Capitulo 22
Lita no quería desconfiar de la nueva integrante del equipo, pero a veces, detrás de aquellos metálicos ojos azules, podía ver rastros de la información que Mina ocultaba con su amable cara. Era horrible para Lita encontrar similitud en Mina con aquellas niñas que fingían ser amigas para hablar mal cuando uno se volteaba. La confianza en las otras scouts era más importante que la amistad en la escuela y la duda no podía caber en el corazón de Lita cuando peleaban a muerte todos los meses.
Mina le dijo algo a Serena mientras entrelazaba su brazo con ella, ambas caminando felices varios pasos por delante de Amy y Lita, quienes habían decidido acompañar también en la misión que revelaría si Darién era o no un youma.
En la feliz sonrisa de Mina parecía ocultarse una serie de verdades que estaban mejor protegidas de lo que podría parecer a simple vista y eso molestaba mucho a Lita, más porque Amy era incapaz de notarlo.
—¿Estás preocupada por Nephrite? —Amy preguntó, alzando su cabeza para poder ver hacia Lita.
—No. Ya no.
Era extraño, pero desde lo ocurrido en el Negaverso y en aquel edificio de mala muerte, su antiguo rencor hacia el general parecía haberse esfumado, dejando únicamente una sensible cautela que era incapaz de siquiera perturbar sus sueños.
Amy también parecía sentirse igual e incluso Rey, ausente en ese momento, estaba resignada a la extraña tregua de paz entre las dos facciones. Paradójicamente, Mina parecía tenerles el mayor recelo, realizando guardia al hospital e investigando a Darién en secreto.
La única razón para haber guardado la secrecía, era que Lita prefería ser directa y no veía motivo para encarar a Mina por sus investigaciones, por lo tanto menos hablaría de ello con el resto de las chicas como una doble cara cualquiera.
Serena rió ante algún chiste de Mina y Lita encogió los hombros. Tendría que confiar en su nueva compañera tenía los mejores intereses de todas en su corazón.
Nephrite volvió a ver a Daríen, buscando alguna señal de que él quería invocar de nuevo aquellos poderes que habían acabado con varias vidas humanas en segundos, eso sería mejor que verlo sentado en aquella silla de ruedas, inmóvil y carente de espíritu tras las noticias de la mañana.
Al lado contrario de Darién, sentado en una butaca del jardín del hospital, Jadeite leia un libro de mercadotecnia, y la única forma en que rompía el silencio era pasando de una hoja a otra.
—¡Darién!
La familiar voz femenina de Serena era cruelmente feliz, llena de luz caliente que parecía quemar su piel y él brevemente pensó en abandar la facada de buen hombre y revelarse como el general oscuro que podía acabar con ella con facilidad.
Sin embargo, por primera vez en varias horas, Darién movió su cabeza y logró fingir ignorancia de su propia situación para encarar a Serena y su grupo de amigas.
Todas se habían presentado con Neprhite el diad anterior, despuses de que descubrió a Darién huyendo de ellas, tan rojo como un tomate y lleno de inocente nerviosismo. Nephrite reflexionó sobre ello, aquel pasado tan cercano en tiempo que era imposible de recuperar.
—Hola y adiós —Jadeite dijo en voz falsamente amable, levantándose de su banco para intimidar a las niñas y Nephrite alzó una ceja al notar la hostilidad de su compañero.
—Jed. Comportate —Nephrite ordenó. Odiaba los malos modales y la falta de disciplina así que tenía suficiente con Darién. O solía tenerlo cuando todo comenzó y no había humanos intentando matar a su protegido.
—Sí, Jed —la niña rubia con una moño rojo en el cabello dijo, sonriendo pícara hacia Jadeite sin importarle que eran prácticamente unos desconocidos —Comportate.
Incluso Nephrite tuvo que reír ante eso y notó, feliz, que Darién tragó una carcajada intentando mostrar solidaridad al irritado Jadeite.
Misión completada.
Serena dió un giro completo de 180 grados, levantó dos dedos en señal de victoria en su mano izquierda y la derecha la uso para levantar el cetro lunar por encima de su cabeza, mostrando una enorme sonrisa a sus cuatro amigas sentadas en las afueras del templo.
—Es una buena pose. Pero considero que la anterior presentación de Sailor Moon es mejor —Amy dijo sin dejar de acariciar a Luna.
—La original es la mejor —Lita agregó sabiamente.
—No voy a cambiar mi pose de introducción —Serena se apresuró a corregir a sus amigas —. Es solo que estoy feliz porque Darién no es un youma.
—¿Podrías dejar de decir su nombre en ese tono de voz? Me enferma.
—Nop. Yo diré el nombre de Darién como me plazca —Serena dijo antes de sacarle la lengua a Rey.
— Chicas, por favor, ahora que comprobamos que Darién es humano, de nuevo tenemos que buscar pistas para dar con los cristales arcoiris —Luna se apresuró a intervenir antes de que todo se volviera una guerra de insultos, lamentablemente eso ocasionó que todas perdieran un poco de sus buenos ánimos.
Lita colocó su cabeza sobre sus puños, pensando sobre la situación que se les presentaba. Una buena noticia que alegraba a Serena pero era mala porque su objetivo seguía igual de lejos.
De repente, como la buena señal que todas anehelaban, la parte dorada del cetro comenzó a brillar y parecía vibrar en el agarre de Serena. Todas parpadearon varias veces y cuando Serena dejo que la vara la guiará, señaló hacía una parte del templo.
Y el abuelo de Rey apareció detras de una puerta y les ofreció te. El anciano aceptó participar en la "obra de teatro" de ellas y en aquella noche, Serna colocó el báculo lunar en la espalda del hombre y en un haz de luz rosa, consiguieron el primer cristal arcoiris.
El abuelo comentó algo sobre los buenos efectos especiales y les recordó que una vez el mismo fue parte de una película y los focos se prendieron en la cabeza de Serena.
—Abuelo de Rey, sus amigos de la película, ¿dónde están ellos?
—Fallecieron — él contestó francamente, sin inmutarse mucho por el suceso —Muchos eran mayores que yo antes de que filmaramos la película...y veníamos de tantos lugares diferentes pero todos fuimos llamados por el destino a conocernos.
Serena recordó aquella película, con un monstruo que parecía youma y con un príncipe encantado. Quizá, eso era una pista sobre el Milenio de Plata, una historia que ella debía de saber. En su estómago, ella presentía que estaba en lo correcto.
—Muchas gracias abuelito. Por ayudarnos en la obra —Rey dijo, pidiendo una silenciosa disculpa con su sonrisa y ojos tristes. El abuelo sonrió con todos los dientes y miró a su nieta.
—Estoy feliz de ayudar.
Serena estaba feliz de su nuevo avance, pero aún así, en cuanto el abuelo de Rey se fue, Serena formo una risa burlona y giño un ojos.
—Rey...¿eres mitad youma?
Aunque Rey la persiguió media hora por todo el jardín, Serena jamás se arrepintió de haberse burlado y la sacerdotisa se olvidó de su enojo en cuanto Serena tropezó con una pequeña roca y se raspó ambos codos.
La misión de encontrar el primer cristal estaba completa.
Mina observó con detenimiento la imagen del hombre de cabello negro vestido de blanco y mordió su labio mientras contemplaba que hacer.
—¿Seguro que ese es el prometido de Serena? ¿El mismo hombre que estaba en el cuarto de Darién?
—Sí. Liar Usomi, veintinueve años. Es un buen trabajador y querido por sus compañeros. Su familia es de clase media y no tiene nada particularmente interesante.
—¿Ningún esqueleto en el closet?
Artemis miró a Lita, confundido por aquella extraña pregunta e intentó descubrir que era lo que ella quería decir. Un problema de haber vivido gran parte de su vida cambiando de lugar a lugar era que ella tenía problemas para ajustarse al lenguaje actual y él a veces tenía problemas para entenderla.
—Ya sabes... ¿drogas, amantes, multas de tráfico? —Mina inquirió y después agregó — ¿Sucesos mágicos que hayan ocurrido a su alrededor?
—Es un ciudadano ideal. Y no hay nada extraño a su alrededor.
—Que complicado...digo, entiendo que Serena prefiera a Darién sobre Liar, pero aún así, hacerle eso a su alma gemela casi parece cruel cuando él no es una terrible persona...digo, Darién lo atacó con una almohada porque sí, ¿verdad?
—No sé...estaba viendo desde un árbol y Darién acaba de sufrir una serie de infortunios. Su estado mental es grave por el momento y ataques erráticos son de esperar, además, su situación es peor si consideramos que es un guardián sin compañeros que lo protejan.
—Nephrite y Jadeite lo están cuidando—Mina señaló, y arrugó su nariz mientras pensaba —¿Crees que sepan que es un guardián?
Artemis reflexionó desde su lugar en la cama y negó con la cabeza.
—Incluso durante el Milenio de Plata, información sobre semillas estelares era el tipo información que rara vez era conocida. Para muchos, las scouts eran llamadas guardianes por tradición o como un titulo nobiliario. Es imposible que los humanos, o la misma Metallia, entendieran lo que el princpe Endymion era.
Mina mordió las uñas de su dedo índice y medio, sintiendo el el estres elevarse en su cuerpo ante lo que le informaba Artemis. Información es poder, y sin lugar a dudas, mientras menos personas supieran mejor para el bien de ella y las demás scouts.
—Entonces, si no saben que es un guardián, ¿por qué lo protegen?
—¿No estaban tomando su energía para salvarse a sí mismos? Tiene sentido que sigan alimentándose de su poder aunque no entiendan de donde viene.
Había algo que aún seguia molestando a Mina, tanto que había perdido el sueño y varias siestas de belleza. Era una preocupación que la persiguió desde su vida anterior y que al ver a "Darién", la supuesta reencarnación de Endymion, había vuelto a resurgir dentro de ella con fuerza.
—¿Y Endymion? ¿Sabía él que era guardián? ¿Nos ocultó la verdad como un truan pese a que era importante? —Mina apretó una almohada de su cama con tanta fuerza que rasgó la tela — ¿Fue por él que Beryl y su ejército se enteró del Cristal de Plata?
—Mina..
Ella quería llorar al pensar en eso. Recordaba aquellos días en que su princesa le pidió, tomando sus manos, ayuda para verlo una noche más. Venus, amante del amor, ofreció la oportunidad y a él, la causa del final, le permitió enamorar a su princesa.
—Él me dijo que era su alma gemela — Mina confesó, sintiendo su sangre hervir. Otra mujer habría insultado su propia persona por su falló de juicio, pero con tantos enemigos queriendo destruirla, ella no tenía la mínima intención de atacarse así misma, al menos no en voz alta.
Artemis alzó sus orejas, esperando terminar de escuchar la opinión de Mina sobre el príncipe, las sospechas de ella coincidan bastantes con las suyas pero sin pruebas, eran simples especulaciones.
El reloj del cuarto marco las siete y ambos le lanzaron una breve mirada al descubrir que habían pasado otra noche en vela discutiendo los asuntos de las scouts.
—Endymion dijo que Serenity era su alma gemela. Que ella lo había curado de su maldición —Mina dijo, recordando a la perfección la forma en que él juraba su amor "eterno" — Únicamente tenía su palabra, Serenity no podia confirmar ese supuesto lazo porque únicamente la gente de la Tierra sufre esa maldición.
—¿Por qué crees que mintió? No sus motivos, es obvio que quería engañar a la princesa, hablo de porque ahora tú crees que él mentía, qué cambio.
—El alma gemela de Serena es Liar —Mina sintió un poco de lástima por la otra joven, incluso si Endymion/Darién le desagradaba, había una diferencia sustancial entre el príncipe y el enfermero tan grande que incluso un ciego podría verla.
—Solo porque no existía Sailor Moon antes no significa que la actual sea la princesa. Sabes bien que una guardiana, como la reina, podía otorgar poder de scout a otros. Además, si Serena fuera la princesa tendría el Cristal de Plata.
—¿De verdad crees lo que me estás diciendo? —Mina preguntó, arrugando su frente y alzando una ceja rubia inquisitiva.
—Es una posibilidad.
Mina se recostó en su cama, miró hacia el techo y ocultó su cara en su brazo, demasiado agotada por llevar tantas horas sin dormir, únicamente podía pensar en una cosa.
—Serena no debe salir con Darién —dijo en voz alta, reflexionando sobre el enorme peligro que Endymion fue en el Milenio de Plata.
—Ya salió del hospital y la ruta de su escuela no se cruza con la de Serena —Artemis dijo complacido, acostándose al costado de su ama y también cerrando sus ojos — Ni siquiera tenemos que preocuparnos por ello.
Ambos cerraron sus ojos y comenzaron a dormir, listos para descansar como merecían después de tantos días de trabajo.
Sus helechos seguían vivos y parecían ya estar felices de sus lugares en la nueva casa. Él, en cambio, no disfrutaba la nueva vista.
—¿Son sus nuevos apocentos de su agrado, alteza?
—No eres gracioso Jadeite.
Daríen estaba seguro de que su tono de voz tenía tanto veneno que sería capaz de matar a un elefante, pero Jadeite no se inmutó y simplemente se dirigió a correr las persianas del cuarto para dejar entrar el sol del atardecer.
El cuarto era un poco más pequeño que su anterior habitación, pero considerando el tamaño del resto de la casa, la mejoría en el espacio era considerable e incluso tenía las escaleras acondicionadas para mover una silla mecánicamente pese a que Darién iba a dormir en el primer piso.
Jadeite le había comentado de la casa el día anterior, justo después de recibir las malas noticias del doctor, y Darién no estaba seguro de que pensar de que Jadeite la hubiera comprado varios días antes de que supieran que iba a ser permanente.
Pensar en sus pies u ojo hacía que se formará un hueco en su pecho así que decidió enfocar en descubrir cual era el propósito de los dos generales de ayudar a Darién.
—¿Van a seguir necesitando mi energía?
—Un poco.
—Entiendo.
Saber que ellos seguían viéndolo como una batería era doloroso, Darién no entendía por qué pero al confirmar sus sospechas perdió un poco de aire, el mundo se puso borroso y tuvo que parpadear varias veces antes de recobrar todos sus sentidos y por hábito llevó su mano a su cara y pudo sentir las vendas que aún cubrían la herida de su ojo con las yemas de sus dedos.
—Los humanos que te hicieron eso ya no están. No te preocupes —Jadeite dijo, malinterpretado las emociones de Darién por completo.
Recordó en flashes de imágenes violentas sin sentido, que iban desde el doctor amarrando su cabeza a la mesa de operaciones al mismo doctor siendo atravesado por ramas tan gruesas como brazos, incluso, pudo ver a Saori siendo empujada contra la pared por un criminal que la iba a tocar hasta que algo explotó en un brillo dorado que atacó sin piedad y... Darién, él lo había...
Jadeite extendió un pequeño balde y Darién comenzó a escupir la bilis, sus manos temblando en el plástico del balde ejercían tanta presión que casi lo rompió, pero la mano de Jadeite en su hombro lo quemó y él saltó de la silla para alejarse, cayó al piso y miró al general con un ojo azul cargado de odio.
Odio hacia sí mismo.
—Yo los mate —la revelación lo hizo perder la fuerza de sus brazos y su cabeza impacto contra el piso —...¿que hice? Soy un monstruo. Liar tiene razón. Algo está mal en mi...¿Es por eso que Nephrite me busco? Porque soy un monstruo como los que atacan a Sailor Moon y matan gente inocente.
—Ellos eran escoria. Créeme, el mundo está mejor sin ellos —Jadeite dijo tras sentarse a un lado de Darién.
—¿Entonces por qué me siento tan culpable?
Las lágrimas salieron por su único ojo y él pensó que era ese su castigo también. Perder a sus padres, descubrir que su princesa no lo amaba, que Nephrite y Jadeite no lo vieran como persona y perder tanto sus pies como su ojo, eran un castigo por los crímenes que cometió ese día.
Nephrite entró a la habitación en algún momento y se apresuró a correr a su lado, como si fuera un padre corriendo para rescatar a su niño al borde del precipicio y en cuanto lo toco, Darién pudo ver imágenes de un castillo rodeado por hermosos jardines y Nephrite buscaba a alguien en ellos, una persona muy importante y a quien él amaba mucho.
El amor de Nephrite impacto contra las emociones de dolor de Daríen, ambas peleando con fuerza por dominar su cuerpo y él fue incapaz de respirar hasta que en el mundo real alguien lo sacudió. Las emociones de Nephrite, tan avasayadoras segundos atras, desaparecieron y Darién recobró su culpa.
—Eres una buena persona —Nephrite le dijo amablemente, tan gentil que parecía ser otra persona —Te estabas protegiendo a ti y a la señorita Saori. Si de alguien es la culpa, es de nosotros. Jadeite y yo, debimos haber estado ahí.
Darién no recordaba nunca en su vida que algun hombre lo hubiera abrazado. Sin embargo, estaba aun paralizado por el dolor de su alma partida por la culpa asi que no realizó ningún movimiento para alejarse o acercarse. Una mano de Nephrite fue a la nuca de Darién, sosteniendo su cabeza y dando apoyo para que no cayera hacia atrás.
Jadeite se dió cuenta de lo ocurrido en cuanto Darién se durmió en los brazos de Nephrite y, sin molestarse en bajar la voz reprendió al otro general.
—Borrar sus recuerdos es distinto a tu modus operandi anterior — no fue dicho que debía sentir vergüenza pero Nephrite lo entendió.
—La magia no puede borrar recuerdos, solo puede oscureserlos —Nephrite explicó, cargando a Darién para poder llevarlo a la cama —. Ahora mismo, su cuerpo sigue débil, su magia está descontrolada y por alguna razón, está deprimido. Su corazón no soportaria cargar tanto al mismo tiempo.
Los ojos de ambos fueron a la cara de Darién, más suave una vez que Nephrite lo hechizó, y Jadeite termino aceptando que era lo mejor. Nephrite miró por la ventana, viendo los techos naranjas de las casas a su alrededor y volteó a ver a Jadeite.
—¿Por qué elegiste este vecindario?
—Es un lugar seguro.
Serena despertó tarde y apenas tuvo tiempo de agarrar un pan con mantequilla para morder mientras corría frenética rumbo a su escuela.
Al contar la historia más tarde, diría que se dió cuenta de que había olvidado su maletín tras correr únicamente una cuadra, pero en realidad, fueron cinco cuadras completas y ya había salido prácticamente de su vecindad.
Para su suerte, desde que obtuvo los poderes de Sailor Moon, sus energías y velocidad eran superiores al promedio incluso sin estar transformada, así que se devolvió corriendo tan rápido como pudo de vuelta a su casa, sus coletas danzando con el viento y sus zapatillas golpeando el suelo.
—¡No, no, no! —Serena comenzó a gritar mientras se acercaba a su casa, y sintió un poco de sudor formarse en su frente mientras imaginaba el rostro furioso de su madre esperándola en la entrada.
Había reprobado la mayoría de los exámenes y era cuestión de tiempo para que su mamá se enterará, así que lo mejor era evitar darle motivos para castigarla.
Se paró en la casa de a lado mientras tomaba el valor necesario para entrar a la casa y algo llamó su atención: había un par de carros rojos estacionados en el patio y Serena parpadeó al reconocer el estilo de uno.
Motivada por la curiosidad y olvidando el urgente asunto de su maletín, intentó ver a través de la ventana, algo difícil de hacer cuando seguía plantada en la acera y había tres metros de distancia entre su objetivo y ella.
Aún así, pudo ver a la perfección, platicando como personas normales, a Nephrite y Jadeite.
Esas si eran malas noticias.
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Notas: Gracias a Nora, Caro, Arenero, Daina y Nancy por sus reviews. Son sus reviews la razón por la que logré subir dos capítulos por semana en lugar de uno. A todos los demás, mil gracias por leer.
Intentaré escribir parte del capítulo 24 hoy para poder subir el que sigue el miércoles, pero si no...es posible que haya un hiatus a partir de aquí y por ello les ofrezco una disculpa por adelantado.
De nuevo, gracias por su apoyo :-)
