Capítulo 21.- Queen (I)
No sólo le apareció a Rainbow Dash un bigote de colores; a Fluttershy se le materializó un jersey de lana estampado mientras marcaba el repetitivo bajo de una nueva canción y los rizos de Pinkie pasaban a ser en su desmelanada crin morenos y húmedos. Una guitarra impresionante apareció entre sus cascos, mientras el impresionante bigote de Rainbow Dash se acercaba al micro en una mueca de suficiencia y seguridad.
Flash! A-ah!
Savior of Equestria.
Twilight tuvo que presenciar con horror cómo Applejack y Spike levantaban al pobre Flash quien, aún inconsciente, era llevado en volandas como un trágico héroe herido, entre los sonidos de truenos y relámpagos que salían de alguna parte... En algún lugar...
Flash! A-ah!
He saved every one of us.
–Chicas –se sonrojó Twilight–. Creo que no hay ningún buen motivo para dar demasiada publicidad a lo que acaba de suceder, ¿verdad?
Rarity se puso a su lado y trató de calmarla.
–¡Vamos, vamos, cariño! –sonrió–. Que salves a tus amigas con un primer beso, no sucede todos los días. Y entre nosotras, habíamos perdido un poquito la esperanza de encontrarte un novio.
Flash! A-ah!
He kissed Twilight!
–No es para tanto... Y además, él no es mi novio...
Rarity suspiró.
–¡Oh, cielo! Con ese espíritu desde luego que no.
Flash! A-ah!
Prince of the impossible.
Bueno, trató de consolarse Twilight; al menos parecía funcionar porque Reina estaba totalmente rabiosa ante la nueva interrupción. Comprendió entonces que no tardaría en contraatacar y que debían encontrar otra canción para volver a romper su música. ¿Pero cuál?
He's for every one of us.
Stands for every one of us.
He saves with a mighty hoof
every colt, every pony
every foal, it's the lovely Flash!
En ese momento la música se interrumpió y como temía Twilight, Reina se alzó entre el público robándoles el foco y la magia.
–¡Vais a tener que hacerlo mejor, pequeñas ponies! –rugió–. ¡Os he convertido en cristal una vez y lo volveré a hacer!
Rainbow Dash tuvo que soportar cómo su micro se quedaba mudo a mitad de canción.
–¡Oh, venga ya! ¡Lo estábamos clavando! ¡Y este bigote pica un huevo!
–La verdad es que era una canción demasiado experimental –admitió Pinkie mientras Spike y Applejack bajaban al pobre Flash.
Alzó el vuelo alucinantemente rápido y vio cómo Reina empezaba una canción tranquila y elegante, casi en el estilo de Rarity. Rainbow bajó la vista para ver qué hacía Twilight, pero parecía haberse quedado sin ideas; frente a ellas, en un abrigo de piel que puso un tic de furia ciega en el ojo a Fluttershy, Reina contraatacó.
I keep a crystal enchantment,
that's something I can't hide.
'Let them eat cake' she says,
just like your Pinkie Pie!
–¡Eh! –protestó Pinkie.
A built-in remedy for
Princesses of Equestria
at anytime an invitation,
you can't decline...
Era... Hipnótica...
Music and merry dances,
well versed in merry prances,
extraordinarily nice...
Rainbow tuvo que admitir que la banda de ponies de Reina no sólo tocaba bien, sino que era mucho más molona, con esos pantalones pitillo y ese aire decadente y melenudo... E hipnótico... Hipnótico... ¡Las estaba hipnotizando! ¡A todo el mundo!
I'm a Killer Queen
horse tack, for all equines,
hypnotic like a magic beam...
Guaranteed to take your mind...
(Anytime)
Recommended like the first,
insatiable in power thirst...
Wanna try?
Rainbow tuvo que tomar tierra porque sus alas, de nuevo, habían empezado a rigidizarse. ¡No! ¡No! ¡No!
–¡Tenemos que hacer algo! –exclamó.
Cuando el cristal empezaba también a subirles por los cascos sin que pudieran hacer nada por evitarlo, las armonías vocales llegaron desde la entrada de la sala del trono de Reina con la potencia de un vendaval, acabando con la melodía de Reina de un plumazo.
¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Here we are! Born to be Queens...
We're the Princesses of Equestria!
–¡Luna está libre! ¡Luna y Celestia han venido! –exclamó Spike.
–¡Alucinante! –chilló Rainbow Dash
El cristal que comenzaba a atraparlas saltó en mil pedazos y Pinkie Pie y Fluttershy rasgaron guitarras despertando del trance de nuevo a todos los ponies del público.
Here we belong!
Fighting to survive,
in a world against your darkest powers, heyah!
–¡No! ¡No! ¡Noooooo! –chilló Madre.
Luna no cometería por dos ocasiones la falta de puerilmente confiarse: ahora la vida de Celestia estaba en sus cascos y fallar no habría. Las Portadoras respondieron y los extraños instrumentos de Pinkie Pie y Fluttershy tañeron con fiereza sin igual, arrojando lejos en sónicos estampidos a los músicos de Reina, al tiempo que Celestia volteaba el micro enfrentándose ella. Luna, la sorpresa en su pecho como una estrella fugaz, creyó ver que a su hermana le había salido un vaporoso bigote.
–¡Debéis ayudarnos! –pidió Luna a las Portadoras–. ¡Es ahora o nunca! ¡Debemos encerrarla en cristal! ¡Cantad con Nos!
Luego volvió junto a Celestia y trató de no perder la concentración mientras sentía, (oh por la Noche!), que a ella también le salía un mostacho bajo el ollar. ¡Oh, funesto horror!
And here we are, we're the Princesses of Equestria!
Here we belong! Singing against Mother!
You'll never be the ruler of we all!
Las Portadoras efectuaron al unísono un hermoso coro lleno de armonía y ecos que a seguir comenzaron el resto de los ponies que no estaban bajo el control de Madre. Con esperanza cierta, Luna pudo ver cómo el cristal crecía bajo sus patas atrapándola hasta la cintura.
–¡No! ¡Esto no acabará así! ¡Malditas seáis! –rugió.
We are immortal, we have inside the blood of queens, yeah, yeah!
We have no rival, we'll never kneel to you, no!
It's time the crystal finally eat you whole!
Y con lágrimas en los ojos, Luna pudo ver, por fin, cómo el cristal atrapaba a Madre definitivamente convirtiéndola en una amenazante estatua de draconequus.
Un estampido de luz, un golpe final de guitarra...
La música cesó y Celestia abrazó a su hermana entre lágrimas. Lo habían conseguido: Madre volvía a ser una horrible sombra del pasado.
–Tia.
–Luna. Todo ha terminado.
–Tia, así es.
–Por favor, Luna –susurró Celestia con gran inquietud en su pecho–, dime que no me ha salido bigote.
–Nos tememos que en efecto así aconteció.
Rieron las dos, mientras en aleteos suaves bajaban donde las portadoras aguardaban entre las exclamaciones y los vítores de los ponies del público.
–Su Majestad –murmuró la portadora del elemento de la Generosidad, Rarity–, necesita ir usted al Spa con urgencia.
–¡Ey! –protestó la portadora del elemento de la Lealtad, Rainbow Dash–. ¡No tan rápido! Yo le estoy empezando a coger cariño a mi bigote. Es calentito. Y me hace sentir inexplicablemente carismática.
–Como dice Rainbow Dash, el tratamiento de belleza puede esperar –sonrió Celestia–. Creo que primero debemos sacar a todos los ponies de aquí, antes de que sellemos este lugar para siempre. Llamad a Discord y guiadlos de vuelta a Este, por favor, Portadoras. La Guardia Solar espera montaña abajo.
Así lo hicieron y cuando tras mucho insistir comenzaron la evacuación, (algunos ponies ajenos al peligro no parecían dispuestos a dejar el ponche fácilmente), Celestia notó con un amargo presentimiento en el pecho que aquello no había terminado.
–Oh, oh... –murmuró Discord, al darse cuenta también.
–¡Discord! –ordenó Celestia–. ¡Saca a todos los que puedas de aquí, te lo ruego!
–Pero...
Demasiado tarde.
El cristal de Reina volvió a agrietarse al tiempo que una música oscura y lenta se adueñó del salón del trono. Las Portadoras siguieron sacando ponies de allí, al tiempo que Twilight regresaba.
–¡No puede ser! –exclamó.
Pero lo era. Madre volvía pues su prisión ya no podía contenerla. Celestia buscó a Luna y su hermana le devolvió una mirada triste y llena de pena. Aquello había temido. Madre era más poderosa de lo que había podido prever: el trato con Nightmare Moon la había protegido de caer en una nueva trampa de cristal.
Todo se volvió negro y oscuro de repente y Celestia volvió a estar tentada de alejarse del modo pony. Aún guardaba la daga de puño de oro oculta en su pata derecha. ¿Debía usarla antes de que Madre las pudiera convertir en cristal? ¡Oh, Twilight!, pensó. ¡Si tan sólo hubieses vivido tanto como yo! ¡Qué fácil es encontrar la senda correcta cuando las frías noches no te han hecho dudar si volverías a ver el día!
Y si Madre no moría en aquel enfrentamiento, comprendió Celestia, una noche eterna caería sobre toda Equestria.
Twilight volvió su vista hacia las Princesas y cabalgó hacia ellas. ¡Debía ayudarlas! ¡Había que volver a interrumpir a Reina!
When your daughters conspire against you,
and all that love becomes dark fear...
–¡Twilight! –ordenó Celestia–. ¡Ve con Discord! ¡Sácalos! ¡Sácalos a todos! ¡Hay que acabar con esto!
–¡Celestia, no! –se opuso Twilight–. ¡No es el modo pony!
One thousand bitter sweet nightfalls,
remembering what they did to you – oh dear...
Reina salió del cristal con un frac y una crin revuelta y mortecina, lápiz de labios negro y una faz pálida y demacrada. La canción estaba llena de amargura y tristeza. Y al mismo tiempo, de un resentimiento tan hiriente que cada verso levantaba del suelo esquirlas de cristal que se pegaban al cuerpo de Luna y Celestia con rapidez.
They are trying to trap you in crystal...
And you end up missing that final screw...
You're simply not in the Pinkie Pie, my dear
–Señora –gruñó Pinkie llegando–... ¡A la próxima pediré royalties!
To be honest, you haven't got a clue
Las demás, junto a Twilight, formaron junto a las Princesas una línea que se interponía entre Reina y los últimos ponies que huían de su sala del trono.
I'm going slightly mad
I'm going slightly mad
It finally happened - happened
It finally happened - ooh oh
It finally happened - I'm slightly mad
Oh dear...
El cristal comenzó a crecer en sus cascos y Twilight trató de pensar... De pensar... El beso había liberado a sus amigas porque Reina no se lo esperaba. La había sacado de su concentración. Había que encontrar algo más. ¿El qué? ¿Qué podía encerrar a Reina?
–¡Ahora es un buen momento para lo que sea! –gritó Rainbow.
–¡No se me ocurre ninguna buena canción, azucarillo! –contestó Applejack sacudiéndose el cristal de la cola.
Twilight comprendió que debía ganar tiempo y sintió, con algo de desagrado, que un bigote lavanda crecía bajo su ollar.
–Creo que Twilight tiene... Algo –murmuró Fluttershy.
–¡Oh, mi diosa! –exclamó Rarity ante el nuevo vello facial– ¿Era realmente necesario?
–¡Eso es Twilight! –gritó Spike, de cristal ya hasta la cintura–. ¡Tú puedes hacerlo!
Twilight suspiró y sólo pudo pensar que si el cristal no podía contener a Reina, tendrían que intentarlo con roca.
FIN CAPÍTULO 21
NdA: ¡Todas canciones de Queen!
La primera es "Flash!" de la BSO de la peli de Flash Gordon, compuesta para EMI por , en 1980. La segunda es "Killer Queen" del albúm "Sheer Heart Attack", 1974, para Trident Studios. Escrita por F. Mercury. La tercera... Ah. Esa pertenece también a otra banda sonora: la de "Highlander" (en España, "Los Inmortales"). La canción es "Princes of the Universe", 1986, para Emi, por . La cuarta es "I'm going Slightly Mad" de 1991, compuesta por Queen para Hollywood y Parlophone, del álbum "Innuendo". El desenlace se aproxima. Y me temo, spoiler alert, que alguna canción de Queen habrá en el siguiente capítulo :)
