Capítulo 20.– Ponies
¿Pero qué cantar? ¿Qué hacer? ¡Algo que Reina no esperara, pero el qué! Lo que nunca antes había hecho... Lo que nunca antes había hecho...
¡Oh, mi diosa!, pensó Twilight.
Buscó a Flash, encontrándolo al salir aturdido de entre los pedazos del piano.
Aquello Reina, pensó Twilight, desde luego no se lo esperaría.
Pero... ¿Podría hacerlo? ¡Tenía tanto miedo! Shining quizás la conocía mejor que ningún otro pony y le había buscado a Flash, ¿no? Twilight no tenía ningún deseo de salir de donde estaba: sus tareas de Princesa, su amigas, sus proyectos de magia... ¿Pero no había sido precisamente salir lo que la había hecho ser quien era? ¿No había sido aventurarse lo que le había hecho descubrir la Amistad?
Como nunca antes, había dicho Pinkie...
¡Al menos conseguiría tiempo para Luna y para Celestia!
–¡Bueno, bueno, bueno! –chilló Reina al volver al escenario, mientras otro piano aparecía–. ¡Creo que tengo la canción justa para pasar de tristeza a otro estado más alegre!
Twilight trató de concentrarse lo máximo posible mientras los coros seguían en hermosos politonalidades las palabras de Reina y los ponies, a sus pies, comenzaban a escucharla como hipnotizados de nuevo.
Is this the real life?
Is this just fantasy?
Caught in a horse tack,
no escape from the armony...
.
Open your eyes,
look up to the skies and see...
Twilight logró que todo lo que debía sentir la invadiera. El recuerdo de sus amigas, sus miedos antes de conocerlas, todo lo que recordaba del Flash del otro mundo... Todo el temor que no podía evitar sentir al estar cerca de él... Empezó a oír una suave música de violines que detuvo por completo el inicio de Reina.
–¿Qué? –chilló la draconequus histérica–. ¿Qué es eso? ¿Cómo...? ¿Cómo te atreves potrilla insolente? ¿Cómo has sido capaz de...?
–¡Sigue así Twilight! –gritó Spike desde la posición de director de la Phillyarmónica.
Entraron los chelos, dulcemente.
I, I wish I could tell...
Like always, like always can tell.
Though this time...
I don't have the answers...
Flash, please help me?
Our chances as dancers...
Flash sintió que se ponía colorado hasta las crines y voló hasta donde estaba la Princesa Twilight Sparkle, más llevado por la hermosa música de la orquesta que por sus propias alas. No hubo cambios de vestuario, ni más luz en la sala del trono que la que parecía emitir Twilight... O sea... Su Alteza, quería decir. Ella le marcó los pasos de un baile, flanco con flanco, enfrentados los hocicos, lento y suave.
Y hermoso.
¡Tan hermoso!
Oh, we can be ponies...
Just for one day...
Ah, we can be ponies...
Just for one day...
Flash no podía recordar a nadie que hubiese oído cantar antes así. Quizás fuera por tenerla cerca, oliendo sus ollares casi a cada paso de un baile que se le hacía eterno y a la vez muy corto. ¿Por qué le miraba así? Le miraba, a cada paso, como si sólo él estuviera en aquella sala rodeada de ponies, dando vueltas a su alrededor, el uno del otro, lentamente, en giros armoniosos y dulces.
Ella abrió sus hermosas alas lavanda, y él la imitó.
La apertura subió de intensidad, ante las protestas de Reina.
She, she can be mean...
But we... We can defeat Queen...
Though we should,
be singing forever.
.
Oh, we can be ponies,
just for one night.
Ah, we can be us,
let's give her a fight.
La música subió de intensidad y Flash siguió a Twilight Sparkle, un poderoso aleteo, para continuar su danza en el aire.
Starlight se llevó un casco a la cara al ver aparecer al pie de la montaña a un pony de pelaje amarillo tirando de un carro. Amanecía por fin y por encima de alegrarse de que la noche acabara o de que el nuevo llevara en el remolque a lo que parecía la estatua de la Princesa Luna, el dolor en su cuerno le recordó que había tenido que cargar con el espejo/portal durante toda la bajada hasta el pie de la montaña.
–¡Oh! ¡Esto es más que oportuno! –bramó Trixie, tan molesta como ella–. ¡Si tan solo te hubiésemos encontrado arriba del todo no hubiésemos tenido que cargar con este condenado espejo todo el camino!
–¿Es esa la Princesa Luna? –suspiró Starlight, tratando de ver el lado bueno.
El pony se las quedó mirando también sorprendido; asustado primero, y luego sorprendido.
–Pinkie Pie me ha pedido...
–Sí, sí –interrumpió Starlight colocándose la crin–. Lo imaginamos. Pinkie ha encontrado a Luna y te ha pedido que la sacases de allí –adivinó mientras hacía un último esfuerzo para colocar el espejo en el carro–. Nosotras también tenemos órdenes. Twilight nos ha pedido que llevemos esto a Celestia, así que supongo que llevamos el mismo camino.
–¿Camino a dónde? –les sorprendió una voz de yegua, poderosa y tranquila.
Starlight se quedó paralizada unos momentos, hasta que Trixie le dio un codazo para hacer una reverencia ante la Princesa Celestia. Vestía una intimidante armadura de acero y oro y tras ella, lo que parecía un batallón completo de la Guardia Solar llegaba tomando posiciones silenciosa y rápidamente en las primeras luces del amanecer.
–Supongo que... Ya da igual –murmuro Trixie, con media sonrisa.
Celestia se acercó al carro y tocó con tristeza el rostro de la estatua de Luna.
–¿Dónde está Twilight Sparkle?
–Sigue arriba con las demás –explicó Starlight–. Reina tiene su salón del trono en la gruta más grande. Nos ordenó sacar a Luna y al espejo. Todas... Todas han sido convertidas en cristal...
Celestia sonrió, sus orejas orientándose hacia arriba.
–No todas –dijo–. Esa que canta, creo que es Twilight.
Los violines subieron de intensidad y ritmo, tomando la sala del trono con una sucesión de notas repetidas y emocionantes, mientras el resto de la orquesta, en graves chelos, los acompañaba en las piruetas.
Twilight tragó saliva, porque comprendió lo que tenía que hacer y, por encima del miedo, sentía unas ganas terribles de hacerlo.
I, I will remember...
Singing...
Feeling without fear...
And the music...
All above our heads...
And we kissed,
– ¿QUÉ? –exclamó el pobre Flash, rojo como un tomate.
as though nopony is near...
Despacio, Twilight le guió de nuevo hasta el suelo.
And despair,
despair was on the other side...
Oh, we can beat her,
for ever and ever...
.
Then we could be ponies,
just for one night.
Twilight entonces dejó que la música continuara sin ella y, mientras los violines deshacían la melodía, acercó el hocico de Flash junto al suyo y tierna y dulcemente le besó.
Sintió su corazón latir con una fuerza e intensidad como nunca antes había sentido.
Y el cristal que encerraba a sus amigas comenzó a brillar.
Cadence sostenía los pergaminos de los procedimientos de evacuación y refugio del Imperio mientras Shining, recién llegado desde Canterlot, acababa de poner a punto a los oficiales de la Guardia. Zaphire Assistant acabó de hacer llegar a los delegados de la PCPC* para impartir las últimas instrucciones.
–Ya están listos los...
Cadence llevó un casco a la boca de Zaphire, porque en ese momento sintió cómo el Corazón de Cristal comenzaba a emitir como hacía mucho tiempo que no hacía.
–¡Nena! –avisó Shining desde el balcón–. ¡Tienes que ver esto!
En el Imperio de Cristal llevaban un par de minutos amanecidos, pero la luz que venía como un Sonic Rainboom lavanda desde el suroeste, empequeñeció la del sol cuando alcanzó a toda velocidad el Imperio.
Cuando llegó al Corazon, empezó a girar como nunca, y una explosión de magia transformó a todos en ponies de cristal con una velocidad que Cadence no había visto jamás.
Sonrió, porque comprendió que aquello sólo podía salir de Twilight.
–¡Vaya! Será mejor que me ponga cascos a la obra o alguien me va a quitar el título de Princesa del Amor –bromeó.
Shining volvió la cabeza de la explosión lavanda a ella, una vez, dos, tres, sin entender... Torpe y adorable como siempre.
–¡Oh! –comprendió al fin–. Creo que un potro pegaso que yo me sé se va a quedar sin dientes... Se lo advertí y se lo...
Cadence le puso el casco en la boca esta vez a su marido y le besó para que dejara de decir tonterías; acabó por recibir como reprimenda el respetuoso carraspeo de Zaphire Assistant, unos educados momentos después.
–Ejem... ¿Qué hacemos con los planes de resistencia y contención? –preguntó sin mirarles directamente–. ¿Los cancelamos?
–Continuamos –sonrió Cadence–. Pero con más calma. Creo que esto no ha terminado aun, pero algo me dice que desde Canterlot están a punto de terminarlo.
*PCPC.– Protección Civil de los Ponies de Cristal.
Luna abrió los ojos y sintió el aire en ella entrar tal como si nunca respirado hubiese. Celestia esperaba pacientemente frente a ella, comprendió, a que se recuperara de su encierro en el cristal. ¿Cómo había...? Obra había debido ser de las Portadoras.
–¡Oh, Tia! –no pudo evitar sollozar–. ¡Lo siento tanto!
Su hermana lloró con ella, abrazándola, esperando a que se calmara como siempre hacía.
–Debiste haberme avisado –sonrió Celestia–. Juntas... Juntas hubiéramos podido hacer lo que ya hicimos en el pasado, ¿recuerdas?
Luna negó con la cabeza... Ella no entendía... Cuando habían podido encerrar a Madre en cristal, Nightmare Moon apoderado no se había aún de ella.
–Nos... No estábamos seguras... Trato con ella hicimos, con su espíritu... Como Nightmare Moon... Es mi culpa que haya podido salir... No estoy segura de que podamos... ¡Y ella quiere mataros hermana! –trató de recordar hacerle–. ¡No habrá para Vos encierro en cristal si nos vence! ¡No tendremos otra oportunidad! ¡Debemos matarla!
Celestia asintió con la cabeza y cuando Luna aleteó para salir del carro, vio sin comprender cómo dejaba armadura en el suelo.
–¿Qué hacéis?
Celestia ordenó a la Guardia Solar que permaneciera alerta y que ayudara a salir a los ponies de la sala del trono llegado el momento. Luego otorgó dos gemas a las unicornios e indicó que de ser superadas, tocar el espejo con ellas cerraría para siempre el portal.
–No debemos matar –sonrió Celestia, por fin, mirando a Luna–. No es el modo pony. Pero la venceremos, juntas.
Twilight vio el cristal resquebrajarse ante las maldiciones de Reina e inmediatamente, primero Pinkie a su lado, luego las demás al llegar, la abrazaron, lágrimas de alegría.
¡Había funcionado!
–¡Sabía que lo lograrías Twi! –chilló Pinkie–. ¡Eres la mejor! ¿Qué cantaste?
Twilight iba a responder, pero comenzaron a oír la música de la réplica de Reina iniciarse. ¡No había tiempo que perder! ¡Debían interrumpirla de nuevo!
–¿Qué le pasa a Flash? –se inquietó Fluttershy al ver al pegaso desmayado.
Spike se hizo paso entre el público aflojándose la pajarita y el frac de director de orquesta.
–Ehmmm... Digamos que alguien besa con demasiada intensidad –bromeó.
–¡Spike! –exclamó Twilight colorada.
–¡Oh, cielo! –sonrió Rarity–. ¡No sabes cuánto me alegro!
Applejack no pudo evitar reírse ante los desesperados intentos de Pinkie Pie por despertar a Flash con su cañón para fiestas.
–¡No sé si hacen buena pareja o no, pero a ese potro parece que una res le ha coceado bien en el cráneo! –bromeó–. ¡Alguien se ha empleado a fondo para poder liberarnos del cristal!
Twilight sólo quería morirse de vergüenza.
–Habrá que devolverle el favor al pobre –sonrió Rainbow Dash.
Y de repente, interrumpiendo de nuevo la música de Reina, un bigote arcoiris apareció en su hocico cian, mientras un simple piano y un bajo comenzaban a sonar ante las asombradas miradas del público.
NDA: La primera ya la conocéis: "Bohemian Rhapsody". Año 1975, compuesta por Freddie Mercury, "Queen", para EMI, en el LP "A Night at the Opera". La segunda canción es un cover: "Heroes". La versión original por Brian Eno y David Bowie, publicada en 1977 en el álbum del mismo nombre, para RCA. La versión corta que canta Twilight es de Peter Gabriel, arreglada por J. Metcalfe. Álbum: "Scratch my back", Virgin, 2010.
