Capítulo 22.- Queen (II)
Furia. Twilight sentía furia, y desagrado y odio, y ganas de acabar con Reina de una vez: no sólo amenazaba la libertad de todos los ponies, sino que había sido capaz en su locura de arrastrar a Celestia lejos de quien era en realidad, volviéndola una yegua asustada, desesperada y cruel, hasta el límite de estar dispuesta a matar. El cuerno de Twilight se encendió mientras agarraba el micro y rompiendo el suelo de cristal de la sala del trono, hizo salir rocas de la montaña para acabar con aquello de una vez por todas.
–¿Qué demonios estás haciendo potrilla? –rugió Reina, molesta por la nueva interrupción.
A su alrededor, amenazantes, las rocas comenzaron a flotar y Twilight empezó el ritmo con un fuerte cascoteo.
Mistress you're a fool, making big noise,
playin' in your throne,
wanna–be the queen someday...
You got rocks on your face,
you big disgrace,
trying to enslave us
owning the place,
singin'
La primera roca atrapó su pata derecha con un estallido de gravilla y tierra. Twilight no necesitó ver a sus amigas detrás, las oía, las sentía, cascoteando el ritmo de la canción sin instrumentos siquiera, convirtiendo el baile de piedras y rocas orbitando en torno a la draconequus en un veloz torbellino.
We will, we will, rock you.
We will, we will, rock you.
Twilight iba a continuar, pero a su lado saltó Rainbow Dash agarrando el micro.
Sister you're a nightmare, bad mare.
Shoutin' in your throne
gonna take the world today.
You got rocks on yo' face.
You big disgrace.
Singing your evil all over the place.
We will, we will, rock you.
(Sing it!)
We will, we will, rock you.
Twilight sintió entonces a Applejack a su flanco, mientras más y más rocas iban pegándose al cuerpo de Reina, entre sus chillidos y maldiciones, sin que nada pudiera hacer. El bigote rubio de su amiga vibró con la última estrofa, entre cascoteos, cuando Rainbow le cedió el micro.
Ma'am you're an old mare, mad mare,
enslaving with your songs,
gonna take some rest today.
You got rocks on your face,
you big disgrace,
somepony better put you back into place.
Twilight vio a Luna y a Celestia cantar, cascotear, junto a sus amigas y a Spike quien venía también dando palmadas con sus garras.
We will, we will, rock you.
(Sing it!)
We will, we will, rock you.
–¡Malditas! ¡Malditas seais! –rugió Reina.
(Everypony)
We will, we will, rock you.
We will, we will, rock you.
La guitarra de Pinkie Pie rasgó el aire atrapando con su último y vibrante solo, el trozo de roca que completó la estatua de piedra de Reina.
Discord acabó de teleportar fuera de la montaña a los últimos potros para que la Guardia Solar los acompañara al Este. Vio venir entonces a Starlight Glimmer y a Trixie a toda velocidad.
–¿Dónde está Twilight? ¿Y las otras? –preguntaron.
Discord fue a contestar, pero sintió, de nuevo, cómo el poder de Reina se reducía a un mínimo, a un letargo... Lo mismo que había sentido antes cuando la habían convertido en cristal. Fuera lo que hubiesen hecho las ponies, comprendió que no duraría... Las lecturas en el detector de magia que llevaba Starlight le confirmaron sus miedos.
–Debemos destruir el espejo –pensó en voz alta Discord.
Trixie no parecía muy conforme.
–La Gran y Poderosa Trixie se opone –gruñó–. ¡No hemos bajado de la montaña este armatoste para romperlo ahora justo cuando vamos ganando!
–Trixie, querida, no lo entiendes –contestó Discord armándose de paciencia–. Yo he estado allí. No pueden encerrarla. El trato que Reina hizo con Nightmare Moon... Es complicado.
–Explícate –demandó Starlight–; porque este espejo es un portal y Celestia nos dijo que romper estas dos gemas contra él lo cerraría; pero hacerlo será perder la oportunidad de viajar al otro lado.
–Puede merecer la pena, créeme –gruñó Discord–. El otro lado admito que puede ser entretenido, pero la mayor parte de las veces es... Demasiado adolescente y simplón para mi gusto...
–¡Discord! –gruñó Starlight–. ¡Explícate de una vez!
Discord vio cómo el sol, ya amanecido, iba levantándose mientras la caravana de ponies, algunos aterrados, otros simplemente despistados, seguían las instrucciones de la Guardia Solar y volvían a sus casas. Explicar las sutilezas de una magia tan poderosa a dos pequeñas ponies, aunque fuesen unicornios, le hubiese costado días y Fluttershy y las demás no tenían tanto tiempo. Tendría que reducir la dificultad de la explicación un poco.
–Por lo que entiendo, Reina y Nightmare Moon hicieron un pacto de sangre –explicó Discord–. Así, Nightmare Moon pudo hacer frente a Celestia con más poder.
–Pero Trixie creía que Reina era un pedazo de cristal desde mucho antes –protestó–. ¿Cómo pudo hacer el trato si era una estatua? ¡Trixie demanda respuestas! ¿Por favor?
–Ese es el problema –suspiró Discord–. Creo que para hacer ese pacto, Nightmare Moon redujo la parte del hechizo que tenía atrapada a Reina: la parte de Luna. Reina seguiría encerrada, pero a cambio de otorgar a Nightmare Moon más poder, sería inmune a volver a caer en el mismo hechizo otra vez. Nightmare Moon no era tonta: ganaba con el trato, ya que Reina seguiría encerrada. Sólo en caso de que escapara habrían problemas. Y lo ha hecho. Gracias a esta... Cosa inútil.
Discord pateó el espejo con rabia y un dolor en el pie de dragón le subió desde el pulgar de su garra hasta la boca en un alarido.
–¿Qué pasará si cerramos el portal? –suspiró Starlight.
–Reina seguirá viva; pero todo ese poder que tiene ahora se perderá. No podrá convertir a nadie en cristal –explicó Discord–... Aunque tampoco perderá su habilidad para rechazar la magia. La única forma de acabar con ella, sería matándola.
–No lo entiendo –pensó en voz alta Starlight–. ¿Por qué Reina no pidió ser liberada a cambio de darle el poder a Nightmare Moon? ¿Por qué se conformó?
Discord no contestó porque vio cómo en su mano temblaba el detector de magia, avisando de que Reina volvería actuar en breve.
–¡Usad las gemas! ¡Rápido! –ordenó Discord–. ¡Ahora que no hay nadie aún convertido en cristal!
Rarity no ocultó su cara de disgusto al ver a todas sus amigas y a las Princesas con un claro exceso de vello facial; aunque a decir verdad a Spikey-wakey le había crecido un frondoso y verde bigote que le daba un aspecto agradablemente masculino. Ella, un poco avergonzada, había preferido no poner mucho espírito en la canción y había conseguido, aliviada, que no le saliera.
–Cerraremos el acceso hundiendo la montaña –ordenó Celestia–. Así nadie podrá contactar con Reina de nuevo.
–Tenemos que...
Pero Rarity vio cómo Twilight no acababa la frase. Con un estallido de piedra y polvo, una risotada histérica y muy poca clase, la insufrible de Reina volvió a hacerse de carne. Y parecía enfadada. Mucho.
–¡Se acabó! –rugió–. ¡Os mataré a todas!
–¡Qué pesada! –estalló Rainbow Dash–. ¿Por qué no lo dejas ya? ¡Has perdido, Reina! ¡Podemos volverte piedra y cristal mil veces más!
–¡Y mil veces puedo regresar hasta que se os rompa la voz, pegaso insolente! –chilló la draconequus fuera de control–. ¡Pero vosotras también me tenéis harta! ¡HARTA! ¡CREO QUE VOY A MATAROS YO MISMA AQUÍ Y AHORA!
Rarity vio con horror cómo Reina agarraba un trozo de cristal en forma de espada y corría en dirección a Celestia. Twilight lanzó un hechizo para rechazarla, pero nada más hacerlo, rebotó en el cuerpo de la draconequus y le dio a Twilight en el pecho, lanzándola por los aires.
Era verdad, recordó Rarity: Discord había explicado que era capaz de controlar la magia de otros. Como unicornio, comprendió, ni ella ni Twilight tenían oportunidad de hacerla daño.
Celestia sacó una daga oculta detrás de su pata y detuvo el ataque de Reina trabando acero contra cristal.
–¡Oh, cielos! –exclamó Rarity.
Rainbow Dash detuvo el vuelo descontrolado de Twilight en el aire y Applejack sacó su lazo.
–¡Celestia, no! –chilló Twilight.
Fluttershy escondió su mirada tras una de sus alas. Luna acudió en auxilio de su hermana y coceó a Reina, haciéndola retroceder. Ambas Princesas, una vez más, avanzaron contra su enemiga flanco con flanco.
– Se acabó Madre. No permitiré que hagas más daño a los ponies –dijo Celestia, y enarboló su daga, lista para rematarla.
Ambas yeguas y la draconequus se enzarzaron en una pelea terrible que consiguió que Rarity estuviese a punto de desmayarse varias veces, ante el afilado cristal a punto de hundirse en el cuello de una Princesa o el acero a punto de acabar con Reina.
¿Qué hacer?
Applejack preparaba su lazo, pero no podría lanzarlo en una pelea tan cerrada. Twilight estaba demasiado afectada como para proponer un plan y Rainbow, en fin, estaba como la pobre Applejack: incapaz de intervenir hasta que hubiera un hueco. Fluttershy y Pinkie asistían a la pelea a muerte, como ella, con auténtica cara de pasmo.
–¡Esto no es divertido! ¡Tenemos que hacer algo o esto va acabar muy mal! –chilló Pinkie Pie.
Rarity dio un paso adelante, firme.
Estaba claro que no podían atrapar a Reina en piedra o cristal. ¿Quizás dejar que Celestia y Luna acabaran con ella era lo mejor? Por la expresión de horror en la cara Twilight, supo que no era así.
Rarity nunca había sido una estudiante de magia muy avezada; en cuanto los conjuros de telequinesis estuvieron a su alcance, había dejado de interesarse por otra cosa que no fuera la moda. Por ello, el mecanismo exacto por el que Reina podía escapar del cristal (o la piedra), se le escapaba; pero hasta hacía apenas unas horas, aquella insufrible diva había creído que podría atraparlas para siempre, siendo el beso de Twilight lo que había posibilitado todo.
¿Por qué el beso?
–Reina no lo había esperado –recordó en voz alta.
–¿El qué?
Rarity no contestó a Spike y comprendió que había cosas que Reina no sabía o no podía prever. ¡Llevaba más de mil años encerrada! Y aunque su gusto podía llegar a ser exquisito por momentos, su zafiedad siempre estaba presente... Reina no era leal, ni honesta, ni amable, ni alegre, ni mucho menos generosa... Reina, no tenía amigos: sólo súbidtos hipnotizados por un poder que ni siquiera era suyo. Ya habían intentado encerrarla con los Elementos de la Armonía, pero aún no los habían usado para vencerla en su terreno.
–¿Rarity? –insistió Spike–. ¿Qué es lo que no espera Reina?
Rarity sintió una extraña fuerza en el pecho y comprendió que aquella era su última baza a jugar antes de que Reina muriera o mucho peor, matara a Luna y a Celestia en combate.
–Ella no sabe lo que es –explicó Rarity a Spikey-wakey–. La Amistad. No sabe lo que es. No lo sabía cuando fue encerrada por primera vez y apuesto a que no lo sabía cuando hizo ese trato con Nightmare Moon del que habló Celestia en sus aposentos...
–¿Rarity? –insistió el dragoncito–. Si tienes una idea, ponla en práctica porque Celestia y Luna van perdiendo.
Era verdad. A pesar de ser dos grandes yeguas, Reina se movía armada con sus dagas de cristal como si anticipase sus movimientos. Ante las exclamaciones preocupadas de Twilight, Celestia y Luna habían recibido ya varios cortes y pasado a la defensiva.
–¡Oh, mi diosa! –comprendió Rarity–. ¡No hay otro remedio!
Entonces llenó su pecho de música y sintió, (¡qué horror!), cómo su propio bigote azul eléctrico crecía en su labio superior.
FIN CAPÍTULO 22
NdA: ¡Sólo quedan dos episodios! El final y un epílogo. Iba a ir todo en este, pero la historia de siempre... Me lié, lo siento. "We will rock you", del álbum "News of the world". Escrita por B. May , en el año 77 e interpretada por Queen. Ya sólo queda una canción y... Me temo que también es de Queen. :)
