se tomó diez de los valiosos segundos de tu tiempo para disminuir su molestia, si es que podía-¿Tienen idea del lugar en dónde están? ¿Lo tienen?

-Señor Hades…

-Cállate Minos!-le corto de tajo y con evidente timbre molesto-Se supone que trabajo con gente madura, que razona, que sabe manejarse dentro y fuera de este hospital, pero los pongo a ustedes dos y parece trabajo con niños.

-Si me per…

-Cierra la boca tú también Albafica! Mírense nada más en donde están, la última vez que los tuve a los dos sentados frente a mi escritorio fue en la facultad de medicina, no me vallan a salir con que les gustan mis regaños, me importa un comino si no se soportan, les he dicho hasta el cansancio que lo que paso con sh…

-Se acabó-al presentir que tema estaban a punto de tocar, Albafica se puso de pie de inmediato-Yo me largo.

-Aun no te he dicho que puedes irte, así que siéntate jovencito-el peli celeste lo acuchillo con la mirada-¿Quieren que los trate como a niños? Pues eso hare, se encargaran de monitorear el área de rehabilitación hoy y mañana, así les corresponda o no y lo harán en su horario de almuerzo.

-¿Qué clase de castigo es ese?-rechisto Minos, si de por si le molestaba que lo reprendieran como si tuviera doce años, más aun que le castigaran como tal-Yo no pienso trabajar con él.

-En eso estoy de acuerdo, ¿querías que concordáramos en algo? ahí tienes.

-Es eso o quedarse aquí y tener una laaaarga charla conmigo, ustedes deciden-sin decir nada, Minos salió hecho una furia, otra cosa que odiaba: los chantajes y detrás de él salió Albafica, viéndose solo, el mayor recargo los codos en la mesa y se masajeo las cienes-Piedad halla arriba, en alguno debe caber la prudencia-el hombre dejo salir un pesado suspiro y miro a la fotografía frente a él, en ella estaba él y todo su curso, era la foto de un festival, poso sus ojos profundos en un joven de cabellera lima que se veía muy sonriente en compañía de sus dos mejores amigos-Shion… si tan solo los hicieras abrir los ojos…

Estacionamiento-9:45 pm

Luego de un agotador día de trabajo, de estar de operación en consulta y viceversa, Radamanthis quería sentir un poco de aire fresco, podía marcharse, pero quería ver a Camus una última vez antes de irse, se recargo en uno de los autos, cerró los ojos y aspiro el aire fresco de la noche, el cielo como bien se lo había dicho el pequeñito estaba más estrellado que de costumbre, la luna estaba blanca y redonda como una pelota y la brisa era fría como un rico helado, el rubio rio para si al recordar la manera en que Camus le había descrito las cosas, sin duda ese chiquillo lo sacaba de la rutina.

Metió la mano en el bolsillo derecho de su bata y saco la pequeña canica identificada como "ojo de gato" por su color negro y la franja amarilla que tenía en el centro y recordó el agradable momento que había pasado con Camus haciendo los pocos trucos de magia que recordaba, los mismos que hacía para entretener a su hermano cuando sus padres peleaban.

-Me alegro de que tengas un nuevo amigo, Camus, me alegro…mmm a ver si todavía me acuerdo- en medio de su divagación, el traumatólogo cerro su puño con la canica dentro, se llevó la mano a la boca, le dio un soplido, sacudió tres veces la mano que tenía libre y de entre sus dedos hizo salir la canica, sonrío al ver que aun podía hacerlo hasta que…

-Ya sé cómo haces ese truco-irrumpió una extraña voz, el rubio miro a su derecha-¿Qué pasa Rada? ¿ya no te acuerdas de tu hermano?-repuso el peli rosado sonriente a unos cuatro metros de distancia, mismos que recorrió la cania al caer de las manos del inglés.

-Valentine…?

Continuara…

N/A: Antes de que digan " ¿de qué me perdí?" juro que esto tiene una explicación xp y si, ya estaba previsto desde la época del mito jaja ok no. Espero y me disculpen por la tardanza, pero bueno, algo es algo no? Por favor dejen sus comentarios, se agradece su lectura n.n

Para dudas, las contestare con gusto si es que las tienen jiji , tengan bonita semana, un abrazo y un beso.