Capítulo 5

Habían pasado varios meses desde que alguna Sailor scout había visto siquiera un cabello rubio de Jadeite, pero sus youmas seguian surgiendo de vez en cuando, apareciendo normalmente pocas horas antes de que se ocultara el sol. No eran muy brillantes o fuertes, pero aún así seguían siendo peligrosos para los humanos.

Sailor Moon dió una pirueta hacia atrás mientras esquivaba la garra del monstruo, a metros de distancia Mercury daba órdenes a doctores y pacientes de retirarse, pero la mayoría de ellos estaban cautivados por la batalla mágica en el jardín del hospital y observaban fascinados el intercambio de golpes.

Con tantas personas viéndola, la guardiana de la Luna sabía que su obligación era ganar sin ser lastimada para después dar una frase triunfal que ganaría la ovación de todos. Su acrobacia unos segundos atrás había recibido aplausos y ella ya sentía se energizada.

—¡Fuego de Marte, enciendete!

La llama golpeó al youma por el costado, haciéndolo caer al suelo. Sailor Moon escuchó a alguna de las dos chicas indicarle que usará su tiara pero ella ya tenía su mano en posición de ataque antes de que pudieran terminar de decir su nombre.

—Tiara lunar ¡Acción!

Al mismo momento que el youma se volvio ceniza, la multitud gritó emocionada, aplaudiendo y chiflando para celebrar su victoria. Las tres Sailor de acercaron una a la otra, posaron con una mano en la cintura y despues dieron una reverencia. Mercury estaba roja de la cara pero también ella siguió el ejemplo de sus compañeras.

Ninguna se dió cuenta de que en una ventana del tercer piso, se asomaron tres caras familiares, viendo el desenlace con diferentes emociones. Uno de ellos, tenía los cachetes rojos por el esfuerzo de haberse levantado de la cama, otro, miraba a las heroínas con desdén, y la última persona estaba entre querer correr hacía las scouts o quedarse donde estaba.

Al ver a las héroes saltar contrario a la avenida principal, Saori repaso el estado de Darién y tomo una desición.


Mars y Mercury estaban al borde de destransformarse cuando Sailor Moon les gritó que se detuvieran. Luna saltó junto a la muchacha pero no dijo nada, simplemente observó la cara pálida de la Sailor Moon con curiosidad.

—Esperen —Sailor Moon dijo entre jadeos y se sentó sobre la tierra cansada. Casi una semana después, haberle entregado energía a Darién seguía cobrando factura —Chicas...hay algo que deben saber.

—Más vale que sea importante —Mars amenazó. Ella también estaba cansada del día por motivos completamente distintos a los de su líder, algo llamado tarea atrasada la esperaba en su casa y esto la estresaba.

—Verán...—Sailor Moon comenzó a carcajear, incapaz de lograr sacar las palabras de su boca o formar alguna buena oración en su mente —Verán..

El sonido de los arbustos moviéndose detrás de ella puso a todas en guardia, y comenzaron a alzar sus manos listas para lanzar un ataque. Sailor Moon se puso de pie de un salto y miraba el arbusto en espera del ataque. Estaba cansada pero aún podía luchar.

En lugar de un monstruo, una bella mujer cayó de bruces contra el suelo, pese a estar aruñada por los matorrales, se incorporó en un fluido movimiento y dió una reverencia formal a las scouts.

—Sailors Scouts, mi nombre es Saori —la mujer comenzó a hablar, su voz suave pese a la urgencia de sus acciones —Necesito su ayuda.

Mercury, al ver el total silencio de las otras dos guardianas, decidió tomar la batuta y dió un paso hacía Saori, intentando parecer más alta poniéndose recta y llevando sus hombros atrás. Estaba poco acostumbrada a hablar con personas mientras usaba su uniforme de scout pero eso no la detendría en su búsqueda de información.

—¿Para qué requiere nuestra ayuda? Nuestros poderes solamente son buenos para lidiar con youmas.

—¿Youmas? —Saori repitió la palabra y la archivó para el futuro, pues tenía una misión que cumplir y realizar preguntas podría ahuyentar a las mujeres frente a ella.. Sin alzar la voz comenzó su explicación —Hace casi una semana Sailor Moon salvo a un amigo mío en la fiesta de la princesa Di. Él fue internado en el hospital esa noche. A la mañana siguiente un hombre de cabello ondulado y ojos azules apareció. Era el mismo hombre que amenazó a Sailor Moon la noche en la embajada.

Sailor Moon sintió la sangre irse de su cara al recordar a Nephrite tirando el diamante a los pies de la princesa y como Saori se había atrevido a hacerle frente.

—Nephrite. Sí, lo vimos. Ahora que recuerdo, tu también estabas ahí —Mars dijo con brazos cruzados, una de sus cejas más baja que la otra mientras recordaba el evento.

—Se presentó como Maxfield —dos de las tres scouts accedieron con la cabeza y Saori consideró que le estaban dando permiso de continuar —Ese hombre ha venido a visitar a mi amigo todos los días. No puedo decirlo a la policía porque temo por la vida de mi amigo. Lo peor, es que él ha agarrado un aprecio a Maxfield.

—El Negaverso es capaz de controlar mentes —Mercury dijo en voz baja y despues colocó una mano en su barbilla mientras reflexionaba — ¿Darién ha mostrado algún comportamiento errático últimamente?

Saori parpadeó, observando con cuidado a las tres mujeres. Después, decidió repasar la actitud de Darién por los últimos días.

—Hoy lo vino a visitar una amiga y él la insulto, fue muy grosero con ella. Después atacó a un enfermero...y hace un rato, cuando el monstruo apareció, despertó con jaqueca y gritando. Le dieron sedantes pero en cuanto Sailor Moon derrotó al monstruo se le pasó el efecto. Estaba muy alterado.

Mercury respiró profundo, contemplando las palabras de Saori con cuidado. Mars alzó su cara en dirección del hospital frunciendo el ceño, buscando alguna energía maligna. Sailor Moon contempló sus botas rojas incapaz de encarar a las otras chicas.

Habían pasado al menos tres horas desde que había salido llorando del hospital y había fallado en informar del peligro de Nephrite en todo ese tiempo.

—Tendremos que verlo por nosotras mismas —la protectora de Mercurio utilizó el tono clínico que le gustaba adquirir en las misiones, aunque existía una capa de nerviosismo sobre sus palabras que era típico de Amy cuando estaba bajo el reflector —Pero no podemos arriesgarnos a ser vistas por Nephrite.

—Entiendo. Por favor, mi amigo es un buen niño. Tiene un buen corazón y no quiero que salga lastimado.

—Haremos lo posible.


En la tarde, Serena había considerado el día como el peor día en el mundo, y en la noche esa idea no había cambiado.

Las scouts habían decidido hacer vigía fuera del hospital, y el primer turno, de nueve a doce, pertenecía a Sailor Moon, quién tenía de compañía tanto a Luna como la noche llena de estrellas. Aún así, quería sus horas de sueño y no tener que vigilar al antipático de Darién.

No le gustaba que él estuviera siendo amigable con un agente del Negaverso. La simple idea le daba ganas de vomitar.

—Si quieres puedes dormir Serena —Luna dijo desde su rama del árbol, sus ojos brillando en la oscuridad —Yo te despertaré si algo pasa.

Sailor Moon casi le tomó la palabra, pero al voltear a ver el cuarto de Darién, dormido pese a las luces encendidas, pudo ver a otra persona meterse al cuarto. Debido al ángulo y la distancia le era imposible ver al intruso, pero la perturbaba que alguien estuviera tan cerca de Darién cuando él estaba inconsciente.

—Luna, ¡Mira! ¡Hay alguien con Darién!

—¿Un doctor? Quédate aqui, iré a investigar —Luna saltó al suelo, cayendo sobre sus cuatro patas, y después corrió hacia el hospital desapareciendo en la oscuridad gracias a su pelaje negro

Sailor Moon mordió su cachete interior antes de bajar del árbol. Desihizo la transformación y con una sonrisa de maldad sacó la pluma-P de su pantalón, dispuesta a desobedecer a Luna.

—¡Transfomame en una hermosa enfermera!

Después de un flash de luz, era más alta y su cabello más corto, vestida con un uniforme de enfermera blanco, Serena podría hacerse pasar por una mujer de veinte y más. Completamente distinta a la niña que todos habían visto llorando en el hospital unas horas antes.

Entró al hospital sin ser detenida, saludó a la recepcionista con una sonrisa, y caminó rumbo al cuarto de Darién segura de sí misma confiada en su idea. Un hombre paso cerca de ella y Serena uso todo el control de su cuerpo para no brincar cuando Liar la saludo cuando cruzaron caminos.

El enfermero continuó su caminar y Serena el suyo, con una calma que solo podia provenir de estar bajo la magia de la Pluma-P. Eso no evitó que sus manos se volvieran puños y un tremor recorriera su cuerpo. No esperaba volver a verlo tan pronto.

—Que raro...hoy no le tocaba el turno nocturno —Serena musitó y continuó hacia el cuarto de su enemigo, al llegar, la única luz iluminando la cara del durmiente era la que se filtraba por la ventana.

En la noche, Darién parecía más un inocente niño que el horrible adulto que Serena conocía. Sin entender porque, sus piernas la llevaron a un lado de la cama y sus ojos vieron con mayor claridad las finas facciones de su cara que eran ligeramente occidentales.

Su presencia despertó a Darién. Él apretó sus ojos antes de abrirlos. Pese a estar solo siendo observado por una persona extraña, Darién solamente giro su cabeza para ver a la figura sumida en la sombra con mayor facilidad.

No dijo nada y Serena tampoco estaba segura de que decir. El silencio era tal que podía escuchar los quejidos de otros cuartos, pero ella tenía miedo de hablar y ser traicionada por su boca. Ya había sufrido suficientes humillaciones en el hospital sin ser descubierta sola en el cuarto de un hombre a solas.

Darién alzó su mano vendada hacía ella, pero el movimiento fue detenido por una esposa de cuero que sujetaba su muñeca al barandal de la cama. Serena llevó su mano a la de él sin embargo este no realizó ningún movimiento hasta que las yemas de los dedos de ella acariciaron sus nudillos.

Inmediatamente después de tocarlo, Serena alejó su mano como si hubiera sido quemada y él parpadeo varias veces antes de volver a observarla con nueva admiración.

—Cortaste tu cabello —Darién dijo en un tono monótono mientras intentaba sentarse sin mucho éxito.

Serena dió un paso para atrás, asustada al sentirse descubierta. Entre todas las personas del mundo que Darién fuera capaz de ver atraves de la magia debía ser una maldición. Todo en él la enfurecía y la lista era mayor de lo que esperaba.

—Eres Sailor Moon, ¿Verdad? — él preguntó sin apartar su mirada, como sumido en un trance, sus palabras claras pese a carecer emoción —Sailor Moon sale en los periódicos, así que es real. Yo siempre supe, en mi corazón, que eras real.

Se dejó caer en la cama y miró hacía el techo con párpados medio cerrados, intentando verla pese al esfuerzo que era mantener sus ojos abiertos.

Esta loco, pensó Serena, recordando las palabras usadas por Liar horas atrás. Lo último que había dicho carecía de sentido y parecían divagaciones de un demente. Si ella fuera honesta, admitiría que él seguía medio dormido pero eso lo pensaría hasta el día siguiente.

Darién cerró los ojos y volvió a dormir, como si toda la conversación no hubiera pasado. Sentada sobre el descanso de la ventana, Luna observó todo con la misma incertidumbre de Serena. Ambas confundidas por las enigmáticas palabras del muchacho.

La segunda noche, Serena no se atrevió a volver a entrar a la habitación o al hospital. En lugar de ello, llevó unos miralejos para observar a través de le ventana. Las luces del cuarto estaban prendidas como la vez anterior dejando a Darién leer un libro de pasta gruesa incluso a esas horas de la noche.

Serena pensó, de nuevo, que era un cerebrito, algo que admiraba en Amy pero detestaba en Darién. Él parecía tener todo lo que Serena no: cerebro, carro y una alma gemela que estaba dispuesta a morir por él.

—¿Por qué la gente fea tiene tanta suerte, Luna?

La gata bostezo y saltó a un lado de la pierna de Serena, moviendo un poco la rama por el nuevo peso, pero Serena había dejado de tener miedo a las alturas desde que se volvió Sailor Moon. Incluso aunque el riesgo de caer y lastimarse estaba presente, era algo que ella apenas contemplaba.

—¿Hablas de Darién? —Luna pregunto y después observó hacía la ventana —A mi me parece un joven muy apuesto.

—Solo lo dices porque te salvó de ese camión —Serena refutó molesta —Pero mira como viste y luego esa actitud horrible. Es la persona más horrible del mundo.

Luna alzó una de sus orejas y miró hacia el suelo, su lomo rígido y su cola yendo de un lado a otro en preparación para saltar del árbol.

Serena también observo para abajo, sus ojos cayendo sobre dos figuras que incluso en la oscuridad de la noche eran reconocibles.

—¡Rey! ¡Amy! ¿Qué hacen aquí? —Serena llevó su pierna a una rama más baja y comenzó su descenso, al principio no tuvo problemas, pero justo en la última parte su pie resbaló y ella terminó cayendo acostada en el suelo.

Amy se se apresuró a correr a su lado y Rey llevó una de sus manos a su boca para callar la carcajada, preocupada por ser escuchada pese a estar a buena distancia del hospital.

—¿Estas bien? —Amy preguntó con cautela, arrodillada al lado de su amiga sin importarle que su pantalón se estuviera ensuciando con la tierra humedecida por la brisa de la noche.

—Estoy bien —Serena tragó saliva y se forzó a sonreír aunque ya podía imaginar sus codos raspados y su trasero le dolía. Lo que más quería era olvidar su vergonzante caída y por eso se empezó a carcajear un poco de si misma y cambio de tema —¿Por qué viniste también Rey? Tú turno era el último, ¿verdad?

La sacerdotisa acomodó su cabello negro detrás de su cuello, lanzó un largo bostezo e ignoró la pregunta de Serena. Amy sonrió con timidez y explicó en lugar de la Sailor de Marte.

—Ayer me incómodo vigilar a Darién solo. Me recordó a una mala comedia romántica.

Serena reaccionó a la respuesta alzando la cabeza y viendo a su amiga como si le hubiera dicho que los cerdos volaban. Ninguna de las palabras tenía suficiente sentido para Serena, pero con Rey presente decidió no arriesgarse a hacer una pregunta "tonta"

—Aún así, es muy temprano para el cambio de turno —Luna intervinó, colocándose a un lado de las piernas de Serena —Es importante asegurarse que el Negaverso no ataque el hospital, pero no dormir aumentará la posibilidad de que cometamos un error de juicio.

Amy colocó sus manos en forma de suplica frente a ella y utilizó su tono más dulce posible.

—¿No puedes tomar el último turno hoy? Eres un gato y es menos probable que alguien piense algo si te ve caminando antes de que salga el sol.

Luna vió a Amy como si está lo acabará de traicionar, lo cual era cómico considerando que ella era un gato.

—Amy...

—Por favor.

—Esta bien. Lo haré —Luna soltó un soplido de aire y se sentó rígida antes de continuar hablando. Su postura era una de las tantas que tomaba al momento de dar información —Antes de que Serena y yo nos retiremos, hay algo que necesito comentarles sobre Darién.

Las tras chicas se arrodillaron alrededor de la gata en espera de la nueva información.

—Hoy en la tarde, entre a la oficina de su doctor para leer su expediente. Lo que descubrí es preocupante. Pese a haber tenido una fractura expuesta, como Serena describió, al momento de ser ingresado su fractura fue registrada como interna. Ni siquiera hubo necesidad de una intervención quirúrgica.

Serena y Rey fingieron entender las palabras de Luna, ambas incapaces de admitir que estaban perdidas en la explicación, para suerte de ellas, Amy sí entendió la situación.

—La fractura de Darién sano mucho más rápido, no, se arregló de una forma imposible de realizar en el cuerpo humano, en un lapso de minutos —Amy observó hacía las manos de Serena —¿La magia de Sailor Moon siguió funcionando incluso después de que estuvieran alejados? ¿Es eso posible?

—Sí. Normalmente tomaría horas pero Sailor Moon dió mucho de su poder... Eso explicaría porque Sailor Moon siguió inconsciente por horas y porque sus niveles de energía siguen bajos...no es tan poco común como suena. Sin embargo, para los humanos comunes, sanar como Darién lo hizo es anormal. El ritmo de curación de Darién es algo que debería ser investigado pero no fue así. Tampoco ha habido pláticas entre los doctores sobre su rapidez de recuperación.

—¿Eso qué significa? —Serena preguntó, sintiendo el sudor recorrer su frente como cuando no entendía la explicación de los maestros en el salón de clases

—Alguien ha estado moviendo los hilos para evitar que la recuperación de Darién sea investigada. Posiblemente Nephrite ha usado su magia en el hospital para evitar que revisen sobre la situación.

—¡Eso es terrible! —Serena se colocó de pie y formó un puño, molesta por la manipulación del general Nephrite —¡Voy a detenerlo!

Luna saltó enfrente de Serena, ladeó su cabeza de un lado a otro y después miró rumbo al cuarto de Darién, pensando en la situación como si fuera un campo minado donde cada paso podía significar la vida o la muerte.

—Si lo haces, los doctores van a investigar el caso de Darién, incluso el gobierno podría meter sus manos en esto. No sé si Darién es un agente del Negaverso, pero si es solo un civil entonces lo someterían a experimentos horribles porque lo salvamos con magia que ellos no entienden.

Serena mordió su labio inferior al escuchar aquellas palabras, por su mente atravesó la imagen de una película donde un alien era abierto con un cuchillo del pecho al estómago y todos sus órganos eran puestos en un frasco. No quería eso.

—¿Entonces solo dejamos al Negaverso hacer lo que ellos quieran? —Rey preguntó molesta. Las otras dos también parecían pensar algo similar.

Las tres seguían siendo niñas que creían que solo existía el negro y el blanco, y que cualquier acción o pensamiento del enemigo era en automático malo. Era la primera vez que eran confrontadas con la idea de que no absolutamente todo lo que hiciera un enemigo

—Por el momento —Luna contestó cabizbaja.

Serena no estaba feliz. Para ella era imposible creer que había solo un hueso bueno en Nephrite. O en Darién.


Lita jamás había creído en las almas gemelas. Desde que tenía memoria siempre había podido ver todos los colores con claridad. Sus papás jamás se preocuparon mucho así que ella tampoco.

Aún así, a los trece ella se había enamorado profundamente de un chico de tercero de secundaria. Salió con él un par de veces hasta que él la rechazó porque ella no era su "alma gemela", dejando a Lita sola en medio de la calle llorando en silencio.

Pese al dolor de ser rechazada, Lita no podía evitar ver a un hombre castaño sin pensar en su superior. También, hombres altos lo llevaban a su mente o que escribieran con su mano derecha o comieran con la boca cerrada o leyeran un libro.

En otras palabras, la mayoría de los hombres le recordaban a su viejo amor.

Por ello, cuando un señor apuesto, alto, de largo cabello castaño oscuro y vestido en traje gris, entró a la florería, Lita lo observó de pies a cabeza emocionada. Era más moreno y menos japones que su superior, pero aún así las similitudes sobraban para su corazón.

Él se acercó a unas macetas, inspeccionando la descripción en los rótulos con detenimiento y Lita no pudo evitar sentir su piel estremecerse al pensar que el hombre era un alma sensible que amaba las plantas. El mejor tipo de persona en el mundo.

El sujeto observó de un lado a otro, buscando a un empleado, y Lita decidió que esa era su oportunidad para encontrar su viejo amor.

—¿Puedo ayudarle en algo? —preguntó con una sonrisa más tímida de lo que quería.

—Busco una planta para el departamento de un conocido, algo que no requiera muchos cuidados.

—¿Alguna idea de qué le gusta a él?

—No sé, ¿qué le gusta a los niños? — el hombre preguntó tajante, pero Lita ya había hecho una primera impresión de él, errónea pero que no iba a dejar ir.

—¿Es para el hijo de su conocido? ¿Cuántos años tiene?

—Diecisiete.

—Eso no es un niño —Lita dijo sorprendida, incapaz de imaginar a alguien mayor que ella en la categoría que ella reservaba para estudiantes de primaria.

El hombre, por primera vez desde llegar, perdió su cara dura y carcajeó en silencio, una chispa de alegría en sus ojos oscuros mientras contemplaba las palabras de la niña.

—A mi edad sí —el hombre miro a Lita con simpatía—, es algo de lo que te darás cuenta cuando crezcas. En cualquier caso, él saldrá pronto de su recuperación y buscó reemplazar una planta de su departamento.

El corazón de Lita palpitó de emoción, construyendo al desconocido más idealizado que al principio, imaginando a alguien gentil que vela por la salud de otros sin esperar nada a cambio. Igual que su superior.

Después de hablar un poco de plantas para el hogar, Lita le recomendó un helecho que ella también tenía dentro de su departamento, garantizando que era fácil de cuidar.

Una empleada de la tiendo llegó al lado del par, y señaló a un punto detrás de una planta.

—Señor, por favor, cuide a su gato. Algunas de estas plantas podrían ser dañinas.

El hombre alzó una ceja, negó tener un gato, se dirigió al cajero y sin despedirse de Lita se marchó del lugar con una tensión en su caminar.

Lita no pensó nada al respecto.


Serena bostezó una vez más mientras caminaba rumbo a su casa. Después de cuatro noches de vigía, no habían conseguido nada. Lo único interesante era que Darién tenía terrores nocturnos y la mayoría del tiempo se la pasaba lleno de drogas para el dolor o para sus ataques erráticos.

Una sola vez, Nephrite había visitado a Darién durante la noche, en palabras de Mars, el general oscuro únicamente se paró en la puerta del cuarto por horas como si le estuviera haciendo guardia.

Luna, quien vigilaba durante algunas horas del día, confirmó que Nephrite lo visitaba todos los dias y que Saori a veces era incapaz de estar presente durante esos momentos.

Al recordar a la bella mujer, Serena palideció. El alma gemela de Darién era maravillosa, y ella se sentía como tonta por sentirse celosa del amor que él había conseguido. En cambio, Serena únicamente tenía a su Andrew y Tuxedo Mask, dos hombres que no eran su alma gemela.

—Señorita Tsukino.

Pensando en ella, y está aparecía en medio de la calle. Saori vestía un elegante juego de sacó y falda naranja que acentuaban su apariencia de adulta, en un contraste a la imagen cada vez más común de un infantil Darién que Serena había adquirido trás vigilarlo en las noches y ver que dormía con las luces encendidas..

No entendía que veía la elegante mujer en él.

—Hola, señorita Saori —Serena contestó fingiendo una sonrisa que no logró borrar totalmente si rencor ante la situación.

—¿Cómo ha estado? Hace días que no la veo por el hospital —Saori dijo amablemente, aunque había una tensión que se asomaba por debajo de su afable rostro.

—He estado ocupada —Serena mintió, pues ella sí había estado en el hospital. Cuatro noches seguidas.

—Lamento lo ocurrido con Darién. Pero fue el dolor. Estoy segura que se alegrará de ver a una amiga en estos momentos.

Serena estaba confundida por las palabras de Saori, pero, al recordar la última vez que vió a Darién, el vergonzoso momento que quería olvidar para siempre se presentó ante ella. Darién había saltado en su defensa y después, él la había mirado como si ella lo hubiera traicionado.

Él no tenía derecho a juzgar a Serena por quién era su alma gemela.

—Ha habido un error. Yo no soy amiga de él.

Las palabras fueron dichas con tal frialdad que la misma Serena se hubiera hecho para atrás del susto, pero Saori no. La mujer simplemente se disculpó por su error y se marchó por el lado contrario de Serena.

La niña continuó rumbo a su casa, más cansada tras haber hablado con la hermosa novia de Darién, quién, Serena recordó, estaba colaborando con el enemigo. Amy podía creer que estaba siendo manipulado, pero ella tenía la impresión de que todo era un plan malévolo de Darién para no dejarla dormir.

Antes de llegar a su vecindario, su bipper comenzó a sonar en el bolsillo de su falda escolar, y ella volteó para todos lados, vigilando que nadie la estuviera viendo, despues corrió hacia el espacio entre dos edificios y sacó el pequeño aparato.

La cara de Mercury la esperaba en la pantalla, su expresión neutral y la falta de explosiones una buena señal de que el enemigo no era una gran amenaza. La guardiana de Mercury dió indicaciones a Serena para llegar a otro distrito y solamente comentó que tenían una "situación"

En lugar de situación, pudo haberle llamado las mejores noticias del mes.

Al llegar con sus dos amigas, descubrió que no estaban solas. Parada junto a ellas, con una falda verde y un listón rosa en el pecho, una mujer muy alta y hermosa esperaba pacientemente a que Sailor Moon llegará hasta ellas.

—Hola, soy Sailor Jupiter —la mujer se presentó agitando su mano. Su cabello era café, sus ojos eran verdes y tenía la figura de modelo.

Rey era bella con su largo cabello negro tan lacio que era difícil de trenzar, y con sus ojos violetas siempre parecía una rara flor que nadie puede evitar ver. Una belleza exótica podría decirse, pero Júpiter, ella parecía ser digna de estar en la televisión o en pinturas de los grandes.

—Soy Sailor Moon —atinó a decir, aún admirada por la persona frente a ella. Se sentía que estaba frente a una idol.

—Sí, yo...la verdad no sé qué pasó —Jupiter dijo mientras acariciaba la nuca de su cabeza, una sonrisa tímida en los labios. Hablaba en un tono golpeado, pero eso solo la volvía más interesante a ojos de Sailor Moon, quién estaba maravillada por tener un nuevo miembro en su equipo.

—Apareció un youma y me atacó. Tú saltaste a salvarme de la nada —Mars explicó portando una sonrisa triunfal —De nuevo, gracias.

—No hay problema. Soy su fan. Aún no puedo creer todo esto. Tengo poderes y voy ayudarlas a salvar el mundo, ¿o algo así? ¿Verdad? ¿Por cierto donde está el gato mágico que habla? Terminó la batalla y se fué.

El resto de las Sailors perdieron las sonrisas al recordar el enorme problema de Darién. Mars sacudió la cabeza y sugirió hablar de ello en el templo.


Lita Kino, esa era la identidad secreta de Sailor Jupiter, vivía en un distrito distinto al de ellas e iba al mismo grado de secundaria que Amy y Serena. Ella estaba muy emocionada de pertenecer al equipo y aceptó feliz la explicación de hombres vestidos de gris que controlaban monstruos.

—Hace cinco días el monstruo del hospital, fue por uno de esos hombres... cómo dijeron que se llamaba, ¿Nephrite?

—Por el modus operandi, parece que era un youma de Jadeite —Amy contestó y después tomó un poco del te que Rey les había preparado.

—¿No dijeron que ya no lo han visto?

—Sus youmas siguen atacando. No hay que descartar que Nephrite lo haya enviado, despues de todo, pasa mucho rato en el hospital —Amy reflexionó, sus ojos fijos en el agua hervida dentro de la taza.

Serena sintió escalofríos al recordar ese horrible detalle. Una parte de ella siempre temía por los pacientes del hospital. Todos ellos estaban indefensos y ella podía casi ver un rostro blanco con párpados cerrados herido en el suelo con un brazo roto muriendo lentamente.

—¡Serena! —Rey la sacudió mirándola con ojos abiertos por la preocupación —¿Estas bien? ¿Estas sudando?

—Sí —contestó tras parpadear, sacándose las imágenes de su cabeza —Es solo que Nephrite está cerca de todos esos enfermos y no podemos hacer nada porque sigue sin revelar sus verdaderos colores.

—¿Qué hace en el hospital? —Lita preguntó, por su tono parecía dispuesta a ir hasta el hospital y pelear a puño blanco.

—Le hace compañía a un hombre llamado Darién Chiba —Amy se perdió en sus pensamientos una vez más —Pero podría ser porque Darién es popular con los hombres.

Serena, quien había tomado ese momento para agarrar de su vaso de jugo de naranja lo soltó a medio aire, dejando que el líquido cayera sobre su regazo, pero ni siquiera eso la sacó de su sorpresa. En una situación peor estaba Rey, quien se estaba ahogando tras haber escupido el té que había intentado beber antes de que Amy hablara.

Lita observó de una a otra chica, indecisa sobre a cual de las dos ayudar y Amy miraba la escena con cejas alzadas en confusión.

—Amy, ¿cómo se te ocurre decir eso? —Rey reclamó aún dándose golpes en el pecho, su cara completamente roja.

—Pero es verdad —contestó inocentemente la otra.

Serena llevó sus manos a sus cachetes en cuanto dejo de nuevo el vaso sobre la mesa. Se sentía caliente de solo pensar en las palabras de su amiga. No lo había dicho directamente pero la insinuación bailaba en su cabeza.

Lita contempló a Amy por un segundo, acercó su cabeza hacia la mesa y puso una mano alrededor de su boca, como si estuviera a punto de decir un secreto.

—Entonces, el tal Nephrite y ese hombre, Darién, son..—Lita alzó el dedo meñique y dejó la idea al aire, las otras dos mujeres en la habitación llevaron sus hombros para atrás y voltearon a ver a Amy en espera de la respuesta.

—Es muy pronto para sacar conclusiones.

Serena soltó aire aliviada. Un peso menos en sus hombros.

—¡Entonces no andes diciendo eso!—Rey gritó escandalizada.

Lita carcajeó al ver la dinámica que había aparecido y únicamente Serena lo notó, las otras dos aún entradas en una pequeña discusión que consistía en Rey diciendo "No, muy mal" y Amy disculpándose.

Serena también carcajeó.


Notas:

-Ups...Lita ha aparecido en escena y en lugar de crear una buena escena de pelea simplemente la tengo de conocer a Nephrite y sin explicación...la tentación de borrar el segmento de Lita conociendo a Nephrite fue grande pero, pues alguien una vez me dijo que escribiera lo que quería y por eso se quedó.

-En la idea original, quería hacer uno de humor donde Serena creía que Tuxedo Mask era su alma gemela y Darién que Sailor Moon lo era. Un lindo cuadrado amoroso...pero pues...cuando estaba escribiendo el primer capítulo todo cambio..mucho :D.

-Muchas gracias por sus comentarios. La verdad me motivan mucho a continuar escribiendo.