Capítulo 5.— ¿Dónde están mis amigas?

La tarde acababa fuera del cuartel de la Guardia Solar de Canterlot.

Con la muchedumbre de pegasos furiosos por fin disuelta y con la entrada aun convertida en el interior de un Night Club retro, Applejack siguió hacia las mazmorras a Twilight y a las CMC. Cadance y Shining Armor se habían quedado fuera ya que Flurry Heart había empezado a llorar desconsolado al ver cómo los guardias de Black Coroner se llevaban esposado al pobre Spike a las celdas. Applejack no recordaba haber visto a Twilight tan rabiosa en su vida y la actitud mandona del presuntuoso potro de crines color zanahoria, no ayudaba a que su amiga mantuviera la calma.

— ¡Pero esto es una locura Black Coroner! —gritaba Twilight—. ¡No puede encerrar a Spike! ¡Lo que ha sucedido no es culpa suya!

Applejack observó al bebé dragón tras los barrotes, aun disfrazado de chaqueta con demasiados hombros y, por su mirada, sin que el pobre entendiera nada de lo que estaba sucediendo. Y, supuso Applejack, por la cantidad de "lo sientos" que había dicho hasta el momento, también mortificado por lo que había hecho. Al acabar el número de Rarity, la magia se había apoderado de él y como ella misma con aquella inexplicable llave de grifa a punto de abrirle la cabeza a Shining Armor, el bebé dragón había abofeteado a la unicornio antes de que Twilight, arrastrada por la masa de pegasos enfurecidos, hubiese podido evitarlo.

— ¿Cómo que no es culpa suya? Su amigo dragón acaba de agredir a la señorita Rarity en un claro caso de violencia de género —se justificó Black Coroner—. ¡Delante de cientos de testigos! ¡No crea su Alteza que me voy a dejar intimidar! ¡Esto no es su castillito en Ponyville! ¡Esto es Canterlot! ¡Aquí se respeta la ley! ¡Será la jueza Judy la que resuelva si es culpable o no!

Applejack apartó a Twi de la mirada del potro "defensor de la ley", porque la vio resoplando y cargando su cuerno con magia y lo último que necesitaba era tener a otra amiga tras las rejas.

— Mire soldado... —intentó Applejack entonces.

— Patólogo polipony —corrigió Black Coroner.

Applejack apretó los labios y se esforzó todo lo que pudo para que no se le escapase la risa. Suspiró y logró tranquilizarse, pero le costó porque por detrás, en su celda, Pinkie Pie se estaba poniendo azul para evitar probablemente una carcajada aun mayor.

— Mire... Patólogo poli...Pony... ¡Usted no lo entiende! ¡Spike no podía controlar sus actos! ¡Estaba bajo los efectos de un hechizo! —protestó Applejack—. ¡Lleva sucediendo todo el día! ¡Sé de lo que hablo! ¡A mi me afectó también en Ponyville! ¿Es que no vio que durante el número de Rarity se transformó media calle por arte de magia? ¿Cree que algo de lo que ha pasado ahí fuera es normal?

Black Coroner lanzó un desafiante bufido.

— La excusa de "me obligó un hechizo", díganla ante la jueza —gruñó—. Pero si aceptan un consejo: busquen una defensa mejor.

— ¿Y por qué tiene encerrada a Rarity? —protestó Applejack al ver que el engreído polipony les daba los cuartos, listo para salir—. ¡Ella no ha hecho nada!

Black Coroner no se dignó en detenerse. La pobre Rarity, tan perpleja por lo sucedido como Spike, miraba a todas partes desde su propia celda, al otro lado de la de Pinkie Pie, llevando puesto aun aquel elegantón vestido negro de noche.

— Un caso de violencia de género tan flagrante me lleva a creer que la señorita Rarity —dijo entonces el potro al volverse con el ceño desaprobador hacia la unicornio—, mantiene una relación sentimental con el bebé dragón Spike. Quien claramente es un menor de edad.

— ¡Pero qué está diciendo! —gritó Twilight—. ¡Está mal de la cabeza!

Applejack se armó de valor. De camino hacia Canterlot, Shining y Cadance habían explicado cómo empezaba todo. Había sido como con Pinkie: sólo habían necesitado contar algo y querer hacerlo, así que, ante la alarma de todas, empezaron a sonar lo que parecían una extrañas guitarras metálicas. Applejack tomó aire. Quizás si se lo explicaban a aquel mentecato con un ejemplo, su cerebro del tamaño de un cacahuete podría entenderlo.

Sintió que una camiseta raída y unos tejanos llenos de agujeros le aparecían encima.

Mi amigo Spike es un honrado dragoncito,

tomando gemas me l'encuentro to los días...

Me cuenta historias de la isla de dragones,

de la princesa Ember, que también la conocía...

— ¡Applejack! ¡Applejack, no! —rogó Twilight.

Pero era demasiado tarde. Acompañada de cuatro ponys melenudos y las CMC haciendo coros, Applejack sintió cómo su sombrero desaparecía y sus crines le caían sobre la cara.

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Qué vergüenza!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡No es culpable!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¿Por qué no puede...?

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¿... Ser razonable?

Una extraña fuerza se apoderó de ella y perdió la vergüenza que le causaba ver las caras de los demás observándola con pasmo. No le importaba. Descubrió que no le importaba. Que debía cantar la canción.

Lo colocaron con las garras en la masa,

al arrearle bien celoso a la unicornia;

entodavía no l'an visto por su casa,

lo tienen preventivo en una celda de castigo.

¡Quería protestar! ¡Quería gritar! ¡Quería que aquel polipony inepto entendiera!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¿Dónde están...?

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Mis amigas...!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Encerradas...!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Sin motivo...!

.

En Canterlot, la Ponyville, Imperio de Cristaaaaal...

Manehattan II y Fillydelphya. Puerto de Saddle Arabia...

La horrorizada mirada del polipony fue todo lo que necesitó Applejack para continuar. Se acercó a la celda de la pobre Rarity y se lo explicó a aquel idiota bueno para nada lo mejor que pudo.

Aqui la Rari es mi colega más brillante,

no lía más que hacerse ropa to los días;

no tiene tiempo p'a liarse con lagartos,

incluso en el Spa, hasta que me dicen que cosía...

.

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Qué vergüenza!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡No es culpable!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¿Por qué no puede...?

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¿... Ser razonable?

Luego se acercó hasta la celda de Pinkie Pie.

La Pinkie Pie es una pony mu amistosa,

un poco loca y se pasa de golosa...

No tie maldad ni p'a robarse bollería,

¿cómo va a tenerla p'a matar? ¡Qué tontería!

.

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¿Dónde están...?

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Mis amigas...!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Encerradas...!

¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay!... ¡Sin motivo...!

— ¡Applejack! —rugió Twilight—. ¡Basta!

Las guitarras se detuvieron abruptamente antes de las repeticiones finales. Applejack respiró profundamente, su desordeada crin cayéndole por los lados de la cara. Ya sin música, acabó la última estrofa.

Se abrió un claro en el ocaso,

hemos vuelto a ver el sol

como dos potras pegaso

en el tejao d'una prisión.


Applejack recuperó el resuello mientras Black Coroner cascoteaba lentamente sin que por su expresión pareciera agradado. Tras llamar a varios guardias que acompañaron a los aturdidos músicos a ser identificados, se encaró con Applejack, apartándole las crines de la cara.

— Gracias. Acaba usted de probar lo que trato de explicar, señorita Apple.

— ¿Qué dice? —protestó Applejack—. ¡Acabo de probarle que la magia está descontrolada!

— Y a pesar de ello, sólo es culpable de hacer malas rimas y acompañarse de ponys de aspecto descuidado —sonrió—. Les sugiero que preparen mejor su defensa frente a Justice Judy. En especial, la de la señorita Rarity y el menor Spike Sparkle.

Applejack vio cómo los ojos de Rarity se llenaban de lágrimas en una expresión mortificada.

— Yo... Yo nunca le haría daño —sollozó—... A Spikey-Wikey...

Tras lo cual empezó a llorar desconsoladamente.

Mientras Black Coroner salía de las mazmorras, Sweetie Belle acudió al rescate para consolarla a través de los barrotes.

Applejack buscó su sombrero, abrumada. ¿Qué iban a hacer? La verdad es que aquellas rejas no eran de buena calidad: con un par de horas y un buen serrucho de metal, podrían hacer un buen agujero; no obstante, aunque el polipony fuese un desgraciado presuntuoso tenía razón: la ley era la ley. Con suerte, la vista frente a Justice Judy acabaría con todo aquel disparate.

— Siento que no haya funcionado —murmuro Applejack, recogiéndose las crines.

— Está bien A.J —sonrió Twi—. Pero creo que vamos a tener que dejar de cantar una temporada, hasta que esto se detenga.

Applejack vio cómo Twilight fue a consolar a Spike, así que acudió a la celda central, la de Pinkie Pie. Su amiga no parecía muy afectada, pero tras lo sucedido, creía que le debía una disculpa.

— Lo siento, Pinkie —susurró Applejack—. En la granja perdí el control. No debí haber pensado que habías sido tú quien había traído a un muerto a Sweet Apple Acres.

Pinkie se encogió de hombros.

— ¡No te preocupes tontita! —sonrió Pinkie—. A decir verdad, creo que ese es el menor de nuestros problemas ahora.

Como una predicción hecha realidad, Discord apareció con un chasquido de dedos acompañado por Fluttershy.


Twilight agarró suavemente las garras de Spike a través de los barrotes y volvió la cabeza ante la inesperada aparición del draconequus.

— ¡Discord! —gruñó Applejack—. ¡Algo me decía que estabas detrás de esto todo el tiempo!

— ¡Alto! —protestó Fluttershy—. ¡No es verdad! ¡Ha estado conmigo! ¡Os hemos estado buscando!

Twilight no se sentía especialmente paciente. De la noche a la mañana su hermano pequeño y dos de sus amigas estaban tras las rejas a la espera de juicio y aunque no podía identificar el origen de la magia detrás de todos aquellos acontecimientos, de tener que elegir a un culpable con el poder de trastocar la realidad tanto (y de una manera tan caprichosamente detallada), hubiese elegido sin duda a Discord.

El draconequus llevaba puesto un sombrero fedora y ajeno a las miradas de desconfianza de las ponies a su alrededor, se dedicaba a pasar una especie de varita con cuernecitos por todas partes. Al detenerse en Pinkie Pie, Rarity y Spike, los cuernecitos se levantaron con llameantes luces. Lo mismo para Applejack (las lucecitas fueron especialmente intensas en ella), las CMC y Fluttershy. Discord enarcó una ceja al pasar el aparato por Twilight y no recibir ninguna "lectura", más allá de una leve vibración al pasar cerca de su cuerno. Era un detector de magia, supuso Twilight... Por el aspecto y la reacción, de un tipo de magia específica.

¿Cuál?

— Umhhh —observó Discord—. Interesante... ¡Oh, venga! ¡No me miréis así, chicas! ¡No es culpa mía! ¡Os doy mi palabra!

— ¡Tenéis que creerle! —insistió Fluttershy—. A él también le afectó la magia en mi casa.

— ¿Algún herido? —bufó Applejack.

— El amor propio de Octavia por tener que hacer pizzicatos —aclaró Discord, pero creo que se recuperará—. Eso y el aspecto normal de Fluttershy —añadió.

— ¡Oh! ¡Eso! ¡Está bien! —sonrió Fluttershy—. Es que... ¡Me gusta cómo me queda!

Twilight observó a la pobre Fluttershy, con las crines teñidas de rubio, un top negro de cuello alto y un elegante colgante de plata. Rarity sorbió mocos desde su celda.

— ¡Oh, te sienta de maravilla! ¡Es muy bonito, querida! —pudo pronunciar la unicornio al recuperarse—. Me gustaría poder decir lo mismo del estampado de los pantalones de Applejack —luego retornó al drama—... ¡Oh, Twilight! ¿Qué vamos a hacer? ¡Nos llevan a juicio mañana!

Twilight suspiró y trató de transmitir calma.

— No os preocupéis. Me quedaré aquí toda la noche si hace falta para preparar vuestra defensa —propuso Twilight—. Mientras tanto —añadió volviendo la mirada a Fluttershy y a Discord—, estaría bien que algún pony se encargase de encontrar el origen de esta extraña magia.

— ¡A sus órdenes! —dijo cuadrándose Discord.

— No es por querer ser inoportuna —intervino entonces Pinkie Pie—, pero les prometí a los Cake que cuidaría de los gemelos esta noche. ¿Alguna pony podría avisarles? Por cierto —añadió al acordarse—, ¿alguna pony sabe dónde está Rainbow Dash?


FIN CAPÍTULO 5


NdA: Y... Me volví a pasar de palabras... Primera canción en castellano y empiezo con "Extremoduro" Vamos bien. La canción original es "Pepe Botika (dónde están mis amigos)", compuesta por Roberto Iniesta (AKA Rober) y publicada en 1993, en el LP "¿Dónde están mis amigos?", por la discográfica DRO, creo. Debo avisar de que su letra original creo que no cumple con la clasificación de edad. De hecho, me cuesta recordar una letra de Extremoduro que lo haga... Rainbow Dash tiene que salir en el siguiente! A ver qué canta...