Capitulo 24
"Tengo un prometido"
Tuxedo Mask ya no soñaba con una princesa esperándolo en un castillo. En lugar de ello, era Sailor Moon, vestida de un pulcro blanco que la cubría desde el pecho a los pies, la que aparecía enesus sueños. En ese momento, Sailor Moon apareció para de su amor a otro hombre y después desaparecía en un campo de niebla como un fantasma de la noche Él no sabía, no quería pensar en ello.
—¿Duele? —su sombra preguntó, tan amable como un padre reconfortando a su hijo, pero incapaz de hacer otra cosa que existir bajo de él.
—No me ama.
—¿Eso cambia algo? ¿Ya sabías que no me amaba, desde aquel día que me negó. Nadie me ama.
—Yo creí...yo creí...
Darién se abrazó así mismo, en ese mar de niebla que comenzaba a comerlo todo, incapaz de moverse de su sitio e ir en búsqueda de las respuestas que se escondían a pasos de él, aterrorizado de lo que iba a encontrar. Su capa negra era una falsedad de escudo pero aún así él cubrió su cuerpo con ella, intentando protegerse del frío que encalaba hasta lo más profundo de su ser.
—Quiero dormir —dijo mientras recostaba su cabeza en el suelo húmedo. Si dormia, no iba a tener que soportar ese dolor que lo comía vivo o pensar aquello que lo lastimaba. Iba a poder descansar.
—¿Nos quieres volver a matar? ¿Lindo angel?
La cara engusanada de Gatu apareció en su visión, juzgando a Darién más allá de la muerte con su sonrisa maléfica, y Daríen quería gritar, huir, alejarse, pero no pudo hasta que la mano sangrante del criminal acarició su mentón.
—¿Qué haces aquí? —alguien, un hombre le preguntó, entre autoritario y preocupado, como si fuera incapaz de decidir que hacer con Darién.
Él parpadeó una vez, luego limpió sus ojos y observó a su alrededor. Estaba en su departamento que carecía de todo indicio de estar habitado al carecer de sus helechos o libros. Agachado a su lado estaba un policía.
—¿Señor Chiba? — el portero del edificio, un hombre gordo y con un pequeño bigote, se acercó a ellos, y detrás de él, otro policía observaba la escena desde la entrada de la sala. El portero se apresuró a dirigir la palabra hacia los policías —Él es Darién Chiba, rentaba este departamento hasta la semana pasada, seguramente olvidó algo y vino a recogerlo. Pido una disculpa por haberles hecho perder su tiempo.
—Dijo que nadie había entrado al complejo sin que usted se diera cuenta — el policía al lado de Darién dijo y lanzó una mirada hacia el balcón abierto, como si creyera que Darién entró por ahí —Es mejor que llevemos este caso a la comisaría.
—Solo fue una confusión. Se lo aseguro — el portero de nuevo intento rescatar a Darién.
—Han pasado cosas muy raras últimamente. Solo vamos a asegurarnos que el señor Chiba sea quien dice ser — el policía tomo a Darién por el brazo, empujándolo a ponerse de pie, pero sin poderse apoyar realmente en sus pies el joven terminó cayendo sobre sus rodillas y manos.
El otro oficial se apresuró a sacar un par de esposas y caminó resignado hacia Darién.
—¿Son necesarias las esposas? El señor Chiba es un excelente ciudadano, paga a tiempo su renta y jamás molesta a nadie. Esto es un error.
—El señor Chiba está drogado —el oficial con esposas dijo por encima de su hombro y se dirigió a Darién. Ante la mente nublada de Darién, en lugar de estar un policía, había otro hombre, el doctor que lo iba a llevar a la mesa de operaciones, acercándose a él —Manos sobre la nuca.
En cuanto la persona se acercó a él, agachado justo en frente de Darién, molesto porque sus intruciinstes no habían sido seguidas y dispuesto a repetirla a su cara, Darién lanzó un puñetazo que golpeó ligeramente el cachete del policía, quien logró esquivar la mayoría del ataque haciéndose para atrás.
El policía amable que había estado viendo todo en silencio hasta ese momento, se apresuró a someter a Darién, poniendo una rodilla en la espalda del muchacho y logrando hacer que la cara de Darién besara el piso.
Daríen estaba a punto de tirar al policia, dispuesto a pelear con todas sus fuerzas para evitar que lo llevarán a aquella mesa fría y el doctor volviera a atar su cabeza, pero el grito del portero logró despertarlo del miedo avasoyador que lo tenía prisionero.
—¡No lo lastime!
Darién vio hacia el hombre, incapaz de entender qué era lo que había pasado. Estaba en su departamento, siendo esposado por un policía y él no sabía cómo había llegado ahí ni cuando había escapado del doctor.
Ellos...ellos estaban muertos. Su mente suplió la respuesta de inmediato y él hubiera sonreído si el policía no lo hubiera obligado a apoyar su peso en la punta de sus pies.
—¿Qué, no puedes caminar? — el policía amargado preguntó, una de sus manos acariciando su mentón.
—Esto no es un juego — el policía amable, el que lo quería forzar a levantarse, amonestó y Darién apretó los labios para no hablar. Y no hablo, incluso cuando lo tiraron encima de una silla en la sala de interrogación creyendo que fingía estar lisiado.
Él se quedó mirando la imagen en el espejo de dos vistas, intentando ver hacia adentro y ver las caras de las personas que se burlaban de él.
Estaba tan acostumbrado a ver su rostro, que no fue hasta que limpió parte del sudor de su frente que se dió cuenta. Para asegurarse, volvió a ver su imagen en el espejo: cabello negro, nariz aristócrata, ojos azules que parecían negros.
Llevó sus dedos a su ojo izquierdo, maravillado al notar que su reflejo imitaba la acción y sintió la piel de su párpado y alrededor de su ojo completamente intacta. Ni siquiera podía ver rastros de la cicatriz.
Un par de hombres de saco entraron en la habitación, pero él los ignoro, prefiriendo apreciar de nuevo que sus dos ojos estaban viendolo desde el espejo y, como un niño que ve algo nuevo, levantó su mano hacia el espejo intentando acercarse a su imagen, después de nuevo volvio a buscar con sus manos en su cara alguna prueba de que todo fuera una ilusión.
—¿...or Chiba? ¿Señor Chiba?
Darién vio a los dos hombres molesto de que su momento de felicidad hubiera sido ultrajado por ellos. Pero al final, era obvio para él lo que significaba eso: su princesa, Sailor Moon, seguramente lo había curado igual que lo hizo en la fiesta de la embajada. ¿Quizá sí lo amaba?
—¿Qué es tan maravilloso, señor Chiba? — el más alto de los dos detectives preguntó al ver la enorme sonrisa de Darién —Esta en graves problemas después de que atacó al oficial y resistió el arresto. Incluso se negó a cooperar caminar...Ayanamiento de residencia privada, agresión a policías y resistencia...eso podría hacerlo pasar varios años en la cárcel.
Darién encogió los hombros, manteniendo su silencio por completo.
—Pero, si firma esto, quizá salga en solo dos — el oficial extendió una hoja y Darién la leyó por encima, negándose a tocarla pero con sus ojos funcionando no era necesario. Todo lo que decía ahí era cierto, desde entrar a su departamento a golpear a un policía, así que su mano se dirigió al bolígrafo dispuesto a firmar.
El bolígrafo cayó al suelo, sonando increíblemente fuerte en los oídos de los oficiales, que vieron al muchacho desmoronarse frente a ellos.
Detrás del espejo, viendo todo con resignación y una cara de piedra, Sailor Venus, anteriormente conocida como Sailor V, negó con la cabeza, sus ojos viendo a los dos oficiales correr a tomar el pulso del muchacho.
—Él no es un youma — le informo al inspector de policía Kido, un hombre de cabello castaño casi rojizo y ojos verdes. Si tiene algún otro sospechoso, infórmeme.
—Espere.. — él dijo, intentando no mostrarse impertinente ante la poderosa Sailor Venus, una mujer a la que el respetaba incluso antes de haber renacido en un cuerpo humano —¿Nuestra princesa...?
Venus le lanzó una mirada triste, una que ambos habían visto en varios de otros como ellos, personas que recordaban parte de su vida en el glorioso Milenio de Plata, pero ella como scout tenía más información que ellos, por eso, era común que le preguntarán sobre el paradero de su amada princesa.
—Aun no es tiempo — ella contestó, negando con su cabeza y por su vista periférica, vio a los detectives transportar al muchacho fuera de la sala.
—¿Cuando será tiempo? — Kidu preguntó con seriedad.
—No se — ella comenzó a hablar con seriedad, después, sonrió indulgente y su voz se volvió empalagosa —En menos de cien años, estoy segura que ella volverá a todos en menos de cien años. La mayoría hemos reencarnado en la última mitad de este siglo. Así, que ella debe estar por volver.
—Un siglo es mucho tiempo...
—Si. Pero no tanto.
Venus se retiró del lugar, usando una pluma de transformación para pasar desapercibida y bajo su mano cargando un folder con el nombre de Tristán estampado en la pestaña. Tenía mucha información que procesar.
Serena había tenido un día terrible. Primero, había llegado tarde a la escuela, segundo, había olvidado la tarea en su casa y tercero, su mente la irritó por varias horas con la voz de Tuxedo Mask reclamando que amaba a otro.
Él carecía de motivos para ponerse celoso y aun así ella sentia culpa al recordar a su Tuxedo Mask huyendo de ella, buscando alejarse de Sailor Moon como si ella lo hubiera lastimado horriblemente.
—Los hombres son unos tontos — Serena le dijo a Amy y Lita, ambas caminando a su lado.
—Esa es una extraña generalización —observó Amy algo preocupada.
—¿Esto es por Tuxedo Mask? —inquirió Lita, entendiendo perfectamente los sentimientos de su amiga — Antier actuó muy extraño y como un total patán. Parece que solo nosotras lo vemos como un aliado.
—Estaba herido —Amy se apresuró a defender al hombre —. Tal vez algo le pasó en su vida de civil y por eso actuó así y además están los exámenes parciales.
Serena se detuvo en seco, se giró un poco para ver a su amiga y colocó una mano bajo su mentón mientras reflexionaba en las palabras de su amiga.
—¿Tuxedo Mask es un estudiante como nosotras? Siempre creí que parecía mayor, un hombre adulto que ya tiene su vida solucionada —Serena pensó en voz alta, sorprendida de que su héroe tuviera una vida normal con problemas mundanos como exámenes.
—Quiza. Cambiando de tema, ¿cómo está Darién? Dijiste que ayer volvió a desaparecer y luego les llamaron del hospital.
Serena mordió su labio. También era gracias a Darién que ella había acusado a todos los hombres de ser tontos. Jadeite, por supuesto, la había buscado para ayudar a buscar a Darién toda la mañana del día anterior y tres horas después de la búsqueda él comunico que lo habían encontrado en su viejo departamento y se había desmayado de nuevo.
Era difícil mantener su promesa de protegerlo si él desaparecía la mitad del tiempo para aparecer en lugares lejanos a los que debería ser imposible llegar.
—Bueno, ayer hablé con él, estaba bien. Más que bien, su ojo ya no estaba vendado ni nada...aunque quizá estaba anemico. Estaba amarillo... —Serena se abrazó un poco, sintiendo el viento otoñal acariciar su piel — Chicas, hay algo que tengo que decirles...pero para eso necesito que estemos todas.
—¿Qué cosa? —Lita preguntó, ladiando su cabeza hacia un lado para mostrar genuino interés.
Serena miró hacia todos los lados de la calle, pese a saber que estaba vacía, únicamente porque lo que iba a decir merecía secrecía.
—Quiero decirle que soy Sailor Moon.
—¡QUÉ!
Serena alzó ambas manos, palmas abiertas, dió una sonrisa nerviosa a sus amigas, después al ver el entrecejo fruncido de Lita tragó saliva y comenzó a carcajear de los nervios. Había sido una mala idea.
Amy alzó los hombros y sonrió con delicadeza. Serena empezó a prepararse para tener su propuesta rechazada por la más inteligente del equipo, y la vergüenza de haber pensado siquiera en revelar su identidad comenzó a volverse un peso en su estonago.
—Creo que es lo mejor.
Lita y Serena abrieron sus bocas al escuchar aquellas palabras de Amy, incapaces de dar crédito a sus oídos.
—Esta con dos generales del Negaverso, no tiene familia y tiene poderes psíquicos, además, los generales ya saben la identidad de Sailor Moon —Amy dijo, enlistando sus motivos con tal lógica que ninguna podía refutarla —Creo que sí sería conveniente informar a Darién sobre Serena.
—¡Amy, eres la mejor! — Serena dijo mientras tomaba las manos de su amiga, feliz del apoyo brillaba de alegria.
Su día empezaba a brillar pese al cielo nublado.
—Eso es una mala idea.
—Estoy de acuerdo con Mina.
Serena vio de Mina a Rey, sorprendida de que ellas dos entre todas las chicas estuvieran de aceacuo en una decisión. Amy ya había dado su explicación de las ventajas de que Darién supiera la identidad secreta de Sailor Moon, pero ni Mina o Rey parecían apoyar la propuesta.
El secreto de la identidad de Serena era algo que incumbia a todas las chicas, pues al ser equipo y convivir las cinco la mayoría del tiempo, una vez que ella le dijera a Darién la verdad él sabría las identidades de las demás scouts.
—¿Por qué no?
—Prefiero no involucrar a Darién más con nosotros —Mina dijo, la respuesta apenas convenciendo a las demas, pero era obvio que estaba segura de su respuesta.
—Va a ser mi estudiante en el templo...Si sabe que soy Sailor Mars podria querer que le enseñé a usar sus poderes a la ofensiva. Y sus poderes no son ofensivos — Rey explico, dejando en claro que ella había pensado profundamente sobre el tema.
Serena arrugó la frente, sus ojos fijos en la cara de Rey buscando una señal de la traición que sospechaba.
Amy aceptó la respuesta de Rey y cambio inmediatamente de tema.
—Lo más importante es buscar pistas de los cristales arcoiris. Para encontrar a la princesa y acabar con Metallia definitivamente...¿Alguna idea?
Antes de que alguien pudiera lanzar ideas al aire, un trueno resonó en la distancia y todas miraron hacia el cielo nublado que auguraba lluvias, todas sabían que eso significaba que el tiempo de su plática había sido cortado.
Mina vio la hora de su reloj y pidió permiso para retirarse.
—A donde voy, llegar cuando llueve es complicado. Lo siento chicas.
—¿Quieres que te acompañe? —Lita se ofreció rápidamente pero fue negada.
Quince minutos después de que Mina se fuera, cuando varias gotas de agua comenzaron a caer en el suelo, Serena le ofreció a Lita ir a ver películas a su casa en un ingenioso plan de no ir a solas bajo un cielo que tronaba con tanta fuerza que hacía el agua temblar. Lita aceptó y se despidieron de Amy y Rey. Sin embargo, en cuanto Serena estuvo a salvó en su casa, Lita dió una disculpa y fue en búsqueda de Mina.
Darién estaba bufando tras salir de la comisaría, a su lado, ni Nephrite o Jadeite tenían intenciones de disuadirlo de dejar atrás su furia, pues ellos también estaban molestos.
—¿Evaluación psiquiatríca? —Jadeite siseó una vez más desde que se enteró de la noticia, después lanzó una mirada rencorosa a Nephrite —Si no vas a usar tus poderes, eres igual de inútil que un humano.
—No es tan sencillo como crees —Nephrite se defendió, después se dirigió a Darién intentando calmarlo —. Solo son cuatro sesiones y nadie tendrá que ir a la cárcel.
—Prefiero la cárcel —Darién contestó inmediatamente, retando con su mirada a ser desafiado.
—En la cárcel desnudan a las personas, inspeccionan todos los orificios y los bañan con mangueras —Jadeite mencionó sin retar abiertamente a Darién, quien se había puesto pálido al escuchar eso.
Ni siquiera se atrevió a preguntar qué tan cierto era eso pues las imágenes puestas en su cabeza por las palabras de Jadeite lo enmudaron y sonaban suficientemente ciertas como para ser verdad.
—Ademas, usan a los niños bonitos como moneda de cambio.
—Suena falso — Darién logró decir tras unos segundos y Jadeite alzo un hombro en señal de que no le interesaba convencer a nadie.
—No te preocupes, si te intentan encerrar en alguna prisión, usaremos todo nuestro poder para que no pongas ni un solo pie dentro —Jadeite le sonrió a Darién y empujó la silla de ruedas.
Desde haber despertado en su viejo departamento un día atrás, Darién estaba ligeramente enfermo y los análisis de sangre mostraron anemia en lugar de drogas, así que sus dos "guardianes" estaban preocupados por su salud.
Al tener menos de veinte años, a lo máximo lo hubieran enviado a una correccional y el policía al que había golpeado retiro los cargos al descubrir que Darién si estaba lisiado. Pero la evaluación pisquiatrica aún así fue requerida para dejarlo en libertad.
Jadeite estaba a punto de empujar la silla por la rampa, cuando comenzó a caer lluvia, primero uno serie de gotas gordas y después, una precipitación tan fuerte que era difícil ver más allá de cinco metros.
Cerca de ellos, cruzaron cuatro personas. Dos policías que vestían el clásico uniforme azul, un hombre vestido con saco café que contrastaba con su cabello pelirrojo y por último, un sujeto pequeño con cara de sapo con las muñecas atadas.
—No entiendo por qué me tienen aquí. Soy un buen ciudadano — el hombre sapo repetía una y otra vez en voz alta, intentando quitarse el agarre de los policías, sus ojos brillando maniática mente hasta que fue empujado dentro del edificio, el resto de los hombres siguiendo sus pasos.
—Jadeite, ve por los paraguas — Nephrite ordenó a su compañero, ignorando a los policías y su prisionero, sin embargo, al no obtener respuesta inmediata vio directamente a Jadeite — ¿Qué ocurre?
—He visto a ese hombre — Jadeite dijo, sus ojos clavados en las puertas abiertas de la estación policiaca.
—¿Al inspector Kido? —Darién preguntó, curioso al ver la expresión de seriedad en el hombre rubio.
—¿Quién?
—El hombre pelirrojo. Su apellido estaba en su gafete. Recuerdo que estaba ahí cuando me trajeron la primera vez pero no lo pude ver bien.
Jadeite observó a Darién, admirando silenciosamente su buena vista. Los gafetes tenían letras pequeñas y no se lo habían mostrado directamente, sin embargo, Darién leyó las letras con facilidad, sin embargo, pronto volvió a su intento de reconocer a la persona cara de sapo, buscando en sus recuerdos de donde lo conocía. Nephrite y Daríen alzaron sus cejas en expectativa.
La cara de Jadeite palidecio al lograr ubicar el rostro con una memoria y volteó de nuevo hacia la puerta, sus ojos creciendo como platos al darse cuenta que estaba lloviendo a cántaros. Sin embargo no soltó una grosería sino hasta que escuchó sonidos de disparos.
—Demon-
Las puertas de la estación salieron volando hacia afuera, arrastradas por un torbellino húmedo y fueron los reflejos rápidos de Nephrite los que salvaron a Darién de ser golpeado por los escombros de la puerta, Jadeite y la silla de ruedas no fueron tan afortunados: Jadeite tenía una herida en la frente y la silla había salido volando varios metros para impactar contra los pilares de un edificio aledaño.
La lluvia golpeó sobre las cabezas de Darién y Nephrite, haciendo que sus copetes estorbaran los ojos de los dos hombres, que aún así pudieron ver claramente a un youma sapo humanorfico salir de la estación, croando como maníaco y sangrando de uno de sus brazos.
El youma lanzó una enorme sonrisa a Darién, notando que estaba en los brazos de Nephrite, comprendiendo que él sería un buen rehen, inflo sus cachetes y escupió a los pies del general, quien logró saltar hacia atrás para evitar ser tocado por un líquido ácido que cayó al asfalto mojado pero no lo lastimo.
Lo que nadie esperaba era que el monstruo sacará su lengua para sujetar el brazo de Darién e intentar jalarlo hacia él.
—¡Agh! —Darién grito al momento que la lengua ácida del youma sujetó su brazo pero su reacción fue la de jalar en lugar de ceder.
—¡Aleja tu lengua de los civiles!— el inspector Kido gritó desde la entrada, su arma fija en el monstruo, Jadeite intentó gritar algo pero su voz fue silenciada por el sonido de una bala.
En cuanto la bala impacto contra la piel del youma, un remolino de aire empezo a formarse y todos fueron empujados por la corriente, excepto Darién que estaba siendo sujetado por la lengua del youma.
Cuando Nephrite impacto contra el concreto, dejo salir un grito de dolor antes de apresurarse a poner de rodillas, en su mano preparando un ataque de energía, pero incluso aunque el remolino había parado, Darién estaba muy cerca del objetivo.
Ni Nephrite o Jadeite habían cambiado a sus uniformes, y aunque les doliera el orgullo, transformarse cerca de un youma sería demasiado peligroso para sus propias vidas. Jadeite era suficientemente utilitario para optar pelear con las energías comprometidas en lugar de buscar transformarse y Nephrite estaba demasiado concentrado en pensar como rescatar a Darién para intentar algo.
—¡Aléjate del chico! — Kido volvió a exigir, su arma alzada, sin embargo, al ver que existía un rehén se mantuvo al margen sin volver a disparar.
—¡Cadena de Venus! — una cadena de luz amarilla atrapó al youma por la garganta y para destruirlas, uso su lengua que partió a la cadena con facilidad.
Darién, al ver que sus dos brazos estaban libres, agarró un pedazo de metal de la puerta destruida y se preparó para luchar de ser necesario. Antes de poder comenzar su ataque, sintió que algo lo sujetaba por el pecho y en poco tiempo fue levantado por encima de los edificios mientras el youma lo cargaba como su rehén.
Sailor Jupiter saltó sobre un charco de agua formado arriba de la estación de policias, recobrando el aire despues de haber recorrido gran parte de la ciudad buscando a Mina.
Había muchas cosas que la nueva scout ocultaba, y conforme más pasaba el tiempo, más crecía la incertidumbre sobre si debía o no confiar. Ante de encontrar a Mina, Jupiter había pensado un largo rato en el posible escenario una vez que encontrara a la otra scout.
Llegar a la estación de policías únicamente para presenciar un secuestro no estaba dentro de los planes de Jupiter, pero eso es lo que había pasado, yendo en dirección contraria de ella un youma corría entre remolinos de agua cargando a un humano en sus manos de sapo.
En el suelo, Venus estaba hablando con un hombre bien vestido y con edad suficiente para ser padre de las scouts. Jupiter apenas se molesto en lanzar una mirada rápida al pavimento para saltar al lado de Venus.
—¿Qué fue eso, Venus? — le preguntó a la otra scout, ignorando por completo al hombre que bufaba por la nariz.
—¿Júpiter, que haces aquí? ¿Y las demás? —Venus preguntó, gentil como una mariposa, y sonriendo cortésmente hacia el hombre para indicarle que tenía que hablar con su compañera.
—Pasaba por aquí y ví un youma — Jupiter contestó, recordando que su prioridad era salvar al civil — Antes de ir por esa cosa ¿hay algo que deba saber?
—Hace remolinos de agua y se alimenta de la energía quinetica de los disparos de armas.
Jupiter abrió sus ojos al notar que Jadeite estaba cojeando hacia ellas y tenía una herida en la frente que no se limpiaba pese a que el agua caía inclemente sobre él. Cerca de Venus, el hombre desconocido lanzó una mirada inquisitiva a Jadeite. En otra situación la scout se hubiera preguntado qué hacía Jadeite ahí o por qué les estaba dando información, pero al observar bien la zona, pudo ver al otro extremo de la calle una llanta destrozada.
Era claro, sin lugar a dudas, que la persona secuestrada solamente podía ser una.
—De nuevo.
Pese al torrencial de agua y lo lejano que estaba, Jupiter escuchó las palabras con claridad, y vio a Nephrite apretando los labios mientras veía hacia el cielo, molesto y resignado por tener que ir a rescatar a Darién una vez más. Excepto que no se estaba moviendo para ir al rescate del chico.
Jadeite, ignorante de las palabras de su compañero, le gritó a las dos scouts que se apresuraran antes de correr por la calle, pese a su cojera, dispuesto a ir a un lugar lejano donde transformarse que no fuera a la vista de las cámaras de la comisaría.
—De nuevo — Nephrite siseó y negó con la cabeza, y eso irritó a Júpiter más que ninguna cosa ese día.
—¿Qué clase de hombre eres? — ella le preguntó, su voz filosa y ojos llenos de furia, su mano derecha sujetando el cuello de la camisa del general. Los truenos iluminaron tanto la cara molesta de él como la cara furiosa de ella.
—¿Qué clase de pregunta es esa, Júpiter? — ni siquiera se molestó en quitarse la mano de ella de encima — ¿Algún problema?
—¡Darién está en problemas y tú estás llorando como un chiquillo!
Una de las pocas cosas que ella creía saber de Nephrite era que él sí le tenía cariño a Darién, desde la primera vez que Nephrite reveló sus colores, para ella era obvio que Nephrite haría lo necesario por proteger a Darién de otras personas.
—¿Cuál es el punto? ¿Salvarlo para que vuelva a ser tomado? — Nephrite soltó un bufo por la nariz, sus ojos brillando al pensar en la idea, y Júpiter ciñó con más fuerza el cuello de la camisa y lo alzó un poco del suelo.
—Eres un fracaso como hombre —Jupiter le dijo antes de arrojarlo como basura al suelo, y sin perder el filo de su voz continuó —Si vas a proteger algo, por tu honor, debes protegerlo con todas tus fuerzas.
Ella desafió una vez más a Nephrite con la mirada antes de saltar por encima del edificio, seguida de cerca por Venus. Tenían que salvar a Daríen una vez más.
Notas: intentaré subir los nuevos capítulos cada viernes. Por lo menos hay suficiente para el resto del mes. Momento de responder algunas preguntas.
A Nancy Su, si, Gatu tocaba a Darién y podía ver colores y las cosas pudieron haber escalado mucho más si los poderes de Darién no lo hubieran defendido.
Irenelc, Caro, Nora y También, gracias por tomar el tiempo de dejar reviews, cuando necesito motivación para escribir las leo y vuelvo a escribir. Muchas gracias.
