Capítulo 13
Nephrite paso sus dedos sobre la copa de vino. Estaba inseguro de que hacer, cada una de sus opciones menos alagadora que la anterior. Las constelaciones hablaban, cada una diciendo algo distinto, confundiendolo.
Debía proteger a Darién. Era importante que Nephrite lo mantuviera a salvó porque si no algo terrible pasaría. Pero, el general tenía que cumplir su cuota de energía o lo matarían.
—Te veo preocupado —Jadeite dijo, mientras se servía su propia copa de otro tipo de vino, despues para molestarlo, preguntó — ¿Algún motivo en especial?
—¡Calla Jadeite!
—Necesitas cumplir la cuota, pero no quieres arriesgarte a tomar más energía de Darién.
—Si no vas a ayudar, desaparece.
Jadeite tomo un sorbo de vino, apreciando el sabor en su paladar, como si llevará años sin probarlo. Nephrite intentó ignorarlo.
—Tengo un plan. A diferencia de ti Nephrite, puedo pensar en varias buenas ideas aún cuando me encargo de vigilar a un niño.
Nephrite siguió ignorarando al hombre rubio que había entrado a su mansión sin invitación y que en esos momentos debía estar cuidado a dicho "niño" pero parecía estar más feliz molestando a su superior. A veces no entendía porque había decidido rescatarlo incluso cuando eso podía significar morir también en cuanto Zoicite o Malakite se lo dijeran a Beryl.
Era una apuesta en la que parecía estar a punto de perder. Pero las estrellas aún estaban brillando en el cielo así que él continuaría.
A diferencia de las estrellas, su habitación era oscura y húmeda, un lugar que era terrible para que viviera un muchacho de diecisiete con poderes que cada día salían más de control. Podía proyectar pequeñas ilusiones y su toque le permitía ver el pasado.
Tenía que protegerlo pero necesitaba primero cumplir con su cuota. Darién proveía mucha energía y sin embargo, eso le podría causar mucho daño, el día anterior le quitó bastante para hacerlo perder la conciencia.
—Tuxedo Mask.
Nephrite bajo su copa de vino para observar mejor a Jadeite, quién parecía muy feliz tras haber dicho el nombre de su mortal enemigo. La mesa ovalada, dos metros y un pequeño banco eran lo que los separaba físicamente, pero entre las mentes de ambos existía una enorme diferencia que parecía volverse más grande conforme pasaban los días. Era trágico tener que depender en él.
—¡Explicate!
—Darién quiere que colaboremos con las Sailor Scouts, pero Tuxedo Mask parece no formar parte de su grupo interno. Propongo tomar la energía de él y así conseguir nuestra cuota —Jadeite dijo orgulloso —. El plan es sencillo, liberas un pequeño youma, las scouts vendrán a derrotarlo y Tuxedo Mask estará en algún lugar escondido, esperando el momento de saltar en ayuda de esas chiquillas. Entonces, mientras las scouts no lo ven, lo atacamos.
Nephrite odiaba pensar que el plan de Jadeite tenía sentido, así que decidió tragar la idea junto con un sorbo de vino.
—Entonces, está noche, Tuxedo Mask y nosotros tendremos un encuentro.
—Será interesante.
El olor a rosas, hojas y tierra mojada la despertó en la mañana, atravesando su ventana y posándose encima de ella como una sábana. Serena abrió los ojos al nuevo día esperando ver a alguien en su cuarto, pero únicamente estaban ella y Luna, solas en la habitación de paredes color crema y llena de objetos que revelaban que Serena aún era una niña.
Por alguna razón recordaba un cuarto de paredes de rica piedra blanca y con objetos de fino material decorando desde las paredes a su hermoso tocador de madera. Serena pestañeó y volvió en sí con un suspiro.
—Buenos días Serena —Luna saludo, llendo a las manos de Serena para aceptar la caricia matutina de todos los días — ¿Cómo despertaste?
—Bien —ella dijo, sonriendo al escuchar el ruido proveniente del exterior. Sus padres parecían estar discutiendo donde plantar un par de rosales, era algo tan mundano que le cuasaba una enorme felicidad estar ahí, en la tranquilidad de su cuarto.
—Tus padres despertaron llenos de ánimo.
Serena accedió con la cabeza, pensando como solamente el día anterior ambos se habían alterado mucho tras hablar con Saori. Sus padre, luego había gritado por el teléfono a Liar mientras su madre le preguntaba si estaba bien. Irónicamente, Sammy era el que estaba haciendo un baile de victoria cuando sus padres le prohibieron a Liar acercarse por todo un año.
Él había traicionado su confianza y a pesar de ser alma gemela de Serena, ellos no querían verlo en un buen tiempo.
Luna había dicho esa noche, mientras deambulaba de uno a otro mueble, que Serena debía olvidar todo de ese hombre: "las almas gemelas...son producto de una maldición, y como Sailor Scout no deberías tener una"
Serena se levantó de la cama, pensando aún en esas palabras, eran tanto un confort como una apuñalada en el corazón. Las almas gemelas eran el camino a la felicidad y rechazarla, en opinión de Serena era entregarse a una vida de amargura.
—Tienes que estar en el templo a las tres, debemos informar a las demás de Jadeite —Luna le recordó, después salió del cuarto para ir a desayunar. Sin Serena.
—Traidora.
Serena se terminó de cambiar y fue al tocador, en búsqueda de sus aretes blanco de fantasía, los que eran inocentes sin ningún simbolismo sobre promesas de matrimonio. Serena recordó a Saori, y se preguntó si alguna de sus alajas eran de Darién.
Seguramente, él tenía un pésimo sentido del gusto y regalaba joyas con patrones infantiles que no combinaban con la madura apariencia que Saori buscaba proyectar. Aún así, si ella fuera Saori, Serena estaría muy feliz con cualquier regalo de Darién y lo usaría todo el tiempo.
—¡No pienses cosas tan ridículas! —Serena se amonestó. La fase de estar "enamorada" de Darién aún parecía lejos de finalizar, lo cual era muy molesto porque Darién era su enemigo número uno y un completo antipático que se burlaba de ella (o la salvaba de la nada sin pedir nada a cambio).
Serena se dió una pequeña cachetada antes de ponerse sus aretes, cansada de que su mente la traicionara. Era tonto pensar en ello y sin embargo lo seguía haciendo.
Tal vez necesitaba una distracción de los chicos y de cosas de scouts.
"Ya sé. Iré con Molly despues de reunirme con las chicas" pensó feliz y termino de prepararse para ir a desayunar.
La reunión comenzó a la hora señalada despues de que Rey, antipática, hiciera un comentario sobre la llegada de Serena.
—Llegue a tiempo —ella se defendió, tomando en sus manos uno de los deliciosos panes que Lita había preparado.
—Por eso mismo, seguro hoy llueven sapos.
—¿Quieres que lluevan sapos? ¿Sera que quieres besar a uno para que se convierta en principe? Jaja.
—¡Cómo te atreves! —Rey gritó y jalo el cabello de Serena —Yo no necesito besar nada.
—Por favor, Rey, Serena, tenemos cosas más importantes de que hablar —Amy dijo, una sonrisa tímida en su boca y manos alzadas en búsqueda de parecer una aliada para ambas —Tenemos el problema de Jadeite.
Serena palidecio un poco y comenzó a comer nerviosa el pan, esperando que Luna decidiera darles a todas los detalles del encuentro con el general oscuro el día anterior. Había sido reconocida, de eso estaba segura.
Luna se colocó en medio de la mesa y comenzó su relato tras ver que su protegida tenía únicamente intenciones de llenar su boca de comida.
—Ayer, Serena y yo nos encontramos con Jadeite en la calle. Había otras personas presentes, entre ellas Darién, pero tengo motivos para sospechar que reconoció a Serena.
—¿Cómo es eso posible? —Lita preguntó escandalizada. Amy había tapado su boca con sus manos y Rey tenía las cejas arqueadas por el enojo.
—Jadeite nos vio cuando nos transformamos en el aeropuerto —Amy dijo mientras terminaba de ocultar toda su cara —Esperaba que no. Pero lo hace, nos debe recordar a las tres...¿Serena, dijo algo, sabía tu nombre?
—Sí. Lo siento.
—Eso no fue tu culpa, Serena —Lita se apresuró a calmar a su amiga —. Lo importante es que vamos a hacer ahora, yo pienso que atacar primero.
Amy limpió los rastros de lágrimas de sus ojos, Rey accedió con la cabeza, sus dientes apretados mientras miraba directo a Lita, únicamente Serena pareció recibir la idea con preocupación, sus labios temblando por falta de palabras.
Luna lambió sus bigotes, pensado con cuidado sus posibilidades, tras varios segundos de silencio se irguió para volverse una regia imagen digna de una comandante.
—En ese caso, hay dos cosas que necesitamos hacer. Primero, informar a Control Central, estoy segura de que ellos nos brindaran ayuda — al terminar de decir eso, Luna se dirigió a Serena y después saltó en el aire formando un círculo, su movimiento invocando una bara de mando rosa con una luna menguante en la parte superior —Este es el cetro lunar, usado por la familia de la Luna, tiene increíbles poderes que nos ayudarán a derrotar a los generales.
Serena sujetó el objeto, a simple vista parecía un juguete muy bonito, pesaba al menos dos kilos y estaba hecho de alguna especial de metal ligero. Gracias a su inocente apariencia, Serena sabía que podría llevarlo a todos lados sin causar muchos problemas.
En ese sentido era como su broche y las plumas de transformación, parecían simples objetos de fantasía que niñas de catorce años podían cargar en sus mochilas como cosas lindas. Sin embargo, al menos su broche, al transformarse, parecía volverse más elaborado y digno. Tal vez era igual con el báculo lunar.
—¿No nos pudiste haber dado el objeto mágico antes? —Rey preguntó a Luna mientras extendía una de sus manos a Serena quién le pasó la bara sin decir palabra alguna.
—No es un juguete, es una herramienta valiosa y Serena necesitaba practicar sus poderes antes de poder usarla.
—¿Solo Serena puede usarla? —Amy preguntó, mirando el objeto en manos de Rey con fascinación.
—Ella es la que tiene poderes que permiten el uso más óptimo —Luna dijo cabizbaja —Deben confiar en ella.
Rey pasó el báculo lunar de una mano a otra antes de dárselo a Amy, despues miró a Serena comiendo otro pan y tras un largo suspiro alzó los hombros en derrota.
—No me parece una buena idea, pero si Serena es la mejor opción...
—Que mala eres Rey.
Lita acomodó su cabello castaño detrás de su cuello, sintiéndose un poco fuera de lugar al ver como las otras tres chicas interactuaban y no estaba segura de que decir para volver a llevar la conversación a cosas que ella sí conocía.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer con Darién, Jadeite y Nephrite? —Lita preguntó tras ver que Serena y Rey estaban enfrascadas en hacerse gestos con la cara una a la otra.
—Solo Nephrite y Jadeite...y ese otro hombre que Luna vio en el departamento de Darién, esos son nuestros únicos enemigos, no le vamos a hacer nada a Darién —Amy aclaró con una voz amable, sacando su pequeña computadora para analizar el báculo lunar, después, tras un segundo de silencio, vio a las otras tres mujeres —Aunque, es muy sospechoso que haya generales confabulando en su departamento. Tal vez es necesaria más observación antes de descartar su papel.
—Amy, ¿por qué siempre tienes que actuar así? —Rey preguntó molesta —Darién es una buena persona y siempre dices cosas como esas.
La guardiana de Mercurio cerró su laptop y sus mejillas se pusieron rojas, sus ojos azules buscaron a Serena en búsqueda de ayuda, pero su líder parecía compartir los sentimientos de Rey, Lita presentía que algo malo estaba a punto de pasar.
—Solo dije la verdad —Amy se defendió, después elaboró — Cuando conocimos a Darién él iba a la universidad y ahora está en preparatoria, eso no es atípico, es algo que debe significar que él es...
—¿¡Cómo puedes decir eso!? —Serena casi grito, sorprendiendo a todas por su defensa, después, más calmada, miró hacia Rey antes de volver su vista a Amy —Rey tiene razón, él no es una mala persona.
—Yo solo...—Amy se tapó la boca y se puso de pie —Lo siento tanto, perdón.
Salió por la puerta, dejando varios pares de ojos abiertos en confusión.
—¿Cuál es su problema? —Rey preguntó en voz alta. Serena alzó los hombros y Luna se movió de un lado a otro en un intento de comprender lo ocurrido.
—Yo me encargo —Lita dijo antes de ir en búsqueda de Amy.
Amy había tenido que escapar corriendo, pero Lita era mucho más atlética y la alcanzó en poco tiempo, cuando la más pequeña de las dos descansaba debajo de un árbol.
Al ver a Lita acercarse, Amy arregló las líneas de su camiseta amarilla y comenzó a crear una sonrisa falsa en su cara, tan cordial y reservada que Lita casi se sentía ofendida.
—¡Hey! —Lita dijo y le dió un par de palmadas amigables en el hombro — ¿Quieres hablar de lo que paso?
—Lo siento, yo-
—Sí, tenías la razón —Lita la cortó, dispuesta a hablar sobre lo que tenía que ser hablado —Al principio creí que no, pero ese tal Darién es más sospechoso cada vez que lo veo.
—Serena no piensa lo mismo —Amy dijo, sus ojos mirando el suelo.
—Solo lo protege porque la besó.
—¿Eso qué tiene que ver?
—Nunca subestimes el poder de los besos —Lita dijo, apoyando su brazo en el hombro de Amy, está última se puso roja al pensar en las palabras dichas — Prácticamente compro su apoyo, es más malvado de lo que parece a simple vista.
Amy comenzó a reírse, finalmente dejando la tensión irse con esa acción. Después comenzó a caminar rumbo a su casa, Lita a su lado igualando su paso. Tras varios minutos de silencio, Amy miró a Lita y se detuvo en seco, despues lanzó miradas furtivas de un lado a otro.
—¿De verdad crees que tengo razón?
—Sip, ese chico es muy, muy raro.
—Te puedo confiar información, se las iba a comentar hoy en la reunión pero...ahora ya no sé cómo.
Lita accedió con la cabeza, dispuesta a escuchar las razones que habían hecho dudar a la gentil Amy de alguien que parecía ser únicamente alguien que fastidiaba a Serena antes de que Lita los conociera.
—Utilice mi laptop para buscar información sobre Darién, es extraño, pero no lo encontré su acta de nacimiento en los registros públicos, es como si hubiera aparecido de la nada once años atrás y lo hubieran implantado en una familia. No solo eso, una vez fue invitado a una reunión de prestigiados académicos, sin embargo era solo un estudiante de ingeniería informática de primer año.
Amy humedeció sus labios y comenzó a acariciar sus manos como si quisiera quitarse algo de encima. Lita también se sentía mal tras recibir esa información, pues no tenía idea de que significaba.
Esa era información que sin lugar a dudas tenían que informar al resto de las scouts.
—Eso suena como algo de una película de aliens —Lita atinó a decir, Amy, en respuesta, acarició su mentón.
—Pero, no existe vida en otros planetas, ¿o sí? ¿Es posible que Darién sea un marciano o algo así? Aunque lo más posible es que sea un agente del Negaverso. Eso suena incluso peor.
—¡O quizá los del Negaverso siempre fueron aliens! —Lita dijo emocionada — Eso explica porque tenemos que salvar el mundo de ellos.
Ambas rieron un poco antes de continuar caminando, si el enemigo era o no proveniente del espacio, eso no importaba mucho para Lita, de cualquier forma ella los enfrentaría con la misma fuerza de siempre y protegería la Tierra.
Amy también tenía sus propios pensamientos en los cuales hundirse, por lo que caminaba sin prestar mucha atención a su alrededor, olvidando por completo que caminaba por las calles vivas de la ciudad.
Estaba a punto de cruzar la calle cuando alguien, un niño, gritó el nombre de ambas, llamando su atención. Amy continuó como si no lo hubiera escuchado, pero Lita la sujetó del codo para detenerla. Apenas hubo realizado esa acción, un carro azul cruzó el semáforo rojo a una gran velocidad.
Las dos observaron al carro desaparecer en el horizonte, asombradas al darse cuenta que ambas estuvieron a poco de haber sido arrolladas. Lita fue la primera en recuperarse y volteó en búsqueda de la persona que accidentalmente las había salvado.
A escasos metros de ellas, un niño delgado de la estatura de Amy, los miraba con enormes ojos cafes. Parecía casi de primaria gracias a su cara redonda y corte de hongo, pero Lita tenía la sensación de que él era de secundaria. Él estaba petrificado bajo la mirada de la joven que le sacaba cabeza y media así que permaneció en su sitio.
—¿Tú eres...? —Amy comenzó, reconociendo al niño pero obviamente desconociendo su nombre.
—Soy Greg —él dijo con cachetes rojos —Acabo de mudarme aquí está semana. Vamos en el misma escuela.
—Cierto, gracias por llamarnos, parece que nos salvaste la vida —Amy dijo con su voz más gentil, aunque seguía nerviosa por el pequeño acercamiento con la muerte.
—Fue solo una coincidencia —Greg se apresuró a decir, un mar completo de nervios —Ya tengo que retirarme...uhm..Lita y Amy, tengan cuidado con las joyas...
Greg se retiró casi corriendo, consiguiendo que Lita dijera en voz alta "raro" y Amy mirará por un buen tiempo la espalda alejándose.
Serena bostezó, cansada del día. Iba caminando rumbo a la tienda de joyas Osaka, propiedad de la mamá de Molly y un lugar al que ella le gustaba ir para ver las distintas alajas en el mostrador.
Después de que Amy y Lita se fueran, Rey la había obligado a ayudar en la limpieza del templo sin importarle que Serena tenía ganas de tomar una siesta. En momentos así, ella no comprendía porque siquiera era amiga de Rey.
Incluso Luna estaba agotada por el día y descansaba sobre los hombros de Serena como si fuera un chal negro.
En cuanto llegó a la cuadra de la tienda, Serena se paró en seco y Luna saltó al piso en alerta. La calle estaba vacía y tras muchos encuentros con youmas, ella podía adivinar que no era casualidad, Amy tenía la teoría de que las personas no involucradas sentían las energías negativas e inconscientemente evitaban el lugar.
Serena respiró profundamente y saco el comunicador. Molly a veces parecía ser un magneto de enemigos así que para asegurar el bienestar de su amiga, lo mejor era pedir refuerzos. El cetro lunar dentro de su bolsa parecía vibrar al presentir el peligro y Serena presintio que algo estaba mal con la situación.
Tras pedir ayuda, se escondió entre dos edificios e invocó su uniforme de Sailor Scout, lista para pelear despues de ser envuelta en un haz de luz rosa.
Respiró profundamente antes de correr hacia la joyería, Luna, fiel, siguiéndola a una distancia prudente.
Darién estaba caminando por un sendero con pilares blancos que hacían un camino hacia un hermoso castillo. Arriba, en un balcón, la princesa lloraba.
—Por favor. El Cristal de Plata.
—No —Darién negó con la cabeza, retrocediendo un paso, sus zapatos negros chillando ante la brusquedad del movimiento —Me rindo.
Si ella no lo amaba, sí tenía a otro y lo olvidaría, entonces él no quería pasar más noches en vela o sufrir más dolor por ella. Egoísta o infantil, eso no importaba para su corazón herido.
—NO
La voz de la princesa gritó con la fuerza de cientos, hombres y mujeres uniéndose en aquel desgarrador sonido. Él miró hacia atrás de él y comenzó a correr, intentando escapar de esas Miles de voces. Darién no iba a volver a seguirla nunca más.
—Yo lo haré.
Alguien dijo desde detrás suyo y Darién se detuvo en seco, confundido en medio de plantas que no eran terrenales. La voz, distinta a todas las demás, parecía un eco proveniente de la tierra. Asustado, cayó al suelo, retrocediendo hacia atrás.
Su sombra comenzó a alzarse sobre la tierra, incandose en frente de Daríen. Por primera vez dejó de tener miedo. Todo en ese lugar era diferente a lo que conocía, pero su sombra era de él. La mano sin materia se alzó un poco, extendiéndose hacia la mano de Daríen, pero no la tocó.
—Me necesita —la sombra dijo, su voz aún el eco de otra, y comenzó a alejarse de Darién —En este instante, necesito ayudarla.
Incluso sin faz, Darién sabía que aquella sombra le estaba pidiendo permiso para ir con ella, porque su corazón estaba flaqueando y para ayudar a su princesa, él tenía que aceptar el llamado, pero tenía demasiadas preguntas.
—¿Quién eres? ¿Por qué ella aparece en mis sueños? ¿Quién soy yo?
—No sé —su sombra dijo y Darién tapo su cara con ambas manos, viendo únicamente el color negro detrás de sus párpados, y antes de que la sombra respondiera, en un susurró que la voz del eco contestó, dijo—Lo olvide.
Ella lo necesitaba. Todos los músculos de su cuerpo protestaron, pero Darién aceptó que la sombra se fuera. No importaba si él jamás recordaba nada o si su corazón se rompía en millones de pedazos, ella, su amada princesa, debía ser salvada.
Nephrite vio a Sailor Moon pelear contra el youma como si este fuera nada, esquivando todos los ataques con distintas acrobacias que la hacían parecer una gimnasta olímpica, pero aún así, no desesperó, la niña podia ser buena pero tarde o temprano cometería un error.
Jadeite observaba a su alrededor, buscando alguna señal de que Tuxedo Mask estaba escondido en espera del mejor momento para atacar. Era un hombre misterioso, el aliado de Sailor Moon, por eso era difícil saber si aparecería o no.
Los ojos de Jadeite crecieron al ver algo, y después con su cabeza señaló hacía un pilar del segundo piso, Nephrite no vio a nadie, pero a través de su sus poderes, pudo sentir una especie de anomalía escondiéndose en las sombras con un poder similar al que los dos generales usaban.
Sailor Moon logró esquivar el ataque del youma, pero para su mala suerte, con el salto iba a acabar encima de los vidrios de un aparador roto. En lugar de que Sailor Moon fuera salvada por Tuxedo Mask, la persona que la sujetó por la cadera y la cargo lejos del peligro fue otra scout, la que vestía de verde y era mucho más alta que las demás.
—¡Sailor Júpiter! —Sailor Moon dijo en un grito euforico —¡Me salvaste!
Estaba diciendo esas palabras, cuando el youma aprovechó para lanzar una bola de energía. Las dos no tuvieron tiempo de moverse, pues una filosa flor roja interceptó el ataque, explotando tras el impacto para volverse polvo de petalos quemados.
Las dos vieron en dirección del pilar, donde efectivamente, Tuxedo Mask había aparecido. Para sorpresa de todos, el héroe enmascarado parecía tener problemas para sostenerse y estaba apoyándose en un brazo sobre el barandal mientras con su otra mano cubria la parte superior de su cara.
Sailor Moon, al verlo, se mostró preocupada, pero Sailor Jupiter no dudó en señalar al youma y llamar la atención de la heroína de vuela al monstruo.
—Usa el cetro, Sailor Moon.
—¡Sí! —la niña hizo aparecer en su mano un pequeño báculo con el adorno de una luna, cuatro gemas de colores incrustadas en la última parte del bastón brillando ante la luz lunar —¡Curación lunar!
Una brillante luz, similar a la de las hermosas auroras boreales, sumergió al youma en su poder, y en un grito, la criatura fue destruida. Nephrite no estaba feliz al darse cuenta que su enemiga había adquirido una nueva arma. Incluso Tuxedo Mask parecía sorprendido, pero tras agarrar una bocanada de aire, el héroe comenzó su retirada.
Jadeite fue en su persecución, pero Nephrite se quedó escuchando un poco más a las sailors, quienes tenían ya la compañía de las otras dos, que habían llegado únicamente para presenciar el ataque de Sailor Moon.
—¿Joyas? —Mercury se dijo así misma, una de sus manos llendo a su arete izquierdo, lista para activar su visor. Nephrite no esperó a que el objeto se materializara para huir del lugar. Su promesa a Darién seguía presente, cargando sobre él como una pesada loza.
Lenna, Caro y Tatty, gracias por comentar y llevar mi humilde fic a 30 reviews. En honor a eso (y que ya está el capítulo 14) aquí les presento este capítulo ¿Qué les pareció?
...
Momento de hablar de cosas que pienso al escribir: nunca he entendido porque hay tantos fics donde Rey desconfía de Tuxedo Mask, canónicamente ese es el rol de Amy. Tiene sentido porque TM tenía su propia y desconocida agenda. Otra cosas, es que jamás entenderé porque es aceptado que Darién estudiaba medicina, en el anime se le veía siempre trabajando en una laptop y en Stars lo buscaban para dar una plática de informática.
