Capítulo 13.– The bonny ponies
Aquel atardecer la guarnición de Canterlot fue puesta en alerta y Flash Sentry perdió media hora en encontrar su yelmo y su coraza. El mundo se había vuelto loco: primero los desórdenes con los pegasos y luego la prohibición de cantar; a Flash no le entusiasmaba especialmente cantar, pero no entendía por qué Justice Judy había sido tan estricta. ¿Quizás la prohibición había desatado un nuevo alboroto que debían sofocar? Lo único que sabía era que si la sargento le pillaba llegando tarde a su puesto, se iba a comer el suficiente calabozo como para perderse toda la acción.
– ¿Qué es lo que ocurre? –se atrevió a preguntar mientras tomaba su puesto en la sala del trono.
– Celestia porta el acero –explicó Patient Guardian con su voz rota a su lado en la formación–. Parece que vamos a la guerra, chaval.
Flash tragó saliva cuando se atrevió a mirar al trono. Allí, la Princesa Celestia acababa de cubrir su cabeza con el yelmo de colores de sol y oro y su imponente coraza alada reflejaba los últimos rayos de la tarde con un brillo cegador.
– ¿Los pegasos? ¿Se han vuelto locos?
Como pegaso, Flash Sentry simpatizaba con el malestar por el asunto de los restos de la comandante Huracán, pero como guardia recién trasladado a Canterlot desde el Imperio de Cristal, no dudaba ni por un momento en donde estaba su lealtad. Otra cosa era que le entusiasmara aporrear a primos lejanos.
– No es eso. Alguien se ha llevado a la Princesa Luna –respondió Guardian. Luego le miró desde su cicatriz con mirada reprobatoria–. ¿Por qué no has traído el estandarte? ¡Te tocaba a ti!
Flash maldijo su mala cabeza. Era verdad. ¡Y qué momento para olvidarlo! Fue a salir corriendo a por él cuando la puerta de la sala del trono se abrió y chocó de frente con la ponies que la habían abierto.
Aturdido y avergonzado Flash quiso morirse al descubrir que se había topado de bruces con la mismísima Princesa Twilight Sparkle.
– ¡Oh, mi diosa! ¿Estás bien? –le preguntó desolada.
Flash se quedó con la boca abierta; aunque la conocía de vista, nunca se había fijado en la hermosa que era de cerca.
– Creo que se ha debido de dar en la cabeza –observó preocupada la que debía ser Applejack–. Parece un poco alelado.
– Estoy bien... Estoy...
– ¡EJEM, EJEM! –se oyó del fondo de la sala del trono.
Al ver a las ponies hincar la pata en una respetuosa reverencia, Flash quiso, pero esta vez de verdad, morirse. El tono de Celestia resultó frío y rígido y aunque no usaba su voz de Princesa para provocarlo, no por ello resultó menos intimidante.
– Es grato veros aquí, Portadoras de los Elementos, pero me temo que vuestra ayuda no es requerida. No me es tan grato verte aquí, Discord.
– Creo que ya sabe de qué va el pastel –mumuró Discord hacia nadie en particular.
Flash, con la boca abierta, observó cómo Twilight Sparkle hacía frente a la diosa sin arrugarse.
– ¡Princesa Celestia! ¡Tenemos información sobre quién es la responsable de...!
– Lo sé todo –respondió la Princesa–. Es la Reina de la Noche. Y creedme por lo que la conozco que por eso sé que los Elementos de la Armonía no serán de uso con ella. Sé que ha debido despertar y que tiene a mi hermana. Esta vez no me conformaré con atraparla en cristal. ¡Será aniquilada!
Fue un rugido. Una inmensa sombra de luz la que se apoderó del salón del trono. Flash retrocedió de inmediato, asustado, como todos los demás ponies.
No todos.
Twilight Sparkle se mantuvo frente a la Princesa y habló con cuidado y firmeza. Flash no pudo evitar tener la impresión de que elegía sus palabras con mucha cautela.
– Permítame entonces su Alteza que comparta información del paradero de Reina. A solas. Elaboraremos juntas un plan de batalla.
Celestia aceptó y Flash, aliviado, pudo dirigirse a buscar el estandarte.
Las puertas de los aposentos se cerraron tras ellas y Twilight vio a Celestia darle la espalda de su imponente armadura de guerra.
– Sé lo que pretendes Twilight –murmuró Celestia–. Pero créeme. No conoces a Reina. ¡Sin Luna a mi lado matarla es la única opción!
Twilight respiró hondo. Lo último que deseaba era contradecir a su amiga y mentora y desde luego no podía hacerlo delante de toda su guardia; pero sabía que había momentos en los que toda pony podía tomar malas decisiones; solían ir precedidos de malos sentimientos y si la mitad de lo que Discord les había contado era cierto, podía imaginar que Celestia sin duda los albergaba. Aniquilar. Matarla. No podía ser la única opción.
– No es el modo pony –protestó Twilight.
– No habrá modo pony con Reina. No con... Ese ser... –Twilight había creído por un momento que iba a decir "Madre", pero Celestia no lo hizo. En vez de eso, se volvió con una mirada de firmeza que Twilight no había visto nunca.– Tú no lo sabes, Twilight. No puedes...
– Entonces hazme comprender, Celestia.
La mirada de la Princesa se desvió, su belfo tembló. Sus hermosos y enormes ojos se llenaron de lágrimas, la estampa de firmeza y determinación perdida por unos momentos de zozobra.
– Ella... ¡Nos hizo tanto daño a Luna y a mi de pequeñas...! ¡Pero eso no fue lo peor...! Ella... Ella fue la causa de que Luna se volviese Nightmare Moon. ¡Ella me quitó a mi hermana, Twilight! ¡No voy a dejar que lo vuelva a hacer! ¡No podría soportarlo otra vez!
Y entonces, la Princesa Celestia, diosa entre los ponies, su mentora y amiga, en su armadura de acero y oro, se derrumbó frente a ella en lágrimas sin que Twilight pudiese hacer otra cosa que intentar consolarla.
Flash volvía con el estandarte hacia la sala del trono cuando volvió a encontrarse de frente con las Portadoras, esta vez sin chocarse con ninguna. Estuvo a punto de hacerlo, eso sí, con Shining Armor que iba con ellas junto al draconequus Discord y el dragón Spike.
– ¡Flash! ¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar con tu pelotón! –abroncó Shining.
– Lo sé, lo sé, lo siento... El estandarte...
Shining Armor pareció pensar rápidamente algo y le puso el casco en el hombro.
– ¡Hey! Ahora que estás aquí –murmuró–... ¿Recuerdas a la pony que te iba a presentar?
Flash sintió que sus mejillas se incendiaban mientras las miradas de las Portadoras, especialmente la del dragón Spike, se clavaban en él.
– Capitán... ¡Ahora no es el momento!
– ¡Espera un minuto! –saltó el dragón–. ¿Este es el amigo que le ibas a presentar a Twilight?
– ¿TWILIGHT? –exclamó Flash–. ¿Me habías preparado una cita con Twilight? ¿Con tu hermana? ¿Por qué no me dijiste que era ella?
– Porque me hubieras dicho que no –sonrió Shining.
– ¡Oh, cielo! ¡Qué romántico! –exclamó Rarity–. ¿Qué ha dicho Twilight?
– No sé lo que habrá dicho –intervino Rainbow Dash–, pero quizás no sea el mejor momento para romances. Ya sabéis. La Princesa Luna, el destino de Equestria...
Flash vio como Shining negaba con la cabeza.
– Mi hermana pasa la mitad de su vida salvando Equestria –argumentó–. Mejor que Flash sepa dónde se mete.
– Eso es una tonte... Aunque... Tiene cierto sentido –pensó en voz alta Applejack.
– ¡Twilight y Flash, sentados en un árbol...! –chilló Pinkie Pie tirando confeti.
Hasta aquel momento, Flash había creído que chocarse en la sala del trono había sido lo más humillante de su vida; afortunadamente, la música comenzó a sonar desde los aposentos de la Princesa Celestia y las Portadoras desaparecieron mágicamente de allí.
– ¿Dónde demonio?
– ¡Sigamos la música! –propuso Spike.
Así lo hicieron y llegaron a los aposentos de Celestia donde las portadoras, con extraños instrumentos, acompañaban el dolido canto de Celestia. Un enigmático teatro de sombras apareció de la nada y Spike comprendió que contaba la historia que la Princesa narraba en la canción.
Two sisters there lived long time ago.
A hey ho and me pony–o.
They lost their parents one winter cold.
The pony swims so bonny–o.
.
These ponies got lost by the river's brim.
A hey ho and me pony–o.
They found a new mother and called her Queen.
The pony swims so bonny–o.
.
Oh mother, oh mother, why are you so cruel?
A hey ho and me pony–o.
What is the reason to make us duel?
The pony swims so bonny–o.
.
The world is harder I will ever be!
A hey ho and me pony–o.
Just one of you shall tomorrow see.
The pony swims so bonny–o.
.
The sisters fought with magic and spells.
A hey ho and me pony–o.
So her mother taught them, and taught them well.
The pony swims so bonny–o.
.
The eldest won, cause the strongest she was.
A hey ho and me pony–o.
The youngest fall to the river banks.
The pony swims so bonny–o.
.
Oh mother, oh mother, what did I do?
A hey ho and me pony–o.
I killed my sister, so sweet and true!
The pony swims so bonny–o.
.
I rose a good daughter that's what I did!
A hey ho and me pony–o.
The one who will rule and forever live!
The pony swims so bonny–o.
Rainbow tocó una guitarra de las que hacían ruído raro; era hermosa y desgarrada y Spike, al ver a las ponies llorar, se dio cuenta de que él mismo lo hacía.
She looked for Luna and betrayed Queen.
A hey ho and me pony–o.
She found her alive, river down, and ill.
The pony swims so bonny–o.
.
She healed her, and cured her, and plotted revenge.
A hey ho and me pony–o.
And they found their mother and did not blench.
The pony swims so bonny–o.
.
They trapped her in crystal, their broken hearts.
A hey ho and me pony–o.
But she casted a spell with her last dark arts.
The pony swims so bonny–o.
.
She cursed Luna when she reminded her...
A hey ho and me pony–o.
... Who had won, and who failed there.
The pony swims so bonny–o.
.
She planted that night an evil seed.
A hey ho and me pony–o.
Her envy grew for my proud and deeds.
The pony swims so bonny–o.
.
The darkness took Luna and she looked for Queen.
A hey ho and me pony–o.
And made with her an horrible deal.
The pony swims so bonny–o.
.
That was the night Nightmare Moon was born.
A hey ho and me pony–o.
The night that brought me tears and mourn.
The pony swims so bonny–o.
La música se deshizo en un instante y acabada la canción y desde las puertas de los aposentos, Spike junto a los otros presenció cómo Twilight y sus amigas abrazaban a Celestia entre lágrimas, para tratar de consolarla. Por un momento quiso ir a consolar a Celestia también, pero pensó que por la orden de alejamiento contra Rarity, volvería a acabar rebotado como una pelota. Pinkie Pie, cuando Celestia logró calmarse, comenzó a llorar desconsolada.
– ¡Tantos sentimientos! –sollozó–. ¡Acabo de recordar que mi hermana está en la cárcel por mi culpaaaaaa!
Spike observó la huidiza mirada de Discord.
– Yo... Lo siento, Celestia. Lo siento tanto. Si hubiera sabido...
La Princesa se alzó y con su magia se quitó la armadura.
– Nos lamentaremos después, Discord –sonrió Celestia, aun triste–, cuando Luna esté a salvo. No sé qué tienes en mente Twilight Sparkle, pero no veo cómo puedes vencer a Reina. Ha encontrado una fuente de magia nueva que la ha despertado. Temo que no sólo Luna esté en peligro, sino toda Equestria. La Guardia Solar debe atacar.
– La Guardia Solar tardará al menos un día en llegar a su escondite –la interrumpió Twilight–. Princesa Celestia, danos la noche. Danos la noche para hacerle frente. Creo que podemos derrotarla.
FIN CAPITULO 13
NdA: "The bonny swans" interpretada y compuesta por Loreena McKennit en el increíble álbum "The Mask and the Mirror" en el año 1994, para Quinlan Road. Se suponía que este fic era para echar unas risas y ha entrado en modo trágico en barrena. Flash Sentry es un personaje de "Equestria Girls", pero me he tomado la libertad de tomarlo prestado.
Edit: Ese humillante momento en el que rebuscando descubro que Flash es un pegaso y no un unicornio... Cambios menores :)
