Capítulo 12.– Con la magia
Como al ver que ninguna lograba pasar por la puerta de la sala del Cutie Map, todas empezaron a hablar a la vez.
– ¡De una en una por favor! –trató de tranquilizarlas Twilight–. Cadence, ¿qué sucede?
Twilight vio a Cadence desatascar la situación sacando a las CMC's primero del marco de la puerta con un leve "pop!".
– Creemos haber encontrado una manera para detener la magia de las canciones –resumió Cadence–. Al menos pareció funcionar con los gemelos Cake y con Flurry: el hechizo paralizante que usaste contra Applejack, parece que detiene la magia.
– ¡Me alegra oír que estar a punto de descalabrar a tu marido sirviera de algo! –exclamó Applejack
– ¡Oh! Y hay cuatro músicos de Neighpan haciendo fotos por Ponyville. Tendríamos que hacerles volver cuando todo esto acabe.
Twilight asintió, extrañada por ambas cosas. El hechizo paralizador que había improvisado en la biblioteca del castillo el día anterior, no era especialmente poderoso. ¿Por qué una magia tan fuerte quedaría inutilizada contra él? Como Trixie y Starlight no parecían querer hablar, Twilight dio paso a las CMC.
– ¡Hemos encontrado otra manera también! –sonrió triunfante Apple Bloom.
– ¡Sólo hay que cantar con cuidado! –explicó Sweetie Belle.
– Cantamos una nana a Flurry Heart –añadió Scootaloo–, y aunque oíamos la música podíamos controlar lo que pasaba... Ya sabéis, como en un número musical normal, ¡pero con música como la otras veces!
– ¡Eso fue muy arriesgado jovencitas! –sermoneó Rarity–. ¡Para vosotras y para los bebés!
– Está bien –sonrió Cadence–. Ellas sabían que podían llamarme si todo se volvía a descontrolar. Y creo que han dado con la auténtica clave del problema y que no la hubieran encontrado sin Flurry y los otros: para controlar la música sin el hechizo, hay que controlar lo que sientes al cantar.
Twilight reflexionó sobre las palabras de Cadence, mientras las demás seguían discutiendo en la mesa. Encontraba que eso tenía sentido...
– Yo sólo quería dar ánimos –recordó Pinkie–. ¡Y todo se descontroló! Pero... Conseguí dar ánimos, supongo.
– En la biblioteca, Shining y yo sentimos amor y nostalgia –continuó Cadence–. ¡Pero nos dejamos llevar!
– Yo puede que... De intentar convencer a una turba de pegasos –aceptó Rarity–... Me dejara también llevar un poco por el glamour... ¿Por eso Spike quedó afectado, como decís que le pasó a Applejack?
– Yo cuando canté a Lola sólo quería que Discord supiese cómo la conocí –recordó Fluttershy–. Sentí cariño. Y lo cierto es que me dejé llevar un poco.
– La verdad es que tu número no estuvo especialmente descontrolado –reflexionó Discord–. ¿Y Rainbow y Applejack? Ellas también cantaron.
– La verdad es que yo... Sólo quería que Proud Boy y Hateful comiesen las nubes que les iba dejando detrás –intervino Rainbow–. No hubo cosas raras en la carrera, aunque... Es verdad que estaba muy centrada en ganar.
– Y excepto aquellos ponis de crines enredadas y aspecto de piojoso montañés, nada importante pasó en el mío –pensó Applejack en voz alta–. ¡Yo sólo quería que aquel señorito de ciudad de Black Coroner atendiera a razones!
Twilight asintió. No sólo era la intensidad del sentimiento, sino el objetivo. Rainbow y Applejack habían estado centradas, con un objetivo. Pinkie, siendo Pinkie, había sido la más descontrolada. De una forma parecida, Cadence y Shining, sin un objetivo, se habían dejado llevar demasiado por la canción. Como Rarity...
– ¡Exacto! –exclamó AppleBloom–. ¡Nosotras sólo queríamos dormir a los bebés y lo hicimos con mucho cuidado!
Twilight se volvió hacia Trixie y Starlight, por fin.
– ¿Y vosotras? ¿Ha pasado algo? Parecéis alarmadas.
¡La Gran y Poderosa Trixie estaba mortificada! ¿Cómo podría decirle a Twilight que habían visto a la Princesa Luna yendo al Oeste? ¡La propia Princesa les había hecho prometer que no lo hicieran! Llegar a Ponyville para avisar de la poderosa magia que les había hecho interpretar el número más grande y hermoso jamás interpretado, encontraba que tampoco había tenido mucho sentido ya que al llegar habían descubierto que todo el mundo estaba al tanto. Afortunadamente, Starlight Glimmer, la mejor amiga de la Gran y Poderosa Trixie, supo cómo afrontar la situación.
– La... Princesa Luna... Nos ordenó que... Viniéramos a ayudarte.
– Creí que estabais en un tour por el Oeste.
– Sí –asintió rápidamente Trixie–. ¡Y debes saber que tu hechizo de locomoción-localización no es del todo satisfactorio para nosotras! ¡Pero eso no es lo importante ahora! ¡Hay algo que no podemos decir!
– ¿Y habéis venido a decírnoslo, azucarillos? –se extrañó Applejack.
– Sí.
– Pero... No podéis decirlo.
– Exacto.
Trixie vio pensar a la artera y taimada Twilight a toda velocidad y por una vez se alegró de que fuese una insoportable sabelotodo.
– La... Princesa Luna os encontró de vuelta, no muy lejos de aquí –adivinó Twilight–... Y os hizo prometer que no diríais nada... ¿Por qué no querría Luna...?
– ¿Dónde dices que la visteis? –saltó Discord el Draconequus.
– ¡Jamás lo diremos! –se escandalizó Trixie.
– Tuvo que ser al Oeste si vienen de allí –supuso Rainbow–. ¿Te da alguna idea, Discord?
– Reina –pensó el otro en voz alta–. Su cueva de cristal está allí. O estaba, la última vez que tuve noticias de ella.
– ¡Entiendo! –saltó Pinkie Pie–. No cantaríais un número con la Princesa, ¿verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? ¿Verdad?
– Si lo... Hubieramos cantado –pudo pronunciar Starlight–... Hubiese estado lleno de remordimiento y necesidad de... Sacrificio.
– Y hubiese sido épico –completó Trixie–... ¡Oh mi diosa, tan ééééééépico!
Trixie fue interrumpida muy incorrectamente por gran cantidad de luces y Cutie Marks que aparecieron de repente sobre el mapa de Equestria.
– Ha empezado –pensó Twilight Sparkle en voz sombría–. Si los ponies no pueden cantar como de costumbre, muchos de los problemas de amistad que normalmente se resuelven solos, no lo harán.
– ¡Twilight! –exclamó el joven dragón Spike–. ¡No podemos hacer frente a algo así! ¡Son demasiados! ¡Sólo en Ponyville tenemos ya media docena!
– Ok. Creo que es hora –gruñó el Draconequus–, de volver a romper la ley en un sitio más discreto.
La Gran y Poderosa Trixie vio entonces cómo Discord en Draconequus chascaba su garra y desaparecían en un parpadeo del castillo de Twilight Sparkle.
Zecora una flor en el Everfree encontró, y con suavidad de su tallo su boca tiró. Colocó la planta en su muy llena alforja, y siguió trotando... A... Buscar... Más.
Siguió adelante el bosque trotando y llegó a descubrir a las ponies cantando. Cantaban canciones cortas y foráneas, cuya magia controlaban sin fuerzas extrañas. Zecora se extrañó pues había oído que desde aquel mismo día estaba prohibido.
– ¡Saludos mis amigas! –dijo al claro llegando–. ¿Se puede saber por qué estáis cantando?
Twilight respondió, más habló flojo, sentada aparte con algo de enojo.
– Estamos tratando de controlar la magia que ha vuelto patas arriba la música en Equestria. Discord cree que puede ser clave para hacer frente a aquella que la controla. Se llama Reina. Dice que intentará usar las canciones contra nosotras y que tenemos que estar preparadas. Y la Princesa Luna está en peligro. Es posible que sea su prisionera.
– ¿De una poderosa bruja? ¿De una gran hechicera?
Al parecer era la ex de Discord, y no una cualquiera. Twilight explicó que horas llevaban, practicando cómo y cuando cantaban. Las demás avanzaban y no iban muy mal, mas Twilight no podía y le iba fatal.
– ¿Acaso los Elementos no pueden valer?
– Discord dice que es posible que no –Twilight contó–. ¡Reina puede desviar la magia!
Y se calló.
Zecora sabía que Twilight cantaba, mas aquella magia caprichosa mandaba: por algún motivo Twilight triste entonaba y eso, según Discord, la verdad no ayudaba. La última vez que lo había intentado, varios árboles del bosque había mustiado. Sin ella sus amigas tendrían que combatir, si acaso los Elementos no podían servir.
Zecora entendió que ayudar tenía, y que la Princesa Twilight sola no podía. El corazón mandaba en aquellos hechizos y no había salida fácil con ningún bebedizo. Se sentó a su lado, llenándose el pecho, y cantar y música salió muy derecho. Antes de que pudiera siquiera empezar, en sillas de anea se fueron a sentar.
Si quieres a Reina vencer,
a esa malvada hechicera...
Tendrás que sentir querer
y cantar con alma sincera.
.
Con la magia...
Ay, con la magia...
Con la magia...
Atraídos por la nueva música, los demás llegaron. Pinkie y Applejack con guitarras, el resto dando cascos. Spike el dragón la flauta tocó y Rarity la unicornio, flamenquísima bailó.
Con la magia pura,
de vuestra Amistad.
El corazón cantando,
llenao de verdad.
.
Ay, con la magia...
Con la magia...
Con la magia...
Applejack su guitarra tañió y el claro del bosque en magia volvió. Arcos de piedra puntiagudos y hermosos, en un patio de flores y mosaicos gloriosos.
Princesa de la Amistad,
hay que ayudar a la Luna,
cantándole con verdad. Daaaadd...
Fue de Pinkie la extraña guitarra, la que levantó a Twilight como quien amor agarra; bailó con Rarity en cercanos pasos, todos en corro en animosos cascos.
Magia hay que sentirla, como una canción
música cantarla con el alma y
tienes que domarla como el corazón.
.
Ay, con la magia...
Ay, con la magia...
Ay, con la magia...
Spike con su flauta melodioso sonó, y como los pájaros del bosque su tono tocó. Zecora sintió que todo vibraba, pues las ponies en magia el suelo cascoteaban.
Tienes que soltarte,
sin que nada importe
y cuando lo tengas...
Tienes que darte, darte que darte...
Toa la canción hay que darse...
Darse que darse, darse que darse, darse que darse.
Zecora sintió muy grata emoción, al cantar con el alma aquella canción. La verdad no entendía como acaso podía y comprendió alarmada el peligro que había.
Si la hechicera vence
se acaba el cantar, se acaba canción.
pues a la música ella roba
ponies la ilusión.
.
Ay, con la magia...
Con la magia...
Con la magia...
.
Ay, con la magia...
Con la magia...
Con la magia...
.
Ay, con la magia...
Con la magia...
Con la magia...
La música acabó con dos golpes secos de guitarra y todos admiraron la preciosa arquitectura que en mitad del bosque había aparecido. Discord se quitó el sombrero de fieltro respetuoso y Twilight descubrió que encima de su cuerno llevaba uno cordobés.
– ¡Rápido! –chilló Rarity–. ¡Qué alguien me haga una foto con este vestido! ¡Y de las flores en la crin! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Es tan divino! ¡Tan racial! ¡Jamás vi nada parecido!
Mientras Discord sacaba una foto con gesto serio tras la aprobación silenciosa de Fluttershy, Twilight suspiró. Entendía lo que quería decir Zecora, pero no era tan simple como cantar y sentir cosas bonitas al hacerlo. Siempre que había cantado (excepto quizás más o menos una de cada diez veces cuando algo peligroso y fantástico acababa bien en Ponyville), lo había hecho desde la angustia. ¡Incluso en el mundo de Sunset Shimmer, al otro lado del espejo, había estado a punto de fastidiar una batalla musical precisamente por cantar! ¡Y no tenían allí a Sunset Shimmer!
– ¡Tienes que venir a ayudarnos Zecora! –rogó–. ¡Está claro que sabes controlar esta magia!
Zecora parecía un poco sorprendida con el resultado de su número musical; se miró su crin teñida de negro y su camisa abierta en el reflejo de un charco, para luego acabar por negar con la cabeza.
– No sé si esta magia podré controlar –suspiró–. Pero creo que hay Una a la que debéis llamar.
– ¿Celestia? –comprendió Discord–. No sé si es una buena idea. Ella y Reina...
– Si su hermana decís que en peligro anda, debéis avisar a la que en Equestria manda –discutió Zecora–. Si las hermanas a Reina pudieron ganar, debéis reunirlas para que puedan cantar.
FIN CAPITULO 12
NdA: "Como el agua", interpretada por Camaron de la Isla. El año de publicación fue 1981, con los guitarristas Tomatito y Paco de Lucía. Internet dice que fue para Universal Music. No soy muy de flamenco, pero Camaron tiene algo que impresiona siempre y creo que cualquier pieza que pueda haber tocado Paco de Lucía merece la pena escucharla.
Edit: Agh! La fastidié con un párrafo. Lo siento lector/a de Argentina. La verdad es que la métrica de la canción no cuadra con Zecora pero me niego a ponerla a cantar un rap :P
