Capítulo 7.— Canguros
Cuando las CMC se habían ofrecido para hacer de canguros de los gemelos Pound y Pumpkin, no habían contado con la oposición de los señores Cake. El plan era que mientras Shining Armor y Twilight se quedaban en Canterlot preparando la vista, ellas tres se ofrecieran a suplir a Pinkie Pie en su compromiso de canguro, de vuelta en Ponyville. No obstante, un poco decepcionados por los planes de una noche romántica chafada, los Cake reusaron el ofrecimiento.
— ¡Pero por qué! —protestó Apple Bloom.
— Sois... Demasiado jóvenes para cuidar de los gemelos —explicó la señora Cake— . No quiero decir que no confiemos en vosotras pero...
— ...Pero no confiamos en vosotras —negó el señor Cake con la cabeza.
Cadance suspiró. Había acompañado a las Crusaders hasta Sugarcube Corner y el plan era que ella fuese con Flurry Heart al castillo de Twilight a pasar la noche.
— ¿Qué me dices Flurry? —susurró al oído de su hija— . ¿Quieres pasar la noche en el Sugarcube?
Flurry se la quedó mirando atentamente y sus ojos fueron alternativamente de ella al interior de la tienda. Cadance había veces que sentía que Flurry era capaz de entender las cosas mejor que ella misma. Decidió finalmente acercarse a la puerta, donde los señores Cake, sorprendidos, hicieron una reverencia.
— ¡Princesa! ¡No sabíamos que fuera usted! ¡Con ese vestido...! ¿Viaja de incógnito?
Cadance sonrió y colocándose a Flurry en el lomo, estrechó los cascos de los Cake.
— Es... Una larga historia. ¿Qué les parecería si me quedo con las potras para ayudarlas? —propuso— . Así no tendrían que cancelar sus planes.
Scootaloo aleteó alegre.
— ¡Es verdad! ¡Cadance tiene licencia de canguro!
— Creo que ser madre también cualifica —sonrió Sweetie Belle por primera vez en toda la noche.
Los Cake suspiraron aliviados.
— La verdad es que no nos vendría mal que las jóvenes se entrenaran un poco, ahora que nuestra canguro habitual es una convicta —murmuró el señor Cake sin ningún tacto.
La señora Cake le dio un codazo para que cerrara el hocico.
— ¿Está segura Princesa Cadance? Los gemelos pueden dar un poco de guerra —murmuró la señora Cake— . Además... Seguro que alguien de su posición tiene cosas más importantes que hacer...
Cadance sonrió tratando de ser tranquilizadora.
— Mi... Posición no es un problema y no se preocupe, señora Cake. Entre las cuatro podremos con ellos y con Flurry Heart.
Los Cake se miraron más tranquilos y decidieron seguir con su cita romántica.
La noche no empezó mal. Flurry y los gemelos no dieron demasiada guerra y Cadance pudo enseñar un par de juegos a Apple Bloom y Sweetie Belle, para que mantuvieran ocupados a los tres potrillos. Descubrir dónde estaba el caramelo o jugar a tirar aros, fueron los más populares. Entretanto, Cadance fue a preparar las cunas y el baño ayudada por Scootaloo.
— Princesa Cadance...
— ¿Sí, Scootaloo?
— ¿Crees que Sweetie Belle estará bien? —murmuró la pegaso— . Ahora con los potrillos parece tranquila, pero creo que nunca la he visto tan triste como en las mazmorras con Rarity...
Cadance acabó de poner la última sábana y acompañó a Scotaloo al baño. Ver a su hermana en una celda, supuso Cadance, no era precisamente un motivo de alegría.
— Puede que aun no lo esté —suspiró— ... Pero seguro que mañana se arregla todo este lío. Hasta entonces, bastará que la apoyemos. ¿Entiendes?
Scootaloo asintió.
Los gritos de alarma llegaron entonces. Era Apple Bloom.
— ¡Cadance! ¡Princesa! ¡Necesitamos ayuda!
Cadance bajó las escaleras todo lo deprisa que pudo. A medio camino fue cuando empezó a oír unos acordes de guitarra y batería especialmente agresivos. ¡Oh, no! ¡Estaba volviendo a suceder! La cocina de los Cake se había convertido en una especie de escenario negro, con luces, niebla y, por algún motivo una orquesta con cuatro ponies con rasgos orientales, amartillaban tres guitarras y una batería en un ritmo frenético.
— ¿Qué ha pasado?
— ¡Estabamos jugando a encontrar el caramelo...! —explicó Apple Bloom.
— ¡... Pero perdimos el último y usamos una onza de chocolate! —terminó Sweetie Belle.
Cadance vio cómo los gemelos aparecían bajo un foco, con chaquetas de cuero y faldas frufru rojas y negras, en una compleja coreografía al ritmo de la música.
Pound fue el primero en berrear ante el micro.
Ata tata tata zukkyun!
Pumpkin le contestó.
Wa tata tatata dokkyun!
Luego, con Flurry en el centro, empezaron a turnarse en aquel habla ininteligible.
Zukyun! Dokyun!
Zukyun! Dokyun!
Yada! Yada! Yada! Yada!
Never! Never! Never!
Flurry tomó el micro entonces, balbuceando a todo volumen y, tuvo que admitir Cadance con orgullo de madre, con una voz bastante atonada.
C! I! O! Chokorēto
Chokorēto
Cho! Cho! Cho! Ii ka na?
Demo ne chotto 'Weight'
Chotto saikin shinpai nandesu
Dakedo chokorēto chokorēto
Cho! Cho! Cho! Ii ka na?
Demo ne chotto 'Wait'
Chottomatte
Cho! Cho! Cho!
La música siguió a todo volumen cada vez más rápida y fuerte y Cadance comprendió, al recuperarse de la sorpresa, que tenía que detener aquello al precio que fuera. Concentró toda la magia que pudo en su cuerno y lanzó un hechizo inmovilizador contra aquel desbarajuste.
De repente, la música se detuvo bruscamente y tanto los potrillos como los músicos de Neighpan, se quedaron mirando a su alrededor desorientados.
Cadance tomó en sus brazos a Flurry, mientras Apple Bloom y Sweetie Belle hacían lo propio con Pound y Pumpkin.
— Creo que estos tres potrillos ya han tenido bastante diversión por hoy —sentenció aliviada.
A pesar de explicarles (más con gestos que con palabras) que no había sido culpa suya, los músicos se negaron a marchar hasta haber recogido todo y lo cierto era que Sweetie Belle tuvo que admitir que hicieron un buen trabajo en muy poco tiempo. Cuando llevaron toda la tramoya tras el Sugarcube Corner pudieron explicarles cómo llegar al hotel de la familia de Four Seasons, donde podrían hospedarse hasta que encontraran una forma de llevarles de nuevo a Neighpan. Luego se despidieron con una reverencia.
Bañados y cenados, por fin, los tres potrillos cerraron los ojos en sus cunas.
— No lo entiendo —mumuró Sweetie Belle, mortificada— . No hicimos nada excepto cambiar el caramelo por chocolate.
Cadance sonrió.
— No es culpa vuestra. Flurry lleva unas semanas teniendo una fijación por probar chocolate. Aun es demasiado pequeña y no la dejamos. Su interés ha debido ser lo que despertara la magia.
Sweetie Belle asintió. Durante el primer evento, la intención de Pinkie Pie había sido animarlas lo que había desencadenado todo. ¿Se iniciaba la música por querer algo? Desde luego, era lo que parecía. Cuando compartió la idea con Cadance, la princesa se encogió de hombros. En el castillo de Twilight, la canción había aparecido entre Shining y ella al recordar un momento. No había estado segura de querer algo...
— Creo que deberías contarle a Twilight cómo detuviste la canción —reflexionó Apple Bloom— . El hechizo que lanzaste contra los potros puede ser la solución a todo este embrollo.
— A decir verdad —pensó en voz alta Cadance— , sólo imité a Twilight cuando detuvo a Applejack en su castillo. Aunque creo que sí. Mañana en la vista se lo diremos. Vamos —volvió a sonreir— . Ahora que los pequeños están dormidos viene la parte fácil.
— ¿Cuál es?
— Descansar.
Los ruidos en las cunas despertaron a Apple Bloom. Lo cierto es que no le costó mucho, ya que no había logrado dormir profundamente en ningún momento. Miró el reloj de pared y comprobó que quedaba poco tiempo para que los Cake volvieran de su cita, así que sin despertar a las demás fue a comprobar que los gemelos y Flurry se encontraban bien.
Aliviada comprobó que no habían vuelto a cantar y que sólo se dedicaban a dar vueltas en sus cunas, sin poder dormir.
— ¿Qué ocurre? ¿No podéis dormir? Es como si la Princesa Luna se hubiera tomado vacaciones, ¿verdad? —sonrió.
Los pequeños la miraron aliviados y Apple Bloom comprendió al ver los cuernos de Pumpkin y Flurry encendidos que lo que sucedía era que...
— ¿Miedo a la oscuridad? ¿En serio? ¡Sois potras muy mayores para eso!
Se sentó a su lado y observó cómo los pequeños se sentaban a su vez, a espera de que hiciera algo. Por un momento Apple Bloom pensó que lo mejor era cantarles una nana, pero luego llegó a la conclusión de que probablemente no era una buena idea. ¿Y si volvían a aparecer más músicos japonies?
— ¡NA-NA! —pidió Pumpkin.
— ¡NA-NA! —secundó Pound
Sweetie Belle y Scootaloo llegaron a la habitación.
— ¡Baja la voz! —susurró Sweetie—. ¡Despertarás a Cadance!
— ¿Qué ha pasado? —se alarmó Scootaloo.
— No pueden dormir y quieren que les cante una nana —explicó Apple Bloom.
Scootaloo se llevó un casco al pecho.
— Probablemente no es una buena idea.
— ¿Y qué pasará si se ponen a cantar ellos? —intervino Sweetie en un susurró— . ¡Será peor!
Apple Bloom asintió. Habían necesitado a Cadance para detener el anterior número. Quizás, si lo iniciaban ellas, ¿podrían tenerlo bajo control? Apple Bloom trató de encontrar una canción y una le vino a la garganta, en tonos de voz susurrantes y tranquilos, mientras una música suave inundaba la habitación.
I am a pony who paces alone,
and when I'm galloping a dark road,
at night or trotting through the park...
Scootaloo se hizo con un farol y una capa y empezó a pasear por la habitación, teatral. Sweetie Belle, la acompañó con una guitarra eléctrica muuuuuyyyyy pequeñita y suave.
When the light begins to change...
I sometimes feel a little strange...
A little anxious when it's dark...
Apple Bloom siguió cantando, tranquilizada porque nada sucediera, mientras arropaba de nuevo a los potrillos.
Fear of the dark, fear of the dark...
I have a constant fear that something's
always near...
Fear of the dark, fear of the dark...
I have a phobia that somepony's
always there.
Poco a poco los cuernos de Pumpkin y Flurry se fueron apagando al mismo tiempo que sus pequeños ojos se iban cerrando. Sólo Pound aleteaba aun despierto y Apple Bloom se acercó a su cuna. La canción le pidió que cantase más alto, pero logró controlarse y siguió con el tono de nana.
Have you run your hooves down the wall
And have you felt your mane skin crawl,
when you're searching for the liiiiiiight?
Sometimes when you're scared to take a look
at the corner of the room,
you've sensed that something's
watching you...
Scoot y Sweetie se acercaron a la cuna del pequeño pegaso y acompañaron con susurros los coros de Apple Bloom.
Fear of the dark, fear of the dark...
I have a constant fear that something's
always near...
Fear of the dark, fear of the dark...
I have a phobia that somepony's
always there...
.
Have you ever been alone at night
Thought you heard hoofsteps behind
and turned around and nopony's there?
And as you quicken up your gaint
You find it hard to look again
Because you're sure there's
somepony thereeeeee...
La pequeña guitarra de Sweetie se acabó apagando, al tiempo que los ojos de Pound se cerraban. La música se fue también, tras los últimos versos.
When I'm trotting a dark road
I am a pony who gaits alone.
Cerraron la puerta de los pequeños y fueron abajo, donde Cadance seguía durmiendo en el sofá.
— ¡Lo hemos conseguido! —susurró Apple Bloom— . ¡Hemos conseguido controlar la magia!
— ¿Pero cómo? —murmuró Sweetie.
— Creo que debemos contárselo a Twilight mañana —pensó en voz alta Scootaloo— . Junto con el conjuro de Cadance, esto podría ser la clave para entender qué está pasando...
FIN CAPITULO 7
NdA: ¡La primera vez con dos canciones! Tuve que cortar la primera porque, sinceramente ponyficar del japonés me pareció imposible :). La primera canción es "Gimme Chocolate!", el álbum del mismo título publicado en 2014, interpretada por Baby Metal y escrita por Takeshi Ueda.
Con respecto a la segunda canción también cortada, lo siento... Siempre supe que sería una buena canción de cuna. "Fear of the dark", compuesta por Stephen Percy Harris, publicada por Universal en el álbum con el mismo título, en el año 1992. Sí. Iron Maiden. El turno para el siguiente capítulo, me temo que es para la princesa Luna... :)
