Capítulo 3.— Bite on me

Twilight volvió a comprobar cómo le iba a Spike con Flurry Heart. Para su sorpresa, el bebé alicornio estaba especialmente calmado y junto con Spike había emprendido, cascos de obra amarillos en la cabeza, la construcción de una nueva torre de piezas de madera en el suelo de la biblioteca.

Twilight apartó la pila de libros y pergaminos de su escritorio en la biblioteca del Castillo de la Amistad y colocó allí la bandeja con el té y las pastas para Cadance y Shining.

— Gracias por sacar tiempo para venir a verme —volvió a agradecerles Twilight mientras les servía—. He pasado tantos días investigando en el nuevo embrujo de posicionamiento celeste, que he perdido la noción del tiempo.

— Sería injusto que siempre vinieras a vernos tú —sonrió Cadance, agradada por su té—. Además, a Flurry le gusta mucho jugar en tu castillo.

Twilight vio a Shining asentir con la cabeza.

— Y también queríamos sacarte de tu rutina de empollona —comentó su hermano mayor con la boca llena de pastitas de té—. ¡Y las pastas de Pinkie Pie son insuperables!

Twilight sonrió. A ese ritmo, tendría que hacerles un pedido nuevo de pastas a los Cake con el tragón de su hermano arramblando con todas sus existencias. Se sentó, poniéndole otra galleta de mantequilla en el plato.

— Si sigues comiendo así, hermanito, Cadance va a dejar de encontrarte atractivo.

Shining se detuvo inmediatamente, alarmado. Miró a Cadance, a su lado, una elegante y pícara sonrisa escondida tras la taza de té.

— ¡Nah! —dijo al fin zampándose la galleta de mantequilla—. ¡Cadance está cazada ya! ¡Estamos casados! Me pondré hecho un caballo ceporro y gordo —añadió sacudiéndose la panza—, y me seguirá queriendo igual.

Twilight no pudo evitar soltar una carcajada ante la contrariada mirada de su cuñada.

— Te seguiré queriendo —aceptó—, pero no sé si seguiré haciéndolo tanto.

Twilight tardó unos segundos en comprender, hasta que Cadance y Shining se besaron un poco más largo y apasionado de lo normal. Se sonrojó inmediatamente. Cosas de pareja, pensó.

Twilight se sorprendió preguntándose si con ella sería igual; si acabaría encontrando a alguien especial con quien compartir aquellos momentos; formar una familia, incluso, como la que su B.B.B.F.F. había logrado formar. Con una sonrisa traviesa y como si le leyera la mente, Shining se la quedó mirando durante unos momentos tras volver a sentarse en su silla. Sin disimulo, lanzó una mirada desaprobadora hacia las pilas y pilas de papeles y libros que Twilight tenía en su escritorio. Y... A decir verdad... Por toda la biblioteca.

— ¿Sabes Twi? No hemos venido aquí únicamente por el gusto de verte —sonrió—. Habíamos pensado...

— ... En sacarte un poco de aquí —añadió Cadance.

— ... Y presentarte a cierto pony...

Twilight parpadeó durante unos instantes, sin comprender.

— Es verdad que llevo mucho tiempo trabajando con el encantamiento... ¿Quizás conozcáis a alguien en el Imperio que pueda echarme un casco?

Cadance rio abierta y educadamente, mientras Shining se llevaba la palma de su casco al hocico.

— ¡Twi! ¡Queremos presentarte a UN PONY! ¡Para que salgas de esta biblioteca! —aclaró Shining—. ¡A un potro! ¿Entiendes?

Twilight se sintió roja como un tomate instantáneamente y se escondió detrás de su taza de té.

— No... Yo no... Tengo tiempo ahora para esas cosas —balbuceó.

— Eso es lo que decías de la amistad —sonrió Cadance—. Y no te ha ido mal saliendo de tu cascarón...

— De tu cascarón de empollona —añadió Shining—. Es un potro estupendo. Muy guapo. Muy simpático. Y muy educado porque sabe que le arrancaré la cabeza si no lo es... Queremos que vengas al Imperio para que...

— ¡Shining! —se escandalizó Twilight—. ¡No voy a ir al Imperio de Cristal a una cita preparada por ti!

— ¿Por qué no?

Twilight era incapaz de que le bajara el sonrojo. ¿Una cita? ¡No! ¡Imposible! El conjuro de posicionamiento no se iba a descubrir solo. Además, ¿y si las demás la necesitaban? Ser una princesa alicornio era un trabajo a tiempo completo. Y... Y... ¿Y qué clase de potro era? Había conocido a alguno de los amigos de Shining y ninguno le había parecido... En fin. ¡No! ¡Ridículo! ¡Vaya ocurrencia!

Ante su silencio, Cadance dejó la taza de té sobre la mesa.

— Nunca te hemos contado cómo tu hermano y yo —intervino su cuñada—, empezamos a salir.

— Tú eras mi canguro —se encogió de hombros Twilight, agradecida por poder cambiar de tema—. Ya os conocíais.

Shining compartió una mirada cómplice con Cadance.

— Claro que nos conocíamos —suspiró su hermano—, pero... En fin. Aun no salíamos juntos, ¿entiendes?

— No.

— Tu hermano no se atrevía a decirme nada, así que unas amigas mías nos prepararon una cita a ciegas en un club de Canterlot llamado "Los ochenta" —explicó Cadance—. Allí empezó todo.

— ¿"Los ochenta"? —intervino Spike acercándose con Flurry en brazos—. ¿Ese sitio con música tan rara y ponies con calentadores y crines cardadas?

— Ese mismo —sonrió Cadance, maliciosa—. Verás, tu hermano el valiente capitán de la guardia no se atrevía a decirme nada.

— Eso no es del todo cierto —puntualizó Shining—, pero es más o menos como fue —aceptó—. Yo me iba a un destino en dos días. Iba a perder la oportunidad de decirle que me gustaba.

— ¡Estaba tan nervioso! —rio Cadance—. ¡Fíjate que no se le ocurrió otra cosa que morderme los hombros!

La sorpresa ante aquella revelación hizo que Twilight no le prestara atención a la música que comenzaba a sonar por todas partes. Nunca habría podido imaginar a su hermano como un potro salvaje que fuera por ahí mordiendo los hombros de las yeguas. ¡Menos aun a una princesa!

— ¡Shining! —se escandalizó Twilight.

— ¡Fue un mal consejo y yo un idiota! —se defendió Shining—. ¡Pero es que nunca había cortejado a una yegua antes!

Twilight iba a regañarle, pero entonces, de la nada, comenzó a oír una extraña música que empezaba a sonar y con una magia que Twilight no había visto en su vida, que no había sentido nunca, la biblioteca del castillo se convirtió en un café con una sala de baile llena de ponies con ropa un poco hortera, cardados, y excesivas sombras de ojos.

Y que empezaron a bailar al ritmo de la música.

Y entonces, cuando Twilight pudo recuperarse de la sorpresa, Shining Armor con una chaqueta de cuero y la crin recogida en un caracolillo en su cuerno, comenzó a... ¿Cantar?

We're trotting away

I don't know what I'm to say

I'll say it anyway...

Today is another day to find you

Shining away...

I'll be prancing for your love, Ok?

Take on me —bite on me—

Take me on —bite on me—

I'll be gone...

In a day or two...

Cadance parecía otra. Con las crines en un imposible acabado de laca, vestía de forma apagada y beige, su falda demasiado grande y holgada moviéndose con cada paso de baile que compartían el uno frente al otro, mirándose totalmente enamorados.

Lo raro empezó entonces.

Porque de repente parecieron empezar a estar hermosamente dibujados por un invisible y hábil carboncillo.

So needless to say,

I'm hooves and ends...

But that's me, stumbling away...

Slowly learning that life is Ok.

Say after me:

"It's no better to be safe than sorry"

Take on me —bite on me—

Take me on —bite on me—

I'll be gone,

in a day or two

Twilight iba a admirar en viva voz el falsete de Shining cuando Applejack, Apple Bloom y Scootaloo aparecieron por la puerta de la biblioteca a toda velocidad.

— ¡Oh, no! ¡Aquí está pasando también! —chilló Applejack.

Spike, al lado de Twilight y con un entusiasmado Flurry Heart en brazos, comenzó a alarmarse también.

— ¿Twilight? —dijo mirando el multitudinario baile por todas partes—. ¿Qué está pasando?

Shining y Cadance parecían estar teniendo el momento de sus vidas, dibujados a lápiz, bajo el instrumental de sintetizadores y ritmo que Vinyl Scratch sentía en éxtasis desde debajo de las hombreras de su americana blanca. Lo preocupante lo vio Twilight del lado de las recién llegadas: Applejack y las dos CMC's.

— ¡Sacad a Twilight y a Spike! —ordenó Applejack—. ¡Yo me encargo de Shining y Cadance!

— ¡Oh no, hermana! —chilló Apple Bloom.

— ¡Te está afectando también, Applejack! —advirtió Scootaloo.

Twilight vio a lo lejos como, de la nada, un casco con el número 13 se le aparecía a Applejack junto con una llave de grifa. Cadance comenzó a cantar con Shining un hermoso dueto.

Oh, the things that you say!

Is it life,

or just to play my

worries away?

You're all the things I've got to remember

You're Shining away...

I'll be prancing for you anyway...

Twilight dejó que las dos CMC alejaran a Spike y a Flurry, mientras aterrada, galopó a través de la abarrotada pista de baile para detener a Applejack, porque Shining, ante la preocupada mirada de Cadance, había sacado de la nada otra llave de grifa.

Take on me —bite on me—

Take me on —bite on me—

I'll be gone,

In a day or two...

Take on me —bite on me—

Take me on —bite on me—

I'll be gone,

in a day or two...

Twilight concentró toda la energía de su cuerno e inmovilizó a Applejack, a tiempo para que Cadance galopara hacia Shining y le besara, ambos ya normales, perdido el carboncillo y vueltos de carne y hueso.

Cuando lo hicieron, una explosión de magia llenó la biblioteca, convirtiendo a todos los presentes en ponys de cristal.


— ¡Applejack! —chilló Twilight con los nervios perdidos—. ¿En qué estabas pensando?

Applejack no podía culparla. Su biblioteca se había convertido en un café lleno de ponys de cristal totalmente desorientados. El único que parecía pasarlo bien era el bebé Flurry Heart, en brazos de Spike, que aplaudió a rabiar en cuanto vio a Vinyl Scratch.

— ¡No lo sé Twi! —se disculpó Applejack—. Veniamos a evitar que volviera a ocurrir... Pero esta vez me pasó a mi.

— ¿Volver a ocurrir?

— ¡Algo terrible ha pasado en SweetApple Acress! —explicó Scootaloo—. ¡Hay magia descontrolada!

— ¡Y Pinkie Pie está en la cárcel de Canterlot acusada de ponycidio!

El silencio sorprendido de los presentes fue sólo roto por Spike.

— Perdona, ¿qué has dicho de Pinkie?

— ¡Twilight! —se repuso Applejack, encontrando por fin las palabras—. Tenemos que ayudar a Pinkie Pie. Lo que ha pasado aquí ha pasado en mi granja y está claro que puede ser peligroso. ¡He estado a punto de atacar a tu hermano! ¡Pero no quería hacerlo!

— ¿Pero por qué? —se extrañó Twi.

Shining y Cadance aparecieron entre los demás ponys.

— Porque te gané en una carrera —recordó Shining.

— ¡Exacto! —exclamó Applejack—. ¡Y no tiene sentido! ¡No somos motoristas! ¿Y por qué si lo fuéramos iríamos por ahí con llaves de grifa! ¡Son de fontanería! —Applejack logró tomar aire—. Twi, tienes que creerme. Jamás haría daño a Shining. Por eso esta magia es tan peligrosa. Me crees, ¿verdad?

Twilight asintió.

— Todo esto es muy grave —aceptó Twilight, por fin—. Tenemos que reunirnos y ayudar a Pinkie Pie. ¡Y tenemos que llegar al fondo de esto!


FIN CAPÍTULO 3


NdA: Si no habéis adivinado ya qué canción era... ¡Vergüenza sobre vuestras casas! :)

"Take on me" del grupo noruego A—ha, fue compuesta por Paul Waaktaar—Savoy, Magne Furuholmen y Morten Harket. La canción no se comió un colín hasta que un productor británico la escuchó y se gastó una pasta en el videoclip, allá por 1985. Que lo petó. El triunfo de la forma sobre el contenido. Para aquellos que éramos niños en los 80 (muy niños; soy viejuno, pero no tanto) ver el clip de esta canción por la tele sin tener ni papa de inglés era desconcertante y a la vez alucinante. ¿Por qué la llave de grifa? ¡Por qué, Señor, por qué!

A ver si me pongo al día con esta historia, que he retrasado mucho continuarla por otros temas. La próxima canción es mucho más viejuna y tiene que liar a la pobre Rarity...

NdA2: Cadance y no Cadence... Shining y no Shinning... :)