Capítulo 1.- The song of the fillies

Era una tarde alegre y soleada en Ponyville.

Los pegasos habían limpiado las últimas nubes, comenzando a agruparlas para las inminentes lluvias de primavera en unos días; los puestos del mercado comenzaban a desmontarse en la plaza mayor y, tras una mañana de trabajo en el Sugar Cube Corner, Pinkie Pie colgó el delantal al darse cuenta de que tenía que llevar su pedido para las CMC's.

- ¡Hasta luego señores Cake! ¡Voy a llevar las tartas de limón y canela a Sweet Apple Acres!

- ¡Hasta luego, Pinkie! -contestó la señora Cake-. ¡No olvides que contamos contigo para hacer de canguro esta noche con los gemelos!

- ¡Cómo iba a olvidarlo! -sonrió Pinkie Pie-. ¡Llevo esperándolo toda la semana!

Era verdad. Pinkie llevaba toda la semana ideando juegos y distracciones para los cada vez más inquietos gemelos Cake. Con todo lo que les había preparado, pensó, seguro que se lo pasarían bomba.

¿Qué podía salir mal en una tarde tan luminosa y alegre?

Al salir del Sugar Cube, sin embargo, Pinkie Pie no pudo evitar sentir un estremecimiento que le sacudió la cola.

No era un estremecimiento al uso. Para empezar, no había comenzado en sus crines, lo que indicaba probablemente que nada iba a caerle encima. Aquel, entre las decenas de estremecimientos que era capaz de percibir e identificar, encontraba que era nuevo. Se parecía un poco al de peligro inminente, pero por otro lado, no dejaba la misma sensación en los rizos de su crin. ¡Uuuuuh! ¿Qué sería? ¿Algo relacionado con los gemelos? ¿Quizás la silenciosa advertencia del fin del mundo provocado por una invasión de dragones?

- ¡Bueno! -se encogió de hombros hablando sola-. ¡Supongo que pronto me enteraré!


Fluttershy y Peter vieron llegar a saltitos a Pinkie Pie con su carga de tartas de limón. Sobre su lomo, Peter, el águila calva con conjuntivitis que la doctora Fauna le había confiado, se sintió un poco inquieto.

- ¡Oh, no te preocupes, Peter! -explicó Fluttershy-. Es sólo Pinkie Pie. Trae tartas para las potras. ¿Ves?

Peter asintió, un poco más tranquilo. El pobre, comprendió Fluttershy, con los ojos tan húmedos y enrojecidos no veía bien de lejos, y no poder identificar las cosas le estresaba un poco. La doctora Fauna había recomendado que le diese el aire un poco, en todo caso, y su curación era, en opinión de Fluttershy, más importante que su tranquilidad.

Aunque a decir verdad, no podía evitar sentirse mal por él.

- ¡Hola Fluttershy! -saludó Pinkie-. ¡Entrega especial! ¿Dónde están las Crusaders?

- Cerca del granero -informó Fluttershy-. Creo que apareces justo a tiempo, Pinkie... Me parece que necesitan un poco de ánimo.

- ¡Perfecto! ¡Mis tartas de limón tienen super-extra de ánimo!


Frente a la puerta del granero de Applejack y al lado del circuito de actividades que las CMC habían construido para los nuevos potrillos, Pinkie Pie comprendió enseguida que las tartas de limón con super-extra ánimo no iban a ser suficiente.

La tropilla de potros que las CMC's estaba entrenando, parecía haber pasado el punto de no retorno: agotados, desesperados y con la moral por los suelos, comieron en silencio sus trozos de tarta de limón de merienda sin que su dulcísimo y agradabilísimo sabor, a la vez ácido y a la vez dulce, arrancara una sonrisa en ellos.

Pinkie no lo comprendía. Probó un trozo de tarta para ver si era el problema.

- No lo comprendo -murmuró Pinkie con la boca llena-. La tarta está perfecta. ¿Por qué siguen tristes?

- Llevamos ya tres días con ellos -explicó Apple Bloom-. ¡Y tres semanas antes! ¡Sin éxito!

- Sí -confirmó Scootaloo-. Creo que es el grupo más difícil que hemos tenido jamás.

- Aun ninguno ha conseguido su Cutie Mark -concluyó Sweetie Belle-. Normalmente alguien la consigue después de tantas actividades y anima a los demás, pero... En fin... Ya nos hemos quedado sin ideas.

Pinkie asintió con alivio; era únicamente un problema de moral y la tarta, modestia aparte, era perfecta.

- No os preocupéis -sonrió Fluttershy-... Decidles que su Cutie Mark aparecerá tarde o temprano. Recordad que vosotras tardasteis mucho más que eso.

Las CMC asintieron, pensativas, mientras Pinkie trataba de ofrecer alguna solución alternativa. Ver a un montón de potrillos desilusionados no era su idea de una tarde agradable... Y si la tarta no servía... Quizás...

- ¡Ya lo tengo! ¡Necesitan una canción!

Inmediantamente, Pinkie se acercó al grupo de derrengados y tristones potrillos y comenzó a cantar lo primero que se le vino a la cabeza.

Do you hear the fillies sing?

Singing the song of angry mares?

It is the music of the fillies

who won't be blank flanks again.

Hipnotizados, los potrillos dejaron sus trozos de tarta sobre la mesa y la miraron anonadados. La música era rítmica y marcial; un poco excesiva, juzgó Fluttershy, para unos potros tan jóvenes; pero lo cierto era que parecía conseguir su objetivo. Les estaba levantando el ánimo.

When the beating of your heart,

echoes the beating of your hooves.

There is a life about to start,

when the Cutie comes!

Fluttershy se sintió inmediatamente intimidada por las inesperadas trompetas, tambores, pífanos y trompas lo que la hizo retroceder al comprobar que Peter también notaba algo fuera de lugar. Las CMC, en cambio, se unieron a la canción y fueron de potro en potro levantando sus corazones.

Will you join in our Crusade?

Who will be strong and stand with me?

Beyond of every blank flank,

is there a Cutie Mark, you see?

Todos se alzaron al unísono, con un casco en alto.

Then join in the fight,

for the right of your Cutie Mark win!

Pinkie apareció con una bandera de color rojo y empezó a ondearla sobre la mesa de la merienda, jaleada por el resto de potrillos.

Fluttershy no pudo evitar llevarse un casco de sorpresa a la boca, porque de repente, la mesa se había convertido en lo que parecía un carro fúnebre, negro e imponente, rodeado de decenas de ponis compungidos que parecían terriblemente enfadados por algo. La cosa no hubiese pasado de ahí, sino fuera porque un escuadrón de la Guardia Solar hizo aparación de repente y comenzó a mirar con malos ojos a los potrillos y a Pinkie, quienes vestían por algún motivo como ponies de Franponia del siglo XIX.

Do you hear the fillies sing?

Singing the song of angry mares?

It is the music of the fillies

who won't be blank flanks again.

When the beating of your heart,

echoes the beating of your hooves,

there is a life about to start,

when the Cutie comes!

- ¿QUÉ ESTÁ PASANDO? -chilló Fluttershy aterrada, al ver que el frontal del granero se había convertido de repente en la confluencia de dos calles y que todos los potrillos ondeaban banderas sobre el carruaje mortuorio.

Will you give all you can give

so your loved Mark, finally, comes?

Some will win it and some will not,

will you stand up and take your chance?

The proud for your Cuties,

will make you to prance through the lands!

El mar de ponies vestidos de época se había unido a potrillos y Crusaders, jaleados por Pinkie Pie en lo alto del carro. Fluttershy decidió apartarse del camino de la multitud y oyó, en su lomo, un breve graznido de inquietud.

- Lo sé, Peter -susurró Fluttershy-. Yo tampoco lo entiendo. Pero los potrillos parecen animados.

Do you hear the fillies sing?

Singing the song of angry mares?

It is the music of the fillies,

who won't be blank flanks again.

When the beating of your heart,

echoes the beating of your hooves.

There is a life about to start,

when the Cutie comes!

La música paró abruptamente cuando Applejack apareció con dos cubos de manzanas en sus alforjas.

- ¡Qué, por Equestria, está pasando aquí!

Fluttershy encontró que la pregunta era bastante pertinente.

Por un lado, lo que hasta hacía un momento había sido su granero seguía siendo la confluencia de dos calles llena de ponis vestidos de época, tras la música un poco desorientados. En lo alto del impresionante carro fúnebre, Pinkie Pie y uno de los potrillos estaban a dos patas, apuntando a los ponies de la Guardia Solar con algo parecido a un secador de pelo con acabados de madera y metal. Los guardias, como los demás ponies que habían aparecido de la nada, se comenzaban a preguntar qué estaba sucediento y por qué de repente habían aparecido en mitad de la granja de los Apple.

- ¿Que qué está pasando? ¡NO LO SÉ! -admitió Pinkie en apariencia totalmente desbordada-. ¡Creo que nos hemos venido muy arriba!

- ¿Es eso un carro fúnebre? -protestó Applejack ante los murmullos generales. Al subirse y abrir el ataúd, un grito de sorpresa se escapó de entre la multitud-. ¡PINKIE PIE! ¿POR QUÉ HAS TRAÍDO A UN PONY MUERTO A MI GRANJA? ¡Y DÓNDE DEMONIO HAS METIDO MI GRANERO!

- ¡Es la Revolución! -saltó el potrillo al lado de Pinkie.

Antes de que Pinkie Pie pudiese aclarar algo, los presentes fueron testigos de cómo el potrillo ganaba su Cutie Mark con un estallido de luz: una hoz cruzada con un martillo, amarillos, sobre un campo rojo.


Los momentos posteriores fueron un poco confusos para Pinkie.

Por un lado, Applejack no parecía muy contenta con haber perdido su granero y por otro, la aparición de un cadáver en el carro fúnebre, aunque fuese dentro de un ataud, puso de muy mal humor a la Guardia Solar quienes, por otro lado, ya estaban de bastante mal humor al haber aparecido allí sin ninguna explicación.

El resto de ponis volvió a su casas, agradecidos por los disfraces de época, pero tan confusos como todos los demás.

Los únicos que parecían contentos eran los potrillos de las CMC y por supuesto, Worker Movement, que había ganado por fin su Cutie Mark. Algo es algo, pensó Pinkie Pie mientras los Guardias Solares la esposaban.

- ¡Esperen! -rogó Fluttershy al ver cómo se la llevaban detenida-. ¡Es un error! ¡Seguro que hay una explicación para esto!

- Explicación que encontraremos siguiendo el procedimiento -contestó el cabo de la guardia-. La señorita Pie se viene al calabozo.

- ¡No digas nada a los perros del poder camarada! ¡Mantente firme! -gritó Worker Movement-. ¡Hasta la victoria siempre!

- ¡Cállate potro! ¡Estás haciendo llorar al águila de Fluttershy! -dijo Applejack sacudiéndole con el sombrero.

- A decir verdad -musitó Fluttershy-... Es sólo una conjuntivitis...

- Yo... Lo siento -murmuró Pinkie desolada-. No sé qué ha pasado...

- ¡Tiene que haber un error, oficial! -explotó Applejack- ¡Pinkie sería incapaz de hacerle daño a nadie!


Tras intentar hacer razonar al guardia sin éxito, los potrillos, Applejack, Fluttershy y las CMC's sólo pudieron ver cómo se llevaban a Pinkie Pie a los calabozos de Canterlot. Entretanto, Black Coroner y su equipo aparecieron para levantar el cadáver.

Fluttershy vio cómo Applejack volvía a ajustarse el sombrero, molesta.

- No lo entiendo -musitó con cara de no poder creérselo-. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Se puede saber qué habéis hecho, Apple Bloom?

- No... No lo sé. Sólo estábamos cantando y todo... Se descontroló.

- No puedo decir que el aspecto me disguste -opinó Sweetie Belle mirándose el traje-, pero... Pero al mismo tiempo... Me siento atrapada en una voluntariosa, y a la vez futil lucha enmarcada en algún tipo de revolución liberal destinada a un trágico fracaso.

- Iba a decir lo mismo -opinó Scotaloo-... Yo, además, por algún motivo, me siento chovinista, impulsiva, idealista, irracional y sin ganas de pronunciar la última letra de cada palabra.

- No sé decirte -opinó Apple Bloom-. No sé lo que significa la palabra "chovinista". Pero de repente me apetece cantar sobre... ¿Sillas vacías? Al menos Worker Movement ha conseguido su Cutie Mark. Eso es bueno, ¿no?

Peter graznó, en apariencia francamente molesto. Fluttershy comprendió que debía llevarlo de vuelta con la doctora Fauna cuanto antes.

- ¡Basta! -zanjó Applejack-. Vamos ahora mismo a hablar con Twilight. ¡Aquí hay gato mágico encerrado! ¡Y tenemos que sacar a Pinkie Pie de la cárcel!


FIN CAPÍTULO 1


NdA: La canción es del musical "Los Miserables", que podéis encontrar en youtube. "Do you hear the people sing", es el título. Sus autores son Claude Michel-Schönberg en la música y Herbert Kretzmer en las letras. Espero no haberme saltado mucho la métrica. :)

Gracias por leer